18

— Joder... P-...para-ahh— su interior aprieta mis dedos y con una presión en su cl**oris se deja ir rápidamente, sin embargo, no me detengo.

Me prendo de sus pechos con hambre y su espalda arqueada me permite jugar con ellos como yo quiera. Tarareo cuando su humedad está de nuevo y sus manos intentan alejarme.

— Natasha— jadeo descaramente, lamiendo su pezón erecto.

— Déjame... Déjame tomar aire...— dice con dificultad por su respiración agitada.

No paro de acariciarla, tocarle todo su cuerpo, acompañado de besos cortos llenos de malicia recorriendo su vientre plano hasta defender a su mojada entrepierna.

— Dios...

Gime cuando siente mi lengua entre sus pliegues, dando largas lamidas para probar de lo que está soltado sin parar por mis caricias sobre ella. No evito reír cuando aleja su entrepierna de mi boca e intenta cerrar sus piernas para que no tenga acceso a ella, sin embargo, no es algo que me importe.

Abro sus piernas con brusquedad y entierro mi rostro entre su húmedo centro, chupando como una maniática ante sus vibraciones.

— Oh, vamos... ¿No me llamaste para esto?— ronroneo chupando sin parar y mi lengua entra en ella.

Grita de placer y su mano cae en mi nuca para tenerla más adentro mientras mueve su cadera. Sus piernas están temblando y la sensibilidad de sus corridas anteriores no le permitirán que se contengan mucho.

— ¡Kate... Ahí!— gime, cerrando sus piernas con mi cabeza entre ellas.

Sus espamos llegan y las contracciones en su interior las siento en mi lengua con claridad.

Me yergo lamiendo los restos de sus fluidos y la respiración agitada se muestra por su pecho subir y bajar. Agregando lo sudoroso de su cuerpo por las cinco... O cuatro... No recuerdo cuánto la hice llegar.

— Solo... Íbamos a... Cenar

— Lo siento, creí que tú serías mi cena. No lo aclaraste, preciosa— comento con sarcasmo y su párpados apenas pueden estar abiertos.

La cargo como puedo mientras sonrío y su mano cae en mi mejilla donde padre me golpeo, y esa caricia si me estremece todo, por lo tanto, quito mi rostro de su mano.

— ¿Como... Como te golpeaste?— balbucea, acurrucandose en mis brazos con los ojos cerrados.

Cuánto me gustaría dejarla caer.

Llego al sofa que está en su oficina-biblioteca y la acuesto con cuidado -algo que no deberia- para después buscar algo con que cubrir sus partes privadas.

— Responde, Kate

Dejo salir un suspiro cuando ya he terminado de cubrirla y mis ojos caen en los de ella que se ven somnolientos.

— Mi padre lo hizo— decreto, levantándome.

Intenta formar un rostro de asombro, pero se queda a medias cuando sus párpados caen y su respiración empieza a relajarse, demostrando que se quedó dormida.

Espero algunos minutos, mirando su expresión relajada. ¿Estará fingiendo?

— Natt...— digo— Natasha, ¿No me escuchas?

Acomoda su cabeza sobre sus brazos, acurrucandose más en el sofá, ahora, cama.

Supongo que el objetivo a sido logrado, por lo tanto, voy por mi segundo objetivo para comunicarme con el estúpido de J.

Normalmente ella camina hacia detrás de la cantidad de libros que hay. No creo que sea tan loca para hablar sola. Me da un escalofrío cuando veo la puerta de la habitación de castigo y sigo mi camino con rapidez.

Reviso mi entorno con suma lentitud, para no perderme ningun detalle que me pueda servir o guiar a lo que necesito. Piensa Kate. Es uno antiguo, ya que no la veo caminando con el como si fuese inalámbrico.

El cableado.

Muevo con cuidado cada cosa que se apoya a la pared y lo que busco aparece frente a mi «bingo». Lo sigo para encontrar lo que quiero y está muy cerca de la ventana. Verifico que esté con línea y contengo el chillido emocionado.

Tecleo los números con rapidez y la línea empieza a sonar. Una... Dos... Tres... Cuatro... Cinco... Cabron de mierda ¿Donde c*ño estás metido?. Observo a la anciana que puedo verla desde donde estoy y sigue igual de dormida... Ocho...

— ¿Si, diga?

— ¡Imbecil!— mascullo, evitando reclamar en voz alta— ¿Qué mierda hacías?

— ¿¡Kate!? Oh, demonios— su emoción es grande, pero eso no me sirve para una mierda— ¡No sabes lo que te extraño!

— ¡No me importa! ¡Ven a buscarme!— exigo

— ¡Hieres mis sentimientos!

— Te voy a herir los huevos cuando te vea por no venir a buscarme antes, ¡Idiota!— advierto.

Su risa através de la línea me alegra demasiado aunque no lo diga. Tenía meses sin saber de él y sus estupideces.

— Oye, oye, calmate. Ese encierro solo te empeoró— se burla.

— ¡Hijo de puta!— gruño ante su risa divertida— ¡Ven a buscarme!

El corazón está que me sale del pecho cuando la anciana se mueve, faltandome la respiración unos segundos para después regresarme al cuerpo.

— ¿Qué crees que hacía estos meses, perra? ¡Estaba buscandote!

— Se nota, estupido— me quejo.

Su jadeo indignado se escucha através de la línea y me provoca extender mi sonrisa.

— Aunque no lo creas, pequeña perra— refuta, ofendido— No estás muy cerca de la ciudad que digamos, necesito dos semanas, Kate

— ¿¡Qué!?— exclamo alterada.

Me trago la queja en segundos cuando lo he dicho muy alto y la mirada cae en la anciana que sigue en su profundo sueño.

— Debo encontrar tu ubicación exactamente. Además... ¡Debo conseguir quién me lleve allá, Loca!

— ¡Ven a pies!

— ¡Ni de coña, perra!

Suelto una risita y él me imita.

— Te extraño, J... Estar aquí es una tortura y... Joder... Necesito contarte muchas cosas

Se escucha una algarabía através de la línea y se aleja, ya que puedo oírlo claramente. Quizás estaba en un bar el muy...

— Kate... Tu voz me preocupa— dice con seriedad en su voz— ¿No todo es lo que parece?

Respiro hondo al recordar las cicatrices que llevo conmigo y miro más allá unos segundos antes de responder.

— No. En cierta parte no lo es...— mi voz tiembla por el nudo que crece en mi garganta— Si supieras...

— Bonita, bonita. Hey... Solo serán unos cuantos días, ¿Vale? Te voy a sacar de ahí. Lo prometo— asegura e imagino que con una preocupación en él.

Inhalo profundo nuevamente y alejo esas lágrimas que quieren escaparse a como de lugar.

— Bien ¿Donde...?

— Será a media noche, deberás esperarme en la entrada de ese lugar. Será un domingo dentro de dos semanas— suspira— Podré sacarte de ahí, solo espera un poco

— Estuve casi seis meses, solo debo esperar unas cuantas semanas— ironizo

— También te extraño, K. Nos veremos pronto.

— Nos veremos

Cuelgo al dejar salir un suspiro para después dejar todo en su lugar antes de que se despierte la anciana. Son segundos en arreglar todo y salir con discreción antes de echarle una mirada a la relajada anciana.

Hora de dormir

Esto de escabullirse se me está haciendo rutinario. Todo está en silencio total. Tardo minutos en llegar a la ventana de mi dormitorio y el frío me cala en los huesos rápidamente.

Incluso me olvido de la herida en mi pómulo. «Terrible» Valió la pena el esfuerzo, pude hablar con J y eso me subió un poco el animo que ya estaba decaído a pesar de disfrutar del placer que proporciono en las dos mujeres que me follo.

— ¿Donde estabas?— me reclaman al estar dentro de mi dormitorio.

Al momento me recorre un estremecimiento por el cuerpo y se combina con una extraña sensación excitante ante su tono de reproche.

Respiro hondo antes de voltear para tener esa indiferencia que intento demostrarle. Aunque... Muerdo mi labio inferior cuando la imaginación quiere hacer de las suyas.

— Invades mi espacio... Jenn— murmuro su nombre al final cuando la tengo detrás de mí y no se aparta cuando me volteo

— ¿Por qué lo hiciste?— pregunta, susurrando cerca de mi.

Mis latidos golpean con fuerza y la respiración me falta al detallar tan hermosa presencia.

Cabello blanco alisado, ojos grises con ese brillo curioso y su boca... Esa boca que no me corresponde formando una línea que evidencia reclamo con molestía.

Paso saliva lentamente y desvío la mirada con las mejillas rojas.

— ¿Qué cosa? No se de qué hablas— balbuceo apretándome lo más que puedo a la ventana.

— No debiste mentir.

— ¿De que hablas?— me quejo, rodeándola para alejarme de su presencia— Además, que sea hipócrita como ustedes no quiere decir nada— comento con desdén.

¿Me viene con esas? ¿Sabiendo lo que hace su directora con las pobres aprendices que creen que es una santa? Eso es demasiado descaro de su parte.

— La hermana Ross me lo dijo— confiesa a los segundos.

Eso me paraliza unos minutos, mirando abajo. Había mencionado que no diría nada, que no reclamaría nada. Retrocedo por inercia y solo me voy a ducharme, ignorando su confesión.

Aunque me dejara ir sería muy extraño siendo ella tan insistente.

— Solo dímelo. No debiste hacerlo, Kate, yo iba a sufrir las consecuencias

— ¡No!— cierro mi boca por la réplica brusca. Ella parpadea varias veces y luego muestra una expresión de curiosidad.

No debí expresarme así, pero imaginar que la anciana la azota no es algo que me agrade del todo. Suspiro largamente para extinguir esas ganas que están creciendo de adueñarme de esa boca provocativa.

— No es algo que importe, Jenny.

Sus mejillas enrojecen al momento y su mirada cae abajo. Motivo suficiente para que los mías también se calienten por ese apelativo que surgió ronco al final de mi voz.

— ¿Por qué lo hiciste?— insiste, acercándose donde estoy.

— ¿Por qué eres tan insistente?— gruño, exasperada de su actitud.

Las preguntas que hace solo alteran mis sentidos, me alteran todo el cuerpo y me hacen crear estúpidas esperanzas de... De que siento "algo", cuando sé, perfectamente sé que no puede ser.

Al menos no de ella.

Abre su boca, como si quisiera soltar algunas palabras que, cuando la cierra, puede que no la haya formulado del todo y su acción se queda a medias.

— ¿Puedes decirme al menos porqué me odias?— su cuestión demuestra algo de dolencia con tristeza o puede que sean ideas mías para engañarme de esperanzas.

Es decir, ¿Por qué lo estaría? Hay una probabilidad de 0,01% de que sea verdadero ese "sentimiento" en ella por mi.

Y otra vez volvemos a lo mismo. Si lo que tengo es odio, mierda... La odio tanto que me contengo de no quitarle esa bata bastante... Anticuada

— ¿Podrías dejar de acercarte tanto?— replico, dejando una mano sobre su pecho para detener su acercamiento.

— ¿Por qué?— curiosea, ladeando su rostro y no sé cómo es que siempre termino entre un objeto inamovible y ella.

— La curiosidad, hermana, mato al gato— advierto con la mirada entrecerrada en ella

— Lamento no poder interrumpir a tiempo— cambia de tema, dejando una leve caricia en mi pómulo golpeado. La piel se me eriza y detengo rápidamente ese contacto— No volverá, Kate. No regresará a lastimar...te

¿Son imaginaciones mías si entiendo esa tardía completación como corte para otra palabra o frases, que no quiso completar por algún motivo que desconozco? Si, ciertamente lo es.

Inhalo hondo y su perfume sin olor en específico se adentra en mis pulmones, hipnotizandome como una estúpida y enloqueciendo la poca dignidad que trataba de mantener, tanto...

Mierda... Me lanzo a su boca con necesidad de probar de nuevo ese rechazo que, aunque no lo haga directamente, indirectamente al no responder es lo que da a entender.

Sus pasos retroceden y debe hacerlo donde yo la arrastro, es decir, cae a la cama conmigo sobre su regazo. Ignoro ese nudo y...

— ¡Muévete tu maldita boca!— gruño sobre sus labios, después de soltar un jadeo bajo, moviéndome con lentitud sobre ella— Besame, Jenn— suplico, conteniendo la voz temblorosa.

Sé que, de hablar mucho, romperé a llorar por mi... Estupidez, por mi dignidad por el suelo al comportarme asi con alguien que no siente nada, absolutamente nada por mi.

Sin embargo, tratar de contenerlo, no es igual a contenerlo por completo, ya que siento algo correr por pestañas hasta caer sobre sus mejillas. Aprieto las sábanas que tengo entre manos y me trago el sonido lastimero que quiero soltar.

Bueno, ya tuve mi respuesta cuando la bese otra vez, pero ¿Acaso tenía esperanza de que cambiará de opinión? ¿Por qué mierda cambiaría de parecer? ¿Por mí? En mi mente suena ridículamente absurdo, no imagino como será hacerlo en voz alta.

Ella solo está, estoica, confusa, curiosa o... Y... ¿Arrepentida?

— Vete— pido al tener apoyada mi frente en su hombro.

— Voy a dormir contigo

Dejo salir una risa más falsa que los sentimientos amorosos que ella tiene por mi. Me quito de encima de ella y me siento a los pies de la cama, limpiando mis lágrimas para recuperar mi patética dignidad.

— Lárgate, monja

— Dormiré contigo— repite.

Ese tono me envía una ola de calor y dejo salir un suspiro para controlar un poco mi cuerpo. Acabo de ser rechazo y a él le vale mierda.

— No quiero castigos— mascullo, manteniendo una fría mirada.

— No tendrás castigos. Nadie lo notará— me estremezco otra vez cuando seriedad en su voz. Mierda... Cierro los ojos y aprieto mis puños.

— No quiero compañía... De ti

Eso me envió una punzada de dolor y su expresión de tristeza solo empeora esa sensación. Una sensación de arrepentimiento por decir algo tan falso.

— Jenn... Lo...

— ¿Puede hacerlo Alessa y yo no? ¿Por qué? ¡Solo quiero... Quiero ver que estés bien!— refuta, cambiando la expresión a una ¿Molesta?

¿Molesta, por qué? Frunzo el ceño y me contengo de ese impulso de callarla con mi boca.

Espera... Mi expresión cambia a una de... ¿Intriga? Si, se podría decir que se trata de eso. ¿Como sabe que Alessa ha dormido conmigo? Hay muchas posibilidades y estoy segura que la más acertada es que ella fue quien entro.

— Estoy bien

— Voy a dormir contigo...

— ¡Solo si me besas!

Dejo mi boca abierta ante ese gruñido inesperado de palabras que jamás pensé que diría. ¿¡Donde se supone que está mi, mi puta dignidad!?

Las mejillas no pueden estar mas teñidas de rojo y desvío la mirada ante su ceño fruncido.

— Kate...— la miro apenas y sus mejillas están ruborizaras— N-no... Yo no... No sé... No se hacerlo...

¿Qué?

Mi asombro lleno de incredulidad me posee y su mirada desviada con las mejillas rojas con un cuerpo que demuestra vergüenza.

«Oh, dioses del más alla»

He robado su primer beso. Ese pensamiento hace que una de las comisuras de mi boca tiemblen para extenderse en una sonrisa satisfecha.

— No es cierto...

Mi corazón golpetea emocionado, esperanzado de que sea por ello que no me haya correspondido, desesperado porque la respuesta sea así y... Joder, con las ganas duplicadas por esa actitud tímida que me muestra.

Carraspea, obviando nuestro tema para arreglar la cama hacer lo que tenía pensado. Dormir.

— Déjame curarte las heridas ¿Donde está lo que...

— Se termino... Jenn— la llamo, trepandome sobre ella cuando intenta evadirme en la cama— Besame y... Después duermo...

La ducha podría darmela después de lograr mi objetivo. Muerdo su labio inferior lentamente y su aspecto se ve jodidamente hermosa, bonita... Perfecta con las mejillas rojas, mirándome con curiosidad.

— Solo sígueme, mueve tus labios sobre los míos...

Recorro con mi boca su mejilla, dejando algunos beso donde tiene el color rojo y siento su cálido aliento golpear mis labios por su boca entreabierta. Hago un etéreo roce, tanteando la zona para no caer como estúpida otra vez por su rechazo, y mis labios caen sobre los de ella.

Casi jadeo cuando siento su nerviosismo en los movimientos que hace sobre mi boca e intenta imitarme como puede y eso... Diablos... Me envía una deliciosa palpitación a mi centro.

Así sea falso o patético. Puede que mañana se arrepienta y no vuelva aquí por las noches para entrar como si fuese su habitación.

—Joder —gruño para después volver a besarla.

Jamás me sentí tan húmeda por un simple beso inexperto, nervioso, un beso de una religiosa.

— No sabes las ganas que tengo de arrancarte esa mierda de ropa— jadeo descaramente en oído.

Me alejo con una fuerza increíble de voluntad y me acomodo en mi lugar favorito, con mi posición abajo y con una estúpida sonrisa que demuestra mi felicidad.

Así sea por hoy.

La veo pestañeando unos segundos y su cara empeora, sus dedos acarician sus labios y su lengua... Dioses. Esa lengua lamiendo sus labios lentamente, saboreandome, o quizás controlando las arcadas.

Mi emoción de reduce a 30% y la probabilidad de que lo piense son 90% como mínimo.

— Vale... A dormir

Se desliza por dentro de la sábana y ella, ella... Si ella. Es ella quien se acerca a la boca unos segundos, invitándome a mover los míos, pero esa emoción se redujo.

— Buenas noches, Kate

Suspiro corto y mantengo los ojos cerrados para demostrar que intento borrar esas sensaciones que me provocaron sus besos inocentes.

— Buenas noches, Jenn

...-----...

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Comments

Kelly Sanchez

Kelly Sanchez

hasta que por fin se te dió Kate... me gusta este capítulo de verdad felicidades 👍👏

2023-02-23

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