Los sueños son tan relajantes, son paz y tranquilidad. Cuando estas en ellos nada perturba eso que sientes, nada te afecta y lastima.
Simplemente paz hasta que tu cuerpo esta despertando de esa relajación en la que se encuentra.
Justo como yo en este momento, cubro mis oídos cuando una campana empieza a sonar "tum... Tum... Tum...", gruño cuando eso no evita que pare de oírlas. Quito las mantas con brusquedad de mi cuerpo y me levanto para caminar al baño a bañarme y cepillar mis dientes.
Tengo mi cuerpo mugriento por ello. Me trago la queja cuando el agua esta helada y esta como hielo cayendo en mi cuerpo recién despertado.
«Mierda» Ayer el agua no estaba tan helada. Tardo algunos minutos lavar mi dientes y destilo agua a cada paso que doy a la cama mientras seco mi cabello mojado.
Mi cuerpo tiembla por el frío y cuando voy a cerrar la ventana alguien toca la puerta.
— "Il siñir ni li gisti qui comis tirdi" —farfullo al siguiente toque.
«Que molesto». Creí que debíamos ir por nuestros propios medios, no que vendrían a buscarnos.
— ¡Pasa! —gruño por la insistencia mientras, otro soplo antes de cerrar la ventana, me envia un escalofrío. Respiro de alivio cuando logro mi objetivo y me vuelvo a la persona quien entró.
—Buenos dias... Kate —saluda con la mirada abajo.
Parece que las monjas son apenadas. "Otro descubrimiento». Eso sería provechoso para el objetivo que tengo en mente, pero no ahora y con una monja que puede empeorar mi situación, es decir, con una alma inocente si sería fácil que con alguien que sabe que esta mal.
Camino como si nada a la mochila donde tengo la ropa.
—No tengo hambre, si es lo... —mi estomago me traicionó, demostrando lo contrario y eso provoca enrojecer mis mejillas rápidamente. «mierda»
Mantengo las manos quietas y lentamente subo los ojos a la mujer. Su mirada gris ya esta sobre mi y su boca mostrando una sonrisa.
«Genial. Se está burlando de mi»
—No tengo hambre —mascullo, agarrando una sudadera para ponérmela.
— No lo parece.
— Ayer no comí ¿y hoy si se acuerdan que me tienen aquí?. Me fuese traído unas golosinas para almenos aguantar medio año —gruñi, ahora, buscando un short ya que no consigo unas bragas.
Una incomodidad se presenta en mi nariz, pero ignoro ese hecho cuando estoy colocando el short en su sitio.
«Tranquila, Kate. Calma», me motivo. Solo me tengo a mi misma aquí y no se si sera suficiente para entrar en locura durante todo el tiempo que este aquí. «Puto J», debía decir que iba a mantener y así me fuese escapado de mi casa antes de entrar aqui.
— Entonces tendrías que llenar tu bolso de golosinas— comenta risueña mostrando una perfecta sonrisa que derretiría a cualquiera.
«¿Tambien se hacen las chistosas?. Interesante». Voy a tener un diario en mi tablet sobre las cosas que no sabia de las monjas.
— ¿Que quiere, señora?— hablo con desdén.
— Tu com...
— No tengo hambre.
—Dios mío —la escucho suspirar— Tus clases van a empezar, Kate.
—No tengo un guía. Asi que no saldré de aqui— aseguro. Eso leí en lo que me dieron ayer.
No me importa si la estoy desafiando. Lo que digo es verdad y no me voy a meter en los salones de esas niñas inocentes.
— Lo han tomado en cuenta y ya esta todo listo.
«Genial». Dejo salir un suspiro cansado y tomo la tablet para luego buscar algo que me sirva para escribir, pero en este cuarto tan básico no hay nada que sirva para esa función.
Mejor para mi. Volteo para irme al lugar donde se supone son las clases y me sobresalto cuando la mujer esta detrás de mi, al punto que casi caemos si no es por ella que esta sujetándome por la cintura.
«Mierda»
Mis latidos se aceleran de repente por tan... Extraña cercanía. ¿Como es tan escurridiza? No escucho cuando se mueve de un lado a otro.
Suspiro lentamente y me alejo con actitud diferente por su cuerpo rígido. Abre su boca... Y la cierra cuando le doy una mirada de advertencia.
— ¡Por favor, me voy adelantar para no infectarla!— ironizo, caminando para salir al pasillo que esta vacio.
Los dormitorios están vacíos, ¿como lo sé? Porque están abiertos de par a par. Camino el largo pasillo sin dejar de curiosiar cada habitación y... Joder... Son tan sencillas que me asquean. No hay ninguna cosa tecnológica, fotos, nada. Nada que indique algo de mundanos.
«Fuck»
Al llegar al final del pasillo, se encuentran escaleras que te llevan al segundo piso, una puerta que esta cerrada en medio y a la derecha lo que me da a entender es la sala de estar.
Me cruzo de brazos, esperando a la señora y unas monjas entran por la puerta, mirándome al momento para después persignarse y largarse a donde no me importa.
Cierro los ojos, apretando mi mandíbula y dejo salir un suspiro cansado. «Paciencia». Un agarre cuidadoso me indica que suba para el segundo piso y mi enojo se activa, soltando con brusquedad de su agarre.
—No me toque —mascullo
— Kate...
Subo rápidamente, ignorando si me llama o no y me encuentro con un piso limpio. No dire que brilla, pero si esta impecable. «Wow. Ni en mi casa»
Decido empezar a caminar y la algarabía de niñas se escucha, tambien de adultos e imagino que son las monjas dando su clase, sin embargo, cuando me ven pasar, se callan. La primera se muestra horrorizada e imita a las otras de abajo y cuando salgo se que campo de vista se escuchan las peticiones al señor.
Aprieto mis puños y me contengo de soltar malas palabras al pasar por los siguientes y las miradas horrorizadas por parte de las monjas las siento en mi cuerpo.
«Calma, Kate»
El pasillo es mas extenso que el de abajo, ya que pueden caminar mas dos personas juntas. Los salones son llamativos, y parece que sus clases no son solo del señor.
Eso es bueno. Al menos no serán descerebradas llena solo de creencias del señor.
Llego al final y me detengo frente a una puerta con candado; a la izquierda uno sin seguro y a la derecha también. ¿Tendré que esperar? Porque nada me indica que haya alguien dentro de estos... ¿salones?
Me recuesto en la puerta de brazos cruzados y espero a la señora que es retenida por quien da clases, luego por las niñas que las saludan, tampoco obvio la parte donde las monjas le susurran algo cuando me miran.
Miradas de asco, miradas horrorizadas, como si fuese el mismísimo demonio en persona. Y lo voy a ser mas adelante para que en ese momento si puedan considerarme uno.
¿Le estaban dando consejos o qué?. Tarda en llegar a mi, aproximadamente diez minutos. Abre la puerta a mi derecha, encendiendo la luz al momento y en ese mismo momento, estornudo dos veces de diferencia un segundo.
Sorbo mi nariz y vuelvo a estornudar. «mierda, lo que me faltaba»
Tomó asiento en el segundo lugar y la mujer esta donde se enciende la luz. Sorbo mi nariz y debo inclinar mi cabeza para que esos malditos mocos se queden en su sitio.
— ¿Cuanto debo estar aqui?
— Solo sera una hora. Tus asignaciones las están decidiendo— tenso mi cuerpo y volteo a mirarla como puedo por mi posición.
Detiene sus pasos al momento, con sus manos sobre su vientre.
— ¿Cuanto debo esperar aquí a quien vendrá?
— No mencioné que vendría alguien— dice, demostrando confusión.
El enojo empeora en milisegundos y aprieto mis puños para poder contenerlo. ¿Que dijo?
¿Para qué mierda me trajo aqui?, oh... Claro, para que sintiera el desprecio que me tienen las demas, para que viera que nadie en esta mierda ve la normalidad que yo veo en lo que soy.
Jamas creí que no fuese tan obsesiva en lo religiosa, porque es una de ellas, así que era imposible que no sintiera esa negatividad por mi gusto. Lo que no crei, es que fuese asi... Tan... Mala... Quería que sintiera tal sensación de...
— Humillación... Me querias humillar ante los tuyos...— murmuro, levantándome.
La mirada la mantengo en la mesa de madera y el enojo me recorre todo el cuerpo, queriendo liberarse en cualquier segundo.
Pues ya logro su objetivo. Ya sentí esa sensación de rechazo y a pesar que tambien sentí miradas curiosas por parte de las aprendices, todo fue anulado por sus malditas monjas.
Aquí nadie cree en lo que yo. No tenía que recordármelo.
Mis pasos se mueven a la salida con total seguridad, pasando de la mujer que me esta mirando confusa por mi actitud.
¿Ahora se hace la confusa?... Pues que le den. A mi me vale.
Abro la puerta para largarme al lugar donde no debí salir y una mano lo impide, volviendo a cerrarla. Atasco el gruñido en mi garganta y trato de calmar los temblores que recorren por el enojo, frustración, humillación, decepción... Que siento. Todo me esta abordando con rapidez.
Mis mejillas duelen por la presion que hago en mi mandibula, ya que aun tienen las marcas de papá.
— No es asi, ¿por qué piensas que todas aqui quieren atacarte?— pregunta con esa tranquilidad estresante.
Siento su cuerpo pegado al mio, tan... Extraño.
En mi pecho retumban los latidos y cierro los ojos con fuerza para calmarlos. Esa mujer no lo hace con esa intencion «calma, calma»
Volteo para darle la cara y su ceño fruncido esta marcado, esperando una respuesta de mi parte.
— Porque son unas mal... —me recorre un escalofrío ante esa suavidad interrumpiendome.
— Dios, Kate —su dedo indice cae en mis labios y sus ojos tambien, mostrando algo de curiosidad cuando nota mis mejillas enrojecer— Malas palabras, aqui no.
Desvío la mirada y ella deja de tener sus dedos sobre mi boca y al mismo momento siento una caricia de su parte antes de quitarlos completamente.
«No es eso, Kate»
Dejo salir un suspiro, por primera vez que stoy aqui, nerviosa por su cercanía. Pero... Solo es inercia, después de todo, ella no siente lo mismo que yo por su tacto. Para ella solo es cercanía y ya. No esta nerviosa y tampoco sonrojada.
Ella ese tipo de cosas las siente es con hombres.
»— creyentes de dios— murmuro, regresando la mirada a ella.
Aprieto mis puños cuando vuelve a mirar mis labios y esa tranquilidad envolverla cuando a mi me tiene nerviosa.
— Todas aqui odian mi naturaleza. Todas me tienen asco— gruño y eso la hace retroceder un poco— ¿Crees que no lo noto en sus miradas? ¿crees que no se cuando alguien hace lo posible por tenerme lejos?— la vergüenza es opacada por mi enojo— ¿¡Crees que no se cuando alguien me desprecia asi como todas las hipócritas que te saludaron!?
Abre su boca y la vuelve a cerrar cuando sabe que tengo la razón y su religión no le permite defender porque eso sería mentir. Los sentimientos me abruman y me dejan vulnerable unos segundos.
— No me jodas, Jeanne. Soy un maldito ser humano que siente —contengo las lágrimas—, y siento claramente cuando hasta tu cuerpo rechaza mi cercanía.
Y no es algo que debería afectarme tanto, pero estoy al borde del colapso cuando no tengo a nadie para hablar fuera del "cristianismo".
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Comments
Celeste Lopez
Si es eso Kate 🤣🤣🤣🤣
2025-01-05
1