Claire corrió a su habitación, los ojos se le llenaron de lágrimas y luego sintió que no podía respirar. Un miedo intenso se había apoderado de ella. Estos episodios de angustia le ocurrían con frecuencia y habían aumentado desde que su madre comenzó a amenazarla con internarla en un manicomio. Pensaba que su corazón se detendría y moriría de un momento a otro, pero finalmente no moría.Claire llegó a pensar que lo mejor era morir para poder encontrarse con su padre. Sabía que su madre no la quería en absoluto y que no tendría compasión alguna con ella.
Cuando se serenó un poco su madre entró a su habitación.
-Prepara tus cosas. Mañana mismo saldrás de esta casa-dijo con voz autoritaria Blanche Marchal.
Claire no dijo nada. Como una automata comenzó a meter sus pertenencias en una maleta pequeña. Sus vestidos eran pocos y eran muy sencillos a diferencia de la ornamentada y lujosa ropa de Adelaide. No tenía juguetes a excepción de un osito de felpa que su padre le había regalado cuando era más pequeña. También llevaría consigo su libro ilustrado de botánica que era una de sus pertenencias más preciadas.
A la mañana siguiente, una sirvienta fue a buscar a Claire a su habitación y la condujo hasta el salón con su maleta. Al llegar al salón Claire vio que Thomas se encontraba de pie con una maleta a su lado. Su expresión era seria. Su madre estaba frente a él sentada junto al abogado Bonnet.
-Nuestro querido amigo el abogado Bonnet ha encontrado excelentes colocaciones para ustedes... Dadas las circunstancias. Hay un lugar en el mundo para cada persona y ustedes pronto estarán ocupando el que les corresponde-dijo Blanche con aire complacido.
Thomas y Claire permanecieron en silencio. De pie uno al lado del otro. Claire miró hacia arriba y pudo ver que Adelaide observaba la escena con una mirada inexpresiva. El incómodo silencio fue roto por el abogado.
-Hemos pensado en el bienestar de ambos. Thomas irá a las minas a trabajar, siguiendo el ejemplo de su padre. Es un trabajo hecho para un joven como él, tan poco comunicativo... le brindará el aislamiento que necesita. Respecto a la pequeña Claire, le hemos encontrado un provechoso empleo en un instituto de sanidad mental. Allí acompañará a una activa señora de limpieza, la asistirá en todo y aprenderá el oficio.Tendrá techo y comida. Ambos estarán muy bien, todo está arreglado.Dentro de una hora llegará el carruaje que los llevará a sus destinos-dijo el abogado Bonnet con expresión burlesca.
Claire estaba paralizada. La enviarían realmente a un manicomio y tendría que trabajar limpiando ese lugar toda la vida. Mientras que Thomas estaba condenado a la dura vida de las minas y tal vez moriría como su padre. A Claire no le quedaba duda que no solo su madre quería alejarlos de su vista, sino que además de eso quería asegurarse de que ambos tuviesen una vida horrible y tortuosa.
Ambos continuaron en silencio.Pero Thomas apretaba sus puños con fuerza.Claire estaba a punto de llorar y sentía que le temblaban las piernas.
-No me miren así. Les estamos haciendo un favor. Les estamos ofreciendo un medio de vida y los estamos apartando de una sociedad que los rechazaría cruelmente. Ninguno de ustedes triunfaría nunca en sociedad, pero su hermana Adelaide tiene todos los atributos para lograrlo.Por eso ustedes deben ser apartados para no perjudicarla.No deben ser egoístas ni ambicionar más de lo que el destino les deparó. Cuanto antes se resignen a su destino será mejor. Es el último consejo que les doy-dijo Blanche poniendo descaradamente una mano sobre la pierna del abogado.
En ese instante alguien llamó a la puerta. Blanche sonrió pensando que el carruaje había llegado con anticipación. Pero una sirvienta entró para anunciarle a Blanche que la señora Florence Garrel viuda de Bellamy había llegado. La sonrisa en el rostro de Blanche desapareció y se puso muy pálida.
-¿Se trata de tu suegra la campesina? -le susurró el abogado a Blanche.
-Sí,esa vieja inoportuna. Mejor le digo que se largue-dijo Blanche envalentonada por la presencia del abogado.
-Debes recibirla, querida. Es lo más conveniente. Y también conviene que yo me vaya ahora-dijo el abogado levantándose bruscamente del sofá que ambos compartían.
-No me dejes sola con la vieja bruja-dijo Blanche en un tono que tanto Thomas como Claire pudieron escuchar perfectamente.
-Mañana hablaremos.Ahora trata de parecer una viuda y atiende a tu suegra-dijo el abogado para luego huir hacia la salida.
Blanche se sintió impotente al quedar sola frente a Thomas y Claire y peor se sintió al ver a la señora Florence entrar al salón. Era una anciana delgada y baja,vestida con sencillez pero sus ojos parecían saberlo todo. Cuando miró a Blanche a la cara esta sintió que su mirada era acusatoria.
-Buenas tardes, Blanche. Recibí la noticia de la muerte de mi hijo por un conocido.Supe que murió en una mina, un lugar donde mi hijo jamás debió estar-dijo Florence con firmeza.
-Querida suegra, el dolor de perder a Gastón casi me enloquece.No tuve cabeza para escribirle y menospñ para darle una noticia tan terrible. Y opino lo mismo que usted, Gastón nunca debió irse a las minas. Le rogué para que abandonara esas absurdas ideas pero él fue tan terco...-dijo Blanche en forma impostada.
Florence no respondió. Se limitó a mirar fijamente a Blanche y luego a Claire y a Thomas.
-Me llevaré a mis nietos-dijo Florence en forma concisa.
Blanche se puso nerviosa y comenzó a intervenir.
-Un carruaje vendrá por ellos dentro de poco. Van al colegio,es lo que su padre hubiese querido-dijo Blanche
-Ellos se irán conmigo. Afuera hay un carruaje, por favor suban y espérenme allí-dijo Florence dirigiéndose hacia Claire y Thomas.
Thomas y Claire obedecieron con prisa y salieron sin despedirse de su madre. Estaban aliviados y realmente tenían muchas ganas de alejarse de ella.
-Son mis hijos y están bajo mi cargo.No puede llevárselos así-dijo Blanche exasperada.
Lo que Blanche ignoraba es que alguien del servicio de la casa le había escrito a la señora Florence informándole que su hijo Gastón había muerto y que sus nietos iban a ser enviados muy lejos. Aunque la carta fue escueta informaba lo suficiente.Así que Florence pidió un préstamo para alquilar un carruaje y sin dudarlo fue a buscar a sus nietos.
-Nunca quise que te casaras con mi hijo,Blanche. Y mi intuición no se equivocó-dijo Florence para luego marcharse dejando a Blanche con la palabra en la boca en medio del salón.
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Comments
esterlaveglia
lastima que la abuela no busque otro abogado 😨
2024-08-01
2
cindy vera
Por suerte llegó a tiempo. los salvo
2023-08-26
5
Lorena Larios
la abuela los rescato
2023-07-30
1