Víctor siguió molestando a Dante un rato más mientras acariciaba con las yemas de sus dedos el pilar ajeno y después deslizaba su dedo medio en una suave entrada inquiriendo: "¿te tocaste aquí o… Aquí?", respectivamente. Dante había sido agraviado hasta el punto de llorar minutos antes. Aun así negó con la cabeza y jadeó débilmente a la última parte de su frase.
-Aah...hmm...no...
- ¿no? -replicó Víctor. Fijando su vista en la cara sonrojada.
-no lo hice ahí -gimoteó Dante. Sus ojos se pusieron aguados otra vez. Mirarlos era como ver las olas del mar que se agitaban con placentera intensidad. Un instante después Víctor apreció el ardiente calor producto de la vergüenza opuesta envolviendo su dedo al tiempo que observaba embelesado la expresión del otro.
- ¿estás diciendo sí a todo lo anterior? -Se burló Víctor sin esperar un segundo más para probar la abertura contraria por sí mismo.
Más tarde al despertarse por segunda vez en el día lo primero que vio fue la espalda nívea de Dante y su cabello negro revuelto. Ni en sus sueños más oscuros se imaginó que dormiría en su cama (aun cuando no era la primera ocasión que lo hacía) teniendo en cuenta su actitud hostil y como aborrecía que lo tocara antes. Parecían haber ocurrido hace mucho tiempo sus acercamientos para molestarlo en los recesos cada vez que se cruzaba con él.
Sin embargo, solo han pasado tres semanas desde que empezaron a salir. Tal vez sentía el recuerdo demasiado lejano porque sucedieron varias cosas. Pero lo cierto era que su relación se había estrechado.
Reflexionó como el día anterior se sintió un poco confundido sobre sus sentimientos por Dante. No obstante estos se habían esclarecido un poco y ahora sentía más seguridad sobre algo: no quería que nadie más pudiera ver esta parte de Dante, quería tener más de este y ser el único que lo hiciera. Con esa emoción inundando su pecho Víctor se aproximó a Dante con una sonrisa y lo abrazó por detrás. Luego depositó un beso en su cabello.
Dante sí que tuvo razón al decir que se lo perdía. Lo único bueno que podía sacar de haberlo tocado en su habitación sin su consentimiento fue que había logrado que pensara en su persona. Víctor en realidad nunca pensó en él más que en su amigo hasta que confesó lo que había hecho, aunque no estaba seguro en qué se convertiría en el futuro.
Después de tener relaciones, Dante había quedado con tan pocas energías y por ende sin ganas de vengarse. Tanto así que se giró en la cama y se quedó dormido luego de que ambos se corrieron una última vez. Víctor iba a aprovecharse de su agotamiento. Por lo que empezó a toquetearlo por debajo de la frazada que apenas ocultaba su zona inferior.
-ey, Dante ¿piensas dormir todo el día? Son casi las once de la mañana- dijo Víctor que en seguida levantó la manta y observó el trasero desnudo del otro el cual quedó hecho un desastre de sus fluidos de amor. En ese momento Dante volvió la cabeza con una expresión sombría.
-déjame en paz o te arrepentirás el resto de tu vida- declaró en un tono bajo, pero claro que resultaba sumamente ominoso.
-okey- replicó Víctor que sin perder el gesto radiante de su cara soltó con rapidez la sábana y después se alejó de la cama con las manos en alto- no te molestaré más... Por ahora. -La mirada que le dedicó Dante hacía unos segundos era con diferencia la más aterradora que había visto.
Luego de dejarlo solo Víctor puso a lavar su traje en la lavadora. De esta forma Dante tendría que esperar a que se secara para poder irse. Aunque si llegara a pedirle una muda no pondría reparos en prestársela, pero era poco probable que eso ocurriera, ya que Dante no aceptaba con facilidad sus muestras de cortesía.
Cerca de media hora más tarde Dante por fin se levantó. Este último bajó a la cocina justo en el instante que Víctor calentaba el desayuno. Llevaba una de sus playeras y un pantalón corto de los que usaba para hacer ejercicio que le llegaba hasta la rodilla, pero a Dante le quedaba horriblemente grande. En su ausencia había decidido ponerse su ropa al no ver la suya en la habitación. Víctor trató de no fijarse mucho en eso ni en la impresión que le causaba el que Dante usara sus cosas, pues este tenía una expresión asesina en el rostro.
Después de que se sentaron en la barra desayunaron juntos, uno frente al otro. Y como era de esperarse, Dante le hizo el quite durante el resto del día. Pese a que había tenido la gentileza de servirle y de llevarlo a casa Dante estaba tan enfurruñado que no dijo ni una sola palabra en todo el trayecto, ni durante la comida. Tampoco dejaba siquiera que le tocara un hombro. Estaba igual o peor que cuando lo había visto flirteando con la chica rubia en el pasillo.
A la mañana siguiente, es decir, el lunes en la escuela Víctor aún seguía siendo ignorado.
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Comments
Luna_Jago
❤️💜❤️💜
2024-07-21
0
ROMI Alvarez
Si pobre casi en silla de ruedas lo dejan🤭🤭🤭🤭
2024-05-04
1
Bela Almanza
pobre Dante le dieron cómo a un cajón que no sierra jajaja
2023-05-13
10