Stefano había salido a dar una vuelta. Se aburría fácilmente y ya estaba cansado de Adelaide. Era guapa, sí. Pero sus ideas tontas acerca del amor, la seducción y el cortejo le daban risa. Stefano necesitaba aire fresco y por eso fue a un parque y no perdió el tiempo. Conoció a varias señoritas y pensó que no estaba nada mal su encanto pues no le faltaron admiradoras. Stefano cuidaba mucho su apariencia física y vivía entregado a un culto a sí mismo. Seducir jovencitas era su pasatiempo, cada vez que conseguía lo que quería su ego se elevaba. Necesitaba constantemente ser admirado, deseado y amado para sentirse vivo
Sin embargo, necesitaba algo diferente. Quería algo más arriesgado. En el pasado había logrado seducir a dos buenas amigas al mismo tiempo pero nunca había podido seducir a dos hermanas al mismo tiempo. La sola idea le resultaba excitante. Adelaide y Claire eran las candidatas perfectas. Seducir a Adelaide sola no sería nada díficil, le resultaría aburrido pero incluir a Claire en el juego si le parecía tentador. Sobre todo porque había notado que Claire parecía ser demasiado tímida a diferencia de su hermana que abiertamente le mostraba su interés. La señora de la casa le coqueteaba a menudo también, pero Stefano prefería a las jóvenes así que se centraría en Claire y Adelaide.
Cuando regresó a la casa de Blanche viuda de Bellamy se encontró con Adelaide quien lo había estado esperando por horas en el salón. Ella había contado cada minuto y mirado con ansias la manecilla del reloj.
-Te esperaba para practicar la lección de piano-dijo Adelaide ansiosa
-Te pido disculpas. Estuve deambulando por la ciudad buscando un hospedaje mínimamente decente y no lo encontré.Nada me haría más dichoso que seguir siendo tu profesor pero mi búsqueda de alojamiento fue infructuosa. Creo que tendré que regresar a Italia en el primer barco que zarpe mañana-dijo Stefano con expresión triste.
-¡No! aquí en casa puedes quedarte.No necesitas buscar alojamiento-gritó Adelaide desesperada.
-Mi hermosa alumna. Agradezco tu amable ofrecimiento pero no puedo aceptarlo. Hay otra circunstancia que impide mi estadía en el país y en tu agradable morada-dijo Stefano acariciando el rostro de Adelaide.
-¿Cuál es esa circunstancia? Por favor dímelo-dijo Adelaide suplicante.
-Pues...en el barco fui asaltado.Me robaron todo el dinero. No tengo más que mis ropas e instrumentos musicales.Todavía no he recibido la paga por tus clases pues apenas comenzamos hoy, pero esto me tiene muy desanimado...-dijo Stefano
-No importa le diré a mi madre que te pague por adelantado. Y no te preocupes por la comida. Eres nuestro huésped de honor. No quiero que te vayas ¿Podrías quedarte por mi?-rogó Adelaide.
-Nada me haría más feliz que quedarme a tu lado mi flor.Pero esa decisión no la tomas tú, sino tu madre-dijo Stefano tratando de mantener su expresión de tristeza.
-Mi madre aceptará. Y si no lo hace, no importa. Soy la heredera de esta casa y haré uso de mi derecho-dijo Adelaide ofuscada.
A Stefano le pareció divertida la situación. Podía manejar a Adelaide a su antojo.
-¿ Y tu hermana Claire? ¿No es heredera también? Habría que preguntarle si está de acuerdo-dijo Stefano fingiendo inocencia.
-Ella no es nadie aquí.No tiene ningún derecho. Además no se compara conmigo ¿ o sí? -preguntó Adelaide un tanto molesta.
-Entendido, mi querida flor. Ustedes dos son incomparables. La pobre Claire es demasiado opaca al lado tu brillante belleza. He sido amable con ella porque sé que es un ser digno de lástima y para que sepas tendré de vez en cuando ciertas atenciones con ella. Su destino es triste y tal vez mis elogios serán los únicos que recibirá en toda su vida-dijo Stefano
A Adelaide le complació muchísimo lo que Stefano le dijo. Por supuesto que ella era más hermosa que Claire, su madre siempre se lo había dicho. Y saber que Stefano consideraba a Claire un ser digno de lástima la llenaba de satisfacción. Su belleza era brillante y Stefano la prefería. Quiso lanzarse a sus brazos y pedirle a él que le prometiera amor eterno pero en ese momento entró Blanche al salón.
-Querida madre, Stefano no consiguió hospedaje y le pedí que se quedara con nosotras. También sufrió un asalto en el barco y necesita un adelanto. Yo le dije que contará con ello-dijo Adelaide mirando fijamente a su madre.
-Eres nuestro huésped de honor, querido Stefano.Voy a conversar con Adelaide en privado.Por favor siéntete como en casa. Nos vemos a las seis en punto para cenar-dijo Blanche con cierta tensión.
Blanche y Adelaide se dirigieron al antiguo estudio de Gastón Bellamy que luego de su muerte había pertenecido casi por entero a Paul Bonnet, aunque últimamente el lugar estaba un poco polviriento de lo poco que lo habían visitado.
Tras cerrar la puerta Blanche tuvo que respirar hondo. Le parecía vergonzoso que Adelaide le hubiese ofrecido a Stefano un adelanto y por lo que entendió una manutención indefinida.
-Adelaide no estamos en condiciones para pagar adelanto. A duras penas podemos pagar a final de mes por las clases de música. Me costó mucho que Paul me concediera dinero para eso. Darle hospedaje significa también brindarle una buena mesa como la de ayer cada día. Es un hombre gustos refinados y paladar exquisito. No estamos en un buen momento para eso-dijo Blanche estrujándose las manos.
-Pues habla con Paul mamá. No voy a perder a Stefano. Apenas hoy tuvimos nuestra primera lección de piano.Si se queda aquí nos podremos ver durante todo el día-dijo Adelaide en tono exigente.
-No creo que sea posible. He tenido que despedir sirvientes, reducir gastos. Ahora estamos con Berthe y dos sirvientas más, el mozo y el cochero. Berthe es una anciana si despido a otra sirvienta no podrá con todo el trabajo de la cocina-dijo Blanche angustiada.
-Busca una solución mamá, reduce gastos. Habla con Paul.No sé... siempre te las ingenias. Stefano me dijo hoy que mi belleza es brillante y que Claire es opaca y le da lástima y que solo por eso le ha dicho algunos elogios. Estoy feliz ahora mamá. No me arrebates mi felicidad-dijo Adelaide suplicante.
Blanche sopesó lo que Adelaide le acababa de decir. Stefano veía a Claire como lo que era: un ser insignificante y solo había sido amable con ella por lástima. Esto la llenó de júbilo. Tal vez tendría que sacrificar algo. Debía conservar a Stefano por la felicidad de Adelaide. Y a Claire le vendría bien que la pusieran en su sitio. Por eso se le ocurrió una magnífica idea. Despediría a las dos sirvientas...Claire sería la nueva sirvienta.
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Comments
deldel
Demasiada crueldad de parte de la madre y nada de carácter de parte de Claire !!
2023-09-05
6
cindy vera
QUÉ INJUSTA ES LA VIDA A VECES
2023-08-26
0
Scarleth Montano
hay...cada capítulo me dá mas coraje esa madre tan malvada...harpía venenosa...
2023-07-20
0