Lucía
Me desperté con dolor palpitante en la cabeza al escuchar el sonido de la alarma, me desee la muerte instante y me recrimine por beber tanto. Paso mis manos por encima de mi cabeza y mis sienés.
¿Quien me trajo anoche?
Fue la primera pregunta que me hice al verme acostada en la cama de mi habitación. Fruncí el ceño y hago un esfuerzo por levantarme de la cama. Caminó a rastras al baño, me saco la ropa y me meto a la ducha directamente. Moje mi largo cabello largo azabache con agua fría, necesitaba despejarme, en unas horas tendría un viaje, no me molestaría en cancelarlo si no fuera por nuestro clientes.
Salí del baño envuelta en una toalla, me inspecciono en el espejo y me doy cuenta de que tengo unas marcas rojas por debajo de mi mentón hasta la clavícula de mi cuello, trago saliva al recordar ese episodio, ese hombre viejo que puso sus sucias manos sobre mí. Sacudí mi cabeza, ya no quería pensar en eso, tome el secador de pelo me seque el cabello mientras miraba el reloj, tengo solo un poco más de media hora para llegar al aeropuerto, por suerte, mis maletas ya estaba listas y no tendría ningún inconveniente. Busco entre mis cajones mi prenda de hoy, me decido por uno de mis trajes y un abrigo de lana negro con botones dorados y unas botas altas negras. Me maquillo muy básico y vuelvo a mirar la hora en el reloj.
Me tomo una pastilla para la resaca, agarro mis maletas y mi bolso. Fruncí el ceño al darme cuenta de que mis llaves no estaba y las que tenía eran las de emergencia. Salgo del edificio de Penthouse, los vigilantes se percatan de mi presencia y uno de ellos recorren a mí.
-Buenos días, chicos.
-Buenos días señorita, Lucía, permítete ayudarla con su equipaje. -acepto y le cedí mis maletas.
-Gracias.
-Señorita, Lucía. -me llama Arlo que estaba sentado detrás de una vitrina, me acerco a él.
-Si, Arlo.
-Ya su vehículo esta de regreso. Llegó hace solo unos minutos.
Fruncí el ceño.
-¿Qué vehículo?
-El que cargaba usted ayer. Tal vez no se dio cuenta porque... pues... usted... estaba bajo los efectos del alcohol. -lo último le costó de decirlo.
-Vale, ahora entiendo -asentí apenada-. Arlo, de verdad mis más sinceras disculpa, sé que nunca me han visto de esa forma y no sabes lo apenada que me siento ahora.
-No tiene por qué disculparse, señorita. Nosotros estamos para serviles en todo momento, además usted se ha comportado muy amable con nosotros desde que empezamos a trabajar con usted. Creo que todo lo que hemos hecho por usted no es nada lo que usted ha hecho por nosotros. -Arlo me hizo reverencia y yo le di una sonrisa.
-Yo no sé que harías sin ustedes, de verdad -miró a Arlo seriamente y este parece ponerse tenso al igual que los demás-. Arlo, ¿quién me trajo anoche?
-El señor Erick la trajo por la madrugada. El mismo nos dio la orden de la búsqueda de su vehículo.
Parpadeo un par de veces análisis sus palabras.
Ahora lo entiendo.
La llave de emergencia.
Él las había usado.
Dios mío. Y pensar que Erick me vio en esas condiciones. Sentí pena ajena por mi mismo, susurré un Dios mío y me llevó una mano a mi boca.
La voz de mi chófer me saca de mis pensamientos.
-Señorita, su equipaje ya está listo.
Lo miro y atento con la cabeza. Caminó hacia la camioneta, me acomodo entre los asientos de atrás y Adrián me cierra la puerta. Me despido de Arlo con un movimiento de mano a través de la ventanilla.
Él me devuelve el saludo. No lo volvería a ver dentro de una semana. Lo voy a extrañar, al igual que Adrián.
Con Arlo, teníamos un vínculo de algo más que solo jefe y empleado. Empezó siendo el guardaespaldas de mi padre, me conoce desde yo era una niña, mi padre lo contrato después de enterarse de que vivía en un rancho con sus dos hijos y su esposa embarazada de una nena. Con Adrián pasó algo similar, él es menor que yo por cinco años, bastante guapo la verdad, tiene una que otras chiquillas por ahí babeando por él. Vive únicamente con su madre y hermana, era una persona de bajo recursos, no iba a la escuela y trabajaba haciendo mandados para una tienda y ahora es el chófer de la mujer más joven y multimillonaria de todo el país, ósea, yo.
Me acariciaba con la yema de mis dedos el mentón mientras trataba de hacer recuerdo de la noche anterior, no recuerdo nada de lo que paso, por más que trataba de hacer memoria no podía y la resaca lo hacía más difícil. Solté un suspiró sonoro y Adrián me ve por el retrovisor.
-Señorita, ¿se encuentra bien?
-Si Adrián. Estoy bien.
Le dije, pero por su expresión no resultó muy convencido. Mi móvil vibra en mi bolso, lo busco y veo un mensaje de Lizy, me da los buenos días y me desea suerte en mi viaje.
No vi mensaje de Hugo y espero que así sea.
Adrián me hace un llamado cuando ya aparcamos en la zona de aterrizaje donde me espera un Jet privado que nos llevará a Francia, París. Adrián me abre la puerta y luego se encarga a sacar mi equipaje. Saludo a los demás empleados presentes, estos hace reverencia ante mí.
-Disculpen la tardanza, se me presentan unos inconvenientes.
-No se preocupe señorita Lucía, el joven Erick la espera en el avión. Ya puede ingresar. -me informó la aeromoza del avión.
Sonreí forzadamente y junté fuerzas para subir las pequeñas escaleras del avión. Adrián me sigue el paso. Cuando me encuentro adentro de avión observó a mí al rededor, todo estaba tan pulcro y tan limpio, los asientos eran de color crema, muy elegante y fino. Adrián se encarga de guardar mis maletas, mientras yo camino hacia el asiento del fondo.
Y ahí estaba él. Sentado envuelto con un abrigo de lana negro, una camisa de cuello de tortuga, unos pantalones formales y los zapatos de la misma. Encima de sus piernas tenía un portátil donde tecleaba ágilmente. Erick al notar mi presencia me estudia con su mirada de arriba abajo, mis músculos se tensan.
-Hola.
Tarda unos segundos en responder.
-Hola.
Respondió con sequedad y luego devolvió su vista a la portátil. Adrián se despide de mí y sale del avión.
-Lamento la tardanza, estaba...
-Está bien, no te preocupes, entiendo. -dijo sin ni siquiera mirarme.
Tal vez no sé buena idea que me siento al frente de él, no quería ponerle más tensión a la situación.
Me digno a tomar asiento en el otro extremo del avión, yo sola sentada del lado contrario y él ni siquiera se voltea mirarme.
La azafata nos indica que tenemos que abrocharnos los cinturones. Ambos lo hicimos. Observo por la ventanilla como en avión abandona el suelo. Suspiro suave y me recuesto en el asiento, las pastillas ya había hecho su efecto y ya no me dolía la cabeza como antes. Observo el cielo de manera cansada, parpadee lento y entrelace mis dedos. La azafata se acerca a nosotros con una gran sonrisa.
-Buenos días, estoy aquí para servirle, ¿se les ofrece algo para comer o de beber? -preguntó la chica rubia mirando solamente a Erick.
Vale, la chica no era fea. Pero a simple vista se notaba lo irritante. Llevaba su uniforme, el escote lo tenía más abierto de lo normal y por lo visto se remarcó más los labios de rojo intenso.
Quiero que la despidan.
-Pues a mí -llame su atención y me miro con una mueca que intentó disimular-. Puedes traerme un waffles con arándanos, fresas, y no mucha miel porque no me gusta mucho el azúcar y un jugo de guayaba por favor, si no es mucho pedir. -sonreí.
La chica me miró en silencio y luego sonrió forzadamente.
-El jugo de guayaba tiene mucha azúcar.
Ahora la que quedo en silencio fui yo.
-Pues ahí hay una excepción porque el jugo de guayaba es mi favorito. Quiero ese y punto. -regrese mi vista a la ventanilla.
La chica se giró hacia Erick con una sonrisa amplia.
-¿Y para el joven que de le ofrece?
Miró de reojo a Erick. Más le vale que responda bien porque o si no...
-Mhm... solo un café.
-¿Solamente eso?
-Si, nada más eso. -dijo sin mirarla.
¡En tu cara perra!
Vale, tengo que admitir que emocione, esa chica no se merece ni más mínima atención de nadie y mucho menos de Erick. Que no se haga ilusiones.
Entonces caigo en cuenta de que; ¿Por qué demonios estoy pensando de esa forma? No me gustaba admitirlo pero si, estaba celosa.
Mire a Erick se reojo, aún seguía con su vista plasmada en la portátil mientras que con sus dedos tocaban las teclas ágilmente.
Lo que daría por ser la portátil.
Resople con fastidio.
Saco de mi bolso mi celular. Ahora como no tengo nada que hacer, y estoy empezando a aburrirme, empezaré a ver videos que tengo descargados en mi galería sobre animales randoms, me pongo mis Airpod y buco en mi galería y seleccionó el video, coloco mi móvil en horizontal.
Me recuesto en el respaldo del asiento y le doy Play al video.
♡♡♡
Erick
La miraba de reojo cada cinco segundos, no podía evitarlo, no podía verla de la misma forma después de anoche. Ella estaba del otro lado, a mi izquierda sentada en los otros asiento con si celular en la mano y sus auriculares.
Parece haber perdido toda la atención sobre mi.
Su risa llama mi atención y me hace verla de reojo, tenía una sonrisa causa de algo que le causó gracia en el celular. Parece estar bien después de lo de ayer, no me sorprende, tal vez no se acuerde de nada y es mejor así.
La azafata llega con una bandeja. Pone la taza de café sobre mi mesa, le agradezco con un movimiento de cabeza y le da el plato con waffles a Lucía. Pregunta si se nos ofrece algo más, ambos negamos y luego se retira.
Observo como Lucía devora su plato, ella no quita la vista de su celular y en repetidas ocasiones suelta una risa suave que me causaban ciertas sensaciones dentro de mí. Aparto la mirada de ella y tomo un sorbo café.
Por suerte este viaje no dura mucho, una hora y treinta minutos. Suspiró con exasperación mientras observo mi reloj en la muñeca, me rasco la nuca, cierro la portátil y la dejo a un lado y hecho mi cabeza para atrás y cierro los ojos. No he dormido nada, lo único que quiero es dormir.
-¿Estás bien?
Mi cuerpo se sobresalto al escuchar su voz, por primera vez me dirige la palabra en todo el vuelo.
-Si, si lo estoy. -le contesté sin mirarla, podía sentir su mirada sobre mí.
-No te ves bien. Supongo que el viaje te tiene impaciente, a mí también. Es nuestro primer viaje juntos como equipo...
-Si... así es.
No la miré, cerré los ojos por unos segundos. Lucía hizo silencio y siguió en lo que estaba anteriormente. Dude si en seguir la conversación, pero parecía tan entretenida en su móvil que al final, me decidí en no molestarla.
Unos minutos más tardes anunciaron el aterrizaje. Y en unos momentos más tardes ya estábamos los dos en el hotel con nuestras respectivas habitaciones. Me quité el abrigo y lo dejé abre la cama, saco mi móvil y le marco a Mackenzie.
Contestó al primer tono.
-¡Hasta que llamas!, pensé que se te había olvidado.
-Hola a ti también, llegue bien del viaje gracias por preguntar. -dije sarcásticamente.
-No empieces Erick -espeto con fastidio-, quiero me mantengas al tanto de todo lo que pasa en ese viaje.
-¿Perdón? -pregunte con incredulidad- Lo que me faltaba, ahora tú me pides que te dé explicaciones de cada cosa que haga, pensé que no te interesaba, como siempre decías que no te contará cosas de mi trabajo.
-Ahora es distinto, quiero saberlo todo.
-Que raro, antes decías que era molesto y fastidioso, que era como escuchar orar a un cura en plena misa. ¿Por qué ahora ese cambio? -fruncí el ceño.
-Me preocupas Erick, eres mi prometido y el padre de mi hijo.
-Cuando viajaba solo ni me llamabas. Ahora sí.
-Ya te dije por qué Erick, tampoco te creas tanto. -bufo.
-¿No será que esa razón tiene nombre y apellido? ¿Y se llama Lucia Bernard?
-No sé por qué la nombras. Mejor hablamos después y por cierto tu hijo está bien. Adiós.
Y colgó.
Escuché el pitido del teléfono, lo apagué y lo dejé sobre la cama. Tenía unas cuantas horas más para descansar, la reunión era a las cuatro.
No he dormido nada, mis pensamientos y mi mente no me dejan hacerlo. Es este momento tengo mi cabeza vuelta un nido de abejas, me siento frustrado y estresado por todo.
Todo parece ir mal. Veo a la gente al mi alrededor y todos parece tan normales como si no pasara nada, incluso Lucía, ¿qué clase de mentiras estamos viviendo? Mi relación con Mackenzie se está volviéndola una mierda y me esfuerzo para no insultarla, aprieto los puños conteniendo las ganas que tengo de romperle la cara a Hugo y mandar al diablo a la prensa.
Me quito los zapatos, me desvisto totalmente hasta quedar solo en bóxer. Me hundo en la blanca, suaves, esponjosas sabanas del hotel, tiene un aroma suave que hace que me tape hasta el rostro. Cierro los ojos y trato de conciliar el sueño.
♡♡♡
Escuché los desesperados toques en la puerta, hago un gesto de molestia y tapo mi oído con una almohada. Seguían tocando. Suspiro con frustración y me levanto de la cama para mirar por la mirilla de la puerta. Era Lucía que tocaba la puerta desesperada.
¡La reunión!
Miro el reloj rápidamente, son casi las cuatro.
-¡Erick!, ¿estás ahí? ¡Vamos a llegar tarde!
-Mhm... si, si estoy aquí, solo dame unos minutos y estoy afuera ¡Solo unos minutos! -le hablé detrás de la puerta.
-¡Ok, pero date prisa!
Tome impulso y busque en mi maleta la ropa, me visto con rapidez, corro al baño a lavarme la cara.
¿Cuánto tiempo había dormido?
Busque mi celular y lo guarde en el bolsillo de mi saco, tomó mi portafolio y me aseguro que todos los papeles estén completos. Sonrió alegremente de ver todo listo, lo cierro y camino hacia la puerta, cuando la abro mi encontró a Lucía recostada en la pared con los brazos cruzados.
-Disculpa, me quedé dormido.
-Vale. Para la próxima pon el despertador. -lo dijo en forma de broma, pero yo lo sentí como más un regaño.
Ambos salimos del hotel para dirigirnos al auto que nos esperaba para encontrarnos con estas personas. Lucía y yo nos sentamos en la parte de atrás, ambos sin decir nada, ella en su móvil y yo mirando por la ventanilla.
Hace mucho no viajaba a Francia. La última vez que lo hice fue hace cuatro años. Recuerdo muy bien ese viaje. No iba solo, Gaten estaba conmigo.
Sonreí al recordar la vez que paso corriendo por encima de las palomas y todo se hizo un alboroto o aquella vez que nos estábamos a punto de sacar una foto junto a la torre Eiffel e intento besarme en la boca, aún conservo esa foto, desde ese momento dude si Gaten era heterosexual, pero cuando sabes que se ha tirado media Alemania es difícil dudarlo.
Extraño esos tiempos, en donde viajábamos con amigos y todo era feliz, lástima que ahora ya no lo sea...
-¿En qué piensas? -la voz de Lucía me saco de mis pensamientos.
-Estoy recordando la vez que viaje a Francia por última vez. Fue muy divertido, lo hice con Gaten.
-Con Gaten todo es divertido. -ella sonrió.
-Sí... por eso lo quiero mucho. Más que mi amigo es mi hermano, es parte de mi familia y es la persona en la que más confío.
-Me pasa con Lizy.
-Esos son los verdaderos amigos Lu, los que se quedan sin que se lo pidas, que no te dejan solo a pesar de las circunstancias. Gaten ha hecho muchas cosas por mí, lo que no hizo Hugo... lo está haciendo él.
Vi como Lucía desviaba la mirada y parpadeaba un par de veces.
-No entiendo su relación. Ustedes son hermanos.
-Ni yo tampoco...
Quedamos en un amargo silencio entre ambos, llegamos al lugar donde sería la reunión. Era un edificio de piedra, con ventanas y balcones de él mismo material, parecía edificio etilo medieval. Caminamos hacia la entrada donde Lucía le aviso la recepcionista que habíamos llegado. Escucharla hablar francés fue como música para mis oídos, aunque solo fueron pocos segundos fue exquisito.
Mire el salón entero, todo tenía estilo rústico, era un salón enorme con personas caminando de un lado a otro, muchas personas fijaron su mirada en nosotros y murmuraba entre ellos.
-Soy yo o todas estas personas no está mirando.
-No, no eres tú -Lucía se posa a mi lado saludando de la mano a todos, los demás les sonreía-. Ellos saben quienes somos solo que a ti nunca te habían visto en persona.
Fruncí el labio y alce la cejas.
-Buenas tardes señorita Lucía me llamo Annie-una joven de cabello rizado se nos acerca- , y soy la sucesora y la encargada del personal.
La chica estrecha su mano y Lucía le correspondio.
-Es un placer, el es Erick Fürst. Tal vez ya lo conozca.
-Es un gusto. -estrecho mi mano hacia ella y la acepta con una sonrisa.
-Por supuesto que lo conozco, es unos de los hombres más codiciados de Alemania, es una lástima que se vaya a casar.
Valla que su último comentario sí que estuvo muy fuera de lugar. Lucía borro su sonrisa y ahora la observa con seriedad, la chica con nombre Annie sigue sonriendo mientras me miraba.
-¡Bonjour!, bienvenidos.
Ambos volteamos a la misma dirección, donde se acercaba un señor bastante mayor vestido con un impecable traje, su cabello blanco como la nieve al igual que sus cejas y bigotes muy bien peinados a la perfección. Se acercó con nosotros animadamente que casi me hizo reír.
-Lucia Bernard y Erick Fürst, no saben lo que feliz que estoy por al fin conocerlos. Disculpen la demora.
-No pasa nada, nosotros también pensamos que llegábamos tarde. -contestó Lucía amablemente.
El hombre posó sus ojos en mí.
-Erick Fürst. Tenia muchas ganas de conocerte, me han hablado muchas cosas sobre ti. -se acomodó los lentes y me inspecciono de arriba abajo.
-Espero que esas cosas, sean cosas buenas. -le contesté.
-Y vaya que lo son, por algo los elegí precisamente a ustedes para la construcción de mi nuevo edificio.
-Va a hacer un honor para nosotros tener que construir el edificio de mi diseñador favorito Loui. -exclamó Lucía sonriente.
-Hay cariño no hagas eso que me sonrojas. Bueno que les parece si pasamos a la oficina y comenzamos.
Ambos asentimos y subimos el edificio, o más bien un castillo era inmenso y daba vibras antiguas, como si hubiera viajado dos siglos atrás. Maniquís, vestidos y prendas de tela fina adornaban cada rincón de este precioso lugar.
Llegamos a lo que sería su después que este... por Dios, lo envidio, voy a remodelar mi oficina de esta misma forma. Parecía un museo, tenía piezas históricas por todo el su despacho. Loui y Lucía hablaban animadamente mientras yo observaba cada cosa del lugar. Me detengo boquiabierto al ver una pintura.
-Oh my God. -exclamé en susurro y me acerqué a la pintura hasta agacharme.
Observe con gran destello la pintura. Todo era tan preciso, tan hermoso y vivo como el color sobre la tela, era precioso, los colores usados en conjunto.
-Le Baiser à la dérobée, una obra de Jean-Honoré Fragonard y Marguerite Gérard, hecho en 1790 unica pieza en el mundo. -Loui se posó detrás de mí se cruzó de brazos.
-Es impresionante. -Lucía se agacho a mi lado.
-Fue unas de la obras mas importantes de su epoca, basado en la nobleza francesa. -explicó Loui.
-Había oido mucho sobre ella. Es mas perfecto de lo que pensé. -hable en voz baja.
-Parece sacado de una película. -espeto Lu.
-Si es hermoso... ¡A lo que vinimos! -Loui se dio vuelta dando unas palmadas. Lu se levantó y camino y lo siguió.
Me quede un rato más viendo la hermosa pintura, los tonos frescos sin luz.
-¡Erick! -me llamó Loui.
Me levanté rápido al escuchar mi nombre, me acomode la ropa y camine hacia el escritorio donde daríamos inicio esta reunión.
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Comments
🌸Nanu🌸
yo quiero que erik le cuente la verdad a Lucía y que ellos dos queden juntos
2023-03-04
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