Lucía
Me despierto lentamente, sintiendo el suave roce de las sábanas de seda lila sobre mi piel desnuda. Los rayos del sol se cuelan por la ventana, iluminando la habitación con su calidez. Mi corazón comienza a acelerarse al darme cuenta de que no estoy sola en la cama. A mi lado, yace Erick, mi cuñado, con quien compartí más que solo palabras después de la fiesta de compromiso.
El recuerdo de la noche anterior se cuela en mi mente, mezclando pasión y culpabilidad. ¿Cómo pudimos llegar a esto? Mis emociones se agolpan dentro de mí mientras intento procesar lo que ha sucedido.
El cuerpo del hombre a mi lado está hundido en el colchón, me da la espalda y me percato que hay señales en su ancha espalda, siento una inmensas ganas de tocarle pero me resisto. Sostengo la sábana en mis pechos y me paso la mano por el pelo son poder creerlo aún y recordando todo lo de anoche.
Su cuerpo se remueve y suelta quejidos sueñolientos y poco a poco se va irguiendo en la cama de modo que se sienta y quedamos de lado a lado, mirando el espacio, pero no uno al otro. Lo oigo suspirar de forma pesada y rompe el silencio.
-Mm, Lucía, yo... no sé que decirte. Esto realmente pasó -dice sin poder creérselo y yo tampoco me lo puedo creer.
-Esto no puede salir a la luz, no puede. -Salgo de la cama y corro desnuda hacia al cuarto de baño y allí me encierro, esperanzada de que cuando vuelva a salir él ya no esté, pues no tengo la fuerza para mirarle a los ojos.
Me echo todo el cabello para atrás y me miro en el espejo del baño e investigo mi cuerpo y suelto un suspiro de alivio al no encontrar rasgos, o, al menos no tan visibles y nada que no se pueda ocultar con un pañuelo.
El agua tibia ayuda aliviar mi ansiedad y cuando salgo media hora después, no hay rastros de Erick por ningún lado.
...♡♡♡...
-¿Qué te parece este? Me gusta, puedo usarlo con un conjunto Chanel de la nueva temporada, ¡Lucía, tenemos qué buscar nuevos vestidos para las reuniones!
-Están muy lindos esos zapatos, Lizy -responde vagamente y mi amiga me mira muy seria.
-Estás muy rara desde que llegamos, me llamaste para distraernos, venimos de compras, ¡y que mejor distracción que venir de compras y derrochar dinero sin ningún resentimiento porque todo el dinero es tuyo y no dependes de ningún hombre! ¡Qué hermoso es ese sentimiento, vivir para ti y solo para ti! Dejar de depender económicamente de tus padres es un alivio inmenso, el sentimiento de ser independiente no se compara con nada. Mi padre ha estado de viaje por negocios y mamá obstinada por culpa de mis tías por que sus hijas no pescan ningún hombre millonario, es decir, ¿madre, que diablos te importa? Ah, y por cierto, yo comencé a escribir mi novela, en la noche te paso el archivo para que me des tu opinión.
-Sí, eso suena muy hermoso, me encanta ir de compras y estoy segura de que tu novela sera incluso mejor que las de Stephen King, Lizy, pero hay que me está perturbando la cabeza. Algo que hice.
-¡Nadie supera a Stephen King!
-Sí, eso lo sé.
-Y tampoco a Fiódor Dostoyevski.
-Concuerdo con eso.
Lizy se quita el zapato negro puntiagudo.
-¿Qué hiciste? -Me pregunta y le entrega en zapato a la chica que nos atiende-. Me gusta este. Ponlo en mi bolsa.
-Hice algo malo, Lizy.
-Dime, Lucía. Nos contamos todo, no hay cosa que no sepa de ti.
Yo me miro en el espejo que tengo en frente, llevo un abrigo crema de Dior y un pañuelo Hermes en el cuello y tengo las piernas forradas con medias de nilo blancas.
-Lucía.
Miro a todo alrededor para buscar individuos cerca y cuando veo la zona despejada, Miro a Lizy muy seria.
-Me acosté con Erick.
Aquel conjunto color manzana Chanel, que le queda de maravilla con la piel oscura de Lizy y su flequillo negro que hacen que su bello rostro se vea luminoso, ya no está tan luminoso porque palidece.
-¡Oh, Dios! Es una broma.
-No es broma, Lizy. Pasó anoche después de la fiesta, fue a buscarme y estaba un poco ebrio, pero no del todo. Los dos estábamos muy conscientes.
-Y tú no pudiste resistirte a estar en los brazos de Erick Fürts.
-No pude, Lizy, y me llena de vergüenza admitir que fue la mejor noche de mi vida, no se compara con nada. -Ladeo la cabeza sin dejar de verme en el espejo.
-La carne es débil. Algún día eso iba a pasar, lo digo porque ustedes siempre se gustaron.
-Yo no le gusto a Erick.
-¡Lucía! Querida, ¿Acaso no te diste cuenta como ese hombre te miraba anoche?
-Todos me miran de la misma manera, Lizy, ya me acostumbré.
-¡Da igual los demás hombres! El que te interesa es Erick, y él te miraba como si fueses... ¡una escultura griega en un museo de alta alcurnia! A Mackenzie le molestó un poco eso.
-Sé que no le caigo bien a Mackenzie, tampoco busco una amistad con ella. Pero me siento culpable, engañé a Hugo.
-¿Y crees que él no lo ha hecho?
-No lo sé, admito que no le presto la atención que debería a Hugo.
-Da igual, ya lo hicieron y no puedes borrar lo que sucedió, por lo tanto, tienes que seguir con tu vida y quizá, terminar con Hugo.
Voy protestar algo cuando dentro de mí bolso Hermes mi móvil suena.
-Hola, Hugo.
-Hola, Cariño, ¿cómo te encuentras?
-Bien, ¿y tú? -Miro a Lizy de soslayo, ella se ha puesto de pie y mirar unas diademas.
-Bien, te llamo porque está noche habrá un cena muy importante en casa, lo padres de Mackenzie también estarán, ¿Tú vendrás? Tienes que venir.
-Por supuesto.
-Yo pasaré por ti.
-Como quieras. Adiós.
-¿Está todo bien, cielo?
-Sí, cielo, todo está bien.
Y cuelgo el teléfono dejándolo de lado y luego me pongo de pie.
-Lizy, busquemos un buen vestido y luego vamos a la manicurista, peluquería y finalmente iremos al spa.
-¡Día de chicas!
...♡♡♡...
Me retoco el brillo en mis labios en frente de mi tocador y hunto un montón de perfume cuando oigo el timbre de mi hogar. Me pongo de pie de la silla de terciopelo azul rey y estudio mi aspecto una décima vez más y le doy las gracias a Lizy al ver tan belleza en el espejo. Ese vestido púrpura con escote recto, mangas largas y corto en las piernas.
Cuando suena timbre por tercera vez, tomo mi abrigo y cartera. Abro la puerta Hugo está recostado en la pared opuesta de la puerta.
-¡Hasta que por fin sales! Pero valió la pena la espera, te ves como una rosa.
Me besa y yo sonrío sintiendo un ácido en el estómago
-Gracias, tu también te ves muy guapo.
No montamos en el coche de su abuelo y el transcurso del camino, Hugo me cuenta alguna que otra cosa al azar y yo permanezco todo el rato callada y diciendo monosílabos. Me siento pensativa, nerviosa y ansiosa, pues iba a ver a Erick después de nuestra noche juntos haciendo el amor.
Al encontrarnos en el vestíbulo de la casa, nos recibe mi nuera y damos paso a la sala y yo aferrándome al brazo de mi novio. Pongo mi mejor sonrisa para aquellas personas, los padres de Mackenzie son una familia con la que yo tengo ningún tipo de acercamiento, papá solía decirme que no le gustaba esa familia, que pusiera distancia con Mackenzie en nuestra época estudiantil. Mi pequeña cuñada me saluda y hace que me agache para dejarle un beso y me dice que le encanta mi perfume.
-Mamá no me deja ponerme esos perfumes, aun soy muy pequeña. También me encantaría usar esos bellos vestidos que te pones, Lucy, ¡eres la mujer más bella del mundo!
Todo eso lo dice en frente de la novia de su hermano mayor, Mackenzie también es una mujer muy guapa que tiene mi edad, ella y yo somos muy diferentes en todos los aspectos: ella es rubia y yo soy morena, nuestras personalidades no van en lo absoluto. Ella es obstinada, caprichosa y hasta impulsiva; a casi nadie le cae bien y por eso mis suegros no entienden como es que Erick sigue con ella.
Cruzo las piernas y mis manos con anillos y un reloj de oro de catorce quilates encima de mi regazo en la falta púrpura. A mi lado se encuentra Hugo muy callado, y el padre de Mackenzie habla y habla y nadie le presta atención porque lo que dice no despierta ni el más mínimo interé, sin embargo, su yerno, en todo el ambiente puedo notar la pesadez de <
Varias veces pillo a Erick mirándome y aparta la mirada rápidamente y cuando vuelve a voltear es a mí a quien pilla y desvío los ojos hacia otro extremo. Noto en sus ojos que quiere decirme algo, su semblante en serio y se ha tomado siete vasos de whisky y ni siquiera hemos ido a cenar.
-Erick, deja de beber, vas a emboracharte y ni siquiera es media noche -su madre le riñe.
Mackenzie sonríe muy risueña.
-Tu madre tiene razón, querido. Después del anuncio tan importante que tengo que dar puedes beber todo lo que te se plazca.
Pero ciertamente, todo estamos muy inquieto de saber de qué se trata lo que tiene por decir Mackenzie, por tanto a puro de parte de mi suegra, pasamos al comedor y nos sentamos casa unos en sus respectivos puestos y obviamente, Hugo a mi lado y Erick en frente de nosotros.
En la mesa, quienes más hablan son los padres de Mackenzie, el señor Dominik ni siquiera levanta la mirada de su plato, pues no tolera la presencia de aquellos señores tan escandalosos. Eleonor muy educada es la que responde pero se le ve incomoda, Evelyn quiere salir corriendo, Hugo ha comenzado a sudar y no sé por qué, Mackenzie casi pega la cabeza del techo y Erick parece ansioso e inquieto como un niño, pero no deja de mirarme.
-Mackenzie, di de una vez aquello que tienes por decir.
-Bien, todos presten mucho atención a lo que les voy a anunciar, es corto pero la sorpresa inmensa, quizá no se lo tomen buena manera al principio pero conociéndo a mi querido Erick sé que todo va a ser prospero. A demás que ya estamos por casarnos, tengo el honor de decirles que estoy felizmente embarazada.
Todos quedamos en completo silencio y estupefactos. ¿Acaso ella acaba de decir que está embarazada? ¿Embarazada de un hijo de Erick, del hombre con el que ayer tuve la mejor noche de mi vida? ¿Acaso ella va a darle un hijo, un hijo que yo jamás podré de darle porque él no me ama y yo estoy con su hermano? Que tontas preguntas comienzan a surgir en mi mente. Podría caerme al suelo si no estuviera ya sentada, pero aún siento un gran mareo que me desenfoca la vista.
Aquella mujer de cabellos dorados sonríe como un brillante sol, Mackenzie está feliz, pero nadie se ha inmutado a reaccionar, el primero que lo hace es Dominik, se levanta de su silla y sin pedir permiso, se va. La pequeña Evelyn busca la reacción de su madre quien poco a poco esboza una sonrisa torcida mirando a la parejita que tiene en frente.
-¡Eso es fabuloso! Erick, vas a tener un hijo, pero... ¿por qué no esperaron hasta el matrimonio?
-No fue planeado, solo sucedió -añade Mackenzie con gran descaro.
Terrible para la familia Fürts, que Mackenzie estuviera embarazada antes del matrimonio.
-Erick, ¿no dirás nada, cariño? -La voz de Eleonor tiembla en cada sílaba.
Erick parece ido, inseguro y titubea un poco, se rasca la nariz y mira el umbral por donde salió su padre previamente.
-Estoy sorprendido, no tenía idea... disculpen. -Se pone de pie y sale del comedor.
Nadie dice nada por lo menos los siguientes tres minutos, Eleonor se le evanta sin decir nada y se va y minutos más tarde, se oyen grandes estruendos y gritos. La risa de Malcolm se hace un auge en el comedor y... ¡Maldición! Yo estoy sin entender nada de esto.
-No pongan esas caras, a Dominik se le pasará el enojo. Ya verán, ¿podemos pasar al postre?
No pasa mucho tiempo cuando Hugo y decidimos regresar a casa y él, amablemente me pide que pase la noche conmigo, no puedo negarme y ambos subimos el edificio hasta llegar al ático.
-Esto va a ser un caos -oigo que me dice Hugo desde la habitación, yo estoy en el baño quitándome las joyas y el maquillaje.
-Piensa que, Erick y Mackenzie se casarán, ese problema ya está resuelto.
-Aun así, sabes que no es bien visto eso en nuestra clase.
Ya con el pelo suelto y el camisón largo de seda, salgo del cuarto de baño para encontrarme con Hugo echado en la cama con sus calzoncillos negros.
-Si salgo yo embarazada en este momento, ¿cómo crees que se lo tome tu familia?
-Creo que mi madre va a alegrarse, pues toda mi familia te adora.
-¿Y por con Mackenzie en así o por que diablos Malcolm se estaba riendo a pesar de la situación?
-Ellos se odian, Lucía. Nuestro padre odia a Malcolm.
-¿Por qué se odian?
-Te das cuenta que no tienen buena reputación y los hombres solo quieren a Mackenzie como amante. Además, Erick es el hijo pródigo y heredero de grandes empresas y propiedades, un partido perfecto.
-Pero ellos han estado juntos todos estos años.
-Te sorprenderías. Mejor dejemos de hablar, vamos a dormir.
El tono de sus últimas palabras me deja pensativa toda la noche, sin entender muchas cosas y me doy cuenta de que la relación de Erick y Mackenzie no es como todos creen, y que tiene más altibajos de lo que se supone.
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