Después de la cita en casa, habían tomado de costumbre besarse en los baños de la escuela.
Víctor repartía besos y caricias en la piel ajena con entusiasmo. Aparte de juntar sus labios y rozar sus cuerpos, no hacían nada más. Aunque también hubo caricias en zonas íntimas (más del lado de Víctor que del de Dante).
Dante le permitía hacer pocas cosas: besar, tocar su cabello y meter la mano en su pantalón. Y nada más.
No obstante, cuando intentaba ir más lejos, Dante lo detenía, lo apartaba y después lo trataba con frialdad. Haciendo que se sintiera frustrado. Víctor había evitado acostarse con alguna chica porque temía -jamás lo admitiría- cómo se tomaría Dante el asunto. Sin embargo, Dante no parecía estar interesado en corresponder las varias ocasiones en que había brindado atención a su miembro o de satisfacer sus deseos de copular.
Víctor sentía que no iba a poder reprimirse si continuaba escuchándolo gemir sin poder metérsela y si encima percibía la manera en que se sujetaba de él. Presionando los dedos contra su camisa o los músculos de sus brazos cada vez que experimentaba un espasmo de placer. Tal como en ese preciso instante.
-ey- dijo Víctor con suavidad mientras llevaba una mano al borde del bóxer contrario que asomaba entre el pantalón y la camisa levantada de Dante. Tal vez si lo pedía de buena manera podría persuadirlo- ¿podemos hacer algo más que esto?
- ¿qué? -Dante pareció espantado ante la proposición. Salió de su trance y luego bajó la cabeza. Vaciló unos segundos y le hizo a un lado para salir del cubículo. Estaba avergonzado y enfadado\, Víctor se daba cuenta con solo verlo.
-no me parece justo que seas el único que obtiene placer en estas situaciones -soltó Víctor desde el cuarto de baño. No fue ninguna sorpresa lo que ocurrió después. Dante lo ignoró no sin antes fulminarlo con la mirada y después de lavarse las manos salió al pasillo sin molestarse en esperarlo. Víctor lo siguió. Solo ellos dos estaban fuera de clases porque sus magreos les habían tomado más tiempo de lo que pensaban -Se supone que los amigos se ayudan entre ellos.
-sí, pero no en cualquier cosa- repuso Dante sin volverse.
-no deberías enojarte solo porque he dicho la verdad.
- ¡no estoy enojado! -Dante se giró entonces y lo encaró con el ceño fruncido. Se quedó callado después. A lo mejor se había dado cuenta de lo contradictorio que habían sido sus palabras y el gesto de su cuerpo.
Dante se detuvo a considerar las palabras del otro. Pensó que tenía algo de razón, pero no lo diría. Últimamente, era él quien obtenía más placer. Tal vez no sería tan malo que Víctor también tuviera satisfacción y de paso él mismo la tendría. Después de todo, Víctor era el más experimentado de los dos.
Media hora después de escuchar (o aguantar) los desvergonzados argumentos de Víctor, Dante aceptó finalmente.
-Está bien- dijo con una ensayada expresión contrariada. A este le sorprendió de sobremanera su contestación, pero no iba a dejar pasar la oportunidad y mantuvo su faz imperturbable, exceptuando su incontenible sonrisa.
-Entonces, ¿quieres que pase por ti esta tarde y lo hacemos en mi casa?
-No, en mi habitación- Víctor amplió el gesto de su boca.
- ¿en tu habitación? -repitió en un tono que daba entender la expectativa que le generaban sus palabras.
-Sí. No quiero que me grabes o alguna mierda así.
- ¿en serio tienes tan mal concepto de mí? -replicó Víctor. Fingiendo estar herido. Aun cuando no se había ofendido. Pensaba que podía llegar a hacerlo si quisiera. Aunque no veía la gracia en grabarse teniendo sexo y luego viendo el video. No tenía esa clase de fetiche. Sin embargo\, casi le alentó su imaginación al pensar que podría utilizarla para manipular y humillar a Dante. ¿Cuántas cosas podría obligarle a hacer? Era una pregunta cuya respuesta le sonaba tentadora.
-nunca se termina de conocer a una persona- reflexionó su compañero en voz alta.
-eso es cierto- concedió Víctor. Dejando a un lado sus siniestros proyectos. Tenía cosas más importantes en las que enfocarse para ese mismo día.
En la tarde antes del anochecer, Víctor fue a la residencia de Dante. Este no dijo ni una palabra cuando abrió la puerta, mientras que Víctor tenía una sonrisa de oreja a oreja.
Dante lo dejó entrar. Cruzaron el pasillo en dirección al dormitorio y una vez en este, el primero se sentó en el borde de la cama y evitó con un sonrojo la feliz mirada que le dedicaba Víctor. Entonces este último se acercó. Arrodillándose frente a él. Víctor colocó una mano sobre la de Dante en la cama y la enlazó. Luego se inclinó y besó sus labios.
Los párpados de Dante temblaron un segundo. "Luce nervioso" pensó Víctor. Le daba curiosidad que se comportara así, teniendo en cuenta que lo normal era que le lanzara una mirada cortante. No obstante, decidió tranquilizarlo con besos pausados y suaves. En tanto hacía esto, Víctor sacó el abrigo de Dante y se quitó el suyo, pues el segundo no parecía tener intención de ayudarle, pero no importaba: quitarse la ropa ante otra persona era también excitante.
Después de deshacerse de la vestimenta ajena y de sus prendas superiores, Víctor tumbó a Dante en la cama mientras continuaba besándolo. Cuando se separaron, la respiración de la persona debajo de él era más trabajosa.
Víctor se acomodó encima de Dante como una bestia sobre su presa. O así lo veía este último. Le avergonzaba profundamente y asustaba a partes iguales el brillo de lascivia en los ojos del otro. Su cuerpo estaba demasiado expuesto. Vulnerable. Y su corazón latía como loco mientras luchaba por mantener un semblante sereno.
En tanto, Víctor observaba el hermoso cuerpo de Dante con sus brazos apoyados a ambos lados de la cabeza de este. Víctor dirigió su vista a su compañero que sostuvo su mirada, aunque se veía incómodo y parecía querer cubrirse el torso. Antes había movido la mano que tenía a la altura de su estómago con nerviosismo, pero se quedó quieto al verse observado por Víctor, el cual se fijó en la contextura delgada, pero definida de sus brazos; su cintura tenue y el color de su piel aún más clara que su rostro. Seguramente porque siempre la ocultaba bajo su chaqueta.
Habría mirado más cuidadosamente su bello cuerpo y sobre todo aquella parte carnosa y redondeaba que tanto le gustaba si su amigo no hubiese empezado a exasperarse.
- ¿por qué no lo haces rápido y dejas de mirarme? -dijo Dante. Víctor le sonrió. Pese al bochorno que posiblemente sentía\, Dante se esforzaba por mirarlo a la cara y actuaba con aspereza\, incluso en esa situación para aparentar que no le importaba que iba a acostarse con él.
-lo divertido del sexo es que puedes mirar y alargarlo cuanto quieras -Dante hizo una mueca que pasó desapercibida por Víctor, pues este se giró en aquel instante para tomar uno de los condones que había traído. En su mente, Dante esperaba que estuvieran haciendo más que eso.
- ¿el que estés tan nervioso es porque es tu primera vez? -preguntó Víctor antes de romper el envoltorio del anticonceptivo.
-no es mi primera vez- replicó Dante en voz baja. El descubrimiento sorprendió a su interlocutor- quiero decir... con una mujer no. Con un hombre sí- Dante esta vez no miró a Víctor.
-así que no eres virgen...-Víctor compuso una sonrisa que paso por un gesto burlón para Dante. Consiguiendo que este lo mirara con ojos centelleantes, pero si tuviera que ser sincero, el primero se sentía un poco desilusionado por alguna razón que no llegaba a comprender.
Después, Víctor se incorporó para bajar su pantalón. Era lo último que hacía falta por quitar. Sin embargo, no contó con que Dante se arrepintiera de querer tener relaciones. Al ver su miembro se quedó congelado.
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Comments
Luna_Jago
❤️❤️💜💜
2024-07-20
0
Lili ❤ jikook ❤
re turbio el asunto jajajaj 🤣
2024-02-26
3
Bela Almanza
la Anaconda lo llaman jajajajajajaja
2023-04-16
13