Erick
En estos momentos sabría como sentirme, me siento jodidamente mal ¿Por qué tenía que pasar ahora?
Lucía está embarazada. Esa frase que se repite como eco en mi cabeza desde que la escuché, es en lo único que pienso.
La voz de Gaten me saca de mis pensamientos.
-¡Erick! ¿Me estás escuchando? -me mira desde el sillón.
-Sí.
-A ver, ¿de qué estaba hablando? -e
Entrecierra los ojos y frunce el labio.
-Hablabas de...
Gaten suspira y niega con la cabeza.
-No me estás prestando atención, ¿se puede saber en qué tanto piensas?
Me senté y recosté mi espalda en la cabecera de cama.
-Pienso en..., todo.
-¿A qué te refieres con todo?
-A todo lo que ha pasado, desde que supe de Hugo y Mackenzie son amantes.
-¿A qué te refieres? -alzó las cejas.
-Que todo es mentira, todo es falsedad, personas como nosotros que vivimos solo de apariencias...
Gaten suspira.
-Es algo a lo que tenemos que acostumbrarnos, Erick, mi padre que es dueño de varios bares por todo el país, se casó con mi mamá por conveniencia y no porque la amaba y mira..., al final se terminaron separando, nunca llegaron a quererse. Yo soy producto de una noche en la que mi papá se emborrachó y mi mamá... pues, le correspondió. -alza los hombros.
-Te confieso que yo no quiero casarme por conveniencia. No quiero vivir una mentira, no podría soportarlo.
-Bueno, pero después de lo que pasó, las cosas han cambiado, Erick. Tus planes de boda siguen en pié.
-Ya no quiero casarme.
-Entonces, ¿por qué lo haces?
-Para no armar un escándalo. Porque mi familia tiene una reputación que cuidar, el apellido de mi familia no puede ser manchado por culpa de Hugo y porque además... Mackenzie está embarazada. -Digo despacio.
Él queda silencio y permanece pensativo.
-No sé porque siento que aquí hay gato encerrado.
-¿Qué no es obvio? Mackenzie y Hugo son amantes.
-No, pero hay otra cosa, algo más. Siempre me has dicho que la relación de tus padres con tus suegros no era muy buena. En lo personal, siento que hay algo que no anda bien. ¿Por qué tu madre no hace nada al respecto?
-Porque se trata de sus dos hijos.
Gaten pone los ojos en blanco y luego se rasca la frente. -No sé que decirte al respecto -desvía la mirada-. Por eso yo nunca voy a casarme, ni aunque me obliguen.
-¿Nunca? -alzo las cejas.
Gaten ahora parece dudoso.
-Al menos que sea con Lizy. -Suelta.
-¿La quieres mucho?
Gaten me mira con incredulidad.
-Sabes que ella me gusta desde la secundaria, si jamás he intentado algo con ella es porque soy un mujeriego de primera.
-No es cierto, tal vez si te lo propones, empiezas a cambiar y tomarte las cosas más en serio..., tal vez sí pase algo.
-Pues va a hacer un reto difícil, Lizy no es una mujer fácil y eso lo que más me gusta de ella -sonríe-. Por cierto... ¿Cómo te sientes ahora que vas a hacer tío?
Pongo los ojos en blanco.
-Mal.
-¿Por qué?
-¿Cómo que por qué?, eso lo cambia todo, cambian mis planes.
-Porque eso interfiere en tu estúpida venganza, bien, ya lo entendí. No te preocupabas mucho por ella al principio, pero ahora que está embarazada si lo haces.
-Un hijo lo cambia todo, Gaten.
-¿Qué me dices de la noche del bar? -Ladea la cabeza-. Ustedes la estaban pasando muy bien.
Le lanzo una almohada.
-Cállate, no pasó nada.
-No pasó nada -imita mi voz y alza la voz, ¿a caso quieres que te recuerde en la forma en que bailaban?
-Cállate la boca, alguien te puede escuchar, te dije mil veces que dejaras de hacer eso -lo regaño y él sonríe inocente.
-Yo si me acuerdo de todo y no me cabe duda que ustedes dos va a surgir algo.
-Deja de decir tantas estupideces.
-Cuando a Lucía le dio un ataque de ansiedad, tú no te separaste de ella en ningún momento. -Dice y luego sonríe.
-Cuando te lo propones a ser pesado, eres realmente pesado. -Los miro feo.
Gaten me mira divertido y se encoge de los hombros y no dijo nada más, lo miro por unos segundos.
-Mackenzie pensó que yo era gay.
Sube la cabeza rápidamente y segundos después ya se estaba partiendo de risa.
-¡Ya deja de reírte, idiota! Ya para de exponerme al frente de mi familia.
-¿Y por qué dijo eso? -Se limpia las lágrimas.
-Por el simple hecho de que no me quería acostar con ella.
Me quedo en silencio hasta que para de reírse, lo miro feo mientras se estaba retorciendo en el sillón.
Pongo los ojos en blanco y tomo mi portátil encima de mis piernas. Lo miro de reojo y sigue limpiándose las lágrimas de sus ojos.
-Avísame cuando acabes de reírte.
-Ya terminé.
Pero al rato, regresó a los mismo.
...♡♡♡...
Lucía
Observo una vez más los planos que tenía al frente, los Lizy y Gaten me miraban esperando una respuesta.
-¿Qué te parecen? -Gaten pregunta.
-Está bien, el diseño está muy bien elaborado, yo diría es innovador -los miro-, solo falta la opinión de Erick para empezar con la elaboración de este nuevo edificio.
-Obviamente, va a decir que sí porque el mismo fue quien los diseñó, Lucía. -obvia Lizy.
Frunzo el ceño.
-Y yo ni enterada estaba. ¿Cómo fue que logró hacer tantos en tan solo dos semanas?
-Pues a mi querido amigo; al estar encerrado en casa pasando su recuperación, se estaba agobiando porque no tenía nada que hacer. Y ya saben como es Erick, no puede estar sin hacer porwue luego se siente inútil y le entran una de sus crisis existencial -dice Gaten mientras jugaba con un lápiz en el escritorio.
Parpadeo una par de veces antes de volver hablar.
-Whao, son muchísimos, supongo que desveló haciendo todo esto, ¿no es así?
-Supones bien, cuñis.
Lizy lo mira de reojo y él le devuelve una sonrisa.
Me quedo mirando los demás planos y analizando los cálculos muy bien elaborados, la geometría perfecta y los dibujos todo un arte. Sonrío. Como siempre Lizy y Gaten estaban discutiendo por los mismos temas de siempre, hasta que llegan a un punto que me harto de ellos y los hecho a patadas de mi oficina.
Han pasado algunas semanas de que me enteré de que estaba embarazada, las cosas han ido cambiando notablemente, Hugo me sigue a todas partes, algo que para mí es un poco molesto y estresante.
¿Por qué demonios todo ahora me sale mal?
Hay veces que todo me sabe mal y es parte del embarazo, pero las bebidas que tomo en la empresa, en particular, tienen un sabor muy específico, es como si le hubieran echado alguna sustancia amarga.
Deje el jugo aun lado cuando oigo que alguien toca la puerta, exclamó ¡Adelante!, si apartar la vista de los papeles que tenía encima del escritorio.
-Hola.
Su grave voz mi hizo mirarlo rápidamente, caminaba hasta acercarse a mi escritorio, luego tomó asiento en unas de las sillas del al frente.
-Hola. -le respondí.
-¿Cómo estás?
-Bien... ¿Y tú?
-Mucho mejor, la recuperación fue muy lenta, lo bueno es que ya puedo regresar al trabajo sin ningún problema.
-Me alegro. -sonríe leve.
-Y tú... ¿Cómo estás? -pregunta en voz baja y suave.
-Bien, bastante bien, solo las náuseas matutinas, me agobian.
-Mackenzie está igual, ahora que se le está notando más su panza se la pasa quejándose de que está muy gorda y todas esas cosas... -se detuvo- Lucía, yo quiero disculparme por no haberte felicitado como debía, tal vez viste mi comportamiento no muy...
-Está bien, no te preocupes. Gaten me dijo que estabas agobiado por no poder casi nada.
-Sí, bueno... Pasé la gran parte de mi tiempo elaborado cosas del trabajo.
-Ya veo, tus planos están geniales.
-La verdad, es que siempre tengo que estar haciendo algo porque de lo contrario me siento inútil y elaborando planos hasta las tres o cuatro de la mañana hace que tenga mi mente ocupada y distraída.
Suelta una risa leve, la risa más bella y melodiosa que nunca antes había escuchado.
-Sabes, te veo más feliz.
Ladeo la cabeza y frunzo las cejas.
-¿Me veo más feliz?
-Sí, tienes..., no sé, tu sonrisa es más linda, grande y tú..., supongo que se debe a que serás mamá.
Mis mejillas se calentaron y sonrío.
-En realidad estoy muy feliz, seré madre y yo..., no lo sé..., se siente tan bello, tengo una ilusión tan linda.
-Me pasó igual cuando vi a mi bebé por primera vez, es un sentimiento único.
Ambos sonreímos sin apartar la mirada del otro.
...♡♡♡...
Unas punzadas fuertes de dolor en mi vientre me hicieron despertar repentinamente, me levanto de la cama y enciendo la luz de la mesa de noche, cuando miro la cama siento que se me escapaba el alma.
La cama estaba llena de sangre, miro mis manos con horror, llenas de sangre y ahogo un grito de desesperación.
No, esto no puede estar pasándome. No a mí.
Miro el celular en la mesa, lo tomo entre mis manos, marque el número 911, mi celular temblaba en mis manos y mis lágrimas se hacían presentes.
-Buenas noches, 911, ¿cuál es su emergencia?
-¡Estoy perdiendo a mi hijo!
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Comments
Yngrid Vallejo
lucia ese hijo es de Erick y la loca de el piensa que es de Hugo y como el de ella si es de Hugo tiene q quitar al tuyo
2023-12-31
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