No hice ningún movimiento, más que mirarla cautelosa. No sé qué debo pensar, cómo debo proseguir; esto no es normal; ella dijo mi nombre cuando estoy en el cuerpo de otra.
Hay muchas dudas en mí en este momento, y entre ellas no está como prioridad devolverle el cuerpo a Camila.
—¿Por qué estás tan callada? —me preguntó, según pude deducir, con un poco de burla en su tono de voz—, dijiste que querías mi ayuda —esta mujer resopló y se removió en su asiento como si estuviera incómoda.
—Sí... solo no estoy del todo en mis sentidos en estos momentos —musité, medio atolondrada. También me removí en mi asiento en busca de comodidad y no precisamente para mi cuerpo.
—He venido porque me has llamado, está bien estar confundida, lo que no está bien es encerrarse en ello y perder la oportunidad que hoy se te está otorgando —dijo, quizás para tratar de asustarme, o simplemente en un modo de tratar de calmarme, uno no muy eficaz.
—E-estoy muy confundida, esto no parece real —hablé con la voz ronca.
—Si aun viéndolo con ojos prestados, no logras asimilarlo, entonces no seré capaz de ayudarte —confesó y entre en pánico, se levantó e hizo el amague de irse.
—¿Usted puede ayudarme? — balbuceé de prisa, no teniendo en claro lo que deseaba preguntar.
—Por eso estoy aquí, pero no me será posible si no te ayudas a ti misma primero —su voz transitó calmada, como si no estuviese pasando tal magnitud, como si no importase, como si mis preocupaciones fueran vanas; se arregló la falda que le llegaba hasta los tobillos—. Así que, dime, Kaie, ¿cómo quieres proseguir?, ¿qué quieres saber?
—Bueno... —mi mente se quedó en blanco justo en este momento, tal vez pasó esto por el nerviosismo del momento o porque en verdad no sabía qué quería saber, ya que no sé ni de qué va esto; traté de calmarme para sacar todas mis dudas a la luz.
Cuando por fin una pregunta coherente vino a mi mente e iba a hablar, ella me calló de inmediato.
—Antes de que digas lo que tienes que decir, tengo que aclararte lo siguiente —se volvió a sentar a mi lado, pero esta vez se apegó mucho a mí, y esto hizo que me asustara, pero no hice nada para alejarme y no porque no quisiera sino porque algo me mantenía ahí paralizada; y esto era curiosidad.
Esta era más grande que el miedo que sentía.
—Solo puedes hacerme tres preguntas —dijo, mientras relamió sus labios que estaban feos por la edad o quizás esta fumaba y por eso el color y la sequedad vigente—, no responderé tus dudas si haces más de tres, entonces piensa bien lo que vas a preguntarme. Sé sabia, Kaie.
—¿Por qué solo tres? —pregunté rápidamente y está rodó los ojos al cielo y yo lo entendí, he desperdiciado mi primera pregunta.
—¿Eso es lo que te importa saber justo ahora? No podías preguntar, ¿qué pasó con tu amiga?, porque sabes bien que no puedes preguntarlo ya; ya que en tu mente están las siguientes preguntas y estás son: cómo solucionar el problema y qué lo ocasionó en primer lugar.
Abrí mi boca en sorpresa, por el hecho de que eso era lo que exactamente iba a preguntar.
—Lo sé..., solo no lo pensé bien, no me di cuenta siquiera que ya había empezado —dije con vergüenza y rabia a la vez.
—Pues ya hemos empezado —declaró firme—, tres preguntas porque la curiosidad humana no se abastece jamás y nunca nadie debe saberlo todo, ni siquiera alguien como yo. Sería demasiado peligroso y más para mentes perversas y exterminadoras como ustedes.
Una punzada azotó mi pecho.
—¿Qué eres...? —la pregunta salió sin pensar, a base de todo el conocimiento recibido, ella no cuestionó mi interrogante.
—Soy trascender —empezó despacio, esperé con paciencia, aclarándose la garganta, siguió hablando—, un trascender es un ser que concede la enseñanza o la salvación, por supuesto. En palabras más simples, es ese alguien que te ayuda a abrirte, a crecer, a entender que todo tiene consecuencias y ese alguien encargado de conectar almas en función con lo mencionado anteriormente.
—Entonces... usted es algo así como el Karma.
Como respuesta, obtuve una sonrisa de boca cerrada.
—¿Cuál es mi caso?, ¿enseñanza o salvación?
Me observó, profundamente, me estremecí.
—¿Qué piensas tú, Kaie? —interpeló, mi boca se sintió seca—, a partir de todo lo que has hecho en tu vida, ¿qué crees que te tocó?, yo solo soy un espectador de tu historia, tú eres tu propia salvación o tu perdición, así como la llave a todas tus dudas.
—Usted me dijo que era esa persona que respondería todas mis preguntas, luego me dijo que solamente podía responder tres y ahora me dice que yo tengo las respuestas a esas preguntas —hablé de manera rápida y clara—. ¿Cómo podría yo saber las respuestas a mis dudas, si ni siquiera sé lo que está pasando?
Quiero llorar, mas me contuve.
—Me estoy divirtiendo mucho contigo —hizo saber, entrelazó los dedos de mis manos fuertemente contra mi regazo en busca de calma—. Haz tu última pregunta, Kaie, ¿o prefieres que me vaya?
—¡No! Usted sabe que no quiero eso, solo quiero que deje de confundirme y me hable con claridad.
Mi respiración está entrecortada, mi pecho agitado como si hubiese corrido un maratón, mi voz ronca como si hubiera llorado a más no poder.
La anciana asintió indiferente y yo asentí con la cabeza de igual forma rendida.
Empecé a pensar qué pregunta le haría para salir de este problema.
No podía perder el tiempo en discutir y perder esta oportunidad; quería preguntarle qué había deseado yo para meterme en esta situación, nunca quise nada que no pudiera tener y no había indicio de que la vida de Camila y la mía estén conectadas, ya que ella está muerta y yo estoy viva y en su cuerpo, y si su enseñanza me otorgó la salvación, no la quiero. De esta forma no la deseo.
—¿Cómo puedo devolverle el cuerpo a Camila?
Lo dije y ya no había marcha atrás.
Esa era la pregunta de oro, no podía decir algo equivocado que nos dañaría a todos porque sé bien que esto no es lo que quiero; no quiero robarle nada a nadie. No quiero este tipo de salvación.
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Comments
Patricia Salazar
Podrá Kaie devolverle el cuerpo a Camila 🤔 la anciana la guiará 🤔
2024-09-26
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