Claire estaba limpiando el antiguo estudio de su padre. Le entristeció ver que muchas de sus pertenencias ya no se encontraban allí. Todo parecía haberse adaptado al gusto del abogado Paul Bonnet. Muy poco quedaba allí de la esencia de su padre. Claire recordaba como él se había dedicado a enseñarla a leer con tanta paciencia.Si no hubiese sido por él sería ahora una total analfabeta. Todo lo que su padre le había enseñado y el cariño que le había dado representaban para Claire sus más grandes tesoros y solo por eso sentía ánimos de continuar. Seguramente a él le hubiese gustado que ella siguiera adelante pese a las dificultades.
En estos momentos Claire se sentía más perdida que nunca. Extrañaba mucho a su padre.Su madre y su hermana la despreciaban y a esto se sumaba lo de Stefano. Estaba confundida. Sus palabras eran dulces. Era bello y amable. Y el corazón de Claire quería sentir amor... Tal vez podría darse una oportunidad para amar y ser amada. Sin embargo, las dudas asaltaban a Claire. Sentía que algo estaba mal con Adelaide. Y no podía negar que Stefano también había sido muy galante con su hermana...
Aunque él le había dicho que no sentía nada por Adelaide y que la amaba a ella había algo en ese ideal de amor que no encajaba del todo.
El estudio estaba lleno de polvo. Parecía que no había sido visitado por el abogado Bonnet en mucho tiempo. Claire se imaginó que el abogado estaría en la casa de forma perenne, pero no lo había visto desde su llegada. Y el viaje de su madre de forma tan repentina le pareció muy extraño. A Blanche no le gustaba viajar, detestaba hacer largos viajes.
Mientras Claire terminaba de limpiar el estudio. Adelaide había metido a Stefano en su habitación. Ella repetía la misma escena que muchas veces vio cuando era una niña. Siempre veía a su madre sentada en las piernas del abogado Bonnet besándolo apasionadamente. Lo mismo hacía ahora ella con Stefano.
-¿Me amas Stefano?-preguntaba Adelaide entre beso y beso.
Stefano gruñó y como respuesta simplemente la arrojó sobre la cama y le levantó el vestido. Tenía prisa. No podía perder todo el día con Adelaide. Luego del encuentro íntimo le dijo a Adelaide que no habría clases de piano y le ordenó que descansara un rato en su habitación.
Adelaide pensaba que todo estaba bien. Había pasado otra vez. Él la deseaba y estaba loco por ella. Aunque no le había dicho que la amaba la había hecho suya por segunda vez. Ya era toda una mujer y su boda estaba cada día más cerca. Para entretenerse en algo comenzó a mirarse en el espejo y a rizarse el cabello. Probaba peinados y así estuvo por largas horas.
Stefano había salido.Necesitaba aire. Adelaide era asfixiante. Quería seguir probando que podía tener a cualquier jovencita y así habló de nuevo con algunas en el parque. Una linda joven que vendía rosas le regaló una y él la guardó con cuidado bajo la solapa de su traje. Era una rosa blanca. Ya sabía a quien se la daría.
Corrió a la casa. Ya se estaba impacientando respecto a Claire. Pese a su declaración de amor ella no se había arrojado a sus brazos. Quería aprovechar la ausencia de Blanche que parecía vigilarlo en demasía y además le había prohibido socializar con Claire. Stefano se había proyectado lograr hacer suya a Claire también antes de que Blanche regresara.
Cuando regresó a la casa, buscó a Claire en cada rincón.La encontró subida a una escalera quitando el polvo de unos libros que se encontraban en un alto estante. Stefano pensó que podría ser un poco más atrevido así que se acercó a ella sigilosamente. Ella estaba de espaldas, muy concentrada en su labor. Aunque Berthe le había dicho que no trabajara demasiado y aprovechara la ausencia de Blanche para descansar un poco Claire pensó que era mejor procurar mantener todo limpio pues su madre podría llegar en cualquier momento. Cuando Claire abrió uno de los libros haciendo una breve pausa en su labor, Stefano posó una mano en su delicado tobillo y lo acarició de forma atrevida. Claire casi se muere del susto, soltó el libro y la escalera se tambaleó.
Stefano sostuvo la escalera para evitar que ella se cayera. Luego le pasó el libro que se había caído al suelo y ella volvió a ponerlo en su lugar.
-Será mejor que bajes de una vez. No me perdonaría que te lastimaras-dijo Stefano con una sonrisa sujetando la escalera. Claire tenía mucho miedo de bajar pero no podía quedarse en la escalera para siempre.
Fue bajando con cautela y Stefano movió la escalera. Ella se apresuró a bajar y pronto estuvo entre la escalera y los brazos de Stefano.
-Claire, necesito una respuesta ahora. Estoy desesperado ¿Me amas? -dijo Stefano a punto de perder el control.
-Por favor déjeme pasar-dijo Claire con el corazón latiendo muy fuerte.No sabía diferenciar si su corazón latía por los efectos del enamoramiento o por el miedo.
Stefano estaba harto. Quería besarla a la fuerza, ya le estaba cansando la puerilidad de Claire. La dejó pasar pero luego la detuvo tomándola del brazo.
-Tengo algo que darte. Esta rosa representa la pureza de mi amor por ti-dijo Stefano sacando una rosa blanca de su solapa.
La rosa era muy bonita aunque estaba un poco aplastada. Sin embargo, a Claire le pareció un bello gesto.
-Si la aceptas entenderé que tengo esperanzas y que a tu corazón no le soy indiferente. Te amo con todo mi ser,Claire- dijo Stefano con expresión de hombre enamorado.
Claire dudó. Sus manos temblaron, pero finalmente aceptó la rosa y se marchó.
Stefano sintió que había ganado la batalla y pronto ganaría la guerra. Alternaría sus besos y caricias entre Claire y Adelaide hasta que se cansara. Por ahora, necesitaba más dinero también y eso lo obtendría a través de Adelaide...
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Updated 116 Episodes
Comments
Maracuya del mar
Moo
2025-01-22
0
Gleni Santos
y es tan estúpida que dizq no sabe lo que hacen??
2024-10-01
0
Alondra Gomez
cree que las dos son iguales pero está muy equivocado
2023-02-16
10