Gastón Bellamy iba en el carruaje rumbo a las minas.Era un viaje largo y tortuoso. No se sentía bien, pues le pesaba alejarse de sus hijos en especial de Thomas y Claire. Había tenido una desagradable conversación con su esposa Blanche quien insistió en que se llevara a Thomas a las minas. Esto era algo impensable para Gastón pues consideraba que el ambiente de las minas no era buen lugar para su joven hijo. Blanche también insistió en que debían trasladar a Claire a un internado para niñas huérfanas y pobres pues ella argumentó que Claire necesitaba ser corregida con severidad. Pero sus hijos no eran una carga para él, había trabajado duro para ofrecerles una vida confortable y no permitiría que nadie los echara de su propia casa.
Gastón estaba pensando abandonar el negocio de las minas.Su salud había empeorado por el trabajo forzado y las precarias condiciones de vida.Tampoco vislumbraba un futuro muy brillante lleno de riquezas de seguir en ese negocio. Aunque había perdido mucho dinero Gastón pensó que podría empezar de cero con su anterior negocio.Sería duro pero creía que podría recuperar su antigua posición con mucho esfuerzo.
En cuanto a Blanche, él había tolerado sus frivolidades por mucho tiempo pero parecía estarse excediendo con sus hijos. Adelaide estaba convertida en una coqueta vanidosa y Claire y Thomas cada vez estaban más taciturnos y tristes. Él nunca había amado a Blanche, pero era un hombre solitario y reservado y ella una mujer bonita y sana. Ahora se lamentaba de haberse casado con ella. Todo pareció arreglarse entre sus familias sin que él pudiera intervenir demasiado. En menos de lo que se imaginaba pasó de ser un pretendiente a un esposo con una mujer embarazada. Todo sucedió con prisa, nació Thomas, luego Adelaide y por último Claire. Después de esto Blanche lo alejó de su cama y se dedicó exclusivamente a su acicalamiento y arreglo personal. Había aguantado sus tonterías durante mucho tiempo. Sabía que debía intervenir con firmeza para proteger a sus tres hijos. Pues Adelaide aunque adorada por su madre también era una víctima.Su madre la había manipulado y le había llenado la cabeza con banalidades.
Gastón comenzó a sentirse un poco mareado.Pensó que le hacía falta descansar y al cabo de un rato se desmayó en el carruaje.
Claire había quedado muy triste tras la partida de su padre. Hubiese querido irse con él a las minas, así el lugar fuese horrible. Si estaba al lado de su padre todo estaría bien.
Blanche seguía recibiendo con frecuencia las visitas del abogado Bonnet. Ya no se preocupaba de guardar las apariencias ante la servidumbre. Más de una vez Adelaide vio a su madre besándose apasionadamente con el abogado y luego practicaba frente al espejo los gestos que hacía su madre y besaba su propio reflejo. Practicaría mucho y así cuando un pretendiente soñado apareciese en su vida lo conquistaría fácilmente y nadie se lo arrebataría. Blanche estaba segura de que Claire no le había dicho nada a su padre, la niña era una cobarde y ella se encargaba de amenazarla con el manicomio de vez en cuando.
El abogado Bonnet había no solo puesto las manos en la mujer de Gastón Bellamy sino también en su patrimonio. Había comenzado a disponer de sus bienes poco a poco. Sentía que la suerte le sonreía, su patrimonio personal iba en aumento y disfrutaba de los favores de Blanche a su antojo. Ella era pretenciosa y banal pero podía llevársela a la cama en cualquier momento. Siempre estaba dispuesta, nunca le decía que no. De joven el abogado Bonnet nunca fue muy agraciado, de contextura gruesa y rasgos corrientes nunca atrajo demasiado a las mujeres. Ahora se había dejado el bigote y se engominaba el cabello, con palabrerías había seducido fácilmente a Blanche Marchal, una mujer inculta con aires de grandeza que creía ciegamente todo lo que él decía. El panorama del abogado Bonnet lucía brillante, pues Blanche le había dicho que Gastón Bellamy había regresado a las minas muy fatigado y enfermo. Tal vez no resistiría mucho, la vida en las minas era dura y Gastón no era un hombre fuerte. Si Gastón desaparecía, él podría disponer de todo pues tendría a su viuda en la palma de su mano.
Pasaron cinco meses y Gastón Bellamy no había enviado ni una sola carta. Adelaide había cumplido trece años y su madre le organizó una fiesta donde a Claire se le prohibió asistir. Thomas estaba poco tiempo en casa y a Blanche no le importaba en absoluto su ausencia. Claire miró desde el piso superior de la casa la llegada de los invitados. Adelaide usaba un vestido rosa muy escotado casi idéntico al vestido color vino de su madre, ambas tenían el cabello rizado y los labios muy rojos. El abogado Bonnet llegó acompañado por dos caballeros que dejó en compañía de Adelaide mientras él tomaba del brazo a Blanche para subir con ella al estudio. Claire sin saber que hacer se escondió precisamente en el estudio de su padre bajo el pesado escritorio. Al cabo de unos minutos Blanche y el abogado entraron al estudio y cerraron la puerta.
-Mi palomita, tenemos excelentes noticias. La providencia nos ha favorecido inmensamente-dijo el abogado Bonnet besando las manos de Blanche para luego besar su prominente escote.
-Querido ¿Qué noticias tan maravillosas son esas?-dijo Blanche con una risita.
-Bellamy ha muerto en un derrumbe. Murió hace un mes pero fue hasta hoy que recibí la noticia como su apoderado legal-dijo Bonnet acariciando toscamente el cuerpo de Blanche.
-¡Oh querido que noticia tan maravillosa!Ahora podremos estar juntos siempre y casarnos-dijo Blanche extasiada.
El abogado Bonnet se apartó un poco.
-¿Casarnos? Guarda la compostura,Blanche. Eres una viuda recuerda. Debes tener una larga temporada de luto.Mientras tanto déjame a mí todo lo tedioso de lo relacionado con el patrimonio de Bellamy-dijo el abogado Bonnet
-Pero quiero casarme contigo lo más pronto posible.Y quiero que Adelaide tenga profesores de idiomas y música. Quiero comprar muchos vestidos para nosotras, quiero tantas cosas...Pero tengo que deshacerme de Claire y Thomas...-dijo Blanche pensativa.
-Adelaide tendrá todo.Es una reina como tú. Pero debes guardar el luto. Ya pensaremos que hacer con ellos. Ahora debes preocuparte de parecer una viuda afligida-dijo el abogado
-Mañana seré una viuda. Hoy celebraré con más ganas¡Me haces tan feliz, Paul!-dijo Blanche lanzándose al cuello del abogado.
Después de una larga sesión de besos decidieron regresar a la fiesta.
Mientras tanto Claire que había escuchado toda la conversación entre su madre y el abogado estaba hecha un ovillo y empapada en lágrimas bajo el escritorio de su padre. Su padre, al que jamás volvería a ver. Estaba infinitamente desconsolada. Su padre la había dejado sola en este mundo.
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Comments
esterlaveglia
pedazo de víbora asquerosa 😈
2024-08-01
1
Patricia Moreira
corage total
2023-11-21
2
Rosa Pandui
Que triste destino para Claire sin su buen Padre,,,
2023-07-05
1