10

Al dia siguiente me puse manos a la obra; lave toda mi ropa que estaba sucia, absolutamente todo. Quedé en una toalla mientras lave con detergente que conseguí en el baño y suerte la mia que el baño no se le va el agua.

Colgué la ropa en mi invento que cree hacer y me adentré otra vez a mi cueva. Por suerte el sol estaba que ardía sobre tu piel y el viento no haria que tocará tierra. Solo debía esperar que todo estuviera seco y listo.

Es bueno saber que sirvo para algo. Enciendo la música de mi tablet y me acuesto boca abajo en la cama. El desayuno no se quien lo trajo aqui, así que diría que mi estomago esta tranquilo. Y... Intentaré ir por el almuerzo ¿vale, estomago tragon?

Dejo salir un gruñido cuando tocan la puerta con mucho nerviosismo y dejo en pausa la música para ver quien coñ* molesta. Cubro mis partes privadas con la toalla y accedo a que pase quien sea que toque.

Frunzo el ceño por la chica y... Una sonrisa crece en mi boca.

— Alessa, que sorpresa.

— Oh, dios. Estas desnuda— dice, tapando sus ojos cuando los desvía. No me contengo de reir y cruzo mis piernas.

— Estaba en mi clase de anatomía, ya sabes —insinuo— ¿Que necesitas?... Puedes verme, ¿vale? Tengo lo mismo que tu y estoy cubriéndome.

Asiente con la cabeza y descubre su rostro que esta muy rojo para luego mirarme a los ojos. Sus manos en su pecho en puños y su mirada conteniéndose de bajar mucho mas.

— ¿Por qué no has ido al comedor?— murmura

— No sabía que podía, además, no tengo alguien con quien conversar allá afuera, así que estoy bien aquí— refuto, mirando mi tablet para buscar un video de "anatomía"

— Allá fuera todas quieren saber de ti, solo que... Ehm... No saben como pedirlo— susurra apenas. Río divertida y vuelvo a mirarla.

Sus ojos estaban mirandome de arriba a bajo y cuando la capturo su rostro enrojece mucho más quitando sus ojos de donde escaneaba.

Extiendo una sonrisa maliciosa al encontrar a mi primera víctima.

— ¿Solo afuera?— enarco la ceja, volviendo al aparato.

Si es curiosa debe preguntar que estoy viendo.

— También me incluyo. Siquiera sabemos tu nombre— eso me hace sacar los ojos de la tablet y ponerlos en la nerviosa chica.

¿No saben mi nombre?, pero recuerdo que la señora Jeanne me nombro cuando estábamos con la mujer obstinada. Ella estaba presente, lo recuerdo. ¿Donde se encontraba que no lo escucho?

— Kate Jöhnsson, mucho gusto, Alessa— extiendo mi mano con una pequeña sonrisa.

Frunce el ceño, mirando mi mano y luego a mi.

— Ahora no eres tan...

— Las lecciones fueron buenas— la irrumpo.

«Las marcas están en mi cuerpo»

Ahora es ella que sonríe con nerviosismo y estrecha mi mano tendida.

— Es un gusto, Kate.

— Disculpame por estar... del aparato, es que esta parte es algo difícil.

Vuelvo la mirada a la tablet y miro de reojo como la chica curioso intenta ver lo que yo veo en el aparato. De esto hablo cuando digo de inocencia corrompida.

— ¿Quieres acompañarme en mi clase privada?

— ¿Privada?— cuestiona confundida.

— Ya sabes. Aquí no pasan esta clase porque es avanzada y ustedes están empezando apenas. Es por eso que uso auriculares, ya cuando expliquen esto sabré de un poco— alego. Ella forma un rostro de sorpresa y le ofrezco un auricular— y bueno, como es avanzado no dejan que las aprendices lo vean— muestra cara de "romperé una regla"— Ya sabes, para que todas sepan por igual

Vuelve a mostrar un rostro de sorpresa y luego frunce el ceño.

— ¿Si lo veo... No estaré pecando?

«Casi» Crei que no haría esa pregunta ya después de unos minutos.

Respiro hondo y dejo de ofrecer el auricular con un rostro de molestia con algo de indignación.

— No, porque solo estas conociendo tu cuerpo. No tiene nada de malo, pero no importa...

— Esta bien. Quiero saber mas de mi cuerpo— se apresura cuando me alejo.

Retengo la sonrisa maliciosa que quiere escapar y muestro un rostro incrédulo.

— ¿No te sentirás mal por las demás? ¿Podrás esconderlo unos dias de las hermanas?. Para mi es difícil, ya que no me gusta ocultar lo que sé, pero es necesario para que las hermanas no me tachen de tramposa— farfullo con una mueca y su sonrisa nerviosa aparece.

— No tendré necesidad de mentir si lo escondo bien.

Objetivo logrado.

La emoción de saber que mi plan esta andando me recorre todo mi cuerpo con mucha rapidez. Esa anciana se dará cuenta muy tarde que sus niñas están corrompidas por el placer. Esa será mi venganza por lo que me hizo la muy perra, también a las hermanas por culparme de ladrona.

— Así es. Ocultar bien y no habrá necesidad de mentir.

Le ofrezco el auricular nuevamente y ella se lo coloca en su oido derecho mientras yo en el izquierdo para despues dar inicio a el vídeo.

Los jadeos bajos de la chica se escuchan pausados mientras acaricia cada uno de sus pechos. Nos da una perfecta vista de su cuerpo y mayormente de su intimidad que se esta humedeciendo en cada toqueteo que se da.

La chica a mi lado se remueve inquieta y eso me indica que esta sintiendo esa sensación... Excitante.

Se escucha el "oh, dios" por la mujer cuando baja sus caricias y su protuberancia hinchada, con clara invitación para que lo toquen para mas placer.

Muerdo mi labio inferior cuando extiende esos pliegues y la humedad desborda de ella hasta llega a su c*lo. La chica vuelve a removerse y mis ojos caen en ella. Pauso el video para hablarle y puedo notar su respiración bastante agitada por esa sensación que esta creciendo en su vientre bajo.

— ¿Estas bien?— cuestiono, tocando su frente llena de sudor— estas caliente, Alessa..

— Si, solo... Es extraño... ¿De-debo hacer... eso? ¿Tu l-lo has hecho?— balbucea, estrujando sus dedos sobre su regazo

— Lo iba hacer cuando tocaste— río por lo bajo— hay que estar desnuda como puedes ver, pero debes hacerlo cuando te sientas preparada.

No pensé que su inocencia y los gemidos, me crean mas humedad y es extraño... Cuando intente ver en la celda de castigo, el asco de tocarme no me dejaba masturbarme, pero ahora... Ahora es lo que más deseo... Los recuerdos del beso forzado llegan a mi cabeza y lo saco al mismo momento.

«Eso no»

Veo de reojo que Alessa aprieta sus puños sobre su pecho y su respiración esta alterada al momento que la mujer acelerada sus dedos sobre su c**toris y ahora son "dios, si... Eso". Nombra a dios no se cuantas veces e imagino el rostro de sorpresa de la chica.

Sus fluidos aumentan el doble cuando se corre y se ve su intimidad palpitando al momento.

— Fácil ¿no?. Solo debes conocer tu cuerpo y cuando dejas salir esos sonidos es porque sabes cada parte de ti .Yo podría ayudarte, pero...— miro su atuendo de arriba a bajo y formo una mueca— tienes muchas ropa, Alessa.

— Eh... Vale... Creo que... Me iré

«Mierda» Creo que traume a la pobre por las tantas sensaciones que experimentó con los sonidos y vistas que le dio la mujer. Y es que por mas inocente que sea, la pornografía es inevitable que no te moje.

— Respira, Alessa— sugiero al verla bastante agitada— Cuando te tranquilices, vas a tu dormitorio.

— Vale

Me envuelvo bien en la toalla, dejando la tablet sobre la cama y camino a buscar algo para cubrirme el cuerpo. Siento sus ojos en mi espalda y mi cuerpo se pone rígido al saber que puede ver las cicatrices en mi espalda.

Dejando eso de lado, estoy evitando de sobremanera ignorar esa sensación de querer besar esa boca religiosa. Siquiera me correspondió cuando lo hice y joder! ¡Tan...! ¡Maldición! ¿Por qué tengo ganas de verla? ¿Por qué c*ño quiero que me corresponda?

«Son las hormonas, Kate»

Empiezo a recoger la ropa tendida que ya esta seca. Wow, ¿Cuanto tiempo paso desde que esa chica llego?

— ¿Esto estaba aquí?— se impresiona desde la ventana

— No. Tuve que crearlo— menciono con una sonrisa divertida— ¿Te has calmado?

Asiente con la cabeza y se hace a un lado cuando estoy por entrar para ponerme algo de lo que he lavado. Esa sensación de ser observada minuciosamente me recorre y siento la incomodidad otra vez. Porque no me gusta que me detallen tanto.

— ¿Que le pasó... A tu espalda, Kate?— cuestiona haciendo un etéreo roce en lo mencionado.

Mi cuerpo se tensa al momento por tal sensación incómoda y le doy la cara en clara señal que su acción me disgustó demasiado por la expresión que estoy formando en este mismo momento.

Con que me haga la pregunta era suficiente ¿para qué me toca, para ver si era mentira?.

— Necesito cambiarme, Alessa.

Su expresión cambia a una arrepentida y su boca quiere soltar palabras que sé me va a molestar, porque serán relacionadas con el señor.

— Es complicado, y espero no lo digas. Nada de lo que pasó aquí— hago ahínco hacia el suelo y dejo salir un suspiro para no sacarla a patadas— Estaré en problemas, ¿recuerdas?

— Lo siento, no he visto nada. ¿Puedo...?

— No hay problema, mañana a la misma hora.

Asiente nerviosa, hace una reverencia y despues se va.

Espero pueda cumplir con eso de no decir nada. ¿Sabrá mentir? Porque estoy segura que si tiene amigas, le preguntarán que tanto hacia aquí y ahí será la mentira.

Hacer esto precipitado no fue buena idea, mucho menos cuando no se nada sobre ella y su comportamiento. ¿Mentirá, ocultará?. Tendría que esperar y ver si sabía hacerlo.

Imagino que ya explicaron sobre mi atuendo diferente, porque sino, me fuese hecho preguntas relacionadas a mi ropa o es que su desorientación era tan alta que no pudo soltarlo, o soltar las preguntas que quería hacerme. Bueno, si es que tenía preguntas para mí.

El daño ya esta hecho y no puedo retroceder.

Dejo caer la toalla y reviso mi herida frontal. El dolor esta, porque no es posible que desaparezca solo por esa simple... ¿Crema?, pero si me alivio mucho al punto de hacerme dormir.

Tan raro. Si quiera me percate cuando se fue.

El desayuno lo debe haber enviado la anciana pervertida con una de sus... Monjas. Es la unica que puede ordenar entrar sin permiso a uno de los dormitorios.

Cubro mi cuerpo con una de mis sudaderas ahora limpias y un leggin con las zapatillas. Dejo la melena suelta para mi nueva aventura. Desisto de la idea de quedarme encerrada, voy a merodear cada rincón de este lugar y conocerle para cuando me vaya.

Saco la mano para verificar la temperatura del sol y podre soportar su calentura o me sancocho por el calor con la sudadera que llevo encima. Regreso por mi tablet con los auriculares y procedo a mi aventura, porque no saldre por la puerta.

— Caliente.

Estoy pensando seriamente en las decisiones que estoy tomando los ultimos minutos atrás y creo que... Debo pensarlos más.

— ¿Kate?

Me azota un escalofrío en mi cuerpo y queda en un parálisis total al reconocer ess voz que habló a mis espaldas. Me atrapo con un pie afuera de la ventana, la mitad de mi cuerpo esta afuera, paralizado y apenas respirando.

«Actua normal, Kate»

No pasa nada entre nosotras, no hay absolutamente nada por el qué estar nerviosa. Es una religiosa mas que intenta imponer su creencia sobre mi vida y tratar de que vuelva a ser algo que nunca fui.

Eso es. Papá le dijo que lo hiciera y por eso esta tan insistente en venir y entrometerse aqui en mi dormitorio para ganar mi confianza. «Tambien es una hipocrita, Kate» Repito muchas veces esa advertencia con los ojos cerrados y volteo a mirarla.

— No recuerdo permitirte entrar sin permiso— digo con mi cuerpo tenso.

Lleva ese atuendo que cubre todo, absolutamente todo el cuerpo y solo esta descubierto es su rostro y manos. ¿Como pueden soportar tanta calor? Yo con esta sudadera ya me estoy evaporando.

— Lo siento.

Pasan unos minutos que la mantiene luego en un parpadeo, sus ojos bajan a mis labios entreabiertos. Mis puños se aprietan por la sensación que surge en un instante y desvío la mirada cuando quiero imitarla.

«Es fácil»

— ¿Que quieres?.

— ¿Podrias no preguntarme eso cada vez que me ves?— cuestiona, recortando la distancia entre ella y yo.

Decido regresar adentro la otra mitad de mi cuerpo y me aparto a unos cuantos metros de distancia de su posición ahora frente la ventana y yo a los pies de la cama, sentada.

Estoy buscando la manera de calmar los latidos de mi corazón.

— Es curioso que una religiosa se acerque a mi sin sus hipocresías cristianas, por eso lo pregunto y lo vuelvo a repetir ¿que quieres, Jeanne?

Las demás monjas siquiera me ven, y cuando lo hacen están con esas estúpidas oraciones o persignandose con rapidez. Es lógico que quiera saber porqué no es como las otras. Lo demostró frente a papá, e incluso con las otras en mi primer día ¿por qué sigue con la hipocresía?.

Su preocupación, lágrimas, lastima, arrepentimientos... ¿por qué?.

Vuelve a recortar la distancia y entra una desesperación o ansiedad, no lo sé. Me desespera como puede alborotar mis latidos y me ansía tener su cercanía aunque sea un poco y no... No puede ser, no con ella.

— ¡No te acerques más!— gruño, moviendo mi pierna por su actitud.

Su confusión se presenta al momento y vuelve a dar otro paso. «Esta mujer...»

— ¡Que pares, joder!— le pido, levantándome para detenerla— ¡No te acerques!. Por tu bien no sigas viniendo aquí y vete.— retrocedo un paso con las manos lejos de ella, sin mirarla— No quiero obli...

— ¿Por qué? ¿Que tiene que me acerque, que tiene que venga, que tiene que me preocupe por ti?— niego rápidamente, retrocediendo ante cada palabra que dice y avanza para acercarse— ¿Que tiene? ¿Por qué no me quieres cerca?. Dime y tratare de entenderlo, así mejoraré si...

— ¡Callate! —mascullo, con las manos en mis orejas.

No puedo seguir escuchándola, porque sé como soy y sé que me lanzare a besarla o a confesarle el porqué lo digo. ¿Como puede agradarme su compañia? Así intente demostrar que no lo es, así trate de alejarla con mi actitud fria y obstinada...

En el fondo sé que no es lo que quiero. Y eso no puede ser. Me estoy convenciendo que son mis hormonas y ella no ayuda viniendo aquí a verme, preocuparse por mi, y que ella esta aqui es hipocresía, pero lo dice tan convincente que mi corazón cae como estúpido.

Y no puede... Definitivamente no puede ser asi ¡Es una religiosa hipocrita! ¡Es como papá! ¿Por qué mi corazón no para de latir fuertemente al pensar en eso?.

¿Por qué tuvo que acorralarme en aquella puerta del aula? Todo empezo desde ese momento.

— Kate, dime porqué

— ¡Por que me agrada! ¡Y no puede der asi! ¡No puede!— vocifero, volteando mi cuerpo para impactar mi puño contra la pared.

Lo evite. Lo evadí cuando me centre solo en el dolor que tenía en mi cuerpo, y quizás lo logré, pero tenía que dejar esa nota e ir a la celda para verme y demostrar esas lagrimas de dolor. Lo segui ignorando, y trato de ignorar mucho mas cuando por impulso la bese.

Y por eso... Un puto beso no correspondido lo empeoró todo.

— A mi también me agrada y no veo nada de malo en eso, Kate. ¿Por qué te pones asi?— murmura, deteniendo el puño que iba a impactar en la pared.

Ella no lo entiende. Por eso digo que con una religiosa no. No entienden una mierda.

— Porque eres una creyente...—mascullo— y no sabes nada... No es igual, Jenn

Me golpea un fuerte latido cuando esta cerca de mi. Y solo muestra esa expresión confusa que me pone peor, porque estoy desperdiciando palabras que no va a entender.

Ese agrado que siente es por amistad, compañia, agrado de tener con quien hablar de otra cosa que no sea de religion, pero nada mas. Ella no siente las ganas que yo tengo de besarla o los latidos de su corazón acelerarse cuando me mira.

No siente eso. No lo siente.

— Eso no...

La jalo de sus trapos y vuelvo a adueñarme de esa boca, busco como sea que me corresponda y las lágrimas se reúnen en mis ojos por tal frustración o molestia, al percatarme que ella no hace ni el mas mínimo movimiento para corresponderme.

Empujo su cuerpo lejos del mio y aprieto mi mandíbula para no soltar el llanto por lo bajo que he caido. En mi vida he besado a alguien que no quiere corresponderme, mucho menos dos veces.

— Largate de aquí— mascullo, cubriendo mi cabeza con la capucha de la sudadera y caminando para retomar mi aventura.

No se que expresión forma, no se que hace porque la ignoro para poder retener las lágrimas. Porque no voy a llorar por alguien que no me corresponde y no me va a corresponder.

— Espera— me agarra del brazo y me suelto con brusquedad para seguir mi camino— Kate, ¿Por qué lo hiciste?— agarra mi brazo antes de que tenga todo mi cuerpo afuera— Ya te dije que no me das asco.

¿Piensa que lo hago es por eso?

Mi corazón se aprieta al saber que ella no le va a corresponder como se debe. Así como yo venia diciéndole, evadiendo para que no saliera lastimado, pero el de terco quiso seguir.

Te pasa por cabron y encariñarse muy rápido, porque ella no dejara de ser hetero y cristiana por mi.

Mis ojos caen en ella con la mandíbula bastante apretada y le doy una gélida mirada.

— No entiendes una mierda, monja.

Vuelvo a soltarme y cuando intenta tomarme ya estoy caminando para ver que hay de bueno en esta cárcel patética.

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