—Gustavo. ¡Preséntamelo! ¡Preséntamelo!
—¿Qué te presente a quién? —Catalina literalmente le arrastró a él y a Jhosep hasta un lugar donde se podía ver la pista de baile. El fin de la teñida era que él viese cómo una chica de último año bailaba "sensualmente" con un chico que no conocían, pero lo primero que visualizaron los ojos del moreno fue a un Alejandro bailando con dos chicas a la vez, y con una botella de alcohol en la mano. Ese no podía ser su Alejo.
—¡Preséntamelo!
—No lo conozco.
—¿Acaso necesitas conocerlo? —Ella volteó los ojos y centró una vez más su atención en el moreno de la pista—. Quiero que me baile así.
—Ni te ilusiones. —Jhosep sonrió mientras miraba a la pareja—. Tú no eres como ella.
—Idiota.
—Esperaré que se siente para hablar con él. Obviamente no voy a interrumpirlo.
—Me interesa ver esto —Jhosep le miró ladeando sus labios—. Quiero ver por mí mismo las habilidades del chico maravilla.
—No es para tanto. —Gustavo suspiró profundo, y paciente esperó que la canción acabase, por suerte pusieron algo suave al finalizar esta misma, por lo que muchos se sentaron, incluyendo al nuevo amor platónico de su amiga. Pasando entre la gente, el moreno avanzó hasta la mesa donde él se encontraba, pero se frenó en seco al ver que precisamente Alejandro se sentaba junto a él. Le sorprendió porque él creía conocer a todos los amigos de Alejandro, pero este nuevo desconocido no era un recién aparecido, se notaba a leguas que entre ellos había mucha confianza. Gustavo volvió su mirada atrás y allá estaban Catalina y su primo esperando por su actuar, y él solo rezaba porque Jhosep no distinguiera a Alejandro, no quería envolver al rubio en un lío de malas interpretaciones.
Tomó un respiro, y mostrándose amigable llegó a la mesa donde ellos se encontraban, saludó a las chicas primeramente, le brindó una cordial más no hipócrita sonrisa a Alejandro, y luego le tendió la mano al de cabellos negros que lo acompañaba.
—Mucho gusto, soy Gustavo. ¿Puedo hablar contigo un momento?
—Por supuesto. —Pero cuando Santiago hizo el intento de pararse, Alejandro le atajó con su mano.
—Si quieres hablar con él te quedas en esta mesa. —Alejandro fue claro y contundente, y ambos morenos le miraron confundidos—. ¿O qué? ¿Ya como andas de nuevos amigos vas a mandar nuestra amistad a la mierda? —Y aunque Alejandro se mostraba serio, Gustavo le conocía lo suficiente como para saber que solo bromeaba. Ya se había aburrido de su absurda pelea.
—Pues... yo solo veo que alguien más también tiene amigos nuevos.
—Él no es mi amigo. —Alejandro frunció el ceño mientras miraba a un sonriente Santiago de soslayo, y tras suspirar fuerte y profundo rectificó sus palabras, ¿para qué negar que Santiago le estaba cayendo bien? Si era demasiado obvio que la estaba pasando bueno con su compañía—. Si te quedas te digo quien es.
—¿Lo conozco? —Gustavo dedicó una mirada al de cabellos negros y éste, miró confundido a Alejandro.
—¿Él me conoce?
—Le he hablado de ti, todos estos días.
—¿¡La falsa chica!? —Gustavo abrió su boca de la pura sorpresa, y luego cubrió la misma con su mano—. Lo siento, lo siento. Es que nunca supe tu nombre.
—Santiago, mucho gusto. He de suponer que Alejandro te ha hablado maravillas de mí.
—Esto es muy confuso.
—¿Te quedas? —Alejandro le miró con el sutil esbozo de una sonrisa, pero y aunque aquello se sentía en su pecho como una invitación a la que no podía negarse, no debía aceptarla. Jhosep sabía que a él le gustaban los chicos, Jhosep era primo de Catalina, Catalina podía ser muy divertida pero todos sabían que era la chismosa del instituto, y él no quería que el nombre de Alejandro quedase manchado por rumores que no le concernían. Porque si se quedaba, Jhosep de seguro también adivinaría que a él le gustaba ese chico rubio que le hizo comportase como estúpido en los pocos minutos que duró en la cocina.
—No puedo quedarme.
—Nunca pensé que fueras ese tipo de persona —Para rematar la noche, Alejandro volvía a usar ese tono duro y tosco contra él—. ¿Ellos son más interesantes que yo? Pues anda, vete, tus nuevos amigos te esperan.
—No es eso.
—¿Entonces dime qué pasa?
—Yo —Gustavo agachó su mirada y siguió de pie frente a ellos—, Yo...
—¿Quieres que le pida disculpas a Catalina? Vale, lo haré, pero vienes y te sientas con nosotros.
—Es que eso no va a suceder.
—¿Por qué?
—Porque yo no quiero que nos vean juntos.
El "Auchhh" que salió de la boquita de Santiago fue la cereza en la punta del postre. Gustavo le hizo una cordial reverencia y se marchó, sin intentar aclarar sus palabras, y sin decir nada más. Solo lanzó esa bomba y se fue, se fue dejándole con un humor de perros. Alejandro no sabía que había hecho mal, menos contra él, lo único claro era que su amigo de toda la vida no quería estar consigo porque al parecer había conocido un nuevo mundo, y este era mejor que en el que ellos siempre estuvieron.
—Perder una amistad de esta manera duele tanto o más que terminar una relación.
—Eso explica por qué tengo ganas de llorar. —Alejandro habló con sus ojos hechos agua mientras hundía con rudeza sus dedos contra la silla.
—Si quieres puedes llorar.
—No quiero que me vean así.
—Salgamos entonces. —Alejandro asintió, dibujó una perfecta sonrisa en su boca y bajo la excusa de que comprarían más alcohol abandonaron la fiesta, el rubio no quería hablar, muy aparte de ser una persona callada, el nudo en su garganta no le dejaba hacer mucho. Primero había dicho que le avergonzaba, y luego que no quería que le viesen juntos.
¿Quién mierdas se creía?
—Quiero seguir tomando.
—¿Estás seguro?
—Completamente.
Santiago volvió a regalarle otra botella como la que compraron por primera vez, y luego de tomarse un cuarto de botella mientras daban vueltas por la ciudad, Alejandro se decidió por volver a la fiesta. Era literalmente otra persona, así que Santiago se tomaba uno que otro traguito pensando en la reprimenda que recibiría por permitir que el rubio se pusiera en ese estado, pero en su lógica juvenil, Alejandro tenía todo los motivos del mundo para emborracharse hasta perder el conocimiento.
La fiesta la acabó la policía cerca de las tres de la mañana, Alejandro reía y tarareaba solo y a Santiago el susto le había espantado la embriaguez. Ahí llevaba su confianza, un chico de quince años incapaz de caminar por sí mismo, borracho hasta la última célula, ni siquiera podía recordar su nombre. Santiago era un maldito irresponsable.
Una adelantada resaca trajo consigo un leve dolor de cabeza, y con un Alejandro medio dormido apoyado en su hombro, tocó el timbre.
—Buenas noches. —Santiago habló con su voz quebrada y Fernando no dijo nada, no tenía por qué hacerlo, su dura y decepcionada expresión lo decía todo. Y dolía, Santiago no estaba lo suficientemente borracho como para soportar tal imagen—. Lo siento.
—No. —Fernando evitó mirarle, y con suaves pero certeros movimientos, acogió a su hijo entre sus brazos—. Yo lo siento, lamento haber confiado en ti.
—No iba a dejar que nada malo le pasara.
—¿Tú también estás tomando? —Santiago calló y él suspiró con rudeza—. Adiós Santiago, gracias por todo.
—Papi no te enojes con Santi —Alejandro hizo un puchero en medio de su fastidiosa risilla—. Tú le pediste que me cuidara y eso hizo.
—Él nunca había llegado así a casa.
—Lo siento —Santiago comenzó a sentirse más y más triste, y los efectos del alcohol no colaboraran, como tampoco lo hacía que Fernando volviese a mirarle como si le quisiese lejos, así que no aguantó más y comenzó a llorar, lloraba con coraje, ahogándose en su llanto, lloraba con fuerza en toda la puerta de Fernando—. Lo siento. —Limpió sus lágrimas, siguió llorando y se dio media vuelta, su pecho era un lío, un lío que ni siquiera los tragos podían soportar.
—Santiago, por favor, ayúdame a meter a Alejandro a la cama, y también necesito saber qué fue lo que pasó.
Santiago limpió sus ojos y su nariz, luego ayudó a costar a un Alejandro que cedía más con su voz que con la de su padre, Fernando seguía mostrándose distante, pero se tranquilizó un poco cuando el menor se quedó dormido con una linda sonrisa en su rostro.
—Él nunca había tomado y me prometió que no lo haría hasta cumplir la mayoría de edad.
—Es joven. —Santiago también se fue tranquilizando con el correr del tiempo—. Sus amigos tomaban, y ¿sabías que solo fue a la fiesta para no sentirse marginado? Además, volvió a pelearse con Gustavo y eso le afectó mucho.
—Para ser sincero. Estoy decepcionado de ti.
—Perdón por no ser perfecto.
—Solo tenías que traerlo cuando estaba medianamente tomado ¿tan difícil te era hacerlo? —Fernando por fin se dignó a mirarle y él hubiera preferido que no lo hubiese hecho—. ¿O es que tan ocupado estabas para no prestarle atención?
—¡Yo no me despegué un solo minuto de Alejandro! —Santiago gritó y luego gruñó de impotencia—. ¿Me vas a juzgar porque apoyé que tu hijo se emborrachara por primera vez? Hazlo, pero tú y yo sabemos que tarde o temprano esto iba a pasar. Alejandro ya no es un niño.
—A mala hora se me ocurrió llamarte.
—¡Y a mí a mala hora se me ocurrió atender tu llamada!
—¿Puedes bajar la voz? —Fernando volvió a hablarle toscamente y eso tocó aún más su sensible corazón.
—¡A la mierda! —Santiago gruñó de impotencia—. ¡Ahí están tu hijo y tu maldito carro! ¡Están bien! ¡Están a salvo! ¿Qué me jodes, entonces? —El moreno no podía controlarse, se sentía extrañamente agitado—. Sí, yo dejé que Alejandro tomara de esa manera, porque sabía que iba a cuidarlo, porque no iba a dejar que nada malo le pasara y ¡porque me vale una mierda lo que me digas! —De un momento a otro su tono pasó de histérico a melancólico—, ódiame si quieres pero no me arrepiento de nada.
Fernando le miró sin pronunciar palabra, pero luego bufó una sonrisa. —Y yo que llegué a pensar que eras alguien de fiar.
—Soy de fiar.
—No lo eres.
—¿Por qué no lo soy?
—Porque eres un maldito niño irresponsable —Fernando habló entre dientes y luego le apartó la mirada—. Vamos, te acompaño a tu casa.
—Yo no soy un niño —dijo Santiago sin mover un solo músculo de su cuerpo.
—Date prisa Santiago, no pienso seguir hablando contigo mientras estés en ese estado.
—Yo estoy bien.
—Bien borracho. —Fernando intentó tomarle del brazo pero él, con rudeza, lo alejó de sí—. ¿Qué te pasa Santiago?
—No quiero que me toques.
—¿Ahora el ofendido eres tú? —Fernando rio irónico—. Esto es sorprendente.
—No vuelvas a llamarme niño.
—¿Y qué eres?
—Un hombre. —dijo Santiago con total seguridad y Fernando lo miró fijamente por leves segundos y luego simple y llanamente se rio en su cara, y no, ese gesto no le gustó para nada, en lo absoluto.
—No quería reírme.
—¿Te parece una broma?
—Una muy divertida para ser sincero.
—Pues aquí te va otra.
—Santiago, ya basta, estoy cansado y ya son las tres de la mañana.
—Me gustas. —Ahora quien sonrió fue Santiago, lo hizo mientras sus ojos tomaban un brillo especial—. Me gustas mucho Fernando.
—Ha sido suficiente por hoy —Fernando suspiró sonoramente, luego tomó las llaves de la casa—. Vamos, ya es hora de que tú también vayas a la cama.
—¿Me meterás en la cama?
—¡Santiago ya basta!
—Mañana es tu cita con ella, ¿cierto?
—No sé qué hice para merecerme esto —Fernando volvió a reír para sí mismo y hasta intentó no prestarle atención pero no podía evitar mirarle de vez en cuando—. Mañana vas a querer morir por todo lo que has dicho hoy.
—Yo no estoy ebrio Fernando, conduje el auto hasta aquí —Santiago hablaba con completa tranquilidad—. Sé perfectamente lo que estoy haciendo.
—No parece.
—¿Tiene algo de malo que me gustes?
—Santiago, soy más de diez años mayor que tú y soy un hombre.
—¿Y? —el moreno miró sus labios sin ocultar cuanto deseaba besarlos—. Me gustas, me gustas así maduro, me gusta que seas un hombre. Me gustas como un hombre a otro hombre.
—Yo no veo el otro hombre.
Santiago sonrió pícaro y enarcando una ceja le miró siendo excesivamente coqueto. —¿Quieres que te lo muestre?
—No sé por qué sigo hablando contigo.
—Porque lo sabes, tú también te has dado cuenta, me gustas Fernando, me gustas, me gustas, me encantas.
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Comments
Rosa Magdalena Chávez
😳😳
2024-08-26
0
Elizabeth Moreno
sorpresa santiago declarandose a fernando diciendole lo mucho que le gusta el alcohol le hace aflorar sus sentimientos
2024-07-31
1
Odile D'Salle
Ay mamona, el coraje del alcohol será la vergüenza de mañana.🤭
2024-03-16
0