CAPÍTULO 11.
Sarah estuvo el resto de la tarde sola, viendo lo afectado que estaba su mejor amigo, decidió encargarse de redactar los informes y entregarlos. Le prometió a Bradley que iría a verlo por la noche.
Mientras tanto, Bradley se subió a su coche y dejó caer sus brazos y su cabeza contra el volante. Lo que había pasado hace apenas unas horas le había afectado más de lo necesario. Brad decidió que era hora de comenzar con la investigación. Y tenía una vaga idea de cómo comenzar.
Bradley se dirigió a un bar no muy lejos de la estación y pidió que le sirvieran un trago. Lo analizo por unos minutos y decidido, sacó su teléfono y envió el mensaje. Solo debió esperar unos diez minutos cuando la persona que esperaba llegó.
—Cómo estás? —preguntó ella.
—Pues… Aquí me ves. —Dijo Bradley viéndola.
—Debo admitir que me sorprendió tu mensaje. —Exclamó Victoria mientras se acomodaba en la banqueta. —Me imaginé que querrías la compañía de Sarah.
—La razón por la que te llame es porque necesito tu ayuda para un asunto. —Dijo Brad. —Y Sarah, por ninguna razón, puede saberlo.
—¿Qué necesitas? —preguntó.
—Supongo que sabías que pedí que inspeccionaran las cámaras de seguridad, ya que una persona invadió la oficina de Sarah y dejó una nota en su escritorio.
—Algo me dijo Sarah. —Dijo, algo inquieta.
—Bueno… Resulta que cuando tuve los resultados, le dije a Sarah y al jefe que el personal de seguridad no pudo recuperar las imágenes borradas.
—Entiendo. —Dijo Victoria.
—El hecho es que mentí, Vic. —exclamó él. —Tengo una copia de las cámaras de seguridad de esa noche. —Dijo, mientras le enseñaba la cinta a la chica.
Victoria sintió que el suelo debajo de ella temblaba. Agradece demasiado estar sentada en ese momento. Bradley tenía una evidencia muy comprometedora acerca de ella. El vídeo mostraba claramente como ella ingresaba a la oficina de Sarah y dejaba la nota allí. Por lo que debía pensar muy bien su próximo movimiento.
—Bradley, yo…
—No me importa que excusas tengas. —Dijo Bradley. —No mostraré esta cinta por ahora, pero necesito que hagas algo por mí a cambio.
—¿Y como sé que no la mostraras después de obtener lo que quieres? —preguntó.
—No lo sabes, tendrás que confiar en mí. —Exclamó.
Victoria suspiró, derrotada.
—Todo tiene una justificación. —Dijo ella. —Lo prometo…
—Cómo dije. —Exclamó. —No me importan tus razones.
—Ok. —Exclamó ella. — ¿Qué necesitas?
—Necesito contactar a Nicolás Stone. —Dijo Bradley, terminando su bebida de un solo trago.
—No sé por qué piensas que puedo llevarte hacia él.
—Porque no soy idiota y pude notar una química bastante extraña entre ustedes dos.
Victoria se rio. Negó algunas veces con la cabeza y luego tomó su teléfono para marcar el número de ese hombre.
—Lo haré. —Dijo. —Pero dudo que responda.
—Bueno… Intentaremos.
Victoria presionó el icono de llamada y esperó unos minutos mientras la llamada se conectaba.
—Pon el altavoz. —Exclamó Brad.
Unos minutos más tarde, Nicolás respondió.
—Hola. —Dijo él.
—Nick… —Dijo. —Estoy aquí con Bradley Saguer.
—¿Y?
—Necesita verte, Nick. —exclamó. —Él… Sabe cosas.
Nicolás suspiró.
—Está bien. —Exclamó. —¿Dime dónde están?
—No… —exclamó Brad. —Sé que estás con ese hombre.
—No sé de qué hablas, Bradley.
—Oh, sí, sabes muy bien de que te estoy hablando.
—Eso no puede ser. —Dijo Nick.
Bradley suspiró.
—Dile que es importante. —Exclamó. —Es sobre… Sarah Burrows.
—Veré que puedo hacer. —Dijo Nick. —Mientras tanto, estaré esperándote en la avenida H, altura 1120. Es un antiguo depósito.
—Iré enseguida. —Exclamó Brad.
—Ah, y… Saguer, ven tú solo.
Bradley miró por un momento a Victoria, quien suspiró sarcásticamente y luego, se retiró del bar para encontrar a Nicolás Stone, y tal vez, si tenía algo de suerte, le vería la cara a ese maldito infeliz.
Veinte minutos más tarde, Bradley estaba aparcando en el lugar indicado. Bajo del coche y sacando su arma de su funda, comenzó a ingresar cuidadosamente al viejo depósito. Una vez que pasó por la puerta, se encontró con Stone, quien ya estaba esperándolo.
—Llegas puntual. —Dijo Nick.
—Me urgía verte.
—¿Qué quieres de mí? —preguntó.
—Supongo que ya sabes que seguimos tu pista y hallamos a Ángel Philips. Presentamos las pruebas y probablemente mañana te estén llamando para ir a buscar a tu defendido.
—Gracias a Dios. —Dijo Nick. —Si… Sabía que había cambios en el caso, pero aún no estaba seguro de que la misión hubiera sido exitosa.
—Lo fue, aunque no para todos.
—¿De qué hablas?
—Cuando llegamos al Buró, Ángel fue asesinado por un francotirador. No lograron detenerlo.
—Maldita, maldita sea. —Dijo Stone.
—¿Tienes algo que ver con esto? —preguntó Brad.
—No sé de qué hablas. —Exclamó.
Bradley rio.
—Sé que trabajas para Savrinn desde el día en que me buscaste en el Buró. Después vi la conexión que de la nada apareció con Victoria. Y luego, cuando vi que fue ella quien puso la nota en el escritorio de Sarah, deduje que ustedes tres están conectados.
—Vaya… Sí que eres bueno en lo que haces. —Dijo Nick, sonriéndole de lado.
—Quiero hablar con Savrinn. —dijo Bradley. En ese momento, el celular de Nicolás comenzó a sonar. Él respondió algunas frases cortas y luego se dirigió a Brad.
—Es tu día de suerte. Liam oyó nuestra conversación y dijo que hablara contigo. —Exclamó. —Te estará esperando en tu apartamento. Pero no podrás verlo.
Bradley asintió.
—Apresúrate, no te esperará por siempre.
Bradley salió rápidamente del lugar y se dirigió a su apartamento. Al llegar, aparcó el coche rápidamente y luego de poner las llaves en la puerta, finalmente ingresó. La noche ya se hacía ver, por lo que cuando cerró la puerta, lo primero que quiso hacer fue encender las luces, pero fue imposible. Bradley observó a su alrededor y podía ver una silueta, apenas visible por el reflejo de la luna.
—Veo que tienes cierto rechazo hacia la luz eléctrica. —Exclamó Brad, recordando que pasó lo mismo con Sarah.
—Es por precaución. —Dijo el hombre. —Sabrás comprender.
—No te preocupes. —exclamó. —No preciso ver tu rostro para saber quién eres.
Liam Savrinn rio.
—¿Y quién crees que soy, Bradley? —preguntó el hombre desafiante.
Bradley comenzó a reír.
—Quiero saber qué ocurre con el caso de Philips. Dijo. —Y que tiene que ver Talbet en esto.
—Cómo le dije a tu novia, es mejor que dejen de hurgar… Hay algo más grande detrás de mí. Y no quiero cargar con la muerte de un inocente.
—¿Es una amenaza? —preguntó Brad.
—Tómalo como quieras. —Dijo Savrinn.
—Le dijiste a Sarah que investigue a Gary Saguer. —Dijo él. —¿Qué quieres con mi padre?
—Estás equivocado Brad. —Dijo él. —El mensaje se lo dejé a Sarah, pero estaba dirigido a ti. Tu padre es la clave de todo esto.
—¿Y crees que soy una marioneta que hará el trabajo sucio por ti? —preguntó.
—No, Brad… Todo esto está planeado. —exclamó. —¿Acaso no lo ves? Sabía que dudarías y querrías respuestas… Sabía que vendrías a mí. Todo esto. —dijo el hombre haciendo una pausa. —Estaba planeado.
—¿Qué quieres de mí? —preguntó.
—Qué trabajemos juntos. —Dijo.
Bradley, al oír esas palabras, comenzó a reír.
—¿Acaso enloqueciste? —pregunto. —Me estás pidiendo que colabore con el criminal más buscado del país. El solo hecho de tenerte en mi casa ya es peligroso. —Exclamó él. —Y además, aún no me dijiste cómo entraste. Dame una razón para no llamar a mis compañeros ahora mismo.
Liam suspiró.
—Dijiste que sabes quién soy… Entonces sabes que no soy un criminal.
—No… Claro que no, que sepa quién eres no significa que conozca tus negocios turbios.
—Seré breve. —Dijo Liam. —He estado demasiado tiempo aquí y es momento de irme. Pero antes, quiero que me digas que lo vas a pensar.
—Habla. —Dijo Brad.
—Necesito que me ayudes con tu padre. —Exclamó. —Hace unos años debí abandonar una vida para convertirme en esto. Mi misión es desmantelar a un grupo de terroristas que está liderado por él. Se hacen llamar “La Organización”, son responsables de crímenes atroces, los cuales cubren culpando a inocentes que mandan a eliminar en cuanto tienen oportunidad. Hace unos años, descubrí cosas que ellos no querían y por ese motivo armaron lo de Philips. Ellos manejan el gobierno y todo lo relacionado. Con el tiempo encontramos a Ángel, las personas que lo hicieron pasar por muerto lo buscaban para asesinarlo de verdad, así que me ofrecí a protegerlo a cambio de información.
—¿Y qué hay de Talbet? —preguntó Bradley.
—Él trabaja para mí. Cuando ocurre esto, él se inculpó porque necesitamos cierta información que solo podemos conseguirla desde dentro de la prisión. Pero, en el último tiempo, las cosas se complicaron y es por eso que recurrimos a ustedes para liberarlo, jamás pensé que la noticia de que Philips estaba vivo corriera tan rápido. No esperaba que Ángel muriera, creí que sería enviado a protección de testigos.
—Todo se fue al carajo. —Dijo Bradley.
—Por eso estoy aquí. —Dijo Liam. —Necesito tu ayuda.
—¿Y qué quieres que haga?
—Por empezar, debemos investigar a tu padre. —Dijo. —Toma… es un teléfono descartable.
—¿Para qué? —pregunto.
—Te llamaré a ese número. No intentes contactar conmigo. Seré yo quien te llame.
—¿Qué hay de Victoria? Ya sé la verdad sobre ella.
—Ella no será un problema. —Dijo Liam. —Hay algo más…
—¿Qué?
—Sarah… ella no puede saberlo.
Bradley sonrió.
—No te preocupes Mike, ella no lo sabrá. —Dijo. —Jamás le rompería el corazón. No soy como tú.
Al oír aquello, el hombre quedó paralizado.
—Tengo una buena razón. —Dijo, antes de desaparecer en medio de la oscuridad. Bradley se quedó unos minutos en silencio. La luz había regresado finalmente y justo a tiempo, ya que los toquidos en la puerta no tardaron en hacerse oír.
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Comments
Nairobis Cardozo Portillo
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2024-03-02
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