-no, es imposible que eso entre ahí -manifestó Dante- ¿qué demonios comes para tenerla de ese tamaño?
- ¿podrías dejar de hablar de mi **lla y pasar a hacerlo? -dijo Víctor\, empezando a exasperarse por su cambio de actitud.
-... yo... creo que ya no quiero... -Dante se arrastró un tramo hacia atrás para guardar distancia entre ambos. Sin embargo, Víctor le sujetó por un brazo y lo atrajo hacia él. No iba a dejar que se escapara en un punto tan avanzado.
-en el momento que aceptaste no hubo marcha atrás- sonrió forzosamente.
-puedo cambiar de opinión... -siguió Dante intentando sonar convincente, pero su voz sonaba aguda. Víctor lo tomó de la parte posterior del cuello y le besó la boca. Lamió sus labios, los atrapó y chupó. Al segundo beso, Dante dejó de resistirse y, en cambio, comenzó a aguardar por cada uno de ellos.
-es tarde para arrepentirse- dijo Víctor al separarse. Las mejillas rojas en el rostro ajeno y los ojos atentos le dieron todo el permiso que necesitaba para acorralarlo contra la cama y luego empujarse entre sus piernas.
-ah... ¡Aah! ...-gritó Dante - ¿no puedes hacer algo para que no duela? -Víctor se detuvo mientras que Dante se contorsionaba y apretaba las manos en sus brazos. Tal vez fue debido a que era no lo había hecho en varias semanas o porque se trataba de su primera vez con Dante, pero fue un poco más impetuoso que de costumbre. Preocupado, Víctor se retiró molesto consigo mismo por ser tan impaciente. Ni siquiera había podido ingresar del todo y había lastimado a Dante. Luego estiró su mano para agarrar la botellita de lubricante que trajo consigo en un bolsillo de su abrigo.
El cuerpo de un hombre era diferente al de una mujer. Era difícil para Dante recibirlo en su interior, pues este debía ser preparado con mucha antelación. O eso había escuchado. A decir verdad, no sabía mucho sobre los momentos felices entre hombres.
Aún pensaba en lo inconsciente que había sido, cuando Víctor derramó la sustancia en sus dedos y con cuidado frotó la entrada de Dante. No quería causarle más dolor. Al insertar uno de sus dedos, Dante no pudo evitar emitir un gemido entre sus dientes apretados y girar la cabeza. Los dedos de Víctor eran largos y fuertes. Alcanzaban un sitio sensible en su interior, donde experimentaba una clase de placer que nunca había sentido antes. Era doloroso y placentero a la vez.
Finalmente, cuando Dante pudo aguantar hasta tres dedos en su interior, Víctor ingresó de nuevo y se movió con moderación al principio. Sin embargo, luego adquirió más constancia. Entonces Dante pasó un brazo por encima de su cuello en una caricia sutil y distraída. Haciendo que se le erizara la piel a Víctor en dicha zona.
El que le haya estimulado de esa forma con un simple roce probablemente se debía a que estaba más acostumbrado a su comportamiento hostil a que lo tratara con delicadeza. Víctor enredó sus dedos en el cabello negro y colocó su cabeza en el cuello de Dante, dejándose llenar de su aroma fresco. Sentía que podría hacerse adicto a las sensaciones apasionadas que le provocaba esta persona.
Varios minutos después de jadeos y choques de carne con carne, Víctor abrazó a un Dante que jadeó con la respiración entrecortada, atrayéndolo más hacia él y se inclinó para besar su frente y descendió por su cara hasta sus labios.
-Tranquilo- consoló Víctor -no dolerá de ahora en adelante- Continuó picoteando sus labios para calmarlo mientras llevaba una mano a la inferioridad contraria para masajearla como lo había hecho anteriormente en la sala de estar. Dante se sorprendió al ser estimulado en dos lados, pero cerró los ojos con un sonrojo cubriendo sus mejillas y se esforzó por relajarse.
...
Hacerlo una vez no fue suficiente. Víctor quería tener más de Dante. Así que le hizo dar vuelta. Cambiando de posición más de una vez. Pese a que era su primera vez juntos, no se contuvo de descargar toda su libido en él como si estuviera haciéndolo con Dante todas las veces que se contuvo antes. Al menos hasta que Dante le apartó colocando una palma en su rostro.
Víctor solo pudo tumbarse a un lado y abrazar a Dante por la espalda. Flexionando un poco las piernas, ya que la cama era estrecha y tocaba la baranda con los pies. Aunque solo tenía que encogerse, era un poco incómodo. Después de todo le sacaba una cabeza de altura a Dante. Este último se removió después de un rato.
- ¿aún no te vas? -dijo Dante con un golpecito de su codo\, pero en lugar de alejarse\, Víctor se aproximó más mientras soltaba un sonido de inconformidad. En esa pose sus fosas nasales se impregnaron con una fragancia a menta y ligeramente dulzona que despedía el cabello despeinado de Dante. No pudo evitar olerlo y recordar que durante el acto había enredado sus dedos en los mechones suaves y espesos. Volvió a jugar con ellos.
"Este perro es un pervertido" pensó Dante creyendo que Víctor aún no estaba agotado y pretendía hacer algo atrevido. Se sentía un poco ofendido: Le había dado un metro a Víctor y este agarró una milla. No le podía dar más permiso por ese día a que siguiera tocándolo porque haría lo que quisiera, incluso estaba seguro de que si no lo hubiese alejado antes aún estarían pegados. De modo que inclinó su cabeza hacia adelante.
-mmm- se quejó Víctor apretándose más contra la cintura ajena- pero si me voy ahora mañana no podré hacer esto porque te negarás.
- ¿qué...? -replicó Dante. No iba a darle la razón a Víctor. Aunque seguramente haría lo que dijo\, así que bufó- ¿qué hay de especial mañana? Hay tiempo después de clase.
- ¡¿en serio?! -exclamó Víctor emocionado. Dante no contestó\, pero frunció los labios con pudor y Víctor volvió a rodear su cintura con una sonrisa. Lo abrazaría por un rato más antes de irse- entonces vendré mañana también.
-Dante- llamó Víctor más tarde con una voz tierna al tiempo que se frotaba contra la espalda ajena y acariciaba las manos de Dante.
- ¿qué quieres? -preguntó el aludido con los ojos cerrados. "que romántico" consideró Víctor. Después de todo lo que habían hecho seguía tratándolo de la misma manera.
- ¿por qué sigues siendo tan frío? -dijo Víctor en un tono infantil. No obstante\, no recibió respuesta. Víctor creyó que su amigo se había quedado dormido.
Permaneció un par de horas más así antes de decidir levantarse de la cama y recoger su ropa del suelo. Sin embargo, su movimiento despertó a Dante, quien estaba teniendo un sueño liviano hasta el momento.
- ¿A dónde vas? -inquirió Dante girándose en el colchón. Víctor le sonrió mientras se vestía. Se notaba que le importaba\, aunque no lo dijera.
-A casa -explicó Víctor. Habría preferido quedarse más tiempo, pero seguramente Dante lo echaría a patadas. Aunque en ese momento no lo parecía, lo haría más tarde. Era mejor marcharse por su propio pie. De repente un pensamiento cruzó su cabeza- Tal vez la próxima vez podríamos ir allí.
- ¿por qué? -Víctor le guiñó sacando la lengua en un gesto coqueto un tanto infantil.
-tu cama es muy pequeña- Dante frunció el entrecejo levemente. Inclusive cuando Víctor prosiguió y dijo que la cama en la que dormía era más grande que la suya, Dante siguió mirándolo de manera sombría- en serio- declaró Víctor radiante. Dante se giró determinado a desconocer la existencia ajena mientras se hacía la siguiente pregunta en su mente: ¿por qué sonaba como si no estuviera hablando de camas?
Al día siguiente Dante se despertó con malhumor. Se sentía cansado pese a haber dormido más de ocho horas. Después de que Víctor se fue durmió un rato, se levantó y comió la cena y después durmió hasta la mañana posterior.
Dante se bañó y vistió apresuradamente para no llegar tarde al instituto. Por suerte, el agua fría despejó su cabeza y sus músculos inferiores se sintieron menos adoloridos. Luego hizo al pie el caminó hacia la escuela. Si no tuviera buen estado físico, Dante en definitiva no sería capaz de caminar de manera correcta en ese instante. Por fortuna, una larga noche de sueño había sido más que suficiente para que se recuperara.
Por otro lado, Víctor parecía resplandecer con luz propia desde muy temprano. Charlaba animosamente con una compañera de un asunto trivial en el corredor, Dante encontró esto molesto y lo evitó de manera deliberada.
En la visión de Víctor fue tratado como era usual, es decir, con indiferencia. Aun cuando le ponía esa frialdad de Dante, no sabía cuánto aguantaría ser desmerecedor de su atención y bajo la mirada sorprendida de sus amigos, Víctor había decidido sentarse a su lado en clase. Se había cambiado de lugar solo para molestarle y poder tocarlo cuando quisiera. Después de todo estaba al alcance de su mano y simplemente no hacer nada era aburrido.
Debido a que lo había hecho varias veces con Dante el día anterior y este lo ignoró gran parte de la jornada, Víctor se figuró que estaba enfadado y no quería volver a hacerlo después de eso. Sin embargo, quería probar de nuevo la dulzura de Dante y acoso a este mientras nadie miraba. Sobando su espalda y apretando su cintura.
Dante soportó sus caricias con una expresión a veces seria y distorsionada en otras. Solamente pudo reprender a Víctor una vez salieron del salón de clases.
- ¿crees que voy a cumplir tus fantasías sexuales cada vez que estás cachondo? -espetó- ¿qué crees que soy?\, no me jodas- En seguida Víctor esbozó una sonrisa\, feliz de haber obtenido una reacción suya.
-mnn... Tal vez no te guste escuchar esto -replicó Víctor- pero ya lo hice- Dante le dedicó una extensa y ceñuda mirada. Después lo miró sorprendido entendiendo al fin su comentario y naturalmente Víctor luego fue ignorado casi el resto del día.
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Comments
Luna_Jago
💜❤️💜❤️
2024-07-20
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