Claire estaba exhausta. Finalmente, había terminado sus labores del día y estaba en su habitación contemplando la rosa que Stefano le había regalado. La había puesto en un sencillo jarrón y la miraba fijamente en la habitación escasamente iluminada.
Al aceptar la rosa, Claire también aceptaba que sentía algo por Stefano y que le gustaría estar con él... Claire no sabía nada del amor pero quería vivirlo, entregarse a lo que sentía. Se imaginaba como sería sentir un suave beso en los labios y se perdía en ensoñaciones...Sin embargo, lo que presenció de Adelaide, su reciente crisis nerviosa la hacía sentir mal. No lograba del todo entregarse a su sueño de amor con Stefano.
Mientras Claire se debatía entre dudas y anhelos románticos, Stefano se entregaba a la pasión con Adelaide. Estando aún desnudos en la cama, Stefano comenzó a quejarse de su situación económica.
-No está bien que un virtuoso de la música viva en tales condiciones tan míseras. Pensé que mi situación aquí sería más cómoda pero veo que me equivoqué. Pero estoy a tiempo de encontrar una colocación más ventajosa... Si parto esta misma semana tal vez a Alemania podré encontrar algo mejor...-dijo Stefano saliendo de la cama.
Adelaide se levantó también y estando desnuda también lo abrazó por la espalda con fuerza.
-Por favor, no repitas esas cosas. Hieren mi corazón.La sola idea de perderte me aterra ¿Qué necesitas?-dijo Adelaide para luego besar con desesperación la espalda de Stefano.
-Necesito más dinero. Ya te lo dije-dijo Stefano de forma cortante.
-¿Más? ¿Y lo que mi madre te adelantó? Aquí no tienes que gastar nada, te atendemos bien-dijo Adelaide acariciando el pecho de Stefano con frenesí.
-Encima de mis pésimas condiciones actuales me echas en cara las atenciones que he recibido en tu casa. Me decepcionas, Adelaide y con tus palabras solo me animas a dejar esta casa tan pronto como pueda-dijo Stefano apartando de forma abrupta los brazos de Adelaide de su pecho.
-¡No! No quise decir eso querido. Sé que mereces más, mucho más pero ¿Qué puedo hacer?-dijo Adelaide cayendo al suelo con lágrimas en los ojos.
Adelaide estaba postrada a sus pies. Y Stefano sabía que podía pedirle cualquier cosa.
-Debe haber una manera de obtener más dinero... Tal vez una joya...Algo que pueda solventar mi situación por ahora...-dijo Stefano con sigilo.
-¿Una joya? ¡Sí! Mi madre guarda todas las joyas en su habitación-dijo Adelaide con animación renovada.
-Las necesitaría ahora para mañana muy temprano salir a venderlas-dijo Stefano con seriedad.
- Si te entrego las joyas ¿te quedarás?-preguntó Adelaide en tono suplicante.
-Sí, me quedaré pero no puedo asegurarte por cuanto tiempo. Si las joyas son costosas tal vez me quede más tiempo del que me había imaginado...-dijo Stefano mirando con deseo a Adelaide.
Ella no perdió tiempo y fue a revisar un viejo baúl. De allí extrajo un pequeño cofre de donde sacó una llave.
-Mi madre me dijo que tuviera una llave en caso de emergencia-dijo Adelaide echándose una bata encima.
-Tu madre siempre tan oportuna-dijo Stefano tratando de contener la risa.
-Espérame aquí. Vuelvo en unos minutos.No te vayas-dijo Adelaide para luego besar con ardor los labios de Stefano.
Después que ella saliera de la habitación descalza y en bata. Stefano se echó desnudo sobre la cama y puso sus brazos detrás de su cabeza. Le divertía de sobremanera la situación. Pronto sus bolsillos estarían más llenos...Y Claire había aceptado la rosa...Todo iba de maravilla.
Adelaide entró con prisa a la habitación de su madre, guiada por la débil llama de una vela. Encendió otra para poder ver mejor y buscó el cofre de joyas. No estaban todas las joyas pues su madre se había llevado algunas. Esperaba que esta circunstancia no decepcionara a Stefano. Cuando salía de la habitación de su madre tratando de no hacer ruido se encontró con Claire.
-Casi me matas del susto, tonta-dijo Adelaide tratando de ocultar el cofre de joyas.
Pero Claire ya lo había visto.
-¿Son las joyas de mamá?-preguntó Claire asombrada, pues sabía que ni siquiera Adelaide tenía permitido tocar las joyas de su madre sin su presencia y mucho menos sacarlas de la habitación.
Adelaide intentó ocultar las joyas pero con el movimiento su bata resbaló y cayó al suelo revelando su desnudez. A Claire le pareció extraño que Claire estuviese casi desnuda y ya era la segunda vez que solo usaba una bata ligera por encima sin camisón. Adelaide se puso la bata rapidamente y comenzó a caminar.
-Adelaide, quiero preguntarte algo...-dijo Claire con miedo a escuchar la respuesta.
-¿El profesor Stefano y tú son muy cercanos? ¿No?-dijo Claire aunque en realidad le hubiese gustado ser más directa.
Adelaide se echó a reír.
-¿Te gusta Stefano verdad? He notado como lo miras. Eres una ilusa. El amor se olvidó de ti, una ratoncita tan gris como tú no está destinada a vivir una gran pasión...Y ahora apártate de mi camino. Mejor ocupate de limpiar la casa-dijo Adelaide echándose a reír nuevamente.
Al llegar a la habitación, Adelaide le entregó todo el cofre a Stefano. Él vertió todo su contenido en la cama y examinó joya por joya luego arrojó a Adelaide sobre ellas y allí la hizo suya de nuevo. Ella se sentía en la gloria por haberlo complacido y él estaba dichoso pues tendría más dinero para gastar a su antojo.
Claire se sentía extraña. Algo en Adelaide había cambiado. A pesar de que casi nunca había sido amable con ella ahora había en ella algo mucho más amargo y más cínico. Adelaide era más cruel pero al mismo tiempo parecía estar agitada y nerviosa. Claire no sabía lo que estaba pasando pero era algo que no estaba bien.
Después del íntimo encuentro Adelaide le contó a Stefano de su encuentro con Claire.
-Creo que le gustas a la tonta esa-dijo Adelaide con sorna.
-¿Tú crees? Es que es tan reservada... No lo creo-dijo Stefano riéndose para sus adentros.
-Sí, le gustas. Me doy cuenta. No sé como puede imaginarse que tiene alguna oportunidad contigo. Eso es demasiado estúpido de su parte...-dijo Adelaide besando el pecho de Stefano.
-Sí, es una pobre niña. Tal vez tenga que hablar con ella. Sería bueno que deje de ilusionarse conmigo-dijo Stefano pensando que todo iba viento en popa.
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Comments
Gleni Santos
hay q ser MUY 🆔 para no darse cuenta
2024-10-01
0
esterlaveglia
son tal para cual y ojalá carguen el uno con el otro por toda la eternidad....ah con la madre también así son doblemente felices 😒🥴😅😂😂😂😂😂
2024-08-01
1
Ramona Petit
😠😠😠😠😠😠😠 odio a este personaje es de lo peor
2023-10-16
3