CAPÍTULO 7.
Después de dejar a Jared, Sarah Burrows miró la hora en su celular que ya marcaba las nueve de la noche. Tenía tiempo de sobra para llegar al estadio, pero suponía que Brad no se enojara por la puntualidad. Condujo el coche hasta el lugar del evento y se quedó sentada dentro de él esperando a que Bradley llegará. Finalmente, ella lo vio caminando hacia el estadio y decidió bajarse e interceptarlo. Sarah se quitó la blusa y la cambió por una camiseta del equipo, se colocó una gorra y luego de cerrar el coche, corrió hacia su mejor amigo.
—Hola Brad. —Dijo ella.
—Bonita… ¿Qué haces aquí? —dijo viendo el reloj en su muñeca. —Aún es temprano.
—Lo sé… La cena se pasó para mañana. —Respondió.
—¿Ocurrió algo? —Curioseó Brad.
—No… Jared debió asistir al tiroteo del centro.
—Maldito empleo. —dijo Brad. —Bueno… Entremos… Seguramente no cenaste, así que podemos ingresar al estadio y comer una hamburguesa con una bebida refrescante…
—Me encanta esa idea. —Dijo ella.
Ambos amigos pasaron por la boletería y una vez que les cortaron sus tickets, ingresaron al estadio que de a poco se iba llenando de gente. Tomaron asiento en sus lugares y Bradley se encargó de pedir la comida chatarra. El hombre pasó con las bandejas, dejando los pedidos, y cuando se iba, Sarah vio que se le cayó un trozo de papel.
—Señor. —Intentó detenerlo. —Se le cayó… —Dijo ella, pero el hombre no se giró, sino que siguió su camino y Sarah, se detuvo, ya que por alguna razón reconoció ese trozo de papel. Con cautela decidió abrirlo.
“Abandona la investigación. L.S.”.
Sarah elevó la vista y empezó a ver a los lados. Buscaba cualquier rastro o persona que le parezca sospechosa. Incluso intentó ubicar al hombre que le había dado la nota, pero ya no logró verlo. Estaba nerviosa, intranquila.
—¿Qué ocurre bonita? —preguntó Brad.
Sarah le enseñó la nota y este, al igual que ella, se asustó.
—Guárdalo bien… Recuerda lo que dije de las huellas. —Hablo. —El lunes a primera hora enviaremos ambas notas a analizar.
Sarah asintió.
—¿Crees que sea el hombre que nos dejó las hamburguesas? —preguntó ella.
—No lo creo… No coincide con el rango de edad. —dijo Brad. —Pero probablemente sea un chivo expiatorio. Tal vez logremos encontrarlo y hacer que confiese quién le dio la nota.
La noche siguió tranquila, las únicas emociones se relacionaban con el partido, aunque Sarah aún permanecía nerviosa. Al salir del estadio, Brad acompañó a Sarah a su coche.
—Puedes pasar la noche en mi apartamento si quieres. —Dijo él. —No quiero dejarte ir en ese estado.
—¿Harías eso por mí? —preguntó ella.
Bradley sonrió.
—Haría todo por ti. —Dijo él, abrazándola. —Pero tienes que conducir. No traje mi coche.
—Es el segundo hombre en la noche que no trae su coche. —Exclamó ella.
Ambos rieron y se dirigieron al apartamento de Brad. Una vez allí, su amigo preparó la cama para ella y estaba a punto de irse al sofá cuando ella lo detuvo.
—¿Puedes… quedarte? —pregunto.
—Sarah, sabes que no lograrás excitarme.
—Lo sé. —Dijo ella. —No quiero dormir sola.
—Claro que dormiré contigo, tonta. —Dijo él.
Ambos se acomodaron para dormir. Sarah se quedó solo con la camiseta, mientras que Bradley solo se dejó sus pantalones. El abrazo a su amiga y dejo que ella se acomode entre sus brazos. El sueño de Sarah estaba algo inquieto y la mente de Bradley no paraba de divagar. Había algo que tenía en mente hace tiempo. Era una locura, pero quería investigarlo. No le diría nada a su amiga por ahora, pero tarde o temprano tendría que dar la cara.
Al día siguiente, Sarah regresó a su apartamento. Ocupó su mente haciendo los quehaceres domésticos y más tarde se preparó nuevamente para la cena con Jared. Esta vez, optó por usar un vestido y unos tacones no tan altos. Tomó las llaves del mustang y llegó al restaurante de la noche anterior. Esta vez, había llegado primero. Esperó diez minutos hasta que vio a Jared ingresar por la entrada y dirigirse hacia su mesa.
—Hola Sarah. —Exclamó. —Lamento la demora, había demasiado tráfico.
—Hoy trajiste tu coche. —Dijo ella sonriendo.
—Si… Lamento, ocasionar molestias, anoche, pero estaba en el taller y no estaba terminado.
—No te preocupes. —Dijo ella. —¿Qué ordenamos?
Ambos comenzaron a debatir acerca de lo que iban a ordenar y cuando se decidieron, encargaron la cena y pidieron unas bebidas para hacer tiempo. Nuevamente, la charla entre ambos fue muy amena e incluso no faltaron las risas. De vez en cuando podía sentir una mirada profunda sobre ella, pero ignoraba la sensación. Probablemente, eran los comensales viéndola mal por reírse tan estruendosamente.
Ambos disfrutaron de la cena y una vez finalizada decidieron pedir el postre. Mientras esperaba, Sarah observó a un grupo de hombres vestidos de manera muy elegante salir del lugar. Su instinto le decía que los siga. Por algún motivo, su piel se erizó al ver a uno de ellos. Era alto, cabello corto de color negro, ojos celestes, tan celestes que fácilmente se confundían con el color del cielo. Su espalda era ancha y su forma de caminar tan relajada. Incluso llevaba sus manos en los bolsillos. Como solía hacerlo él.
—¿Puedes esperar un momento? —dijo Sarah.
—Claro… —dijo Jared. —Qué ocurre.
—Yo… Debo ir al baño. —Dijo sonriendo.
Jared asintió y ella corrió en dirección a los hombres. La puerta estaba de espaldas a Jared por lo que él no la vería salir de esa manera.
—Señor. —dijo Sarah, dirigiéndose al más alto de ellos.
El hombre giró lentamente y la observó. Al verle el rostro, Sarah se desilusionó. Sus rasgos eran muy parecidos a los de Michael Morrison. Pero solo era su imaginación jugándole una mala pasada. Ese hombre no podía ser él.
—¿Se le ofrece algo? —preguntó el hombre.
—Yo… Lo siento… Creo que lo confundí con alguien más.
—Lamento no ser la persona que buscaba. —Dijo él.
—No… No se preocupe. —Dijo ella, decayendo.
—¿Está bien, señorita? —preguntó el hombre.
—Sí… Sí… Lo siento. —Dijo. —Regresaré dentro.
El hombre asintió y esperó hasta que ella ingresara al restaurante y luego subió al coche. El suspiro y observo al hombre que estaba a su lado. Había alcanzado a subir rápidamente cuando noto que Sarah se había levantado de su asiento.
—Eso estuvo cerca. —Dijo.
—Ella no puede verme. —Exclamó el otro hombre.
—Lo sé. —Exclamó Nicolás. —Pero… Ni siquiera lo noto, ella se centró en mí. Dijo que me confundió con alguien más.
El hombre a su lado asintió.
—Será mejor ir a casa. —Exclamó. Dándole una señal al chofer para que comience a conducir.
Mientras tanto, Sarah regresó a su asiento con sus ánimos algo decaídos. Jared se preocupó al verla así, pero ella se excusó diciendo que estaba cansada.
Más tarde, esa noche, Sarah regresó a su apartamento. Aún pensaba en esa especie de confusión que tuvo en el restaurante y por un momento creyó que sus problemas habían regresado. Al entrar a la casa, se topó con una nota que había sido tirada por el buzón de la puerta. La observó con preocupación. Finalmente, decidió buscar unos guantes de látex y una bolsa para manipular evidencias y tomó la nota para evitar contaminarla. Lentamente, la abrió y leyó:
“Estoy más cerca de lo que crees. L.S.”.
El terror invadió su cuerpo. Revisó cada rincón de la casa y al asegurarse de que no había nadie dentro, trabo puertas y ventanas. No solo se enfrentaba al caso más difícil de su carrera, sino que ahora estaba en la mira de un famoso criminal.
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Comments
Wolfita Albarez
Ese Asesino serial es su ex!!!!!!🤬🤬🤬🤬
2024-08-26
0
Nairobis Cardozo Portillo
Aquí hay gato encerrado y tiene que ver con su ex
2024-03-01
5
𝓐𝓷𝓰𝓲𝓮 𝓭𝓮 𝓢𝓾𝓪𝔃𝓪 🦋
Será que el criminal es su ex?
2024-02-07
3