Erick
En mi vida había sufrido varios ataques: Ataques respiratorios en la natación, ataques de pánico cuando tuve que hacer salto en un trampolín de diez metro de altura obligado por mi padre, cuando corrí ocho kilómetros sin parar y sentía que mis pulmones se habían convertido en pequeños granos sin posibilidad de respirar, aquellos se han repetido en varias ocasiones, pero jamás alguien me había apuñalado dos veces seguidas en el costado de mi abdomen, eso sí que es otro nivel.
Despierto echado en una camilla de un hospital, al abrir los ojos siento una punzada letal en la herida y hace que mi cuerpo se convierta en un bloque de cemento. Mi vista es borrosa al principio y parpadeo un par de veces y caer en cuenta que estoy en luminosa habitación de paredes, suelos y techos blancos.
Trato de hacer un repaso de lo que sucedió, sin embargo, mi mente guarda recuerdo nítidos a pesar de que el suceso sólo fue en cuestión de segundos. No me había percatado de que a mi costado se encuentra una enfermera de baja estatura.
-Por lo visto, ya despertó, joven. Sufrió una agresión, lo apuñalaron de manera catástrofe en un costado del abdomen, le han tomado muchos puntos. ¿Le duele?
No, no duele lo mucho, lo que pasa que es mi apuñalaron y de seguro perdí cinco litros de sangre. ¡Pero no me duele!
-Un poco, es muy incómodo. -Respondo con desdén y mirándola seriamente de soslayo.
-No puede moverse mucho o abrirá la herida. Tuvo mucha suerte, el arma no llegó a perforar ninguno de sus órganos, pero si le dejara dos buena cicatrices.
-¿No moriré, entonces?
Oigo que se ríe.
-Tenga por seguro que no. Está en buenas manos. Su familia está a fuera en la sala de espera, ¿quiere recibirlos?
Me quedo callado por un momento, la verdad es que no me siento con la capacidad para responder preguntas de mi madre, tampoco tengo muchas ganas de ver a Mackenzie, su presencia ya comenzaba de algún u otra manera a perturbarme, pero sí tengo ganas de ver una persona en específico, y deseaba con todo el alma saber de ella.
-Ahora no. Tal vez luego.
-Como usted quiera, aunque tengo que decirle que su madre es una mujer muy decisiva, de seguro entrará en cualquier momento.
Asiento estando descuerdo con aquella enfermera, la miro de soslayo y veo que tiene el pelo negro, un negro muy intenso y a la mente se me viene Lucía, aunque de por sí, ya me encontraba pensando en ella. En las últimas semanas, el cabello negro azulados estaba comenzando a encontrarlo verdaderamente atractivo y hasta fascinada. ¡Pero el cabello de esta enfermera no se compara con el fe Lucía!
Le pequeña enfermera se va no sin antes decirme que si necesitaba algo que debía de apretar el botón junto en la camilla. Me permito tomar aire en silencio, aunque esté respirando alcohol mezclado con otro productos de limpieza, sin embargo, es bastante agradable. En la mente se me viene las imágenes del día de hoy, aunque el accidente pasó en la madrugada -horas previas-, me da la impresión que el día aún no se ha acabado.
Llegar a casa de Lucía y oír a mi hermano diciéndole todo tipo de aberraciones, luego Lucía vomitando en todo el centro de la sala y quedar inconsciente. Está embarazada. Me recuerdo a mí mismo.
Cuando lo supe, tuve varios sentimientos encontrados: decepción, tristeza, pesar, ansiedad, lástima y hasta incluso vergüenza, pero el último sentimiento es dirigido hacia mi hermano. Cuando la vi tan vulnerable, llorosa y con el alma en el suelo, no comprendía del todo como una persona puede ser tan cruel y sinvergüenza. La había visto deshacerse el suelo y aún así se fue. Aunque también es cierto que yo lo había corrido.
Lucía es demasiado mujer para un hombre como él, ella es todo lo que un hombre puede desear de una mujer, pero va a tener un hijo, dicho hijo va a ser mi sobrino y es algo que aturde y me taladra la cabeza. Decirle la verdad de todo iba a destrozarla, yo no tengo el valor para decirle eso y menos en su estado. Lucía estaba indecisa si tener o no es bebé. Mamá se pondría feliz, de seguro. Hugo quizá le ruegue perdón y Lucía no tendrá de otra que perdonar pues él es padre y posiblemente, su futuro esposo. Antes, la idea de que Lucía se case con mi hermano me parecía verdaderamente agradable, actualmente, siento la necesidad de impedir esa boda en caso de que tengan planes de hacerlo. Lucía y su hijo se merecían más, ella puede sola sin importar lo que piensen los demás, aunque ella misma piense que no, ella tiene mucha fortaleza, además, estaré allí para apoyarla incondicionalmente.
Estoy consciente del drama que hay entre nosotros, de nuestros encuentros que van más allá que besos, aquellos recuerdos de extasis están comenzó a volverme loco, pues era en lo único que deseaba y cada noche me iba a dormir con ese pensamiento. Lucía es tan bella, preciosa, su hermosura vas más allá, tanto que cuando compartía sus caricias y mi cuerpo enroscado al de ella, sentía que estaba haciendo el amor con una ninfa.
Sus expresiones faciales me dejaban delirando por varios segundos, en ningún momento cerré los ojos, quería verla, necesitaba verla y creerme a mi mismo que no era otro sueño, de verdad estaba con ella. Encima de mí y haciendo fricción; su boca era como un manantial, sus labios de rosa mi besaban la frente, detrás de la oreja, los hombros, el pecho..., Lucía estaba tan extasiada como yo.
Jamás pensé que una mujer pudiera hacerme sentir tanto. Tanto que iba a estallar y de mi saldrían millones de mariposa azules luminosas y votarían a su al rededor. Yo sería la mariposa que buscase de un bella rosa, mi Lucía seria la rosa más bella de todas y sin importar sus espinas, yo seguiría regresando a ella.
Las voces de mi madre espantan mi nube de fantasías y sueños y hasta el momento, no me había dado cuenta que estaba fantaseando como un imbécil y los latidos de mi corazón habían aumentado y el monitor Holter deja eso en evidencia. Maldición.
Mi madre entra estampando la puerta contra la pared. Bien usaría eso como razón cuando la enfermera me pregunte de que por qué tengo el corazón acelerado. Me digo a mismo viendo a mi madre casi correr hacia mí y sus manos me cojen la cara y siento sus labios en toda mi frente y mejillas.
- Oh, Erick, ¿estás bien, hijo?
-Sí, madre. Me siento bien.
Dice que no puede creer lo que pasó y que si me moría ella también se iba a morir.
-Mamá, no llores. Me pones nervioso.
-Lo siento, hijo -se limpia los ojos.
Luego se acerca Mackenzie y hace lo mismo que mi madre.
-Me alegra tanto que estés bien. ¿Qué haría si te mueres y me dejas sola con nuestro bebe?
Buena pregunta.
-Siento dolor -aprieto el botón que mencionó antes la enfermera.
-A fuera se encuentran Gaten, está comenzando a comerse las uñas y los cueros de los labios por la ansiedad, no sabía que tenía fobia a la sangre.
Recuerdo que fue Gaten quien me encontró tirado en el suelo del estacionamiento de la empresa.
-Lizy también, Hugo acaba de llegar y también Lucía. ¿Tú sabías que ellos habían terminado?
-Sí.
-Me acaba de enterar.
Mi madre parece olvidar por completo la presencia de Mackenzie.
-Es una lastima, Hugo perdió a una persona muy valiosa.
Yo carraspeo: -Sinceramente, es mejor así. Pienso que Hugo es demasiado para Lucía, ella se merece otro persona en su vida.
Mamá cambia la expresión y me mira de una manera tan profunda que siento que ya sabe todo lo que pasó en la mañana. Mackenzie sale de la habitación y después entra la enfermera, me da un analgésico y dice que traerá algo de comida, pero mamá se niega porque ha enviado a alguien más traer comida de casa.
-La comida del hospital es apestosa -dice al notar que la enfermera se fue.
No digo nada y solo me quedo mirando la puerta, esperando a que ella entre y poder verla.
-Erick quita esa cara. Pareces cordero degollado.
-En parte lo soy. -Contesto sin apartar la mirada de la puerta.
-Fuiste a la rueda de prensa sobre el conflicto y luego te desapareciste por el resto de la mañana. Dime en donde estabas.
-Atendiendo unos asuntos.
-No te creo.
-Entonces no me creas.
La oigo suspirar.
-Tienes que saber que tu hermano debe de reconciliarse con Lucía. Eso es lo único que le hace verlo de una buena manera, Lucía le da una buena posición.
-Esa decisión es de Lucía, de ambos, de hecho. Yo no tengo nada que ver.
Mamá ladea la cabeza y me mira de forma incrédula.
-Te conviene que ellos estén juntos y más si algún día llegan a casarse. Porque mientras Lucía siga siendo soltera y bella, tu compromiso y matrimonio están en peligro.
-Que tonteras dices, Eleonor. -Me río.
-Hablo en serio, Erick. La gente piensa que ente tú y Lucía existe algo y es aborrecible que la familia se vea involucrada en un escándalo y más si se trata de adulterio -dice turbada.
Yo la miro muy serio.
-Eleonor, ya deja de meterte en lo que no te <
-Me parece que sabes algo que yo no sé. Entorna los ojos y cruza los brazos.
Pongo los ojos en blanco y subo más lo cobija hacia mí barbilla.
-Ya déjalo, Eleonor. Que fastidiosa.
Ella hace una mueca y se va no sin antes darme un sermón de que debo de respetarla.
-¡Y deja de llamarme por mi nombre de pila que soy tu madre, muchacho imprudente!
Gaten entra y me cuenta todo lo que pasó sin expresiones de pánico y Lizy estaba junto con él, pero apoyándolo a él.
-Te vi tirado en el suelo con charco de sangre creciendo y pensé que también iba a morir, pero supe que tenía salvarte y llamé a la ambulancia.
-Agradezco esto eternamente, creí que habías superado tu fobia a la sangre.
-Pero ya ves que no. Papá insistía mucho en que debía de estar medicina y trabajar en algunos hospitales donde él es inversionista. Suerte que no fue así.
Lizy hace un comentario que hace que Gaten la voltee a ver de forma recelosa y empiezan una discusión. Pero yo pienso es otra persona.
-¿Lucía esta a fuera?
Ambos se callan y me voltean a ver con expresión rígida.
-Está con Hugo, pero parece que están teniendo una conversación muy seria, creo haberla visto llorar -dice Lizy con expresión triste.
-Tu hermano es un imbécil bastardo, Erick.
-Lo sé -mi voz sale como un hilo.
Estoy verdaderamente preocupado, ¿qué le estará diciendo Hugo a Lucía o viceversa? ¿Podría levantarme de esta camilla e ir hacia ellos? Paseo la mirada por el suelo guindando y las agujas.
-La policía vendrá dentro de unas horas, tu madre ha puesto una denuncia y quiere que des tu testimonio, yo también daré el mío -Gaten cruza los brazos en su pecho.
-No creo que encuentren a los sujetos, tenían el rostro cubierto con un pasamontañas y estaban completamente vestidos de negro, hasta la punta de los dedos. Ni siquiera tuve tiempo de mirar la placa de la moto. A lo mejor solo quería robarme.
-Sabes, Erick, tengo que decirte algo ahora que lo mencionas -la voz seria de Gaten me hace ponerle toda la atención del mundo-. Yo había vuelto porque había dejado unos archivos en la oficina, te encontré tirado el suelo, pero en todo el pánico me percaté de que todas tus cosas, llaves del coche, billetera o tu reloj estaban intactos. Si ellos querían robarte se hubieran llevado todo, ¿no crees?
-¿Dices que alguien envió a matarme?
-¡Gaten, por Dios! -Lizy gime dem susto.
-Es lo que supongo. ¿Cuantos eran?
-Dos hombres.
-Debemos de hablar con la policía.
-¿Quién querría hacerle daño a Erick? -Lizy ladea levemente la cabeza.
-¿Acaso te metiste con la mujer de algún narcotraficante? -Gsten se acerca a mí rostro más de lo que debería con los ojos entornados.
-Te aseguro que no he tenido que ver con alguna de esas mujeres y mucho menos con algún narcotraficante.
Lizy suspira con pesar.
-La vida de Erick corre peligro, sería bueno poner vigilancia en el hospital.
-La señora Eleonor se está encargando de eso.
Bajo la mirada a mis manos, en mi izquierda tengo un instravenenosa.
-Uno de los sujetos tenía un tatuaje en el dorso de la mano una de sus manos no estaba cubierta, ese era el conductor de la moto, no recuerdo muy bien, pero creo que se trataba de una calavera.
-Eso puede servir para la investigación -dice Gaten seriamente, pero luego su expresión cambia y se inclina para abrazarme-. Por un momento pensé que te perdería, hermano. Dios me trajo de vuelta para salvarte.
Río y luego correspondo al abrazo.
-Gaten, yo también te quiero mucho, hermano. Me salvaste la vida, jamás terminaré de agradecerte.
Gaten se separa y nuestros rostros quedan muy cerca, Lizy carraspea y retrocede.
-Bueno, creo que he pasado a segundo plano, no me gusta el papel de aguantavelas, así que mejor me voy.
Ella se va y Gaten pasea su mirada sobre ella, y yo le miro a él.
-¿Cómo están las cosas con ella?
Gaten se encoge de hombros y dice: -Bien, aún estoy en medio de la guerra, pero estoy decidido de ganarme su corazón así sea lo último que haga.
-¡Así se habla! Pero ya no seas tan mujeriego, tienes que demostrar que vas en serio y la mejor manera de hacerlo es con hechos.
-¡A veces pienso que en otra vida fuiste mujer o es que simplemente naciste con un don! Todas las mujeres quieren apoyar sus cabezas en tus hombros. Cuando estábamos en la escuela, todas las chicas sobretodo las que eran becadas te buscaban para pedirte ayuda y tu encantado las ayudabas.
-Eso era porque lo demás tenían un mente muy ignorante, se alejaban de las personas que estaba allí con becas, las trataban como si tuvieran un enfermedad mortal contagiosa.
-Me parece que sientes compasión por las mujeres en apuros. -Me apunta.
-Tal vez. -Respondo en voz baja.
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