19. La verdad.

Narra Kaie:

Un nudo se formó en mi garganta, cuando lo vi partir con Liam a rastras. No pude seguirlos, la incapacidad se adueñó de todo.

Estoy consciente de que este no era el momento para sincerarme, pero... ¿Quién dictamina cuándo deberá suceder?, ¿seguiré viviendo mi vida a cuesta de las decisiones de otros?, ¿cuándo mis decisiones influirán verdaderamente en mi vida? Yo no decidí estar aquí, pero por ajenos estoy pagando el precio. Quiero que todo lo dañino que me pase sea por mis acciones, saborear con la mente en calma mis pecados que serían míos y de nadie más.

Empecé a caminar hacia las puertas del hospital y cuando entre, Pautry, y a esa chica se presentaron en mi campo de visión. No se percataron de mi presencia y no quise acercarme, no me atreví hacerlo. Lo único que deseo en este momento es hablar con Liam a solas y así obtener las respuestas para todas estas dudas que me agobian con veracidad cada día que pasa.

Dando un suspiro cargado al viento, me encamino hasta recepción. Debo tomarme esto con calma o terminaré en demencia. Me aclaré la garganta y proseguí a decir:

—Disculpe —le eché una ojeada a la placa de identificación que reposa en el pecho de la chica que ahora se encuentra frente a mí—, señorita Martínez, quisiera saber en dónde se encuentra ahora mismo el enfermero Liam Neeson.

Escaneó mi rostro con vehemencia, antes de responderme.

—Él se encuentra en su hora de descanso —hizo saber, tomando rápidamente un plumón entre sus manos y apuntó algo en un pedazo de papel, el cual me extendió—. Lo puede encontrar en este lugar.

Tomé el papel, dudosa; sin embargo, no le hice saber mi inquietud. No quiero verme como sospechosa, pero no es propio de aquí entregar la ubicación de sus empleados así sin más. Nunca la había visto antes, quizás es nueva y no sabe esto.

—Muchas gracias —agradecí, y me alejé.

Caminé por los pasillos que conocía bien, y a pesar de que no me hacía falta ver el papel, lo hice por si acaso. Me detuve en frente a la puerta correspondiente. Si hubo algún atisbo de duda, se evaporó al instante, porque ya mi presencia está dentro de la estancia. Lo primero que mis ojos captaron fue a un Liam acostado en una camilla con los ojos cerrados e inmediatamente lo veo una opresión en mi pecho se hace sentir.

¿Qué tienes que ver en todo esto?, ¿qué es lo que sabes?, ¿por qué...?

Liam luego de un tiempo se empezó a mover y de su boca salían quejas, al parecer le dolía algo. Dude en sí acercarme a él, pero las dudas se fueron cuando se quejó con mayor fuerza y fue con rapidez, me acerqué.

Abrió los ojos de golpe cuando lo tomé de los hombros y de esa misma forma brusca y rápida se sentó. Miró a todos los lados, desorientado, pero luego me vio a mí y el entendimiento llegó a sus ojos.

—No quiero hablar sobre eso ahora, Kaie.

Trague saliva dudosa, no sabía qué hacer o qué decir y no me quedo de otra que soltarlo y alejarme unos cuantos pasos. Ante nuestra eminente lejanía me dediqué a examinarlo por varios segundos hasta que por fin decidí encararlo como se debe.

—Pero yo sí —me aclaré la garganta—. Me debes respuestas y no toleraré que calles en un momento como este.

—¿No ves cómo estoy? —indicó con la esperanza de que me detuviera, pero no lo iba a hacer—, por favor, vete. Necesito estar solo.

Se volvió a recostar y me dio la espalda, yo me sentí indignada frente a esta acción e hice que volteara su cuerpo hacia mí con brusquedad.

—Yo la vi —verbalicé con la garganta rasposa—, se presentó ante mí, esto tiene un significado. Sé que tú lo sabes, no me había pasado esto y cuando te vi... justo en el momento en que lo hice se proyectó delante de mis ojos.

Negué y percibí mis ojos arder por las lágrimas contenidas.

—En mí se canalizó un impulso de querer escapar, correr, alejarme —mi labio inferior tembló con aquellas palabras pronunciadas—. No quiero vivir en la ignorancia y si tú sabes lo que está pasado, ayúdame. Sabes quién soy, eres el único con el que puedo contar.

Liam me miró intensamente, sus ojos expresaban mucho más de lo que sus palabras podían hacer. No obstante, había una pared amplía entre los dos, una que él mismo se está permitiendo crear.

—No debes ir hacia allá —masculló con su mirada en mí, asfixiándome.

—Entonces, tú sí sabes algo —le miré de la misma forma que este me estaba mirando.

—Sé mucho más de lo que debería —respondió a mi afirmación.

—¿Qué sabes? —interpelé recelosa.

Miedo.

Eso fue lo que sentí por la manera en la cual me miró.

—Kaie —pronunció mi nombre como advertencia y negó.

—Tengo derecho a saber.

Hubo un breve silencio hasta que él lo rompió con una pregunta que no esperaba.

—¿No te atreverías simplemente a vivir como Camila?, sin cuestionar nada, solo viviendo, permaneciendo con vida.

—Eres mi mejor amigo... —exprese en un hilo de voz, Liam se levantó para quedar cara a cara conmigo, su semblante se limitaba a mostrar aturdimiento, cansancio—, sabes que nunca podría vivir de esa manera.

Los ojos se me llenaron de lágrimas sin derramar.

—Por eso necesito que me digas lo que sabes, Liam, por favor...

Su mirada, bajo hasta nuestros pies, no hubo respuesta a mis imploraciones, a mis preocupaciones.

—¡Necesito que me digas, Liam!, ¡responde!

En el instante en el que grité, Pautry y la chica de antes entraron y yo únicamente les di una mirada breve para después mirar a Liam de nuevo.

—¿No me dirás? —musité con la voz enronquecida, ya no tenía fuerzas ni siquiera para fingir que la tenía.

Las lágrimas finalmente están cayendo por la impotencia. Por no saber la razón por la que estaba actuando así, de una manera tan lejana, tan diferente del Liam, al cual conozco.

Este me ignoró por completo.

—Crees que me estás ayudando, protegiendo, pero no tiene nada que ver contigo. Dame lo que me pertenece, tengo derecho a saberlo todo —escupí en su dirección, ya con rabia. Siguió ignorándome.

Pautry se acercó a mí y puso sus manos en mis hombros y por auto reflejo me quité con brusquedad.

—No me toques.

El enojo no me dejó razonar y por ende luego de decir eso salí de la habitación, cerrando la puerta de golpe detrás de mí para que vean que estoy molesta. No esperaré a que este me lleve a la verdad, la descubriré por mí misma. Y esto lo haré con mis recuerdos.

Esa debe estar de esta memoria, solo debo buscarlo.

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