CAPÍTULO 5.
—Entonces. —dijo Bradley, mientras le entregaba al mesero su orden. —No estoy enojado o algo por el estilo, pero debo admitir que me dolió saber que desconfiaste de mí por un segundo.
—No. —Dijo Sarah, tomando un sorbo de su bebida. —No desconfiaba de ti. Sabía que serías incapaz de traicionarme de esa manera… Pero… Me sentí invadida, observada y no sabía quién podría ser… Solo supe que somos cinco personas las que estamos al tanto de Savrinn…
—Te entiendo. —dijo Brad. —No es fácil estar en tu lugar. Sin embargo, se pondrá peor.
—¿A qué te refieres? —preguntó Sarah.
—En cuanto hagas avances y le des tus informes a Benjamín, querrá que des la cara y hables con la prensa. Debes controlarte, de lo contrario te consumirá la paranoia.
—Y la ansiedad. —dijo Sarah.
—¿Cómo vas con eso? —preguntó el muchacho.
—Bien… Desde hace un tiempo logré dejar la medicación.
—¿Eso es bueno? —preguntó Brad.
Sarah hizo una mueca de duda con sus hombros.
—Fueron órdenes del Doctor. —Respondió. —Y debo decir que hasta el momento no las necesito. Puedo calmar mi ansiedad sin necesidad de esas pastillas.
—Me alegra oírlo. —dijo Brad. —Adivina… —Dijo él, recordando algo.
—Dime. —Dijo Sara sonriendo y llevando su cuerpo hacia adelante para escuchar atentamente lo que su amigo tenía que decirle.
—¿Recuerdas a Jake Kline?
—Cómo olvidarlo. —Dijo ella sonriendo.
—Averigüe qué está trabajando en la división de Chicago. —Exclamó Brad.
—¿Hablaste con él? —preguntó Sarah.
—No hablo con Jack desde que egresamos de la Academia. —dijo Brad.
—¿Por qué no?
—No es fácil para mí.
—¿Decir que eres gay? —preguntó Sarah. —Por favor… Siglo veintiuno.
—¿Y eso qué? Soy un agente de la Ley y el hijo del Senador. —dijo Brad, entristeciendo.
—Un senador que dice que su hijo está hace más de diez años en el exterior. —Exclamó Sarah. —Nadie sabe quién eres. Y no debe importarte.
—Me gustaría que así fuera. —Dijo él. —Pero si me equivoco con Jack, si resulta que no es… como yo, pondría muchas cosas en riesgo.
—Yo arriesgaría todo por saber qué fue de Mike. —dijo Sarah.
—¿Aún lo amas? —pregunto.
—No lo sé. —dijo Sarah. —Es difícil saber lo que siento después de tantos años. No sé si es amor, si necesito cerrar ese ciclo o que… Pero a veces siento que me ahogo. Que debo seguir en su búsqueda y hay otras que pienso que no… Que lo mejor será dejar todo ese pasado doloroso atrás y seguir adelante.
—Creo que deberías hacer lo segundo. —Exclamó Brad. —Él no quiere ser encontrado, de lo contrario te hubiese buscado hace tiempo. Y ya no quiero verte derramar lágrimas por él.
—¿Y qué tal si no me busco porque murió? No lo sé… No tengo respuestas.
—Lo entiendo. —dijo Brad. —Realmente… Si pudiera hacer algo, juro que lo haría. Pero… Yo también lo he buscado y no obtuve respuestas.
—¿Buscaste a Michael? —preguntó Sarah.
—Fue hace algunos años. —Exclamó Bradley. —Estaba preocupado por ti. Tú estabas tan mal y yo… Quería hacerlo volver, que te pida perdón de rodillas… Pero… fue imposible dar con él… Es como si se lo hubiera tragado la tierra.
—Olvídalo. —Dijo ella.
—Pienso que deberías darle una oportunidad a Jared. —dijo Brad. —Puede ser un nuevo inicio para ti.
—Odias a Jared. —Dijo Sarah viendo a su amigo como si le hubiera crecido otra cabeza.
—No lo odio. —dijo Brad. —Es solo que no me agrada, que no acepte un no por respuesta.
La noche terminó tranquila, entre la cena, las charlas y las risas que nunca faltan entre esos dos.
Al día siguiente, Sarah despertó muy temprano para dirigirse a la Correccional. Estaba decidida a hablar con Talbet. Bradley estaba al tanto, por lo que sería el encargado de comentárselo al jefe en caso de que preguntara por ella, en cuanto a él, estaba decidido a comentarle a Benjamín acerca del fallo en las cámaras, pero omitió el detalle de la nota que había recibido su amiga.
Sarah llegó a la correccional y de inmediato pidió hablar con Henry. Este, al oír que la Agente Burrows lo estaba esperando, aceptó verla enseguida.
—Buenos días, Señorita. Burrows. —Dijo el hombre al verla.
—Sr. Oxford, lamento venir sin avisar. —Dijo ella, tomando la mano extendida del hombre a modo de saludo.
—No se preocupe. —Dijo este. —Dígame… ¿En qué puedo ayudarle hoy?
—Necesito ver a un prisionero.
—El Sr. Di Magio, supongo.
—Se equivoca. —Dijo ella, haciendo una pausa. —Aunque me gustaría saludarlo, hoy he venido a ver a Harry Talbet.
—¿Harry Talbet? —preguntó el hombre.
—Sí, estoy segura de que el Sr. Talbet está aquí, lo he visto salir de su oficina en mi última visita.
—Y tiene razón. —Dijo Henry. —Es solo que me sorprende que venga a verlo. El señor Talbet no suele recibir visitas.
—Bueno… Es importante para mí reunirme con él. —dijo Sarah. —Creo que el Sr. Talbet puede tener un buen enfoque para mi caso.
—¿El que arriesga la seguridad nacional? —preguntó Henry.
Sarah sonrió.
—Así es. —Contestó.
—Bueno… Avisaré a los guardias para que lleven al prisionero a la sección de visitas. —Exclamó.
Henry tomó el teléfono y dio aviso a los guardias y también llamó al agente Scott para que la guiara hacia el lugar para cumplir con el procedimiento.
Sarah se despidió del hombre y le dio las gracias. Fue escoltada por el Oficial Scott hacia la sala de visitas donde había algunos presos con sus familias. Cuando llegó allí, debió pasar por una revisión y firmar el registro de visitas. Le dieron un prendedor que decía “Visitante” y debió dejar algunas pertenencias allí por seguridad.
Scott guio a Sarah hacia una mesa y esperó junto a ella hasta que Harry Talbet apareció escoltado por unos guardias.
—La estaré esperando por allí, Señorita Burrows. —dijo Scott señalando una esquina no tan alejada. Sarah asintió y esperó pacientemente a que Harry se acercara a ella y tomara asiento.
—Buenos días, Harry. —Dijo ella.
—Buenos días, ¿Señorita? —Dijo Harry alzando una ceja esperando que le respondiera con su nombre.
—Me conoces Harry. —Dijo ella.
—Lo siento, está equivocada. —Dijo él. —Le aseguro que de haberla conocido no la olvidaría.
Sarah lo observó mientras escaneaba cada una de sus facciones.
—Sarah Burrows. —Dijo ella. —Fuimos juntos a la preparatoria.
—Oh… —Dijo Harry, haciéndose el tonto. —Ahora recuerdo. —Dijo él haciendo una pausa. — Y dime Sarah… ¿Qué te trae por aquí?
—Estoy investigando el asesinato del hermano del Presidente. —dijo Sarah. —Y sé que tú eres el único condenado. —dijo ella mientras leía el informe que había llevado.
—Creí que el caso estaba cerrado. —Dijo él. —¿Por qué estás interesada en investigarlo?
—Órdenes. —dijo Sarah. —Soy agente del FBI ahora.
—Vaya… Te felicito, supongo. —Dijo él, sonriéndole de manera desafiante.
—Sé que tú no lo mataste. —dijo Sarah.
—Hay muchas cosas que no sabes, Sarah. —Dijo él, observando hacia los lados.
—Pero tú, sí. —Dijo ella.
—Tal vez.
—Harry… Ayúdame. —Dijo. —Si eres inocente, no hay razón para que estés aquí.
Harry rio.
—Dentro de dos meses me ejecutarán en la silla eléctrica. —dijo Harry. —De todos modos saldré.
Sarah se tomó un momento para analizar lo que el hombre le decía.
—Liam Savrinn. —Dijo de repente. Esperando ver cómo reaccionaba el hombre que estaba enfrente de ella.
—¿Qué hay con él? —Dijo el chico intentando disimular su sorpresa.
—Sé que él estuvo relacionado en el caso. —Dijo ella. —Ayúdame a dar con él y te prometo que te sacaré de aquí… Con vida.
—No sé quién te envió, Sarah. —dijo Harry. —Pero si crees que tengo algo que ver con él, estás equivocada.
—¿Entonces quién lo hizo, Harry? —Dijo ella.
—Estoy en esta cárcel hace dos años, Sarah. —Dijo él. —¿Crees que hablaré ahora? Pierdes el tiempo.
Sarah suspiró, frustrada.
—Lamento no ser de ayuda. —dijo Harry. —Pero no puedo ayudarte.
Sarah lo observó. Se dio cuenta de que Harry tenía mucho para decir, pero por alguna razón no podía hablar.
—Está bien. —dijo Sarah. —Me iré entonces.
Sarah se puso de pie para irse y lo mismo hizo Harry. Sin embargo, antes de perderlo de vista, ella se detuvo. Estaba dudando en preguntárselo o no. Pero recordó su charla con Bradley. Era su última oportunidad.
—Harry… Espera. —Dijo ella. Harry se giró para verla y fue cuando ella se acercó y tomó el valor para hablarle. —Michael… Tú… —Pero Harry no la dejó terminar.
—No se nada de Michael. —dijo Harry, implacable. —Él ya no está… Olvídalo.
Sarah asintió, defraudada.
—Y… Sarah. —dijo Harry antes de irse. —Si sabes lo que te conviene, dejarás de investigar…
Sarah no respondió, pero eso le hizo pensar… ¿Acaso era una amenaza o una advertencia?
—Scott… ¿Crees que podría ver a John Di Magio antes de irme? —preguntó ella y Harry la escuchó. La observo por unos momentos y luego le aviso al guardia que la visita había terminado.
Scott vio a Sarah y suspiró.
—Cinco minutos. —Exclamó él.
—Con eso me alcanza. —dijo Sarah.
Scott la llevó a la misma sala que la última vez y después de unos minutos, el hombre apareció por la puerta.
—Sarah… Has regresado. —Dijo el hombre, sonriendo.
—Vine de pasada y creí que podría verte unos minutos. —Dijo ella.
—Y te lo agradezco. —Dijo él. —¿Obtuviste algo de tu última visita?
—Algo. —Dijo ella.
—Sarah… Tu investigación no tiene final feliz. —Exclamó.
—¿A qué se refiere? —preguntó ella.
—A Liam Savrinn.
—No me importa dejar la vida en esto. —Exclamó ella. —Debo saber quién es ese maldito y hacerle pagar por todo.
—Hay cosas que son mucho más grandes que Savrinn. —Dijo el hombre. —Él es peligroso, pero él no es la única pieza del rompecabezas.
—Empezaré por él. —dijo Sarah. —Cuando lo atrape, tendré tiempo para buscar a las demás.
John asintió.
El guardia regresó por el prisionero, ya que los cinco minutos se habían acabado y Sarah salió de la prisión para dirigirse a la oficina.
******
Mientras tanto…
El teléfono descartable que se encontraba en el primer cajón del escritorio de Liam comenzó a sonar, observó el número en la pantalla y sabía exactamente de dónde venía.
—Dime. —Exclamó atendiendo.
—Ella vino a verme. —dijo Harry.
—¿Qué le dijiste? —pregunto.
—Nada… Le advertí que se mantenga alejada.
—Hiciste bien. —dijo Liam. —¿Crees que regrese?
—Tal vez… También pregunto por quién ya sabes.
Liam suspiró.
—Está bien. —Dijo finalmente. —Es mejor que no sepa nada.
—Hay algo más, Liam. —dijo Harry. —Ella se reunió con Di Magio.
—¿Sabes qué le dijo? —preguntó Liam.
—No lo sé… Pero probablemente todo.
—Maldita sea. —Exclamó Liam. —Bien… Estaremos en contacto… Y por favor, cuídate… Esto acabará pronto e iré por ti.
—Lo sé. —Dijo él.
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Comments
Delfina Del Carmen Henriquez Ruiz
Esta buena, el ex que te gastabas
2024-10-03
0
Carmen Moreno
lo dije el novio es el delincuente!!!
2024-08-29
0
Nairobis Cardozo Portillo
😲😲😲😲
2024-03-01
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