Preocupado por el bienestar de Santiago, Fernando apartó en unos portacomidas el desayuno y el almuerzo que siempre preparaba en horas de la mañana, y sin avisar, se encaminó a la casa donde el moreno se estaba quedando. Ya que su idea de integrarlo a compartir el almuerzo en familia había fallado, se decidió por asegurarse de que por lo menos, éste estuviese bien alimentado, así que temprano en la mañana le llamó a la puerta. Unos minutos después, un soñoliento moreno de pelos desaliñados, pecho al desnudo y ojos entrecerrados le abrió la misma. Lo había despertado.
—Lo siento. —Fernando no terminó de hablar cuando sintió el portazo en sus narices, pero luego escuchó un par de gritos diciéndole que no se fuera, así que sonriente esperó a que Santiago regresara, tardó menos de cinco minutos en hacerlo, y el cambio en su imagen fue notorio. Se había lavado la cara, había acomodado sus cabellos y había cambiado su vestimenta.
—Lo siento —dijo Santiago mostrándose seriamente avergonzado—. Lo siento.
—Tranquilo. —Fernando le cedió los portacomidas que llevaba en sus manos, y con sus mejillas teñidas de rojo, el moreno los recibió.
—No tenías por qué hacer esto.
—¿Por qué te quitaste tu pijama de Mickey Mouse? —El rostro de Santiago parecía estar ardiendo por la tonalidad rojiza que había adquirido. —Anda, ve a la cama, sigue durmiendo.
—No era de Mickey Mouse.
—Sí lo era, Alejandro tiene uno parecido.
—Te habrás confundido.
—No, era de Mickey Mouse.
—Vale, sí era de Mickey Mouse, pero... —Santiago rascó su cabeza tratando de ocultar su nerviosismo—. Pero casi no lo uso.
—Es lindo que lo uses —Fernando le miró a los ojos mientras sus labios mostraban la curva más hermosa que había visto en su vida—. Alejandro detesta ese pijama.
—Yo también lo detesto.
—Pues no parece. —Fernando rio divertido y él, más serio no pudo ponerse. —¿Irás a ver a la señora Carla?
—Por supuesto, sus familiares ya están con ella, pero yo de verdad estoy muy agradecido por haberme abierto las puertas de su casa, pese a que solo soy el hijo de una gran amiga.
—Pensé que ustedes eran familia.
—La señora Carla vivió al lado de la casa de mis padres en los años que estuvo en Cali, incluso se encargó de cuidar de mí cuando yo era un niño, pero eso fue hace mucho, la verdad es que es poco lo que recuerdo de ella, pero la aprecio mucho, mis padres igual, y ella sigue encariñada conmigo.
—Haces bien yendo a visitarla.
—Lo sé.
—Si estás listo antes de ocho yo podría llevarte.
—Lo siento —Santiago sonrió incrédulo—. Pero no quiero que tu hijo también me eche del auto.
—No volveré a exponerte a las rabietas de Alejandro —Fernando suspiró realmente apenado—. Aún no sé qué le pasa contigo, pero tranquilo, Alejandro no va a estar, se irá con Gustavo en esta ocasión.
—¿Gustavo?
—Es su mejor amigo.
—Oh bueno —Santiago bajó su mirada reacomodando los portacomidas que estaban en sus manos—. Está bien, antes de ocho estaré listo.
Santiago tuvo una pequeña crisis existencial al mirar el reloj. Faltaba prácticamente nada para que fueran las ocho de la mañana y él no conseguía elegir algo decente para ponerse. no paraba de hablar consigo mismo mientras descartaba la poca ropa limpia que tenía. Gruñó de rabia e hizo un alto, estaba mal, estaba mal lo que estaba pensando, no había forma de que Fernando se fijara en él aunque usase las mejores prendas que tuviese a la mano, sin embargo, no estaría mal escuchar de nuevo un "eres muy guapo" como la primera vez que se vieron.
Santiago suspiró profundo y se dejó caer en la cama de golpe, él no había dicho guapo, había dicho "guapa", porque lo confundió con una chica, porque a él le gustaban las mujeres.
Con ánimos de perros, un jean ajustado y un suéter dos tallas más grande que él, esperó al mayor en la puerta de su casa, y al ver el reluciente auto negro de Fernando, su corazón dio varios brincos, el mayor se detuvo y bajó el vidrio, no le dijo nada, solo sonrió hermosamente, y ese simple gesto bastó para que su semblante se transformara. Avanzó lo más rápido que pudo y en un par de segundos ya se había montado en el asiento del copiloto, y al cerrar la puerta, Fernando rio divertido.
—¿Qué pasó? ¿Por qué te ríes?
—Alejandro se entera que te sentaste ahí, y te declara la guerra.
—¿En serio? —Preocupado, Santiago intentó bajarse pero Fernando ya había arrancado—. Deja que me cambie de puesto.
—No te preocupes por eso. —El castaño comentó sin dejar de mirar el camino—. No le prestes mucha atención a Alejandro o terminarás volviéndote loco.
—Vale, pero la próxima vez me voy para atrás.
Fernando volvió a reír restándole importancia al tema. —¿Y cuándo entras a la universidad?
—En un mes.
—¿Te quedarás en casa de la señora Carla hasta entonces?
—No —respondió Santiago sonando un tanto melancólico, pronto no solo se despediría de la señora Carla y su hermana, dos hermosas mujeres que le trataron como a un hijo, sino también de Fernando, esa gran persona que no planeó conocer y de quien le dolería alejarse, y mucho—, solo estoy esperando que desocupen un apartaestudio para mudarme allí, es cuestión de días.
—Entonces pronto dejarás de ser mi vecino —el castaño habló sin perder su sonrisa—, una verdadera lástima.
Y en esos momentos, Santiago comenzó a preguntarse si él lo hacía a propósito o si de verdad era el imposible más hermoso y atento que se había cruzado en su vida.
—Extrañaré mucho tus comidas y las rabietas de Alejandro. —Ambos rieron por su divertido comentario, y cuando Fernando dejó de observar el camino para dedicarle una fija mirada, a Santiago se le olvidó hasta cómo respirar correctamente, ¡Él era el que iba a terminar por volverle loco, no su hijo!
—Ya llegamos.
—Oh sí, gracias. —Sin poder ocultar su nerviosismo, Santiago desajustó su cinturón de seguridad y luego procedió a abrir la puerta—. De verdad muchas gracias.
—Para eso estamos los buenos vecinos. —El castaño solo curvó sus labios, y con un gesto en la mano se despidió de él. Santiago le miró y se fijó en sus labios por varios segundos, eternos para su pobre alma, luego disimuló un poco, y se bajó brindándole una bonita sonrisa.
Ese hombre le gustaba, le gustaba más de lo que debería.
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Comments
Elizabeth Moreno
fernando le gusta mucho a santy ojala se de algo
2024-07-31
1
Diana Quintero
que se enamoren, el se siente atraído por Santiago 🤗🤗
2024-01-19
5
Isabel Garzon
que triste se puso ojalá que el se enamore
2023-10-03
1