Blanche se levantó de muy mal humor. No solo había visto a Claire tratando de seducir a Stefano a medianoche, sino que además de eso Paul Bonnet no había aparecido en toda la noche. Habían sido amantes desde hace casi diez años pero a decir verdad luego de la muerte de Gastón Bellamy hace ocho años las cosas habían cambiado entre ella y su amante.
Paul Bonnet se volvió distante y huidizo. Se reunía con ella para tratar asuntos financieros y evadía los asuntos personales. Siempre estaba muy ocupado y el deseo de los primeros meses se había enfriado. Blanche hacía esfuerzos por reconquistarlo pero todo parecía en vano. Cuando el abogado visitaba su cama el encuentro parecía más una transacción comercial que un encuentro de placer. Blanche estaba frustrada. No quería admitir que Paul Bonnet la estaba dejando de lado desde hace mucho tiempo y ahora gracias al dinero de su difunto esposo el abogado era un hombre rico y disfrutaba de una vida holgada.
A Blanche tampoco le agradaba reconocer que la situación financiera de su casa había empeorado. Había tenido que despedir a varios sirvientes y la casa estaba deteriorándose. El salón estaba lujosamente decorado, pero a excepción de este espacio todo parecía derrumbarse lentamente.
Los primeros días luego de la muerte de Gastón Bellamy y luego de deshacerse de Thomas y Claire fueron de ensueño para Blanche. Paul Bonnet vivió con ella días de derroche y celebración. Adelaide y ella compraron vestidos y accesorios por montón. Ahora el abogado le repetía que las inversiones no marchaban bien y que había que tener paciencia.Por eso había despedido a los sirvientes y había ignorado el deterioro constante de la casa. De esta forma Blanche pudo seguir gastando en vestidos y en abundante comida y bebida. Sin embargo, su amante y ella habían tenido una terrible discusión acerca del profesor de música para Adelaide.
Al abogado le parecía un gasto innecesario. Pero Blanche quería equiparar a Adelaide con las señoritas de clase alta que sabían tocar el piano a la perfección entre otros instrumentos musicales como el arpa. En el pasado Adelaide había tenido otros profesores de idiomas, de literatura pero ninguno de música. Y Stefano había sido recomendado como un virtuoso de la música y además había resultado ser tan guapo, tan encantador....Adelaide merecía lo mejor y si Adelaide quería tener a Stefano tendría que tenerlo sin importar lo que costara.
Mientras Blanche se veía en el espejo no podía evitar percibir que había engordado demasiado. Su figura antes considerada como voluptuosa ahora se había perdido en el exceso. Esto también le generaba frustración. Pero luego de la muerte de Gastón se había dedicado a comer sin parar. Adelaide también estaba un poco entrada en carnes pero ella tenía la lozanía de la juventud todavía, en cambio, Blanche miraba con horror que su rostro ya lucía ajado y arrugado.
Se puso más polvos en el rostro de lo necesario y acomodó sus rizos imitando el estilo de las jovencitas. Hoy tendría que ocuparse de algo desagradable. Tendría que llevar a Claire a la iglesia. El sacerdote, el inoportuno sacerdote había insistido tanto en verla. Había sido el confesor de Gastón Bellamy y el anciano seguía inmiscuyéndose de vez en cuando en la vida de Blanche. Ella le había dicho que Claire había estado muchos años en un colegio exclusivo de alta categoría, con esta mentira había resuelto todo por un tiempo. Pero habían pasado ocho años y el anciano deseaba ver a Claire. Fue tan insistente que Blanche tuvo que mandar a buscarla.
Ahora estaba tocando con fuerza la puerta de la habitación de Claire. Cuando finalmente la joven abrió la puerta ella entró abruptamente y lanzó un vestido blanco sobre la cama.
-Vístete ahora. Iremos a la iglesia-dijo Blanche cortante.
Claire observó que el vestido era muy bonito. Jamás en toda su vida había usado un vestido así.
-¿Te vas a quedar parada ahí como una tonta? ¡Apresúrate!-gritó Blanche.
Claire obedeció en silencio y se vistió delante de Blanche quien observó la hermosa y pura piel de Claire y su graciosa silueta. Blanche sintió envidia de su hija y además recordó lo que había visto entre ella y Stefano y también recordó a Gastón al verla, ella culpaba a Gastón de su infelicidad y aunque tenía ocho años muerto aún seguía culpándolo y ver a Claire le removía todo el rencor que sentía.
-Eres una flacucha. Tu piel es demasiado pálida. Adelaide es rozagante como una flor. En cambio, tú eres tan gris... Ningún hombre va a quererte, es mejor que lo aceptes de una vez-dijo Blanche con todo el veneno posible.
-He escuchado que cuando un hombre ama a una mujer la ama tal como es...-dijo Claire sorprendiendo a Blanche con su respuesta.
-¿Amor? Ja, ja,ja tú nunca vas a conocer lo que es eso. El amor se olvidó de ti. No hay nada en ti que pueda encender el amor. Veo que tienes muchas ideas tontas en la cabeza, pero yo te las voy a sacar una a una-dijo Blanche en tono amargo.
Claire prefirió guardar silencio. Ya sabía que discutir con su madre era inútil. Una vez vestida, ambas salieron de la habitación y bajaron las escaleras.
En el salón se encontraron a Stefano quien al ver a Claire tan elegantemente vestida no escondió su admiración.
-Buenos días, estimadas damas. Es una alegría verlas en esta bella mañana-dijo Stefano sin despegar la vista de Claire.
-Buen día, mi querido Stefano. Espero que hayas descansado y que estés siendo bien atendido en mi casa. Pronto bajará Adelaide para que comiencen sus lecciones. Es un placer tenerte como huésped-dijo Blanche zalamera
-Mi apreciada señora. Gracias por la amabilidad, he sido atendido como un rey ¿Podría preguntarles para donde se dirigen? Y perdonen mi indiscreción-dijo Stefano con curiosidad.
-Iremos a la iglesia. Claire está interesada en tomar los hábitos-dijo Blanche para sorpresa de Claire.
-¿De veras? Pero yo creo que el mundo necesita a Claire. En ella hay otra naturaleza... Hay bondad y pureza en ella sin duda, pero no está hecha para tomar los votos. Eso se lo aseguro-dijo Stefano mirando a Claire como si quisiera devorarla.
-¿Lo crees así? Pues yo pienso lo contrario. Debería estar recluida al servicio de Dios. No tiene dotes para triunfar en el mundo-dijo Blanche visiblemente irritada.
-Tenemos pensamientos diferentes mi querida señora. Claire bien puede servir a Dios haciendo feliz al afortunado mortal que la tome por esposa. Haciendo a un hombre feliz ya tendrá el cielo ganado-dijo Stefano sacando definitivamente de sus casillas a Blanche.
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Comments
esterlaveglia
qué asco de mujer 😈🤬😡
2024-08-01
2
Gladys Zapata
jajajaja, vieja bruja
2023-05-04
5
ROCCI ART
jajajaja .....a pesar de la difícil situación de Claire en casa de su madre y todos los desaires y malos comentarios que esta mujer le hace, los halagos de Estefano por lo menos le hacen sentir todo lo contrario a lo que Blanchett quiere trasmitirle....
2023-02-05
6