Desde que fueron por los trajes y los días posteriores a ese evento Víctor no pudo sonsacarle nada a Dante sobre el misterio que se guardaba. Y entre una cosa y la otra había llegado el día de la celebración de la compañía por motivo de su aniversario.
Personas distinguidas y adineradas aparecieron engalanados a la fiesta que se efectuaba en una de las propiedades de los Dunkle. Aquella con más habitaciones de las que podía contar y una escalera de mármol en el amplio recibidor.
Había mesas rebosantes de comidas exquisitas y meseros repartiendo champán tanto dentro como fuera de la casa, pero en especial la gente se paseaba por el espléndido patio. La elegancia y pomposidad de los adornos de este eran equiparable a una boda con sus arcos iluminados, los farolillos y las mesas y sillas forradas en tela blanca. Como era usual en los eventos organizados por su familia la vista suntuosa estaba a la altura de su opulento caudal.
Víctor saludó con cortesía únicamente a los asistentes que se cruzaron en su camino y se sentó con Dante en una de las mesas más alejadas de la entrada donde su madre se encontraba recibiendo a los invitados con una cautivadora sonrisa.
La mujer llevaba un vestido largo de seda color verde marino ceñido al cuerpo que realzaba su generoso escote y el contorno de sus anchas caderas. Los recién llegados se alegraban al verla, particularmente los de género opuesto. Su esposo no estaba con ella, lo que quería decir que no había llegado todavía o tal vez su vuelo se retrasó y, por lo tanto, no se presentaría a tiempo. Una buena noticia, por lo menos.
Víctor esperaba que fuera suficiente haber hablado con unos cuantos para cumplir su deber y que sus progenitores lo dejaran en paz.
Desde su posición Víctor le dio una ojeada a la gala a su alrededor. Pensó en que aquellas fiestas no eran divertidas. Estaban diseñadas para socializar con gente adinerada, intercambiar contactos y hablar de futuros negocios. En esas ocasiones que Víctor debía interactuar con esas personas tenía forzarse a sonreír, ser formal y fingir reverencia. No podía evitar sentirse ahogado la mayoría del tiempo con tanto protocolo e idolatría falsa. Pero esto se convirtió en una cosa a la que se había acostumbrado.
Lo único divertido era que su padre solía presentarle señoritas de alta clase con el objetivo de hacer una alianza matrimonial. Sin embargo, él no estaba interesado en atarse al lado de una persona. Si le gustaba la chica y ella a él, pasaban juntos una noche y luego se olvidaban. Pero cuando la otra parte era muy insistente, cortaba por completo la conexión con esta. Víctor se creía un hombre libre y sin ataduras que sabía lo que quería.
En ese momento reparó en Dante que parecía que se divertía más que él comiendo los tentempiés cada vez que los meseros pasaban a rellenar las vasijas; en especial aquellos con chocolate. Además, bebía vino como si fuera agua. Víctor le vio llenar seis o siete veces su vaso de distintas bebidas alcohólicas y seguía caminando bien. Aunque también había iba al baño dos veces en las últimas horas. Víctor se dio cuenta de lo difícil que habría sido emborracharlo antes.
- ¿cómo es que tienes tan buena tolerancia al alcohol? -preguntó Víctor a Dante que levantó la vista de su copa y lo miró.
-cuando era niño mis padres tenían un viñedo. Así que he bebido desde que tengo memoria -explicó Dante con una sonrisa. Víctor le devolvió el gesto.
-o sea, que eres un alcohólico empedernido.
Víctor observó detenidamente a Dante. Ahora que lo pensaba ¿hasta dónde pretendía llegar con él? Se quedó mirándolo con la cabeza apoyada en una mano sin saber qué pensar hasta que Dante se dio cuenta de su mirada y le regresó el ademán con recelo.
- ¿qué? No te voy a dar de mis dulces- Víctor lo miró desconcertado un segundo y notó que Dante ya había seleccionado sus favoritos de la bandeja de aperitivos.
-no los quiero- replicó frunciendo el ceño. De repente un pensamiento cruzó su cabeza y sonrió- de hecho mi familia organizó esta fiesta así que todos los dulces que te comes son míos. Tal vez debería cobrártelos con tu cuerpo.
- ¡ja! Como si me importara- Dante rodó los ojos. Solo había contestado la primera parte de la frase de Víctor\, pero este sonreía satisfecho.
Estaban en medio de esta conversación tranquila cuando se acercó su madre que por fin tuvo un respiro de tantos halagos y saludos.
-me alegro de que los dos hayan venido. Hola, soy Charlotte Dunkle. Lamento que no nos hayan presentado adecuadamente antes- dijo teniendo su mano a Dante sin mirar al responsable de lo último. Dante se puso de pie de inmediato y estrechó su mano- Mi hijo puede ser un poco idiota a veces.
-Oye, aún sigo aquí.
Luego Charlotte se llevó a su acompañante por varios minutos. Dejando así solo a Víctor mientras Dante era presentado como su novio ante los invitados con lo que se encontraba.
“¿qué carajos está haciendo?”, se preguntó Víctor escandalizado. Si su padre se enteraba... La verdad es que no tenía ni idea de que haría. Aquel hombre no era precisamente abierto de mente y era tan estricto que no podía hablar de otra cosa con su hijo que de su desempeño en la escuela o cómo estaba de salud y cosas así. Ni siquiera se molestaba en darle un abrazo después de una larga ausencia o preguntar qué tal le iba en otros aspectos personales.
A Víctor le aterraba su padre, aunque no lo simulaba. La mitad de las veces no sabía que estaba pensando y en las otras Víctor casi siempre adivinaba. Eso era demasiado inquietante. Se detuvo en seco. De hecho se parecía a alguien que conocía. La similitud era tanta que lo hacía doblemente aterrador.
En realidad podía incluso decir que Dante era expresivo en comparación. Su progenitor era mucho más reservado y severo. Además, no tenía una boca insolente como Dante, pero no la necesitaba: podía insultar a alguien con unas pocas palabras dichas en un tono templado y sin necesidad de usar lenguaje soez. Era así de intimidante.
Víctor divisó en ese instante a su madre enseñar a Dante ante un chico joven de cabello rojizo y su familia. Eso fue la gota que derramó el vaso.
Comenzaba a pensar que Charlotte solo buscaba fastidiarle. Dante sonreía y era cordial, pero la incomodidad y el bochorno traslucía sutilmente en sus movimientos y expresiones. Era obvio que se sentía fuera de lugar. Iba a decirle a su madre que dejara de sofocar a Dante cuando se acercó una pareja a saludarla. Decidió mejor robarse a Dante mientras no veían. Aprovechando la congregación que se formaba.
Después de agarrar a Dante por un brazo ambos se dirigieron a la parte trasera del edificio donde no había prácticamente nadie.
-espera, sentémonos un minuto-dijo Dante con la respiración agitada- No me siento bien.
Víctor lo vio llevarse una mano al pecho donde estaba el corazón. Supo que era en serio. Lo jaló hasta los escalones frente a una de las tantas puertas de la mansión, solo que esta estaba desierta. En seguida atrajo a Dante hacia su cuerpo y colocó una mano en su hombro. Tenía la cara perlada en sudor. Víctor le acarició la espalda por un rato antes de ocurrírsele ofrecerle agua.
-te traeré un poco, quizás haga que se te pase el malestar. Espérame aquí.
Luego de ir por un vaso a la cocina y llenarlo se lo dio a Dante para que lo bebiera. Eso mejoró un poco su expresión.
Un rato después de bajar y subir su mano por la espalda contraria Dante eructó. Víctor detuvo sus movimientos.
- ¿era eso lo que tenías reprimido? -cuestionó Víctor soltándole. Dante soltó una risita baja unos segundos y volvió a pegarse a él. Frotándose contra su cuerpo.
-no- ronroneó. Paralizado por unos segundos Víctor se preguntó si el comportamiento del otro se debía por efecto del alcohol o a que quería tomarle el pelo -aún me duele.
Víctor contempló la expresión serena de Dante. Sus labios se curvaban ligeramente hacia arriba y el calor incitado por el licor cubría sus mejillas de un rubor rosa. Se veía aún más encantador cuando cerró sus ojos como estrellas y la luz azul de la luna iluminó su rostro como jade inmaculado.
-vayamos adentro- propuso Víctor. Quería tener algo de intimidad con Dante.
Así que Víctor volvió a arrastrar a Dante al interior de la vivienda y después de subir una escalinata entraron en una habitación con balcón. En aquella zona no llegaba el fulgor de las lámparas por lo que estaba oscuro y despoblado, lo que era perfecto para lo que iban a hacer.
Apenas se aproximaron a una mesa redonda cubierta con un mantel blanco y grueso que había junto al ventanal Víctor empujó a Dante hacia ella. Luego apoyó sus palmas a ambos lados de los muslos de este último. El brillo del astro que entraba por la ventana era escaso para iluminar toda la estancia, pero era suficiente para distinguir la forma, el tono de sus pieles y poder tocar en los lugares correctos.
En seguida Víctor arrebató besos y toqueteó el cuerpo de Dante, pasando por su torso, su cintura y hasta los glúteos con caricias candentes y ansiosas. Aunque el primero también había bebido no tenía el aroma embriagante impregnado en la boca como Dante. Se le hizo especialmente incontrolable no querer besarlo más que de costumbre. Sus labios tenían un sabor intenso y sacarino.
Minutos después Víctor tumbó a Dante sobre la mesa impaciente y subió su camisa dejando al descubierto su torso marmoleado. Víctor detuvo su mirada unos segundos en el provocativo color de su piel. Luego levantó la vista y se fijó en las manos de Dante sujetadas por las suya. Sonrió.
-juguemos a algo- dijo Víctor con voz aterciopelada. En seguida se quitó su propia corbata y empezó a envolverla alrededor de las muñecas de Dante.
- ¿esto te gusta? -preguntó Dante frunciendo el ceño. Le extrañaba el rumbo de la conducta sexual en el otro\, pero no le dio mucha importancia - como sea. Pero no amarres muy fuerte o te golpearé.
Víctor terminó de hacer un nudo y se aseguró que el lazo no prensara demasiado. Seguidamente, bajó el pantalón de Dante junto con su ropa interior hasta las rodillas y volvió a besarlo. Primero el cuello, luego su pecho, abdomen... todo mientras le acaricia el miembro. Pronto Dante comenzó a jadear. Contrayendo sus piernas por la excitación.
Sin querer Dante llevó las manos hasta su cara. Cubriéndola e impidiendo a Víctor ver en detalle sus expresiones de placer. Este último lo agarró por las muñecas atadas y las volvió a poner por encima de su cabeza.
-Mantén las manos así -ordenó Víctor. El otro obedeció distraídamente.
- ¡Ah! -gimió Dante al sentir un dedo de Víctor en su interior. Sus piernas temblaron y luego llevó los brazos hasta la mano ajena. Sin saber si quería detenerla o no. Como si no se hubiera dado cuenta Víctor siguió empujando en su interior cada vez más profundo estimulándolo. Haciendo que perdieran sentido los motivos de hacer que parara. De esta manera Dante terminó por acostarse otra vez.
-creo que es suficiente- declaró Víctor varios minutos después. Extrayendo sus dedos. Seguidamente, empujó su miembro contra la abertura entre aquellos muslos blancos.
Dante apretó los dedos en sus palmas al percibirlo, pero no su acceso.
-eso es- lo alentó Víctor con voz suave. Alzando las piernas contrarias-... tranquilo -Cuando se internó por completo Dante jadeó y abrazó la cintura de Víctor con sus extremidades inferiores.
En un principio Víctor se movió con suavidad contra las redondeadas y carnosas colinas ajenas, pero fue aumentando la velocidad cada vez más. Dante emitía gemidos al compás de sus estocadas.
Posteriormente, las embestidas se volvieron más apasionadas y Víctor se inclinó irremediablemente sobre el cuerpo ajeno al llegar al clímax, pero no esperó que Dante le rodeara el cuello con los brazos y le diera un beso en los labios.
Dante se enfadaba cuando era él quien lo besaba de improviso y lo apartaba de un empujón porque sabía que el propósito de Víctor era que terminaran en una cama. Además, no dejaba que le besara con frecuencia, ni devolvía sus besos, lo cual hacía que le sorprendiera aún más que Dante empujara su lengua contra su boca. Víctor separó los labios para permitirle entrar y que recorriera su cavidad como gustase. Él le besó también.
Al apartarse ambos se miraron a los ojos. Solo un segundo, pues Dante volvió a besarlo de inmediato. Pero en esta ocasión cerca de la nariz. Víctor se sintió levemente avergonzado. No era para nada habitual que Dante fuera cariñoso.
Un instante después Víctor lo agarró por la cintura y empujó de nuevo en su interior. Poco le importó que la ropa que usaran fuera costosa y que quedara arruinada. Lo único que quería era tomar a Dante hasta venirse dentro suyo por segunda vez.
Más adelante Víctor satisfizo su deseo y espió el semblante de su compañero. Como en un trance Dante respiraba entrecortado al igual que él y parecía no solo ebrio por el alcohol, sino también de excitación. Víctor movió sus caderas con lentitud.
- ¿no vas a moverte\, Dante? -inquirió con sorna sin detener sus pausados vaivenes. Al cabo de unos segundos el aludido arqueó la espalda y se sujetó de Víctor por la solapa de su chaqueta. Por un segundo Víctor creyó que había conseguido molestarlo\, pero lo siguiente que dijo Dante entre resuellos lo dejó pasmado:
-tú... cállate... y sigue moviéndote...
Si bien Víctor fue sorprendido no esperó a que se lo repitiera. Sonriente, estampó un beso en los labios ajenos y arremetió con fiereza. Haciendo que Dante soltara el gemido más alto hasta ese momento. En ese estado de placer enloquecedor Víctor apenas cayó en cuenta que la fantasía que tuvo en la boutique de acostarse con Dante en su traje se había hecho realidad y que aunque Dante no era virgen cuando estuvieron juntos, se contentó con ser el primer hombre que le hacía el amor.
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Updated 108 Episodes
Comments
Luna_Jago
❤️💜❤️💜
2024-07-21
0
Bela Almanza
0MG!!!! gracias por el capítulo candente🔥🤭🔥
2023-04-29
6