16

No, no, no, no.

¡Ah!

Mis facciones se contraen de excitación y siento la humedad llenar la palma de mi mano cuando se desliza por medio de mis labios superiores.

— Jen...

Quise retener el gemido con su nombre, pero es como si mi cuerpo no quisiera que lo hiciera. Todo mi cuerpo esta cubierto de sudor y espalda arqueada por las sensaciones que me recorren, quedándose en mi vientre bajo y esperando ser liberadas con urgencia.

Hice lo que pude en no hacerlo. No quería hacerlo, pero es inevitable cuando recuerdo su cuerpo bien formado y la imaginación no ayuda, solo me moja más cuando se pone hacer de las suyas.

Ahora... Ahora es la segunda vez que voy a correrme. Cierro mis piernas y el gemido lo cubro con mi mano libre porque era bastante alargado.

Apenas puedo mantenerme de pie y abro el grifo para que mi cuerpo se enfríe, porque estoy caliente y me gustaría mucho poder controlarla.

Todo empeoró desde que la ví en aquel vestido holgado. Los sueños son intensos, la imaginación se pone a volar en la mínima distracción, mis ojos me traicionan buscándola y mi corazón ya me ignora, solo late esperando ser correspondido.

Pero es masoquista, y no se cuantas veces ha caído desde que comenzó la primera clase.

— ¡Joder!— golpeo la pared dos veces con el mismo puño y duele como el demonio. Siento el dolor crudo centrarse en mis nudillos y vuelvo a impactar, ese vez soltando algunos sollozos de decepción de mi misma.

¿Como puedo masturbarme al pensar en una persona que no le importo? Jamás, en mi corta vida, habia hecho esto. Me masturbaba pensando en diferentes manera de f*llar, sin pensar en una en específico, solo imaginar cómo lo hacia y ya.

Siquiera con seguir follando a la directora y Alessa, la imaginación se empeña en imaginarla en ella. Solo a ella y como podría tomarla.

Sus clases son agradables. He aprendido algunas cosas y claro... También agrega cosas de su señor. De hecho, tiene una asignación y cierta hora para hablarme de eso y... Solo la escucho, o eso creo, porque es hermosa cuando demuestra que le encanta.

Muestra una expresión feliz.

— ¡Dios mío!— gritan cuando tengo un pie fuera del baño.

Levanto la mirada y Alessa está de espaldas para no seguir mirandome desnuda.

Olvidé tomar una toalla y no pensé que la necesitaría tampoco, ya casi es momento que las aprendices estén en sus dormitorios.

Respiro hondo, espantando el nudo en mi garganta que tenía formado y dejo salir una risa algo falsa mientras pongo un camisón grande para cubrirme hasta mi trasero.

—Creí que estabas a punto de dormir, Al.

—Quería verte y... darte las buenas noches— murmura con duda.

De eso tengo bastante, y son bastante buenos combinados con excitación. Me tumbo a la cama y tomo la tablet entre mis manos para poner a reproducir algo de música.

— Gracias. Buenas noches para ti también... Volteate, Alessa, ya estoy vestida.— comento risueña sin verla, porque estoy concentrada en buscar una música entretenida.

—¿Por qué no has cenado?. La comida fría no es buena, Kate— reclama con una sonrisa.

¿Cena? Frunzo el ceño por sus palabras y su sonrisa se desvanece cuando está con su mirada recorriendo mis piernas. Descruzo las piernas para dejarlas entreabiertas y dejo salir una risita maliciosa cuando la veo pasar saliva con las mejillas rojas.

— Mmm... Estaba bañandome. Además, ya la cena pasó y dudo que me hayan apartado mi ración— ronroneo. Vuelve a pasar saliva y desvía la mirada cuando se percata de mi vista sobre ella.

Carraspea suavemente y se hace a un lado, señalando la bandeja que está sobre la mesa.

Eso no estaba ahí cuando entré a bañarme. Supongo que ella lo habrá traído cuando entró aquí. Espero que mis gemidos no hayan sido tan altos como para ser escuchados.

—Kate...

— ¿Hmp?

Me levanto a buscar la comida mientras espero la pregunta que quiere soltar, pero que no lo hace... ¿Nervios? Quizás sea eso por la respiración alterada que lo percibí así.

Regreso un mechón de cabello que tiene fuera de lugar y enarco la ceja para que no lo piense mucho. Somos del mismo tamaño, pero ella parece más pequeña cuando se encorva.

—Creí que ibas a decirme algo, Al —murmuré cerca de su oído y bebo un sorbo del jugo que me han traído— Ve a tu dormitorio, no quiero que te castiguen por desobedecer— sugiero, inclinándome para tomar la bandeja y regresar a la cama.

Pensé que no comería esta noche, me alegro que Alessa sea así de amable.

— ¿Puedo dormir contigo?

Sus palabras me obligan a detener los movimientos de mi boca y mirarla sorprendida por su propuesta... Peligrosa, además. ¿Dormir conmigo? No creo que eso este permitido.

— Te vas a meter en problemas, Al— río por lo bajo y empiezo a comer al sentarme en la cama.

Estruja sus dedos lentamente con las mejillas sonrojadas y la mirada en mis pies. Avergonzada o nerviosa, ¿Quizá, ambos?

— ¿P-puedo?

Dejo salir un suspiro más de diversión que de estrés y vuelvo mis ojos a ella que ya está mirándome, se podría decir con expresión de abandono.

Dejarla dormir implicaría, no hacerlo yo misma. Estaría al pendiente de la hora en que debe levantarse para que se vaya a su dormitorio y así no tengamos problemas ambas. Reviso la hora y... Puede ser.

— No tengo problema con eso, pero ¿Por qué?— cuestiono, terminando mi último bocado.

Se me hace normal comer como un animal frente a ella. Dejo la bandeja sobre la mesa cuando ya no queda nada que comer y beber para volver a la cama y invitarla a que se una a mi.

— Lo vi... En tu tablet, en los dibujos animados...— sonrío de lado, confusa, hasta que lo entiendo.

Creo haberle mostrado un Anime donde se mostraban unas chicas haciendo eso.

Me hago con mi lado de la cama que es pegado a la pared y espero que Alessa tome el suyo. Creí que dormiría con el atuendo caluroso, pero no, se quita todo hasta quedarse en una fina tela que muestra toda su ropa interior.

Espero que mis manos se queden quietas.

— Ven, Al. Hora de dormir— asiente con timidez y se acuesta en su lado con su debida distancia.

Esta casi al borde de la cama. Enarco la ceja por... Distancia y luego no me contengo de reír.

Yo mantengo mi usual manera de dormir -dormir boca abajo- y apoyo mi cabeza en el brazo para no dejar de mirarla. Una malicia se hace presente y la invito a que se acerque con mi dedo índice.

— ¿Por qué tan alejada, Alessa?— murmuré cerca de ella cuando se puso de costado.

Mantiene el silencio durante unos minutos hasta que su mirada baja a mi boca, una mirada fija unos segundos y después a mis ojos.

— No quiero incomodar... Kate...

Su piel suave se eriza bajo mi tacto cuando deslizo mi mano por su pierna bajo esa tela bastante fina y reveladora.

— ¿Hmm?— tarareo en cuestión. Abre su boca y la cierra cuando la dejo sobre su cintura— No pienses eso.

Asiente apenas y se acerca mucho más a mi hasta que nuestros respiraciones se unen.

— ¿Sabías que eres hermosa, Alessa?— ronroneo mientras mi mano reanuda el ascenso a sus pechos. Niega lentamente con la mirada cabizbaja en mi— Eres hermosa...

Hago un etéreo roce con sus labios entreabiertos, dejando un pequeño beso para después atrapar unos de sus pechos. Su expresión de asombro es tierna.Jadea en mi boca y su mano detiene la mía.

Reí por lo bajo ante eso y saque la mano bajo ese atuendo revelador. ¿Así lo tendrá Jenn?... Si es así, cuánto me gustaría verla dormir.

Me a abofeteo mentalmente y me centro en el descenso que tiene, ahora, mi mano. Bajo la mirada y me recorre un estremecimiento cuando su mano deja a la mía entre sus piernas.

— Gracias, Kate. Nadie...— jadea cuando mis dedos de adentran bajo sus bragas—, nadie me lo había dicho.

— Ya lo sabes...— disfruto de sus facciones contraídas de placer y su cálido centro, mucho más cuando recibe dos de mis dedos tan fácilmente— y nadie puede dañarla...

Hago a un lado ese pensamiento que me invade. Ese que me recuerda que la mia fue dañada y yo no pude hacer nada por eso, absolutamente nada porque no estaba a mi alcance.

De ser así, el que lo alcanzara solo empeoraría mi situación. Así que lo evito, al igual que las lágrimas y me centro en los gemidos que cubre la pelinegro cerca de mi. Sus jadeos cubiertos son tiernos.

¿Quien diría que una noche sería así de entretenida en esta cárcel de monjas?

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