Stefano estuvo a punto de cometer un error. Lo que en realidad quería era arrojar a Claire sobre la cama y hacerla suya sin miramientos. A veces él mismo se aburría de tanto preámbulo.Pero si lo hacía de ese modo no tendría gracia. Tenía que enamorar a Claire, enloquecerla de pasión por él. Ya Adelaide había mordido el anzuelo. Podía hacer con ella lo que quisiera.
Claire sentía que el corazón se le iba a salir por la boca. Nunca había recibido una declaración de amor. Stefano era guapo y encantador. Claire se sintió halagada y por un momento quiso entregarse al ensueño de amar y ser amada. Stefano se había levantado de su lecho de enfermo y estaba cerca, demasiado cerca de ella.En ese momento el ruido del piano resonó por toda la casa.Adelaide. Y la música la salvó de cometer una insensatez. En un abrir y cerrar de ojos Claire abandonó la habitación de Stefano. El piano sonaba desafinado, la melodía era confusa y desordenada. Adelaide no estaba bien. Aunque no había sido una buena hermana con ella y compartieron muy pocos momentos agradables en su infancia Claire se sintió preocupada por ella.
Detrás de una columna Claire observó a Adelaide, solo una bata la cubría. Tocaba el piano desaforadamente y lloraba.
-Adelaide ¿Qué te pasa? ¿Estás bien?-preguntó Claire saliendo de su escondite.
-Estoy mejor que nunca-gritó Adelaide.
Pero su expresión delataba otra cosa. Seguía tocando con fuerza como si quisiera destruir el piano. Claire puso una mano en el hombro de Adelaide.
-¡No me toques! No se te olvide que ahora eres una sirvienta-gritó Adelaide
Stefano que había escuchado el alboroto hizo acto de presencia.
-Stefano ¿Te gusta esta melodía? Dijo Adelaide para luego poner una mano sobre el nudo de su bata.
Stefano adivinó lo que Adelaide pensaba hacer y se acercó hacia ella evitando que se desnudara delante de Claire.
-Ve a tu habitación y no salgas en toda la noche. Adelaide tiene una crisis nerviosa.Tengo experiencia con esto. La llevaré a su habitación para que descanse. Mañana se sentirá mejor-dijo Stefano mirando a Claire.
Claire hizo caso y se retiró a su habitación.La noche había sido muy confusa. Primero la sorpresiva declaración de amor de Stefano y luego la crisis de Adelaide. Claire no se sintió bien al ver el estado en el que se encontraba su hermana aunque ella como siempre la había despreciado. Claire recordaba que a veces Adelaide jugaba con ella en el oscuro jardín. Por un momento dejaba de despreciarla y hasta sonreía. Parecía otra niña, no la presumida coqueta que imitaba siempre a su madre. Todas las sonrisas y juegos terminaron cuando Blanche descubrió que jugaban en el jardín.
Blanche le prohibió a Adelaide que jugara con Claire. Le prohibió cualquier contacto amistoso con ella. Y Adelaide cumplió a cabalidad el mandato de su madre. Solo le hablaba para despreciarla. Y a veces, solo a veces la dejaba tranquila y podían tener una especie de conversación pero esto solo ocurría cuando Blanche no estaba presente.
Mientras Claire, rezaba sus oraciones antes de dormir. Adelaide se desnudaba nuevamente ante Stefano. Estaba trastornada. Pensaba que siendo suya él la amaría. Pensaba que al unir sus cuerpos uniría sus vidas para siempre. Adelaide lloraba y rogaba y entre lágrimas comenzó a besar a Stefano quien silencioso se dejaba hacer.
Él no respondió a ninguna de sus palabras de amor. Sin embargo, decidió que tal como iban las cosas tendría que aprovechar lo que tan fácilmente se le ofrecía. No dijo nada, pero la arrojó con violencia sobre la cama y de las formas más tosca posible la hizo suya. En la madrugada salió de la habitación de ella tratando de hacer el menor ruido mientras Adelaide dormía.
Claire se había levantado muy temprano para seguir con sus labores de limpieza. Mientras limpiaba la casa escuchó el piano.Esta vez las notas eran más alegres y melodiosas. Pensó que sería Stefano y se acercó para verlo tocar pero quien tocaba era Adelaide. Parecía estar muy animada y comenzó a cantar. Claire prefirió no decirle nada. Pese a que Adelaide parecía estar contenta también se mostraba nerviosa.
Stefano no se había levantado. Y Adelaide estaba muy inquieta.No sabía ni como mirarlo a la cara. Se había entregado a él. Aunque le llegaba una oleada de vergüenza al recordar como le había rogado y había llorado a sus pies, Adelaide pensó que había valido la pena. Fue suya. Y sería cuestión de tiempo que anunciaran su compromiso. Su madre los ayudaría.Él no tendría que preocuparse más por el dinero.Todo sería fácil. Stefano la amaría cada día más. El sacrificio que hizo valdría la pena. Eso pensaba Adelaide. Sin embargo,la incertidumbre la devoraba.
Cuando Stefano finalmente se acercó al piano no estaba radiante de amor como Adelaide supuso. Estaba malhumorado y comenzó a darle la lección de piano con aburrimiento. Criticó su desempeño y le hizo muchas correcciones.
-Me haces perder la paciencia, Adelaide-dijo con el ceño fruncido.
Adelaide estaba muy nerviosa. Esto no era lo que esperaba de Stefano después de haberle entregado su virtud y su corazón. Luego de la lección, Stefano salió y Adelaide fue a encerrarse a su cuarto. Él fingió salir pero en realidad se dirigió al oscuro jardín en busca de Claire.
-No prolongues mi sufrimiento. Mi adorada Claire, anoche abrí mi corazón ante ti ¿Me amas también?-dijo Stefano apasionado al ver a Claire.
-Señor, creo que se precipita usted.No me conoce-dijo Claire con nerviosismo.
-No necesito conocerte para amarte. Sellemos nuestro amor con un beso si me amas tanto como yo a ti-dijo Stefano acercándose más.
-Señor...me parece que Adelaide le quiere-dijo Claire con un hilo de voz.
-Te confundes. Ella solo me profesa un afecto de alumna a maestro. Jamás podría amar a Adelaide. Es tan banal y superficial...No tiene tu belleza pura-dijo Stefano zalamero.
-Me parece que ustedes han estado muy cerca. Tal vez hay algo especial...-dijo Claire sorprendida de sí misma tras decir eso
-Alucinas, mi querida. Es imposible que me pueda gustar una mujer como Adelaide. Es tu hermana y la respeto pero solo te amo a ti-dijo Stefano acariciando con un dedo el rostro de Claire.
Ella se apartó de su contacto como si se hubiese quemado y salió corriendo del jardín. Las palabras de Stefano sonaban dulces, demasiado dulces como le advirtió su abuela...
Stefano estaba satisfecho. Claire estaba loca por él también y en cuestión de días, tal vez de horas la tendría en su cama también.
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Comments
Gleni Santos
por fin puso el cerebro a trabajar 🤦🏽
2024-10-01
2
Rossi
que haga caso de las sabias palabras de su abuela
2023-11-21
7
Rossi
lo único lamentable es que claire salga perjudicada por la ambición de su madre y hermana.
2023-11-21
0