Stefano se había tomado la palabra de Blanche. Mientras madre e hija discutían sobre como sufragar los gastos que implicaba mantenerlo en casa, él se dedicaba a explorar la propiedad.
Más allá del ostentoso salón y el lujoso comedor solo había signos de clara decadencia. Stefano se dio cuenta de inmediato como Blanche y su hija gastaban mucho más de lo que en realidad tenían. Vivían por encima de sus posibilidades y esto a él le resultaba sumamente divertido. La cena había sido abundante y costosa. Blanche no había escatimado en gastos. Stefano aprovecharía su estadía en la casa al máximo. Tomaría todo lo que le ofreciesen y esto incluía a las jovencitas de la casa. Adelaide ya tenía 21 años y a esa edad una joven como ella ya debería estar casada o a punto de casarse. Stefano había notado como Blanche veía en él al futuro esposo de Adelaide y pensar esto le causó tanta gracia que se echó a reír mientras curioseaba en el resto de la casa. En realidad Stefano quería encontrar algo o mejor dicho a alguien.
Sabía que Adelaide se entregaría a él cuando él así lo quisiera. Con un chasquido de dedos la tendría en su cama y ella lo adoraría como a un dios. Pero respecto a Claire, no estaba del todo seguro. Sabía que le atraía, ella se ponía nerviosa al verlo y también temblaba ante su cercanía, pero ella parecía rehuirle. Todo lo contrario a su hermana Adelaide. No lograba descifrar del todo a Claire, pero redoblaría sus empeños. Al final, también la seduciría.
Aprovecharía lo mejor de ellas y luego se marcharía en busca de nuevas aventuras y nuevas jovencitas...
Después de deambular por la decadente casa, encontró un pasillo que lo condujo hacia una pequeña puerta desvencijada. La abrió y entró en un jardín bastante sombrío y descuidado. La maleza se había apoderado de gran parte del jardín, algunas plantas florales y frutales se habían secado por falta de agua y cuidados.El jardín era grande y laberíntico. Stefano comenzó a recorrerlo pues su instinto de cazador le decía que su presa estaba cerca.
No tuvo que esperar mucho tiempo. Encontró a Claire agachada sembrando una planta en un rectángulo de tierra recién limpiada. Ella había estado trabajando en el jardín y su vestido estaba lleno de tierra.
-Siempre tan laboriosa... Pero sigo opinando que los sirvientes deberían encargarse de tales labores-dijo Stefano sobresaltando a Claire quien torpemente se levantó y comenzó a sacudir su polvoriento delantal.
Un mechón de su cabello castaño se había soltado de su apretado moño y estaba sonrojada por el esfuerzo. A Stefano le pareció encantadora.
-Señor ¿usted qué hace aquí? -dijo Claire abriendo de par en par sus grandes ojos azules.
-Estaba paseando y llegué a este jardín... tan particular... No deberías estar haciendo esto. Tus delicadas manos pueden lastimarse-dijo Stefano sin perder el tiempo tomando las manos de Claire.
A Claire le gustaba Stefano, le parecía guapo y había sido amable con ella. Sin embargo, no se sintió cómoda cuando él tomó sus manos. Su rostro se acercaba demasiado al de ella. Claire comenzó a sentirse ligeramente mareada, quería soltarse de su contacto pero estaba paralizada.
Una voz estridente resonó en todo el jardín.
-Querido Stefano, te estaba buscando para darte una gran noticia. Pronto tendrás el adelanto y puedes quedarte en mi casa todo el tiempo que desees-dijo Blanche ignorando por completo a Claire.
-Es una maravillosa noticia. Usted es una especie de ángel guardián para mí-dijo Stefano zalamero sin soltar las manos de Claire.
Blanche estaba irritada pero no quería quedar mal ante Stefano. Tenía que ser más astuta. Tenía que humillar a Claire..
- Ya veo que comenzaste con tus labores. Pero necesito que te ocupes de limpiar el interior de la casa-dijo Blanche mirando a Claire con arrogancia.
Stefano puso cara de confusión. Claire comenzó a temblar. Sabía que algo muy malo se avecinaba.
-Como sé que eres un poco lenta permíteme explicarte:Desde hoy tienes que asumir el trabajo de sirvienta. De todos modos te gusta estar siempre llena de polvo... Y ya sabes que tu función en el mundo es servir a los que nacieron para brillar. Tu naturaleza no te permite otra cosa. Deja de perder el tiempo y entra ya a la casa. Anda a ayudar a Berthe en la cocina-dijo Blanche chasqueando los dedos.
Claire se soltó de las manos de Stefano quien había aflojado el contacto tras oír las palabras de Blanche. Salió del jardín a toda prisa, tragándose las ganas de llorar. Estaba harta de llorar. Cada interacción que tenía con su madre la dejaba sumida en un mar de lágrimas y llorar no solucionaba nada. La había humillado como siempre lo había hecho desde niña. Pero a esta vez a Claire le había dolido mucho. Que la humillara frente a un caballero que le agradaba y que había sido galante con ella la hizo sentir muy desgraciada. También notó que él la había soltado al enterarse de que ella sería una sirvienta.
Claire se preguntaba como había pasado de ser la hija consentida de Gastón Bellamy a ser sirvienta en su propia casa, en la casa que su amado padre había construido con tanto amor.
Cuando llegó a la cocina Berthe la miró con compasión. Estaba sentada pelando patatas. Tendría que preparar una copiosa cena para Blanche, Adelaide y Stefano.
-Ya sé todo. Tu madre acaba de despedir a las dos chicas que me ayudaban en la cocina y con la limpieza y me dijo que tú harías el trabajo de las dos-dijo Berthe mirando al suelo.
-Sí, Berthe. No hablemos de eso. Déjame ayudarte. Con mi abuela trabajé duro y el trabajo no me asusta. Son otras cosas las que me dan miedo-dijo Claire pensando en su madre.
Mientras Claire asumía su nuevo rol.Blanche seguía conversando con Stefano en el jardín.
-Pobre. Me la encontré aquí por casualidad y le tomé las manos para revisar su herida. Se había lastimado con la tijera de podar-dijo Stefano mintiendo descaradamente.
-No me extraña.Claire es muy torpe, siempre lo ha sido.Pero ahora que está claro el rol de ella en esta casa creo que no es conveniente para un caballero tan distinguido como tú socializar con la servidumbre-dijo Blanche de forma cortante.
-Mi señora si la traté con amabilidad fue precisamente por ser su hija y por ser hermana de mi querida Adelaide. Solo por eso. Este cambio de rol por así decirlo me toma por sorpresa- dijo Stefano
-Pues este rol será el único rol que ella tendrá en esta casa. Por eso te repito, querido. Mantenerse alejado de la servidumbre será lo mejor. Y ahora olvidémonos de nimiedades y hablemos de temas más agradables. Hablemos de nuestra adorada Adelaide-dijo Blanche tomando del brazo a Stefano para caminar de regreso a la casa.
Mientras Stefano le seguía el juego y soportaba su charla superficial y tonta pensaba que no se mantendría lejos de la servidumbre... Al contrario, trataría pronto estar lo más cerca posible de ella. Meterse en la cama de Claire sería sin duda una experiencia de la cual Stefano no se perdería por Blanche ni por nada en el mundo.
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Comments
Gleni Santos
ni tan consentida porque ni al colegio fué
2024-10-01
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Gleni Santos
hasta que por fin se dió cuenta 🤦🏽
2024-10-01
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Gleni Santos
ay nooo ya aburre la tembladera
2024-10-01
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