La Quiero, la quiero proteger

Lucía

Con la cabeza masticando el waffle, comí bajo la mirada de Lizy que me animaba a comer más hasta que acabe el desayuno entero.

-Al fin comiste algo, estaba muy preocupada -quita la bandeja de encima-. Ayer vinieron Erick y Gaten, te trajeron un obsequio. Bueno, en realidad fue Erick pero Gaten también te trajo algo.

-¿En serio? - pregunto sorprendida.

-Sí, pero tú estabas dormida, ¿Quieres ver el obsequio?

Asiento con la cabeza inmediatamente.

-Bueno, pero antes tendrás que darte un baño que apestas -Lizy hace una mueca de asco y me saca de la cama hasta llegar al baño. Abre la llave de la tina, y la llena de agua caliente y luego le echa jabón para que este lleno de espuma-. Bien, desvístete porque te vas a dar un buen baño de espuma.

Lizy sale del baño dejándome sola, me quito la ropa hasta quedar desnuda. Mi cuerpo estaba adolorido, como si me hubiera pasado un camión por encima, me meto en la tina con sumo cuidado. Sentí como todos mis músculos se relajaba al instante, me recosté en la tina y cierro los ojos mientras el agua caliente inundaba mi cuerpo en un estado de relajación. Casi que me vuelvo a quedar dormida.

Lizy entra unos segundos después, toma el champú, y lo aplica sobre mi cabello.

-¿Te estás sintiendo mejor?

Asentí con la cabeza mientras me daba leves masajes en el cuero cabelludo. El olor a avellanas inunda el baño.

-Estuve pensando, que tal vez podríamos salir para algún lugar a distraernos y pasarla bien.

No respondí.

-Vale, ¿qué te gustaría hacer entonces?, podríamos ir a la feria o, mejor aún, podemos hacer una noche cocina. -Habla emocionada.

-No tengo ganas.

-Si tienes ganas. Ya lo decidí.

Después de mi baño relajante con espuma, me pongo mi pijama y amarro mi cabello en una coleta baja, tenias una ojeras que me llegan al suelo y mi cara estaba insípida, sin color... sin vida.

-Bueno, vamos a que veas lo que te trajo Erick, se te va a caer la boca al suelo cuando lo veas.

Lizy me toma de la muñeca y me lleva al salón. Y tal como lo dijo, mi boca se abrie en forma de O al ver el gran ramo de rosas blancas sobre la mesa de cristal.

Era precioso, no solo tenía rosas blancas sino que también flores rosadas.

Lleve mis manos a mi boca de la sorpresa.

-No puedo creerlo... ¿En serio esto lo trajo Erick? -me acerco a la mesa hasta tener al frente el gran ramo.

-Así es. Está hermoso. Lee que dice la tarjeta.

Busco entre las flores la tarjeta. Conseguo un sobre y saco el pequeño papelito que hay a dentro.

-Para la estrella más brillante de todas. Erick. -leo en voz alta.

Lizy pega un grito de alegría al techo. Pego la tarjeta a mi pecho y sonrío inconscientemente. Suspiro y mis mejillas se ponen rojas.

-No puedo creerlo. Erick te mandó rosas. Están lindo, se preocupa por ti.

-Es hermoso.

-Se nota la diferencia entre Erick y Hugo, son tan distintos. Hugo es olvidadizo, es vago, es bruto -hizo una mueca, pero luego sonrió cuándo empezó a hablar de Erick-, en cambio Erick, él es tan detallista, caballeroso, atento... Quien se iba a imaginar que te traería rosas. Ni Hugo hace eso.

-Hugo no se ha comunicado conmigo. No sé por qué.

-Y tampoco esperes su llamada -Lizy niega con la cabeza-. No te va a llamar. O por lo menos no ahora.

En ese momento suena el timbre. Lizy y yo volteamos al mismo tiempo y fruncí el ceño.

-¿Esperas a alguien? -pregunto y ella niega con la cabeza- Yo abro, tú pon las flores en agua.

-¿Estás segura?

-Sí, anda.

Lizy toma el ramo y se lo lleva hacia la cocina, mientras yo me dirijo hacia la puerta. Cuando la abro, mi cuerpo se paraliza al instante.

-Hola, Lucía. -me saluda.

-Hola, Erick, ¿qué haces aquí?

-Vine a visitarte.

-VINIMOS -apareció Gaten detrás de él-. Hola, Lucy. -dijo rápido y se adentra al departamento rápidamente.

-Lo siento, se coló... ¿Puedo pasar? -pregunta con expresión incómoda.

-No pasa nada. Adelante. -me hice aún lado y lo dejo pasar.

Cierro la puerta detrás de mí y volteo a mirarlo.

-Quise venir a verte. Ayer estuve aquí, pero Lizy me dijo que estabas dormida. También espero que te hayan gustado las flores. -él sonríe y yo hice lo mismo.

-Sí... muchas gracias. Están preciosas.

-Me alegro de que te gustaron, cuando las vi por primera vez, al instante pensé en ti. -me mira de pies a cabeza.

Mis mejillas ardieron y comienzo a jugar con la manga de mi pijama.

Estaba a punto de decir algo hasta que Lizy entra furiosa al salón con Gaten detrás siguiéndola.

Cristo Bendito. Pensé.

-¡No puedo creer que haya venido! -espeta Lizy furiosa y mira a Erick- ¡Debiste de haberlo dejado botado en la calle!

-Lo siento, él se coló.

-Ya deja de fingir. Y no sé por qué te molestas si yo no vine a verte a ti, vine a ver a Lucía. No te creas tanto. -la mira incrédulo.

-Te odio.

-Yo también.

-Yo más.

Miro a Erick de reojo y le hice seña para que no fuéramos. Salimos del salón, los dejamos y ni ellos se dieron cuenta. Estaban tan concentrados en su absurda discusión que se olvidaron de nuestra presencia.

-Ave Maria Purísima, parecen un matrimonio en crisis. -dijo Erick entrado por la puerta de la cocina y yo le seguí.

-Concuerdo. Es agradable, pero a veces se vuelve un poco chocante. -hice una mueca.

-Así es. Llevan peleándose desde la secundaria. Aún me pregunto el día que formalizarán su relación. -se apoya en la encimera.

-Tal vez sean novios y hacen todo ese show para que pensemos que no son. -bromee.

Ambos reímos y luego quedamos en un incómodo silencio.

-Mm... mamá quiere saber como estabas. Ella ha intentado comunicarse contigo, pero no tomabas el teléfono.

-Sí, lo sé. No quería hablar con nadie. -espeto.

-No está siendo fácil...

-No, por supuesto que no.

-Entiendo lo que sentías con ese bebé.

-Es algo que me ha costado procesar. Solo fue hace unos días. -hice un gran esfuerzo para no volver a llorar.

-Todo va a estar bien. Lo sabes, ¿no?

Él me toma de las manos, me atrae hacia él y mi oído pega en su pecho y escucho su corazón latir. Cierro los ojos y aspiro su aroma varonil, me froto en su pecho y lo rodeo con mis brazos.

Cuando siento que estoy volando, un cohete se estrella contra mí, y ese cohete tiene nombre y apellido: Gaten Stewart. Nos separamos incómodos y miramos hacia aquella dirección, están Gaten y Lizy cruzados de brazos y sus ojos mirándonos como: ¿Qué están haciendo, eh?

Erick y yo nos miramos incómodos, y miramos alrededor como si no hubiera pasado nada.

-¿Qué hacen?

-Nada. -contesta Erick enseguida.

-Mm. -Gaten frunció el labio.

-Buenos y... ¿Ustedes ya terminaron con su tonta discusión?

-¡No era tonta! Él realmente me asustó.

-Y lo seguiré haciendo hasta que me muera. -le recalca cerca del rostro.

-No voy a seguir discutiendo contigo. -Lizy niega y se posiciona a mi lado.

-Bueno. No sé si Lizy ya les comentó, pero teníamos planeado hacer una noche cocina. Cocinaremos algo. -dije para romper un poco la tensión.

-¿Y luego comerla? -pregunta Gaten.

-Obvio. -le responde Lizy de mala manera.

-Por si quieren quedarse o...

-Sí -respondió Gaten al instante-. Si nos quedaremos, o por lo menos yo, no sé Erick.

Los tres miramos a Erick esperando una respuesta de su parte. Se queda pensándolo por unos segundos con cara dudosa y al final termina aceptando.

-¿Qué cocinaremos? -Gaten apoya sus manos en la encimera y nos mira esperando una respuesta.

-Pizza. -Digo yo.

-Yo creía que haríamos pasta italiana. -refunfuña Lizy.

-Pues hagamos... -Erick trata de decir.

Gaten no lo dejo terminar la frase.

-Pizza es la comida más deliciosa del mundo.

-¡Vamos a comer pasta! -Grita Lizy y yo la miro mal.

-Creí que hacías dieta. -mire a Lizy y ladeo la cabeza.

Escuché la risilla de Gaten.

-Bueno... tal vez romper la dieta un día no hará daño. -pone sus manos atrás y mira el techo.

-¡Pizza! -Exclama Gaten.

-¡Pasta! -Exclama Lizy.

-A ver. Que no se les olviden que hay dos personas más. Yo opino que hagamos algo... no sé... algo más tradicional. -Reflexiono.

-Podemos hacer algo de Francia. La comida de Alemania me está empezando a aburrir. -considera Erick detrás de mí quitándose su abrigo.

-¡Ya sé! -salta Gaten- Hagamos... Ratatouille. -dijo con fascinación.

Lizy entrecerró los ojos.

-Solamente por la película, ¿no es así?

-Sí. -asiente con la cabeza repetidamente.

-Pues a mí me parece bien. Hace años que no hago es platillo.

-Está bien. -Lizy asintió.

-¿Y tú, Erick? -lo miramos todos.

-Mm... A mí me parece perfecto -espeta mirando un libro de recetas de comida francesas que ni siquiera yo sabía que estaba ahí-. Pero... Gaten, este platillo tiene solamente verduras y tú no eres muy fan de las verduras que digamos.

-¿Tiene verdura? -Pregunta dramáticamente y todos asentimos al mismo tiempo-. Me retracto.

-¡No! -alza la voz Lizy- ¡Vamos a comer Ratatouille, te guste o no! ¡Punto!

La voz de Lizy resuena por toda la cocina. Gaten pareció entrar en pánico y quiso negarse, pero al final no pudo. Lizy ya tenía todas las verduras sobre la encimera, con un cuchillo y la tabla de picar.

-Ahora sí... ¡A cocinar!

...♡♡♡...

Erick

Se sentía bien. Después de mucho tiempo me sentía cómodo, en un ambiente sin presiones y ni de mentiras. Las risas, los chistes sin gracia de Gaten, Lizy quejándose porque Gaten le ha manchado el vestido, Lucía muy centrada en cada corte del vegetal y las absurdas discusiones de Lizy y Gaten hacían del momento uno cálido.

Como un momento tan sencillo puede significar tanto.

Lizy y Gaten salieron de la cocina para poner la mesa, Lucía y yo nos quedamos solos mientras le damos los últimos retoques al excelente platillo francés. Ella tenía su vista fija mientras le echa la salsa por encima con ayuda de una cuchara, estaba tan concentrada que no se percató que la estaba mirando fijamente. Tiene el ceño levemente fruncido, sus pestañas negras rizadas, sus ojos azules tan profundos como el océano y sus labios rosas naturales. Su cabello azabache estaba amarrado en una coleta alta y mechones caían por ambos lado de su rostro. Su belleza natural era tan rústica y fina a la vez.

Lucía era sin duda unas de las mujeres más bellas que he conocido en toda mi vida. Su belleza y carácter único la caracterizaban.

Por algo fue la reina del baile de graduación.

Su cuerpo muy parecido al de un maniquí, lleno de curvas resaltadas por un conjunto deportivo que se había cambiado antes de cocinar. Lucía me atraía, despertaba en mí una atracción. Una mujer misteriosa, callada y tranquila que aun así llama mucho la atención.

Que afortunado debió de sentirse mi hermano.

Su suave voz casi melodiosa, me saca de mis pensamientos y reincorporo la postura.

-¿Crees que quedó bien? -pregunta sin quitar la vista del platillo.

-Sí... quedo muy bien. -respondí sin apartar la mirada de ella. Lucía voltea hacia mí y se da cuenta de que la estoy mirando y se forman dos nubes rositas en sus mejillas.

En ese momento Lizy y Gaten entraron a la cocina rompiendo esa tensión entre nosotros. Lucía nos pide a Gaten y a mí que llevemos los platos ya servidos a la mesa mientras ella y Lizy buscan un vino para la bebida.

-No me gustan los vegetales, pero hoy podría hacer una excepción. -se chupa el labios de a bajo mirando fijamente al platillo.

-Comételo todo aunque no te guste, ¿me oyes? -lo apunto con el dedo y él pone los ojos en blanco.

Llegaron las chicas con una botella de vino y unas copas de cristal. Nos ubicamos en la mesa de la terraza donde el frío viento del atardecer choca con nuestras pieles. La hermosa vista desde el gran edificio hacia las calles y las ciudades tiene una vibra exquisita.

La mesa era para cuatro personas, de un lado estamos Gaten y yo, y del otro lado, Lucía y Lizy.

El ambiente se llenó chistes y risas. Logramos que Lucía sonriera, todo gracias a los chistes malos de Gaten, Lizy lo mira con recelo, como si fuera a clavarle el tenedor en la frente. Gaten parecia disfrutar de la comida, al igual que todos.

-Deberíamos de hacer esto más seguido, los domingos estaría bien -sugiere Gaten-. O mucho mejor... ¡hagamos un viaje!

La idea me resulta generosa y muy agradable. Un viaje con amigos es la mejor experiencia y sensación del mundo. Gaten hablaba de todos los lugares que podríamos visitar, Lucía lo miraba con fascinación al escuchar los bellos y extravagantes lugares que pudiéramos visitar algún día. Me entretuve observándola, la voz de Gaten se convirtió en eco para mis odios, ahora solo mi mente estaba centrada en Lucía.

Lucía, cuando sonreía se asomaban hoyuelos por sus mejillas, sonreí leve al notarlo. Sus ojos mostraban felicidad pero a la vez dolor y tristeza, era fácil para mí percibir los sentimientos en su mirada, eran muchas emociones al mismo tiempo.

-¿Qué les parece ver una película después de cenar? -propuso Gaten.

-¡Ay si!, veamos Titanic. -exclama Lizy.

-No, esa no. -Gaten arruga la nariz.

-No la quieres ver porque te pones llorar en el final. -Lizy sonríe burlándose de Gaten.

-No, no es por eso. Si no que en toda la película te vas a quedar viendo a ese... el Leonardo... el Leonardo Sicario, ¿Cómo era? -arruga la frente.

-DiCaprion. -le recuerda Lucía.

-¡Ese!, y no me gusta que estés mirando a otros hombres. -dijo después para tomar un sorbo de vino.

-¿Entonces que propones tú?

-Una de terror.

Lizy puso cara de pánico.

-A mí no me gustan las películas de terror, mejor otras.

-¡Ay si!, veamos... Terrifier.

-¡No! -exclama Lizy.

-Claro que sí, todos estamos de acuerdo ¿cierto? -nos mira a mí y a Lucía, pero no nos dejó pronunciar ni una palabra- Ya ves... todos estamos de acuerdo con la película de terror y relájate porque si te asustas; te doy permiso para que me abraces.

Gaten sonríe como angelito y todos nos miramos.

Veinte minutos después ya estábamos todos sentados en el sofá fajados viendo la película del payaso que se devora a cualquier gente que se le crucé en el camino y todo a petición de Gaten. Podría decir que lo hizo solo para molestar a Lizy, pero conociéndolo bien; lo hizo más para que Lizy lo abracé. Justamente como lo está haciendo ahora.

Lizy tiembla de miedo en brazos de Gaten.

Quien la viera. Y yo pensé que era más ruda.

Gaten miraba la película muy feliz y con una sonrisa que no se la quita nadie. Lucía está a mi lado y yo a su extremo.

Mientras la película avanza; siento a mi lado como Lucía sobresalta en su sitio y se agarra fuerte del sillón y en unas ocasiones se tapa los ojos con una manta para no ver. La observo de reojo y levanto la comisura del labio y llevo una palomita a mi boca. No lo niego, me causa un poco de gracia.

Hasta que una escena el payaso psicópata se le lanza encima a un hombre y Lucía aprieta mi brazo inconscientemente.

Ella se da cuenta y se suelta rápidamente. Sentí una punzada triste de que lo hubiera hecho. La película terminó. Para ese entonces ya Gaten y Lizy estaban durmiendo como coalas, uno encima del otro.

Lucía hace a un lado la manta y se levanta con cuidado para no despertar a Lizy y a Gaten. Pasaban los post créditos. La sigo con la mirada y veo que se dirige a la terraza. Deje el tazón de palomitas a un lado y paso por un lado de mis dos amigos durmiendo como coalas. Me detengo en el marco de la puerta y miro a Lucía en el balcón.

Dudo un momento si en acercarme o no, pero al final termino caminando lentamente hacia su lado. Pongo mis manos sobre el barandal y alzó mi cabeza hacia el cielo lleno de estrellas, cierro los ojos y siento viento chocar con mi cara.

-Pensé que estabas dormido. -suelta de repente.

Bajo mi vista hacia ella.

-No. No tengo sueño. ¿Y tú?

Ella niega con la cabeza sin quitar la vista de al frente.

-Hace mucho tiempo que no me la pasaba tan bien. Disfruté mucho tenerlos en casa. Creo que lo necesitaba, después de todo.

-Eso es bueno. Distraer tu mente de malos recuerdos. Hoy por primera vez te vi sonreír, después de mucho tiempo. Eso es un avance, ¿no? -sonrío y ella también lo hizo.

-Sí... supongo que sí. Lizy tenía razón, esto era lo que yo necesitaba. Despejar mi mente, olvidarme del trabajo, olvidarme de la prensa, olvidarme de todos lo que me rodean y olvidarme de... de Hugo. -noto como la voz se le quiebra.

Giro la cabeza al frente y suspiro suave.

-No he sabido nada de él desde lo que pasó. Ni siquiera sé ha molestado en llamarme para saber como estoy. Debe pensar que todo lo que pasó es mi culpa. -agacha la cabeza y se le escapa un sollozo.

-No, no fue así. No tuviste la culpa de nada de lo que pasó. Además, Hugo está... -me muerdo la lengua para no decir una grosería.

-Yo... tenía una ilusión tan linda. Yo anhelaba ser madre, Erick. Ese bebé era para mí como una luz, una esperanza de ser feliz -se me encoge el corazón-. Hugo me odia. Él debe de estar muy mal, él estaba emocionado por ser padre. Ese era unos de sus sueños y todo se acabó por mi culpa. -se limpia las lágrimas con sus muñecas sin alzar la mirada.

-No, Lucía. Las cosas no son así. Mírame -lo hizo, gira su cabeza hacia mí, su rostro era iluminado por la luz de la luna, sus ojos cristalizados y sus mejillas rojas, su pecho agitado a punto de explotar-. Las cosas no son así, Lu. No te eches la culpa de algo que solo pasó. Las cosas pasan por algo, y si la vida lo quiso así, pues... por algo será. Ahora tu bebé es como una de esas estrellas en el cielo. Ya no llores -paso las yemas de mis dedos por sus mejillas-. No llores más, Lucía.

Acaricio su rostro, ella cierra los ojos. La atraje hacia mi pecho y me rodea fuerte con sus brazos y su llanto explota sobre mi pecho.

-Todo va a estar bien, Lu.

Llora como nunca. Mi camisa estaba empapada de sus lágrimas, sus llantos eran fuertes. Pase mi mano por su cabello.

-Todo estará bien. -se separa, la tomo por sus pequeñas mejillas y me mira con los ojos empañados de lágrimas, sus pestañas mojadas y su pecho que subía y bajaba con intensidad-. Todo estará bien. Tú vas a estar bien.

Asiente con la cabeza. Su frente pega junto a la mía y cierra los ojos. Baje mi vista a sus labios y los acaricio con suavidad.

Mi estómago era un mar de sentimientos en este momento, mi corazón era como un tambor, una oleada de sentimientos indescriptible recorrieron por todo mi cuerpo y mis venas, luego lo hice. Hice lo quería hacer desde que llegué, no, hice lo quería hacer desde hace mucho tiempo.

La besé. La besé fuerte. La besé como nunca he besado a nadie.

Mi mano sobre su nuca y la otra acariciando su cintura. Sus labios junto a los míos era la sensación más hermosa y dulce que he probado en mi vida. Y de pronto yo también sentí ganas de llorar. No quería pensar que esto se estaba acabando y no había empezado. No puedo soltarla. Mi conciencia me pide a gritos que la suelte, pero mi corazón me dice todo lo contrario

La beso con más intensidad, la beso tan fuerte que duele. Y en ese momento lo supe.

Lo supe. La quería cerca de mí. La quería. Quería a esa mujer tan noble, tan bondadosa.

Siento la sensación de protegerla. Eso es lo qué quiero. Quiero ser yo quien borre esas huellas de su pasado. Quiero ser su mano derecha. La quiero. Quiero a Lucía.

Capítulos
1 Fiesta de compromiso ︎
2 Una noche inolvidable ︎
3 Noticia inesperada
4 Una gran idea ︎
5 El Nuevo Vicepresidente
6 Lucía Victoria Bernard
7 ¡Hola, bebé!
8 Un corazón rencoroso
9 Deseo
10 El tierno consuelo
11 El ataque
12 Maravillosa noticia
13 El comienzo del dolor
14 Ilusiones Caídas
15 La Quiero, la quiero proteger
16 Las advertencias de mamá
17 Prometo no enamorarme, nunca más
18 Le Baiser à la dérobée
19 Cena de media noche
20 Cita en Paris
21 Lucía me gusta
22 Los Botes de Sena
23 Museo de Louvre
24 Trabajo, estrés y cansancio
25 Cita estropeada
26 La ópera de París
27 Última noche en París
28 El pasado
29 La paloma
30 Regresando a la realidad
31 Tarde de regalos
32 Anhelaciones
33 El cementerio del amor
34 El cementerio del amor: parte 2
35 Buscando el regalo perfecto
36 Una gran pequeña sorpresa
37 Nuestro nuevo papá
38 El refugio de Erick
39 Huir, hur, huir.
40 Confusión
41 Hermanos
42 Pesadillas
43 Feliz cumpleaños: Parte 1
44 Feliz cumpleaños: Parte 2
45 Malcolm Morgan
46 Julián Hoffmann
47 Fiesta de navidad gloriosa
48 Margaritas
49 Intriga
50 Tu corazón siempre está en mí
51 Eleonor y Lucía
52 La culpabilidad de mamá
53 La propuesta
54 El secuestro
55 Un maravilloso despertar
56 La ventana
57 La verdad
58 La luz del túnel
59 Noche cálida: Lucía
60 Noche cálida: Erick
61 Navidad con Julián y sin Erick
62 Navidad sin Lucía
63 ¡Feliz cumpleaños a Erick!
64 Reagalo de cumpleaños
65 La hipocresía de Erick
66 Miedos
67 El complice
68 Escabullirse
69 Adiós, Julián
70 El testamento de Erin
71 Nuevo mundo, nuevos amigos
72 Charlotte
73 La boda de Gaten y Lizy
74 La fantasía y realidad de Erick
75 No te cases
76 Pasión y tango
77 Buenos días
78 50.000.00 €
79 El amante de mamá
80 Dejarla ir
81 Las intuiciones de Erick
82 Muerte de mamá
83 La visita de Humbert
84 Planes
85 Nosotros, solo Nosotros
86 Humbert por segunda vez
87 Ingenuidad
88 Viaje, primera parte
89 Un triste atardecer
90 El final del paraíso
91 La despedida
92 Epílogo [SEGUNDA PARTE DE LA NOVELA EN MI PERFIL]
Capítulos

Updated 92 Episodes

1
Fiesta de compromiso ︎
2
Una noche inolvidable ︎
3
Noticia inesperada
4
Una gran idea ︎
5
El Nuevo Vicepresidente
6
Lucía Victoria Bernard
7
¡Hola, bebé!
8
Un corazón rencoroso
9
Deseo
10
El tierno consuelo
11
El ataque
12
Maravillosa noticia
13
El comienzo del dolor
14
Ilusiones Caídas
15
La Quiero, la quiero proteger
16
Las advertencias de mamá
17
Prometo no enamorarme, nunca más
18
Le Baiser à la dérobée
19
Cena de media noche
20
Cita en Paris
21
Lucía me gusta
22
Los Botes de Sena
23
Museo de Louvre
24
Trabajo, estrés y cansancio
25
Cita estropeada
26
La ópera de París
27
Última noche en París
28
El pasado
29
La paloma
30
Regresando a la realidad
31
Tarde de regalos
32
Anhelaciones
33
El cementerio del amor
34
El cementerio del amor: parte 2
35
Buscando el regalo perfecto
36
Una gran pequeña sorpresa
37
Nuestro nuevo papá
38
El refugio de Erick
39
Huir, hur, huir.
40
Confusión
41
Hermanos
42
Pesadillas
43
Feliz cumpleaños: Parte 1
44
Feliz cumpleaños: Parte 2
45
Malcolm Morgan
46
Julián Hoffmann
47
Fiesta de navidad gloriosa
48
Margaritas
49
Intriga
50
Tu corazón siempre está en mí
51
Eleonor y Lucía
52
La culpabilidad de mamá
53
La propuesta
54
El secuestro
55
Un maravilloso despertar
56
La ventana
57
La verdad
58
La luz del túnel
59
Noche cálida: Lucía
60
Noche cálida: Erick
61
Navidad con Julián y sin Erick
62
Navidad sin Lucía
63
¡Feliz cumpleaños a Erick!
64
Reagalo de cumpleaños
65
La hipocresía de Erick
66
Miedos
67
El complice
68
Escabullirse
69
Adiós, Julián
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El testamento de Erin
71
Nuevo mundo, nuevos amigos
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Charlotte
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La boda de Gaten y Lizy
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La fantasía y realidad de Erick
75
No te cases
76
Pasión y tango
77
Buenos días
78
50.000.00 €
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El amante de mamá
80
Dejarla ir
81
Las intuiciones de Erick
82
Muerte de mamá
83
La visita de Humbert
84
Planes
85
Nosotros, solo Nosotros
86
Humbert por segunda vez
87
Ingenuidad
88
Viaje, primera parte
89
Un triste atardecer
90
El final del paraíso
91
La despedida
92
Epílogo [SEGUNDA PARTE DE LA NOVELA EN MI PERFIL]

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