Blanche Marchal había visto los ojos azules de Claire abiertos de par en par espiándola mientras se dedicaba a mimar a su amado abogado Bonnet. Para Blanche, Claire era una molestia.Una niña nerviosa, frágil y tonta.Todo lo contrario a su adorada Adelaide. Thomas y ella eran demasiado débiles e insignificantes para ser sus hijos. Eran idénticos a Gastón,un pobre infeliz que ni siquiera había notado que era la amante de su abogado desde hace tiempo.
El hecho de que Claire la hubiese visto sentada en las rodillas del abogado le pareció gracioso en un primer momento pero luego Blanche pensó que no sería conveniente que la pequeña le contara a su padre lo que había visto. Obviamente, ella negaría todo pero Gastón parecía tener cierta predilección hacia Claire. Tal vez escucharía a la niña.
Luego de pasar la tarde encerrada en el estudio con el abogado Bonnet, Blanche buscó a Claire por toda la casa. La niña parecía un ratón escurridizo y se metía en cualquier escondrijo. Solo aparecía a las horas de las comidas y luego volvía a desaparecer. Después de buscarla por largo rato, finalmente la encontró agachada detrás de un viejo armario.
-¿Qué haces allí niña tonta? ¡Levántate ahora mismo!-le gritó Blanche a la pequeña Claire.
Claire tenía miedo. Sabía que su madre había notado su presencia en el estudio. Entendía que lo que su madre estuvo haciendo en el estudio con el abogado era algo que solo debía hacer con su padre... Al menos eso le había explicado la sirvienta de la casa, que los esposos se besaban y hacían otras cosas para hacer bebés...¿Su madre entonces tendría un bebé con el abogado Bonnet? esto pensaba Claire que estaba confundida y también triste, sentía que había visto algo que nunca debió ver. Tenía mucho miedo ahora de su madre, su corazón latía muy rápido y sentía que no podía respirar bien. Claire experimentaba una crisis de angustia ante la mirada severa de su madre.
-Lo que viste en el estudio jamás lo viste. Debes mantener la boca cerrada. Si te atreves a contarle algo a tu padre le diré que estás loca y haré todo lo posible para que te encierren en el manicomio- le gritó Blanche a la niña
-No vi nada-dijo Claire con un hilo de voz.
-Eres una mentirosa. Si me viste bien con esos ojos que solo sirven para espiarme-dijo Blanche para luego darle una fuerte bofetada a la niña
A Claire se le llenaron los ojos de lágrimas. Pero no dijo nada. Estaba aterrada.
-Tú decides. Si te pasas de lista y le cuentas a tu padre irás directo al manicomio. Allí los dementes se comen a las niñas metiches como tú- le dijo Blanche a la niña para luego reírse con sorna.
Los pasos de Blanche se perdieron por un largo pasillo y Claire se agachó de nuevo en su rincón. Tenía miedo y estaba triste. No solo había visto a su madre haciendo "cosas de esposos" con otro hombre sino que su madre y ese hombre se estaban burlando de su padre, de su abnegado y amoroso padre.
A partir de ese día Claire le temía hasta a su propia sombra. Su madre la amenazaba con internarla en un manicomio y ella estaba tan angustiada que hasta había tenido terribles pesadillas con esto.
Thomas casi no estaba en casa y a su madre no le importaba.Una tarde oyó cuando su madre le decía a Adelaide que esperaba que Thomas pronto se fuera de la casa.Incluso le pediría a su padre que se lo llevara con él a las minas.
-Sólo tú eres hermosa, Adelaide. Thomas y Claire son una vergüenza para ti y para mi. Con ellos cerca será difícil encontrar un esposo distinguido para ti- le decía Blanche a su hija Adelaide que se miraba en el espejo.
-Quiero un esposo distinguido mamá-dijo Adelaide bajando el escote de su vestido para que sus prominentes senos pudieran notarse más.
-Y lo tendrás cariño.Serás irresistible como tu madre. Ocúpate de ser bella- le dijo Blanche a Adelaide mientras salía de la habitación.
Claire que había estado oculta escuchando no pudo evitar asomarse a la habitación de Adelaide luego de que su madre saliera. Adelaide casi estaba sacando los senos fuera de su vestido y estaba roja del esfuerzo pues apretaba su corsé al máximo. Luego comenzó pintarse los labios con carmín. Claire la miraba embelesada, Adelaide era hermosa pero Claire no entendía porque Adelaide quería mostrar sus partes privadas como sus senos y pintarse los labios. Adelaide notó la presencia de Claire y la miró con desaprobación.
-No deberías estar aquí. A mamá no le gusta que entres a mi habitación-dijo Adelaide frunciendo el ceño.
-¿Por qué arreglas tu vestido así? ¿Por qué pintas tus labios de rojo?-preguntó Claire ignorando la advertencia de Adelaide.
-Jamás lo entenderías.Yo debo ser bella, es lo que mamá dice.-dijo Adelaide rizando con su dedo un mechón de cabello.
-Para mí eres bella, no necesitas esforzarte-dijo Claire.
-No entiendes nada de nada. No necesito ser bella para ti, sino para... para los pretendientes distinguidos. Mamá dice que ya tengo cuerpo de mujer y que los hombres se volverán locos por mí cuando me presenten en sociedad. Pero debo esforzarme en ser la más bella y ganarle a todas las arribistas que quieran arrebatarme a los hombres más guapos y ricos-dijo Adelaide con aire de fastidio.
-¿Tienes que pelear con otras chicas por los pretendientes? -dijo Claire asombrada.
-Algo así.Mamá dijo que debo vencerlas a todas. Ella tuvo muchas rivales y por triquiñuelas de esas mujeres que se interpusieron en su camino tuvo que conformarse con papá. Pero ella dice que conoció hombres mucho mejores que papá y no quiere que a mí me pasé igual.No quiere que me conforme con un simplón como papá-dijo Adelaide.
-No hay un hombre mejor que papá y él no es un simplón-dijo Claire con rabia.
-Lo dices porque eres igual que él. Por eso lo defiendes. Sal ahora de aquí. Si mamá te ve te pegará con todas sus fuerzas-dijo Adelaide sin dejar de mirarse en el espejo.
Claire salió de la habitación llena de rabia y esperó con ansias el regreso de su padre que coincidió con una feria en el pueblo. Su padre la invitó a Adelaide y a ella a dar una vuelta pero Adelaide no quiso salir. Estaba muy ocupada rizándose el cabello.
Así que Claire salió sola con su padre y se sentía completamente feliz. Su padre la tomó de la mano y caminaron juntos. Luego él le compró una manzana bañada en caramelo que a Claire le supo a gloria.
-La semana que viene debo volver a la mina-dijo Gastón Bellamy a su pequeña hija.
-¿No puedes quedarte conmigo?-dijo Claire con ojos tristes.
-Te prometo que volveré-dijo él.
Claire no sabía en ese momento que esa sería la última vez que vería a su padre.
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Comments
Lidia Baños
Que mal le sienta el nombre de madre,es una bestia,sin sentimientos, como puede amar a una hija y despreciar a los otros.
2025-01-10
0
Caridad Gallardo
no me gusta wue se muera su padre ,la zorra y el abogado se van a gastar todo el d introducción de claire y tomas
2024-09-16
0
Janeital
esa vieja zorra
2024-07-22
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