Capítulo 19

Cuando regrese a casa de Dan me sentí como si mi alma hubiese sido absorbida. Me puse a escribir durante mucho tiempo, luego busqué en Internet algunos departamentos, después de todo, no podía seguir quedándome con Dan, aunque sabía que para él no era ningún problema, no podía seguir abusando de su amabilidad.

Mirando el precio de los departamentos sentí que mis ojos sangraban, todo es tan caro hoy en día, que para alguien como yo que nunca había necesitado medir sus gastos era una novedad ver que con lo que tenía a duras penas podía sobrevivir un año.

— ¿Qué haces? ¿Por qué ves ese tipo de cosas sin sentido? — cuestionó una voz detrás de mí, haciéndome espantar — Dora la exploradora ya pasó de moda ahora hay tantos dibujos animados que eliges siempre el peor.

Daniel empezó a reír como un desquiciado cuando apareció el zorro y Dora empezó a gritar el clásico "zorro no te lo lleves".

— Me ayuda a liberar el estrés — mencioné con una sonrisa — No critiques lo que veo, que yo no te he criticado por ver a Peppa Pig.

— Golpe bajo — comentó mientras se sentaba a mi lado — ¿Cómo van las cosas? Saliste como alma que lleva el diablo esta mañana.

— Querían embargar nuestra casa, por eso mamá me llamó — contesté mientras me levantaba con la intención de buscar algo en la nevera.

— ¿Lo hicieron? — preguntó cuando recogí una manzana.

— No — guardé silencio por un momento al ver la mirada curiosa de Dan — Llegó Nicolás a salvar el día.

Dan negó con la cabeza mientras se levantaba del asiento para darle un mordisco a la manzana que estaba a punto de llevar a mis labios.

— Eso era mío — protesté.

— Te quería morder a ti por no contarme algo tan importante como eso — señaló mientras masticaba de la peor manera posible.

Podía ver sus muelas y la campana de su garganta.

— No lo creí importante — dije — Ya le he dejado las cosas claras — miré el techo de la casa por un segundo antes de soltar lo que había perturbado mi mente — Él me pidió que me casará con él a cambio de resolver la situación económica de mi familia, Nicolás dijo que me amaba.

Al terminar de decir aquellas palabras sentí que mi mundo giraba debido a que Dan empezó a sacudir mi cuerpo como alguna especie de sonajero de bebe.

— ¿No aceptaste, cierto? — cuestionó con los ojos chispeantes haciendo que soltara una risa nerviosa que no la tomo de la mejor manera posible — ¡¿Lo hiciste?!

Decidí contestar rápidamente para calmar su agitación parecía que Dan en cualquier momento podía entrar en shock.

— No lo hice, no soy tan bruta — solté haciendo que me miré con ojos inquisidores.

— Hiciste bien — comentó con ligereza — No puedes dejar que te manipule con palabras dulces, mereces algo mejor Georgina. Has sufrido demasiado, G, mereces un mejor hombre alguien que no se acerque a ti por medio de engaños.

— Lo sé, pero, no puedo evitar sentirme mal por mi padre — dije en un suspiro — Pareciera que le estuviera dando la espalda al no aceptar la oferta de Nicolás.

Dan se acercó a darme un abrazo.

— No, lo que hiciste es correcto, no creo que ningún padre quiera que su hija se venda por dinero — sentenció con voz grave — No te sientas mal, G.

— Quisiera que estas mismas palabras las escuche mi hermano — susurre haciendo que Dan tense su cuerpo — Él debería dejar de hacer lo que sea que está haciendo y ser feliz junto a ti, Dan.

Dan me abrazó con más fuerza antes de hablar.

— No lo hará — mencionó — Él es un verdadero hijo de tu madre, teme perder todo, teme que lo miren con desprecio, teme demasiadas cosas, a pesar de que se ve todo duro por fuera, no es más que un conejo asustadizo por dentro, así que no espero nada de él, no tengo ninguna expectativa con David, G, porque él es el tipo de persona que puede sacrificar todo cuando se propone algo y ahora su mayor objetivo es sacar a tu familia de la ruina.

Sí...

David era ese tipo de persona despiadada consigo misma, ese era un rasgo de su personalidad que no se podía cambiar con facilidad, pero, si tan solo viera que debido a sus decisiones muchas personas salen perjudicadas, realmente amaba a mi hermano, pero, a veces me hacía sentir ganas de estrangular su garganta debido a su comportamiento tan ruin como el de Nicolás.

— ¿Ustedes siguen en contacto? — cuestioné con curiosidad — ¿Sigues viendo a mi hermano?

Dan se apartó de mí como si tuviera alguna especie de plaga, no necesite que me respondiera porque ya sabía la respuesta, él aún lo seguía viendo, aún seguía en contacto con él.

— Debe parecerte patético, te doy consejos cuando mi vida amorosa es un caos — negó con la cabeza — Pero, he estado enamorado de David desde los 14 años y debido a este amor obsesivo he aceptado esta relación tóxica que solo me hace daño, realmente somos una pareja hecha en el cielo, el uno está dispuesto a sufrir y el otro a ignorar.

— Dan...

— No digas nada, G — añadió luego de morder por segunda vez la manzana que sostenía en mi mano — No digas nada, realmente se que lo que estoy haciendo me perjudica a mí, pero, no puedo echarme para atrás, David es como una droga para mí de la que no puedo obtener suficiente, nunca es suficiente —susurró en voz baja — Nosotros antes de iniciar esto que tenemos pusimos las cartas sobre la mesa, él fue muy claro conmigo, demasiado que a veces al recordar aquello mi corazón duele, sin embargo, aunque sabía que para mi relación con él era solo un sucio secreto que no podía ser vista por nadie, me fue imposible no querer más, realmente soy una persona codiciosa.

— No lo eres — trate de animarlo, al menos eso intente, pero, nada podía subir su estado de ánimo en este momento tan crítico que estaba viviendo — Nuestras relaciones apestan — añadí haciendo que sonría — Somos tan salados, que menos yo porque aún puedo recordar el momento exacto en el que te confesé mis sentimientos.

— Fue tan épico — mencionó Dan riendo a carcajadas.

— Lloré por una semana — musité en voz baja — Tú querías confesarme algo en ese entonces, creí que ibas a confesar tus sentimientos por mí, nunca espere que cuando te dije que lo hagamos Al mismo tiempo solteras aquellas palabras. Ese "Soy gay" aún lo puedo escuchar cuando cierro los ojos.

— Y yo ese "Te amo" — completó haciendo que riera — Pero, sabes una cosa, G...

— ¿Qué cosa? — cuestioné intrigada.

— Te amo mi dulce y tonta amiga — comentó depositando un beso fugaz en mis labios, tan parecido a esos que nos dábamos cuando éramos niños y estos besos dulces fueron los que alentaron mis sentimientos en aquel momento.

— Yo también lo hago — señalé abrazándolo.

Los días pasaron rápidamente. Emilia ya había pasado la fase crítica y ahora estaba en rehabilitación, el problema en sus piernas no pasó a mayor, con la terapia adecuada quedaría como nueva y hasta las cicatrices en su rostro iban desapareciendo con el pasar de los días, lo único que me preocupaba eran sus manos, debido a que tal vez ella nunca pueda volver a tocar el piano con la misma destreza que lo hacía.

Pero...

Ante esta noticia Emilia no se la tomó a pecho, ella era demasiado optimista con respecto a su situación, además alegó que estaba feliz de estar viva.

En cuanto a Nicolás desde aquella vez no supe nada de él. Fue demasiado melodramático al declarar sus sentimientos que esta calma se sentía demasiado extraña.

— Está noche deberías venir a cenar a casa — comentó mi madre con una sonrisa de oreja a oreja — Tu padre te extraña.

Quería negarme, pero, ya habían pasado demasiados días desde que había visto a mi padre, así que acepte su oferta y luego de salir del hospital le envié un mensaje a Dan diciéndole que iba a cenar en mi casa.

Pero...

No espere que justo cuando baje del auto me encontré con Nicolás, el cual se encontraba fumando un cigarrillo como alguna especie de chico malo.

— ¿Qué haces aquí? — cuestioné intrigada.

— Yo lo invité — sentenció mi madre dándome una mirada fría — Está cena la hice para agradecerle por su ayuda.

— Me voy, otro día vendré a visitar a mi padre — dije mientras me giraba, pero, fui detenida por el guardia de nuestra casa.

— No puedes irte, señora Caruso — mencionó mi madre haciendo que la miré con extrañeza ante su llamado.

Nicolás se acercó a mí antes de tomar mi mano y colocar un anillo en el dedo anular.

— Lo siento, Georgina — mencionó haciendo que lo miré confundida — Por favor, suéltala — esto le dijo al guardia.

— ¿Qué está pasando? — cuestioné intrigada — ¿Qué significa esto? ¡Por el amor de Dios! ¡Hablen!

— Ahora tú y yo somos esposos — escupió Nicolás mirando a mi madre con rabia haciendo que lo miré con estupefacción.

— Pero, yo no he firmado nada — señalé aún confundida — ¡Esto debe de ser una broma!

— No lo es, Georgina — mencionó mi madre haciendo que la miré con fiereza — Yo lo hice por ti, así que legalmente eres la esposa de Nicolás Caruso — mencionó con dicha como si mi estado civil la hiciera feliz, bueno, por supuesto que lo hacía debido a la oferta que Nicolás le había hecho, apuesto que él le dijo que pagaría las deudas de mi familia — Vamos puedes llevártela antes de que me arrepienta de haber hecho este trato contigo.

— Sabes que esto es ilegal — comenté — No puedes disponer de mi vida y mi suerte como si fuera un objeto — mencioné antes de girar mi cuerpo con la intención de subir a mi coche y alejarme de estas personas que estaban demasiadas locas para andar sueltas por el mundo.

Pero...

No pude dar ni siquiera un paso antes de ser sujetada por Nicolás de una manera para nada amable.

— No puedes irte Georgina — susurró.

— ¿Qué te pasa? ¡Suéltame! — dije sacudiendo mis brazos. Pero, su agarre era firme, casi asfixiante.

— Lo siento, Georgina — musitó antes de que el guardia que estaba al lado de mi madre apareciera con un paño y me lo colocará en la nariz.

Lo último que escuché fue el gruñido enojado de Nicolás.

— Te dije que yo me encargaría, maldita sea — gruñó.

— Eres un estúpido, ¿cómo puedo confiar en ti? A este paso Ju…

Cuando desperté el cuerpo me dolía terrible y sentía que mi cabeza se me partía con solo respirar, me sentí desorientada mientras recuerdos desordenados acudían a mi mente como alguna especie de película a balcón y negro.

¿Qué demonios me había pasado?

Cuando abrí los ojos, me sentí algo alarmada al verme recostada en una cama, miré mi cuerpo con preocupación, pero, gracias al cielo todo estaba en orden, al ver la habitación conocida en la que había pasado más de un mes no pude evitar sentirme incómoda, después de todo era la habitación de Nicolás.

Sin querer derramé un par de lágrimas al recordar aquella escena en donde fui entregada como alguna especie de mercancía por mi propia madre.

Ella debe estar loca para permitir que su hija sea tratada de esta manera tan inhumana.

Y Nicolás...

¿Por qué estaba haciendo todo esto? ¿No había tenido suficiente al destruir mi vida? ¿Qué era esa mierda de que ahora era mi esposo?

Intente levantarme, sin embargo, me di cuenta de que tenía atada mi pierna hacia la pata de la cama haciendo que me vuelva temerosa.

— ¡Nicolás! — grité tratando de no entrar en pánico, a pesar de que lo había conocido por un mes, sabía que él no era el tipo de persona loca que secuestrada a chicas solo porque quería.

Sí...

Todo debía tener una explicación.

Aunque trate de animarme a mi misma no pude evitar palidecer cuando lo vi entrar.

Nicolás se veía peligroso, que por un momento me arrepentí de haberlo llamado, él parecía alguna especie de ángel de la muerte con aquellas ropas negras.

— Ya despertaste...

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Comments

Jesus Castro Montero

Jesus Castro Montero

Esta madre de Georgina es bien desgraciada ni puedo creer que con todo lo que le a pasado no tenga un poquito de piedad m

2024-11-15

2

ana maria talbott

ana maria talbott

😱😱😱😱😱😱😱estoy sin palabras 😡

2024-05-13

3

Bella Maldonado Beltran

Bella Maldonado Beltran

autora por que hiciste que odiara a nick del principio y ahora sales con esta ,ocurrencia .no me queda mas que esperar.que pasará .

2024-02-27

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