Blanche agarró a Claire del brazo y ejerció tanta fuerza que le hizo daño. La arrastró hacia la puerta tras despedirse entre dientes de Stefano, alegando que tenían que marcharse para llegar a tiempo a la iglesia.
Cuando estuvieron afuera Blanche soltó bruscamente el brazo de Claire e hizo un gesto de asco como si le repugnara su contacto.
-Tus esfuerzos por llamar la atención de Stefano son totalmente patéticos. Deberías moderarte. Una mujer como tú no tiene la más mínima oportunidad con un hombre como Stefano. Anoche él declaró su más profunda admiración hacia Adelaide. Así que deja de humillarte a ti misma-dijo Blanche con altanería
Claire se mordió el labio para no responder. Quería decirle que había sido Stefano él que se había acercado a ella...pero sabía que si lo decía su madre se molestaría aún más. Así que se limitó a mirar el suelo.
-Ah y no se te ocurra decirle nada al padre Timothée. Para él estuviste todo este tiempo en un colegio refinado, así que eso tendrás que decir. Está muy viejo y no oye bien, pero de todas formas no te dejaré a solas con él para que no se te ocurra soltar demasiado la lengua-volvió a intervenir Blanche.
Ambas subieron al carruaje y la mayoría del trayecto permanecieron en silencio. De vez en cuando Blanche lanzaba ataques hacia Claire, dardos envenenados y comentarios despectivos sobre su aspecto.
Fue un tortuoso viaje para Claire porque los viejos temores volvieron a apoderarse de ella y las antiguas heridas que su madre había abierto en ella desde su más tierna infancia se reabrieron con intensidad. Casi se echa llorar frente a la mirada vigilante de su madre. Pero sabía que llorando solo empeoraría las cosas. Ella se encarnizaría más contra ella al notar su debilidad. Así que Claire tuvo que resistir y contener las lágrimas. El trayecto hasta la iglesia se le hizo eterno, cuando finalmente llegaron a su destino Blanche bajó primero del carruaje, se acomodó el sombrero y caminó con arrogancia. Luego dio un vistazo hacia atrás.
-¿Eres tan estúpida que piensas quedarte en el carruaje?-le dijo Blanche a Claire que se había quedado temblando en un rincón del carruaje.
Resistir los constantes ataques de su madre y contener las lágrimas la habían dejado en un estado de angustia incontrolable. Sin embargo, se levantó como pudo y siguió a su madre.
Al entrar a la iglesia fueron recibidas por un monaguillo que les pidió que esperaran un momento. Al poco tiempo el monaguillo trajo del brazo al sacerdote que le costaba caminar debido a su avanzada edad.
-Querido padre Timothée, aquí le traje a mi adorada hija Claire-dijo Blanche con voz artificial.
El sacerdote levantó la vista y luego sonrió al ver el rostro de Claire.
-Finalmente puedo verte, querida niña-dijo tomando una de las manos de Claire.
A Claire le alegró sinceramente ver al padre Timothée. Y sabía que mientras estuvieran en la iglesia su madre no podría atacarla. Esto le daba un respiro. Pronto comenzaron a platicar mientras Blanche se aburría. De un momento a otro el sacerdote comenzó a hablar en latín y Claire no comprendió lo que decía. Él se quedó extrañado pues si Claire había estado tantos años en un buen colegio debería hablar varios idiomas perfectamente pero el padre Timothée percibió que algo no andaba bien. Hizo otra prueba hablando en alemán y ocurrió lo mismo. Claire no comprendió ni una palabra.
-Querida Claire ¿Qué idiomas te enseñaron en el colegio?-preguntó el sacerdote.
Claire comenzó a temblar frente a la mirada de su madre. La verdad era que todo lo que sabía se lo debía a su padre. Él le había enseñado a leer y a escribir y le había regalado algunos libros entre ellos el de botánica ilustrada. Pero nunca asistió al colegio ni tuvo profesores particulares. Cuando se fue a vivir con su abuela aprendió lo que la anciana le podía enseñar pero no nunca tuvo una educación formal. Pese a esto sabía que no podía revelarle la verdad al padre Timothé frente a su madre. Después de una pausa incómoda Blanche intervino.
-Claire aprendió varios idiomas pero ya sabe lo tímida que es. El viaje le ha resultado algo pesado y está algo indispuesta, debe descansar.Otro día podrán seguir conversando. Debemos irnos. Bendíganos padre-dijo Blanche en tono nervioso.
El sacerdote no quedó nada convencido con la respuesta de Blanche. Había algo que no andaba bien con Claire y él lo descubriría. Así que la invitó a trabajar en el pequeño huerto medicinal de la casa parroquial, pues el sacerdote sabía que Claire tenía interés por la botánica.
Blanche, aceptó a regañadientes pero sacó a Claire de la iglesia con mucha prisa. Cuando estuvieron en el carruaje, Blanche comenzó a abanicarse con fuerza.
-¡Eres una inútil!el sacerdote fisgón casi descubre todo. No podías siquiera decir algunas frases en otros idiomas. Eres una ignorante, solo me haces pasar vergüenza-gritó Blanche.
Claire no pudo evitar contestar.
-No pude decir ninguna frase en otro idioma porque jamás fui al colegio ni tampoco tuve profesores particulares-dijo con firmeza.
-¿Y te atreves a contestarme? Eres además de ignorante una insolente. Debiste aprender por tu cuenta no sé... fingir que entendías no sé...Ahora creo que el sacerdote sospecha algo-dijo Blanche alterada.
Claire guardó silencio. Su madre en realidad era la ignorante. No podía acceder a la educación avanzada por carecer de recursos. Y ella misma había sido la que la privó de los recursos que su padre dispuso para su educación.
Cuando llegaron a la casa, Adelaide estaba esperando a su madre. Estaba muy emocionada pues Stefano y ella se habían pasado toda la mañana juntos. Pese a que estaba Claire presente Adelaide la ignoró por completo.
-Stefano es tan talentoso, mamá. Y me dice cosas tan dulces en italiano. Y es tan guapo... ¡Oh madre estoy tan feliz!-dijo Adelaide entusiasmada.
-Es maravilloso querida. Es todo lo que una princesa como tú merece. Ya vuelvo para que me sigas contando.Ahora debo encargarme de un asunto-dijo Blanche para luego clavar sus ojos en Claire.
Blanche acompañó a Claire a su habitación y le ordenó que se quitara el vestido.
-¿Qué creías? Seguro pensaste que te dejaría este vestido... Pues no. No dejaré que lo uses y te ande pavoneando por allí. Ponte tus harapos pues eso es lo que mereces-dijo Blanche con rabia.
Claire se cambió de ropa en silencio y luego le entregó el vestido a su madre. Luego de esto Blanche le propinó una fuerte cachetada a su hija.
-Esto es nada comparado con el castigo que te mereces. Anoche te vi. Eres una buscona, quieres meterte en la cama de Stefano. Pero eso no lo lograráa nunca. Dejaré que permanezcas en esta casa, solo para que veas como Adelaide triunfa sobre ti. Nunca tendrás lo que ella tiene.Nunca serás ella.Te aborrezco-dijo Blanche para luego salir de la habitación dando un portazo dejando a Claire hecha un manojo de nervios y un mar de lágrimas.
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Updated 116 Episodes
Comments
Lidia Baños
No me gustan las novelas,donde las personas se dejan humillar y pisotear sin luchar y defenderse.
2025-01-10
1
Gleni Santos
Es tan estúpida q horita estefano se le tira encima y ella se le abre
2024-10-01
0
Gleni Santos
ay no! sólo sabe temblar y llorar 🤦🏽
2024-10-01
0