Dante no iba a la escuela desde hacía tres días. “¿será mi culpa?” se cuestionó Víctor. Se le ocurrió pensar que quizás estuviera enfermo o simplemente no hubiese querido ir, en cuyo caso era probable que sí se debiera a él, pues de esa forma lo evitaría. El comportamiento de su amigo era sencillo y comprensible. Entendía que no quisiera encontrarse con su persona. Se había sobrepasado esa vez. Cuando lo hizo caer y lo acorraló contra su propia cama. Iba a ser difícil conseguir que lo perdonara después de eso. Sin embargo, Dante debía saber que no podía evadirlo de por vida.
En su mente evocaba la imagen de Dante, su cara de sorpresa y la manera en que había cerrado los ojos. Fingiendo que sentía dolor para soltarse y luego darle una cachetada. Sobre todo, su gesto cuando le dijo que se largara. Reflexionaba que tal vez lo había herido más de lo que aparentó en ese instante. Después de todo, Dante no se abría con respecto a sus sentimientos y a menudo solía guardarse las cosas. Incluso al contarle Víctor sus historias, Dante no permitía que indagara en la suya referente a la sexualidad y cortaba el tema diciendo que no quería seguir manteniendo esa conversación. Además, añadía que no eran amigos solo para causarle daño. Merecidamente, pues él lo fastidiaba en cada ocasión que se le presentase. Siempre fue así desde el primer instante.
Solo para asegurarse de que él no era la razón de la ausencia de Dante, les preguntó a los compañeros con los que solía estar si sabían algo al respecto. Sin embargo, ninguno estaba enterado. Incluso el amigo con el que pasaba más tiempo, Jordi, que se sentaba en el puesto más próximo a Dante, le dijo lo que ya sabía: desconocía que este estuviera incapacitado o algo por el estilo y añadió:
-creí que tú sabrías, ya que ustedes son como mejores amigos -Víctor no supo qué responder a eso. De hecho, no pasaba mucho al lado de Dante -siempre parece que se están divirtiendo - “así que de esa forma nos ven los demás”. No quería admitirlo, pero empezaba a afectarle el que no estuviera presente. Además, también le preocupaba un poco. Sobre todo, le inquietaba el hecho de que quizás había pasado algo que le impidiera venir como una rara enfermedad repentina que lo dejara postrado en cama o que estuviese pasando por un mal momento a causa de su proceder. No podía descartar nada cuando se trataba de Dante. Dejó de darle vuelta al asunto y se decidió a programar una visita si decidía volver a faltar.
…
No quería verle la cara. Tenía grabada la sensación de su mano en su cuerpo. Sobre su abdomen, sobre su miembro y en sus muñecas. Incluso en su boca, aunque habían pasado varios días, aún notaba el peso de los labios contrarios. Lo peor era que se esforzaba por no prestarle atención y aun así su cabeza traía a cada minuto dicha escena.
A veces no se lo terminaba de creer. El beso y la caricia a su entrepierna… ¿Cómo podía borrar esa sensación? Víctor parecía haber entrado por la fuerza a su mente y él era incapaz de hacerlo desaparecer. Le hacía sentir molesto pensar en la posibilidad de que este ni siquiera supiera cuanto le había alterado su acción o todas las que llevaron a ella.
Esperaba que con quedarse encerrado haría que a Víctor se le pasara su idiotez de querer llevárselo a la cama. Hasta que olvidara su conquista y todo volviera a ser como antes. Sin embargo, más adelante reconoció que no sería sencillo. Porque últimamente se dormía pensando en Víctor. Era en la noche, a esa hora antes de dormir, que mayor intensidad y claridad tomaba el recuerdo. Como si no tuviera suficiente su memoria con acosarlo en el día.
Temía volver a verlo el día siguiente, aunque no regresaría a las clases por el resto de la semana. No porque le tuviera miedo, sino que le asustaba revivir la sensación de su tacto. A pesar de que su intención era no cavilar sobre el tema, no podía evitar hacerlo. Le dedicó tantos pensamientos que llegó a enfurecerse consigo mismo y considerar darle lo que quería a Víctor para así recuperar un poco de tranquilidad en su vida. Pero algo no terminaba de sentirse bien. A una parte de sí mismo le entristecía la idea. Eso lo llevó a recordar la emoción de desazón y arrepentimiento que experimentó luego de decirle a Víctor que se fuera. Y aquella vez que lo vio coqueteando con una chica. “Pero ¿qué esperaba?” debió suponer que eso sucedería, había sido su primera reflexión. No tenía por qué mortificarle con quién salía o no Víctor. A menos que… sus sentimientos estuviesen cambiando.
“Joder- Dante se despeinó el cabello- ¿por qué de todas las personas tenía que ser él?, ¿acaso soy masoquista?”. Ante este panorama surgía una inquietud al imaginar el improbable caso de que saliera con Víctor, ¿cuánto tiempo pasaría hasta que este volviera hacer lo mismo? ¿Y que llegara más allá que a una insinuación? Esa clase de relación solo lastimaría a uno de los dos. Y Dante no deseaba ser el perjudicado. Necesitaba alejarse. Después las cosas regresarían a la normalidad. Confiaba en que sería así.
El problema era que se aburría. No prestaba atención a las clases que se había ausentado, pero debía pedir prestados los apuntes para no atrasarse. Entre tanto se distraía leyendo, viendo la tele y navegando en internet. Aunque la lectura era su principal pasatiempo, pues conseguía entretenerse algunas horas; jornada y media después empezó a sentirse aburrido de esa especie de rutina forzada y monótona que acabó viendo pornografía, lo que fue una mala idea. Después de encontrarse un par de videos obscenos muy desagradables, pasó de seguir mirando y mejor se estimuló a sí mismo. Recreando en su imaginación una situación sexual al azar con una chica mientras se tocaba. Tal vez la incomodidad posterior a eso fue consecuencia de que era su primera vez masturbándose o su falta de experticia en la materia, pero de la nada el escenario se transformó en su habitación y apareció en su fantasía el rostro de Víctor. Aquello lo hizo sentirse avergonzado. Sobre todo, porque imaginó que eyaculaba en sus manos e incluso fantaseó un breve instante que sucedía algo más y aun así terminó corriéndose. El estrés subsiguiente fue mucho peor que al principio. Dante no entendía realmente qué le sucedía, pero ansiaba que se terminara pronto.
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Updated 108 Episodes
Comments
Luna_Jago
💜❤️💜❤️
2024-07-20
0
Bela Almanza
picaron
2023-04-16
8