Víctor siguió a Dante por los pasillos y le habló más a menudo. Incluso lo invitó a desayunar y le compró golosinas, bombones y chocolates.
- ¿qué estás haciendo? -inquirió Dante a la tercera ocasión cuando le regaló una barra de caramelo con chocolate.
-estoy reforzando nuestra amistad.
-sí, claro- Dante curvó sus labios en una sonrisa. Víctor le devolvió el gesto- Igual voy a aceptarlo. -Dante le arrebató la chocolatina de las manos.
-sé que te gustan los dulces, por eso lo he comprado- comentó Víctor. A Dante le encantaban y esa sería su perdición.
-ya ¿pero quieres que me enferme? -Víctor llevó una mano a la cintura ajena y la deslizó hasta la parte baja de su espalda.
- entonces ¿quieres comer algo salado? -preguntó con afabilidad.
-... Víctor-Dante le lanzó una mirada feroz y se apartó de él. Al alejarse, Víctor bajó la mirada a sus bonitos glúteos. “Tal vez fui demasiado rápido” meditó Víctor. Ni antes de intentar tirárselo dejaba que lo tocase. Por suerte no se acordaba de la amenaza que le había dicho antes, sobre romper sus manos. “Pero... justo ahora no fue muy agresivo”. Eso era un buen indicio. El único problema era la naturaleza a veces antipática y obstinada de Dante. Necesariamente, tenía que ir con cuidado para no ofenderlo y en el proceso conseguir que se interesara por él. Aunque no sabía si aguantaría por mucho más. Últimamente, se acrecentaban sus ganas de poseerlo desde que lo miraba con otros ojos.
Dante tenía todo lo que le gustaría a una chica o un chico, pero no parecía sentir atracción sexual por nadie. Debía cambiar eso poco a poco. Suponía todo un reto acostarse con Dante. “¿en serio Víctor? -se dijo a sí mismo- ¿De todos los chicos tenías que fijarte en el más problemático y que ni siquiera es gay?”. Sin embargo, confiaba que al final valdría la pena tanto esfuerzo.
...
Víctor le había dado una caja de chocolates ese día. Dante la colocó encima de la mesa de su pupitre y se sentó. Mientras esperaba que comenzara la clase pensaba seriamente que a ese paso le daría diabetes o una leucemia, alguien pasó por su lado.
-hola, Dan- saludó el compañero que se sentaba en el puesto a su lado.
-hola- contestó él. Su amigo se quedó quieto a mitad de camino al fijar la vista en el presente.
- ¿y eso?
-me lo dio Víctor- dijo sin muchas ganas.
- ¿por qué? - la confusión era evidente en la expresión de sus ojos.
-no lo sé. Tal vez sus novias le regalan muchas cosas.
-ah... ¿Esos son chocolates?
-sí- replicó Dante- ¿quieres?
-sí. -Dante compartió un par de bombones rellenos y sacó un dulce de cacao en forma de cilindro para sí.
- ¿no será que te los dio porque quería? -comentó su amigo con una sonrisa después de un rato. Dante permaneció inmóvil con el envoltorio abierto en sus manos.
-No lo creo -sabía que la chanza de su compañero era solo eso. Conocía desde el suficiente tiempo a Víctor como para saber que perdía rápidamente el interés en sus parejas sexuales. Era probable que alguna de ellas no le estuviera prestando atención y por eso lo molestaba. Víctor le daba pena en ese aspecto, exceptuando los momentos cuando hacía sus estúpidas burlas.
Cuando le hizo aquella insinuación en el corredor, Dante se figuró que no sería más que un calentón repentino lo que sentía. No le sorprendería conociendo su personalidad. Pensó que pronto se le pasaría. Sin embargo, transcurrió alrededor de una semana y Dante cayó en cuenta de que era en serio lo que decía Víctor sobre acostarse con él. Tuvo un shock momentáneo porque todo el tiempo estuvo en estado de negación. Siempre le había parecido que Víctor no era de la clase que mentía en la mayoría de los casos, en especial si se trataba de sus deseos lascivos.
El asunto comenzaba a desbordarlo. No dejaba de pensar en lo que debía hacer. Rechazarlo era el proceder correcto, pero habían pasado varios días y Víctor era del tipo insistente, no le dejaría en paz fácilmente. Para peor, a Dante le costaba decir que no cuando lo sobornaban con comida y nunca había estado en una situación donde tuviese que poner fin a un galanteo constante. No estaba bien ni podría soportar que las cosas siguieran de ese modo. En sus escasas experiencias pasadas, solo una vez fue abrumado por una mujer que insistió en pedirle el número telefónico en el sitio donde trabajaba y eso había sido hace alrededor de un año. Dante se rehusó varias veces y a pesar de sus repetidas negativas no aplacó su ahínco hasta que la señorita tuvo de irse.
De todas formas, había algo que no alcanzaba a comprender y esto era el motivo que impulsó a Víctor a querer traspasar la línea de su dudosa amistad. Porque lo cierto era que no eran demasiados cercanos. Además, Víctor jamás mostró inclinación por él o los de su mismo género. Pese a su falta de entendimiento del espacio personal.
Su mente se quedó en blanco al considerar cierta posibilidad: ¿Y si... en realidad le quería? Fue incapaz de formular una imagen resultante “no -negó Dante- es imposible”. Sería como dio a entender el propio Víctor, su única motivación era tener un revolcón con él.
Dante sintió calor en las mejillas. No podía evitar experimentar de cualquier manera el sentimiento especial que le generaba el recibir dádivas. Aun cuando quería creer que no sería tan tonto como para ceder solo porque Víctor era detallista con él.
De pronto, cayó en cuenta de que los chocolates eran sus dulces favoritos y Víctor lo sabría seguramente porque lo habría escuchado decir de su propia boca en alguna ocasión o lo habría visto consumiéndolos. “que bastardo tan astuto”. Había usado algo que le gustaba para enredarle en sus maquinaciones. Dante se prometió que la cara de ángel de Víctor no lo engañaría como la primera vez. No debía olvidar que este era en parte responsable de las consecuencias que sufrió después de que tuviera su pelea el primer día con aquel tío que parecía tomar esteroides (la otra parte de la culpa se la echaba a sí mismo por su falta de comunicación con los demás). Todavía le molestaba el recuerdo. Aunque Víctor no le había dejado solo después de aquello. De hecho, empezó a hablarle más a menudo. Era esa conducta errática de Víctor lo que le jodía y desconcertaba a partes iguales.
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Luna_Jago
💜❤️💜❤️
2024-07-20
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