—Alejandro, tenemos que hablar.
El rubio se levantó de la cama de mala gana, y no porque su padre le hubiese despertado. Eso era lo que menos le molestaba. Tenía una terrible resaca producto de la borrachera del día anterior, como también tenía recuerdos intactos de lo que había pasado con su amigo Gustavo.
Él se avergonzaba de estar consigo, él le había cambiado por otras personas, muy probablemente, él ya se había cansado de su personalidad aburrida y carácter de niño malcriado.
—No te ves bien.
—No estoy bien. —Compartiendo la mesa del comedor, Alejandro evitó mirar a su padre en todo momento, procurando centrar su atención en la ventana, viendo la nada, ya que él podía estar allí, pero su mente viajaba por diferentes lugares.
—¿Por qué tomaste ayer? ¿Cuántas veces hablamos acerca de esto? —Su padre se mostraba calmado, demasiado calmado, Alejandro esperaba a un Fernando enojado nombrando uno tras otro de los beneficios que perdería por desobedecerle, pero el hombre frente a él solo tenía cara de querer conversar, de querer hablar consigo.
—Gustavo me dijo que se avergonzaba de mí, y ya no quiere estar más conmigo. —La voz de Alejandro se quebró y frente a su padre manifestó en su rostro cuánto le afectaba lo sucedido la noche anterior. Fernando más que nadie podía comprender lo que él estaba sintiendo, él los había visto crecer juntos, ir de la mano desde guardería hasta el grado actual, pasar todos y cada uno de los días de sus cortas vidas juntos, siendo amigos, compañeros inseparables, siendo Alejandro para Gustavo, y Gustavo para Alejandro.
—Debe ser una confusión. —Mostrándose comprensivo, Fernando se acercó a él y acarició dulcemente sus cabellos. —Habla bien con él.
—Yo no quiero buscarlo.
—Pídele que te aclare las cosas, y dependiendo de sus razones tomas una decisión.
—No quiero.
—Alejito.
—Me niego.
—Yo lo llamaré por ti, iremos a cine juntos y tendrán su espacio para poder conversar.
—Si es que le interesa ir al cine con nosotros, porque ahora tiene nuevos amigos. —Alejandro se paró pesadamente, y sin quitar su mala cara comenzó a caminar hasta su habitación—. Papi, me duele mucho la cabeza y tengo ganas de vomitar.
—Ya te preparo algo para calmar el malestar, anda, dúchate y vuelve a la cama.
Gustavo miró las dos invitaciones que tenía para ese mismo día, y hastiado, soltó un fuerte y profundo suspiro. Una era de Jhosep, quien le había invitado a pasar toda la tarde en un club al que pertenecía su familia, había piscina y cervezas. La otra invitación pertenecía al padre de Alejandro, quien le ofrecía una noche de películas junto a su hijo.
Gustavo estaba interesado en Jhosep, y no precisamente como un amigo, Jhosep también había demostrado interés en él, y había sido claro. Pero estaba Alejandro, quien no le ofrecía nada y tenía todo lo que él necesitaba. Él de verdad quería darse una oportunidad con Jhosep, quería experimentar de eso que él le ofrecía, pero primero, debía curar las heridas que él mismo había creado en su amistad con Alejandro. Quería verlo a los ojos y sentirlo su amigo, quería convencerse de que era capaz de solo mirarle como a un compañero fiel.
—Jhosep. —El moreno llamó a este cuando hubo tomado una decisión—. ¿Podemos vernos otro día? He quedado con unos amigos y no sabes cómo se pondrían si les fallo.
—Está bien, pero ya lo sabes, el otro fin de semana eres todo para mí.
—¿Ah? —Gustavo sonrió divertido por su peculiar comentario—. Entonces. Nos vemos el otro fin de semana.
—Nos vemos el otro fin de semana.
Cuando se hicieron las cuatro de la tarde Gustavo terminó de arreglarse y esperó impaciente que el auto negro de Fernando llegara, estaba muy acostumbrado a salir con ellos porque lo hacían desde que eran muy pequeños, pero era la primera vez que una de sus tantas salidas estaba precedida por una "fuerte" pelea. No sabía cómo iba a comportarse al ver a Alejandro, menos después de haberle dicho lo que le dijo. Se sentía idiota, cobarde, se sentía estúpido.
Al visualizar el auto, salió de casa sintiendo como el aire comenzaba a hacérsele más pesado, y en el momento en que Alejandro le dedicó una fugaz mirada todo se hizo más y más confuso, el rubio tenía ese rostro inexpresivo que ni siquiera él podía descifrar, pero por lo menos, de sus labios brotó un "buenas tardes" cuando él subió saludándoles a ambos.
Nunca había escuchado un silencio tan tormentoso como el que estaba sintiendo, no era normal, para nada normal, ellos siempre hablaban estupideces mientras Fernando conducía, pasaban más tiempo haciendo tonterías que quietos, eran hiperactivos cuando estaban juntos, pero en esta ocasión cada uno miraba hacia sus ventanas incapaces de volver a abrir sus bocas.
—Oh, pa', mira, es Santiago, llevémoslo a cine con nosotros.
—No creo que sea buena idea. —Fernando trató de pasar de su hijo enfocándose en el camino, pero Alejandro insistió.
—¿Sí lo molestas para pedirle un favor pero no eres capaz de gastarle una entrada a cine? ¿Eso es lo que me estás enseñando?
—No seas manipulador, además, él se cree un chico grande, así que no creo que le gusten estos planes.
—¿Pierdes algo con invitarlo?
—Tú ganas Alejito. —Fernando enarcó sus cejas y dando marcha atrás acercó su auto a donde Santiago se encontraba, éste estaba tan distraído manipulando su celular que no cayó en cuenta de sus presencias hasta que el castaño pitó dos veces.
—¡Santi! —Alejandro le llamó a todo pulmón—. Ven acá un momento. —El moreno se quitó sus cascos y mostrándose algo confundido caminó hacia el auto, sus cabellos eran alborotados por el viento y su vestimenta casual le hacían ver mucho más joven de lo que era.
—Hola Alejito. —Santiago lo saludó tímidamente, y por puros reflejos reparó a quienes iban en el auto, pero se hizo el que no había visto nada y centró su atención en Alejandro—. ¿Cómo pasaste la noche?
—Tengo un montón de cosas por contarte, ven sube, vamos al cine.
—No creo que sea buena idea.
—¡Iremos a ver Call of honor! No me digas que te la vas a perder.
—Es que yo no...
—Vamos Santi —Fernando se inclinó un poco para poder hablarle—. Yo te invito.
El moreno se quedó varios segundos sin decir nada, valiosos segundos sumergido en un profundo trance que le decía que no debía aceptar una invitación que le conducía a estar junto al mayor, pero para cuando quiso despertar del trance ya se había subido al auto.
—Oh, gracias. —Fue lo único que alcanzó a decir para aligerar su intranquilidad.
—¿Tú eres el chico de ayer en la fiesta? —El moreno a su lado sonrió al verle y él se sintió feliz porque habían dos grandes motivos para distraerle en esa ocasión, a fin de cuentas, no todo tenía que girar en torno a Fernando.
—¿Y tú eres el amigo de Alejito?
—Pues..., sí. —Gustavo sonrió nervioso.
—¿Ya se hablan?
—Santi, ¿llamaste a Jimena? —Alejandro no permitió que Gustavo respondiera, y de paso le lanzó esa pregunta que dejó boquiabierto a Santiago y arrancó una sonrisa de los labios de Fernando.
—Aún no la he llamado.
—¿Por qué pierdes el tiempo? Tú le gustaste y no creo que ella te sea indiferente porque toda la noche se la pasaron tonteando.
—Veo que alguien estuvo travieso anoche. —Fernando sonrió victorioso y Santiago no sabía qué cara poner ni qué decir, quería callar a Alejandro, aunque también quería que siguiese hablando, quería que Fernando supiera que aunque hubiesen personas interesadas, era él quien le gustaba.
—Solo charlamos un poco.
—Y bailaron.
—Santiago baila muy bien —Gustavo intervino sintiéndose un poco más cómodo, ya hasta comenzaba a sonreír—. Hubo un momento en que todos se voltearon a verle.
—Santi. —Alejandro se giró en su puesto para poder verle a la cara—. ¿Por qué no te enredas con Jimena? Se nota que hacen muy buena pareja.
—No puedo enredarme con ella, porque, porque a mí me gusta otra persona.
—Jimena es la chica más guapa de nuestro instituto, debe ser realmente linda esa chica que te gusta ¿cómo es?
—Es hermosa —Santiago bajó la mirada, pero enseguida buscó los ojos de Alejandro mientras sonreía débilmente—. Es castaña, tiene los labios regordetes, un rostro redondo y muy bonito —Santiago dejó que de sus labios escapara un profundo suspiro—, y es alta y tiene tetas grandes.
Todos los presentes rieron divertidos, en especial Fernando, quien hasta se tomó el trabajo de buscar su mirada a través del retrovisor, pero al hacer contacto visual, volvió sus ojos al camino. Pronto llegaron al cine y Gustavo y Alejandro comenzaron a hablarse esporádicamente, luego solo fue cuestión de tiempo para que actuaran como en un día común y corriente.
—¿Qué película quieren ver?
—¡Call of honor! —Alejandro posó junto al cartel promocional de la película y sin tener que decir nada, Gustavo comenzó a sacarle fotos, Santiago les miraba mientras sonreía por sus ocurrencias, estaba tan distraído que no notó la cercanía de Fernando.
—¿Y tú Santi? ¿Qué película quieres ver?
—Santiago. Para ti soy Santiago. —El moreno habló serio sin apartar su mirada de los menores—. Yo quiero estar con ellos.
—Santiago. —El castaño le llamó remarcando muy bien su nombre—. ¿Me acompañas a comprar los boletos?
—Oh claro. —Santiago le siguió haciendo la cola junto a él. El lugar estaba repleto, jóvenes y adolescente predominaban entre el público y en su mayoría iban a ver la tan esperada película basada en un videojuego bélico interespacial, Santiago también esperaba con ansias esa película, pero escondía su emoción para no verse tan infantil.
—Disculpa —una dulce y femenina voz le sacó de sus pensamientos—. ¿Puedo preguntar qué película vas a ver?
—Claro, no hay problema, voy a ver Call of honor —Santiago respondió.
—¿Sería mucha molestias si nos sentamos cerca de ti? —Santiago miró algo confundido a las dos chicas que estaban tras de él, y tratando de ser lo más amable posible, les brindó una sonrisa antes de rechazar su petición.
—Bueno, es que, yo no voy a comprar mi ticket. —A todas esas, Fernando estaba totalmente desentendido de lo que él hacía ya que Santiago estaba a sus espaldas—. Él va a regalármelo.
—Ustedes..., ¿vinieron juntos? —Cuando los rostros de las chicas comenzaron a descuadrarse Santiago cayó en cuenta de lo mucho que podía malinterpretarse lo que acababa de decir.
—Somos hermanos. —Habló rápidamente, llamando a su vez, la atención de Fernando.
—Santi. ¿Qué pasa?
—Nada en realidad.
—Nosotras queremos saber... —esta vez la chica se dirigió directamente a Fernando—, si nos podemos sentar cerca de ustedes.
—Por supuesto, no hay ningún problema —El castaño sonrió amablemente, y luego tendió su mano hacia ellas—. Fernando, mucho gusto.
—Yo soy Vicky y ella es Katia.
—Siempre es un placer conocer a chicas así de lindas. ¿Vinieron solas? —preguntó Fernando ampliando su sonrisa, y Santiago no pudo contenerse, de verdad que no pudo hacerlo, así que sonriendo falsamente miró de soslayo a Fernando mientras con fuerza apretaba sus dientes. Fernando estaba siendo coqueto con chicas que hasta podrían ser menores que él, y ahí sí que parecía no importarle que fuesen unas "niñitas".
—¿Ustedes también han venido solos?
—No —Fernando siguió siendo excesivamente amable, y no paraba de mirarlas a los ojos—. Hemos venido con mi hijo y el mejor amigo de éste.
—¿¡Tienes un hijo!? —Ellas preguntaron en unísono mientras incrédulas, miraban a Fernando de arriba abajo—. Vaya lástima.
—¿Por qué una lástima? Si un hijo es toda una bendición.
—¿Cuántos años tienes?
—32
—Te ves tan joven.
—¿Y ustedes? ¿Cuántos años tienen?
—Yo tengo 19 y ella 20.
—Linda edad —sonriente, Fernando palmeó el hombro de Santiago—. Mi hermanito tiene 18, pero le gustan las mujeres mayorcitas.
—No me gustan las mujeres mayorcitas, me gustan los hombres mayorcitos. —Santiago le miró marcando la rudeza de sus palabras—. Me gustan los hombres. ¿Cuántas veces quieres que te lo repita?
Las chicas entreabrieron sus labios por la sorpresa, y Fernando le dedicó una fija mirada, luego se dio media vuelta mientras sonreía para sí mismo. Y puede que el ambiente se haya tornado algo incómodo para los demás, pero a Santiago le había caído de maravilla haber soltado lo que dijo, se sentía liberado.
***¡Descarga NovelToon para disfrutar de una mejor experiencia de lectura!***
Updated 71 Episodes
Comments
Elizabeth Moreno
fernando en pose coqueta y santiago revelando su homosexualidad
2024-07-31
2
Diana Quintero
eso Santiago, sea directo. Fernando es muy coqueto 😔😔
2024-01-19
5
brizlianan
No creo que sea coqueto a propósito, creo que es ese tipo de persona que es amable y cortés con todo el mundo, pero como no estamos acostumbrados a encontrarnos con personas así, a veces nos confundimos 😔
2023-07-28
5