Al terminar Víctor se incorporó relamiendo sus labios mientras Dante jadeaba por la falta de aliento. Aun cuando Víctor no sabía lo que había hecho, el decir aquella frase no contribuyó a que la persona debajo de él sintiera menos pudor. Dante sentía su cara hirviendo de calor.
Pero Víctor no le dio tiempo a pensar demasiado. Enseguida levantó los tobillos de Dante a la altura de su cuello. El cuerpo ajeno era bastante flexible y aunque la pose no era experimentada, tampoco resultaba demasiado incómoda.
El nudo en sus muñecas no le permitían moverse con libertad, por lo que Dante apretó sus manos en la sábana por encima de su cabeza como si previera que necesitaría algo de lo que agarrarse.
El acto fue rápido y apasionado en esa postura. Dante no dejaba de gemir y aprisionaba el deseo de Víctor con sus paredes internas. Aparte de los gemidos se escuchaba el golpeteo ardiente de las carnes al encontrarse con violencia formando un punto donde no había espacio para nada más en el mundo. Incluso se podía oír toda la estructura de la cama crujir un poco con sus fogosos meneos.
En un momento Dante era embestido y en el siguiente sus labios eran acariciados con la misma suavidad con que se rozaba a una rosa. Incluso a veces sucedían ambas cosas. Sentía que iba a morir asfixiado por la falta de aire cuando su boca era cubierta por la ajena o de un ataque al corazón el cual latía desbocado en su pecho.
Por otro lado, Víctor estaba encantado con los gestos del otro. “Mírate. Dices que no y ahora gimes de esa forma” reflexionó en tanto movía su parte inferior. Casi sintió que se sonrojaba.
Víctor no parecía querer acabar pronto, pues posteriormente se retiró e hizo que Dante se pusiera boca abajo. Este último intuía que apenas habían empezado, pero no creía poder aguantar mucho. Sus ojos escocían mientras se preguntaba hasta cuándo pretendía Víctor hacérselo.
-voy a matarte por esto... Pedazo de idiota- insultó Dante conteniendo sus jadeos. Víctor sabía que como mucho le daría un puñetazo o una paliza. Sin embargo, no sería en ese momento. Así que arremetió y las amenazas del otro se ahogaron en un grito.
...
Más tarde Dante recuperaba el aliento con su cabeza apoyada en el colchón de la cama y la retaguardia desprotegida. El vaivén anterior había sido tan intenso que le temblaban las piernas y no podía moverse.
No obstante Víctor rozó su entrada de la cual emanaba su propia semilla luego de haberse venido apenas unos instantes atrás.
-... ya… detente Víctor -pidió Dante con dificultad-… No creo que pueda pararme después de esto, me vas a desgarrar.
- ¿quieres decir que me lo contarás? -inquirió el otro deteniéndose. Dante se quedó en silencio unos segundos. Consideró seriamente sus opciones.
-no- dijo al final frunciendo los labios.
-entonces te voy a desgarrar -aunque dijo eso, Víctor en realidad no pensaba ser tan brusco. Sin embargo, no se contuvo de colocar las manos en las caderas contrarias e introducirse de una embestida. Provocando que Dante gritara hasta quedarse ronco.
Después de una cuantas apasionadas arremetidas Dante percibió las manos de Víctor abrazándole por la cintura y deslizándose por su pecho para erguir su torso a la par que se movía con ferocidad.
-voy a patearte... Ah... -amenazó Dante con la voz rota por el esfuerzo. Su advertencia no sonaba para nada intimidante en ese momento.
- ¿aún no te acostumbras a esto\, Dante? -Preguntó Víctor en un tono risueño y profundo al tiempo que disminuía el ritmo -Es como la cuarta vez...no\, perdón. Es el cuarto día que estamos juntos\, pero no la cuarta vez.
Dante quería gritarle unos cuantos improperios, pero ¿cómo lidiaría con el pudor de hacerlo después? (aunque ya lo había hecho un par de veces) Se sentía humillado, pero si abría la boca no estaba seguro de que pudiera controlar los sonidos de excitación. Así que apretó los dientes. Sin embargo, Víctor notó esto, se detuvo un momento y al siguiente lo embistió. Haciendo que Dante dejara escapar todos los sonidos que procuraba sellar en su garganta.
Víctor entró y salió del interior de Dante repetidas veces mientras acariciaba sus pequeñas protuberancias. En tanto Dante se estremecía y trataba de alejar las manos ajenas. Por el contrario, Víctor apretó con un poco más de fuerza uno de los botones haciendo que Dante emitiera un gemido ahogado y apretara la muñeca de la mano que le tocaba sin rendirse.
Víctor no solía tocarlo mucho en esa zona porque se sentía raro no encontrar nada más que planitud, pero en ese momento de verdad quería tocarlo. Aun cuando el otro había expresado su rechazo siguió apretando esa pequeña carnosidad en tanto Dante se contorsionaba entre sus brazos según sus caricias. Solo lo hizo por un rato más, pues no quería enfadar a este último a pesar de todo lo que le había hecho y que seguramente iba a asesinarlo más tarde. A pesar de ello, la intención de Víctor era hacerle el amor hasta hacerle olvidar la razón de su enfado.
Por consiguiente que no se detuvo hasta terminar. Empujó con tal fuerza que cuando se vino, Dante no pudo soportarlo más y también se corrió por segunda vez sin siquiera tocar su miembro. Entonces Víctor lo soltó.
En tanto se derramaba por el extremo Dante sentía la pegajosidad en su propio abdomen y en la sábana bajo su cuerpo. Estaba avergonzado. No quería girarse, pues el otro vería su fluido y además ya no sentía las piernas que habían estado sometidas a demasiada actividad física.
No obstante, Víctor lo agarró por la cintura para acomodarlo boca arriba. Dante rodó y se quedó descansando sobre su espalda. Cuando se movió empezaron a hormiguearle las piernas.
- ¿y bien? -cuestionó Víctor. Jadeando un poco- Aún puedo aguantar\, pero tú... lo dudo mucho -pese a su alardeo en realidad empezaba a sentir cierto ardor doloroso en su extremidad. La entrada ajena seguía siendo un poco pequeña después de todo.
Dante le devolvió una mirada débil con las mejillas rojas y los ojos húmedos.
-me rindo -dijo Dante indefenso- Lo diré, suéltame las manos. Víctor lo desató. De inmediato Dante se frotó las muñecas y se cubrió la entrepierna con su camisa. O lo que alcanzaba a cubrir porque tenía las piernas desnudas y la prenda no alcanzaba a esconder del todo su ingle. Además, no había nada que el otro ya no hubiese visto. Víctor le echó una mirada de reojo a cada uno de sus ademanes.
-déjame levantarme- solicitó Dante haciendo amago de incorporarse.
- No- repuso Víctor inexpresivo.
- ¿tiene que ser en esta posición? -Víctor sabía que le costaría levantarse\, no obstante\, también era posible que intentara escapar.
-no confío en ti -manifestó implacable. Su frase solo aludía a la situación presente. Le había contado más de lo que había hecho con otra persona y confiaba plenamente en él. Aun así, Víctor no iba a mostrarse blando. Dante lo miró dolido y se tapó los ojos con un brazo. Volviendo a apoyar la cabeza en la cama.
-me... masturbé pensando en ti.
En un primer momento, Víctor frunció el ceño creyendo que había escuchado mal. Lo embarcó la incredulidad y pensó genuinamente estar equivocado. Sin embargo, después alzó el brazo ajeno y al ver la expresión de Dante supo que decía la verdad. Su corazón aleteó de felicidad y sin poder evitarlo sonrió.
Recordó entonces la conversación que tuvieron hace tiempo. Dante había querido animarle con su "secreto" cuando estaba deprimido después de la primera vez que se encontraron con su madre. En seguida Víctor sintió sus energías renovarse y se inclinó de nuevo con emoción sobre Dante.
-ugh...no... Víctor... ¿Por qué?... Aaah...-gimió Dante. Aferrándose a la espalda ajena mientras hundía sus uñas. No obstante aquello no parecía zozobrar el ánimo de Víctor sino exacerbarlo.
Dante probó entonces alejarse de la inferioridad que arremetía con brío. Pero Víctor entrelazó su mano izquierda con la derecha de Dante y con la otra sujetó la cadera de este.
-lo haré lento- aseguró Víctor cerca de la boca ajena, que besó con cariño- no te alejes- Dante se quedó atónito. La voz de Víctor hablar sonado tan dulce como un niño pequeño que empleaba el tono más tierno para convencer a su madre para que le comprara dulces. No pudo evitar obedecer impotente mientras las lágrimas asomaban en sus ojos. Al menos después de eso Víctor de verdad continuó moviéndose con suavidad.
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Comments
Luna_Jago
💜❤️💜❤️
2024-07-21
0
Sara Martinez Hernandez
si es así en la vida real, creo tienen mejor de sentir y Aser sexo y amor , mas que! una pareja hetero
2024-04-24
1
Julissa Jimenez
muy hermosa la forma de amar estos dos parece un juego pero al final si se quieren me encanta
2023-06-03
6