Capítulo 10

Vivir con Nicolás era maravilloso, realmente podía decir que parecíamos alguna especie de pareja de ancianos, al menos, así lo sentía.

Aunque él me había dicho que no espere amor de él, me era imposible no hacerlo cuando él se comportaba de una manera tan dulce conmigo.

Tal vez ese fue su error, no colocar una línea entre nosotros, al menos, algunos límites que me permitan reconocer mi lugar y eviten que me enamore cada vez más de él.

¡Ah!

Cada mañana durante el tiempo que pase viviendo en su casa me hacía el desayuno antes de salir a trabajar luego en las noches cada vez que llegaba me llevaba a cenar a algún restaurante o traía comida para llevar.

— En el refrigerador deje un batido de mora — dijo mientras ataba su corbata — No te olvides de tomártelo.

— Cómo órdenes — dije en son de burla antes de levantarme de la cama y ayudarle a hacer el nudo de su corbata.

Nicolás sonrió mientras observaba mi pobre intento de un nudo corazón. Sus ojos tenían una expresión indulgente, aquellos orbes brillaban como estrellas.

— Sí sigues así no tendré ganas de ir a trabajar — susurró en mi oído con aquella voz que denotaba tanta sensualidad.

Al escuchar sus palabras sonreí antes de ponerme de puntillas para darle un beso casto.

— Debes ir — susurré risueña — No quiero ser una distracción para ti.

— ¡No sabes cuanto me seduces, mujercita, cuando te comportas como una niña buena! — dijo deslizando su mano por mi cabello con admiración.

— Siempre he sido una niña buena — me burlé antes de alejarme con él.

— No — señaló Nicolás su entrepierna haciendo que sienta mi cara arder — Eres una chica mala que le gusta tentar al diablo.

De un momento a otro mi mundo colapso cuando me encontré recostada en la cama mientras que Nick se encontraba encima de mí besando mis labios con vehemencia durante mucho tiempo. Cuando las cosas se estaban saliendo de control decidí detenerlo, pero, claramente ese no fue mi mejor momento.

Pfff.

Mi maldito estómago falló y me traicionó haciendo que pasara el peor momento de mi vida, al menos, así lo sentía mientras contemplaba la sonrisa en el rostro de Nicolás.

— ¡No escuchaste eso! — susurré con un ligero temblor en las manos.

Nicolás se levantó de la cama antes de alborotar mi cabello.

— Déjame decirte que si lo escuche y también lo olí — río de manera dulce — No te avergüences es normal que tengas flatulencias, si no la tuvieras no serías humana.

— Soy un hada y las hadas no tienen flatulencias — repliqué un poco más relajada haciendo que Nick ría.

— No te preocupes, un caballero no tiene memoria — dijo antes de lanzarme un beso antes de alejarse de mí y tomar si maletín — El trabajo me llama — añadió antes de salir.

Cuando ya no estuvo en mi campo de visión, solté un suspiro lleno de frustración mientras maldecía a mi estómago antes de levantarme

¿Por qué no pudiste esperar un momento? Sé que deseaba que Nick se vaya, pero, no llevando una imagen mental tan sucia de mí.

¡Ah!

Este cruel episodio quedará por siempre marcado en mi memoria, creo que lo recordaré como uno de los momentos más mata pasiones que he vivido a lo largo de los años.

Cuando terminé de recriminar mi idiotez, miré con melancolía el calendario que se encontraba en la pared.

Ya había pasado casi un mes desde que todo este enredo comenzó, pasado mañana sería el casamiento de mi hermana Emilia.

Aunque había intentado comunicarme con mi padre todo fue inútil, a pesar de que había regresado hace una semana, no se había contactado conmigo, por eso estaba esperando poder aclarar todo de una vez por toda durante el casamiento de mi hermana Emilia, a pesar de que ella no me había dicho ni una palabra después de lo que pasó, además de que no sabía quién iba a ocupar mi lugar como madrina, iba a ir a su boda de la mano de Nicolás.

Guardé un suspiro mientras revisaba el contrato con la editorial que iba a publicar uno de mis libros.

Por fin, después de tanta tormenta parecía que mi mundo empezaba a mejorar, parecí que mi vida se está a tornando de color rosa luego de tanta oscuridad.

De repente mi celular empezó a vibrar, era un mensaje de Dan.

Dan: Hice algo terrible, me metí con satanás y ahora estoy enfrentando las consecuencias.

Como su mensaje era tan extraño decidí llamarlo.

— ¿Qué hiciste ahora? — cuestioné intrigada.

— Me acosté con alguien que no debía — comentó con una voz ronca — Él me gusta, realmente me encanta, pero, somos de mundos diferentes, él tiene sus propios principios y problemas y lo entiendo. Pero, lo que no puedo aceptar es que quiera seguir manteniendo lo que sea que tenemos en las sombras como si fuera su sucio secreto, le pedí que sea sincero, si él estaba dispuesto a arriesgarse por mí, pero, lo único que obtuve fue silencio.

— Alguien prohibido, ¿eh? — dije en broma — Tienen que hablar y llegar a un acuerdo o si no dale un ultimátum esos siempre funcionan.

— Lo es, créeme — señaló — ¿Qué debo hacer con lo que siento? ¿Qué puedo hacer? — dijo con un dejó de tristeza.

— Tirarte un gas — solté sin pensar.

— ¿Qué? — cuestionó Daniel con el tono de voz alto — Te pedí un consejo no que me cuentes tus malas experiencias — soltó risueño.

— Yo no lo hice — protesté.

— Sí, lo que digas — comentó con voz cantarina — Gracias, G, por escucharme, ven verme más seguido, desde que vives con el adonis me tiene abandonado, por cierto — guardó silencio por un momento — ¿Irás a la boda de Emilia?

Ante su pregunta observé la pecera que había conseguido Nick en el último mes con un sentimiento pesado que no podía describir.

— Sí, esa es la única oportunidad que tengo para hablar con mi papá — solté con nostalgia — Lo extraño, extraño a mi familia.

— Lo siento, G — susurró Dan en voz baja antes de colgar.

Luego de aquella llamada un tanto extraña, la tarde pasó de manera rápida, aunque no estaba realmente confiada en mis artes culinarias, decidí preparar la merienda guiándome de una receta de Internet, quería agradecerle a Nicolás con esta comida por todo los momentos maravillosos que había pasado durante todo este mes.

Nicolás se había comportado de una manera encantadora, pude ver que detrás de esa apariencia descarada y algo pervertida, se escondía alguien dulce, al que le gustaba escuchar el sonido de la lluvia cuando estaba trabajando, que disfrutaba viendo películas antiguas en su tiempo libre. Él era una caja de sorpresa que quizás nunca termine de desenvolver.

Cuando estuvo la cena lista me dirigí a mi habitación, bueno, la habitación de Nicolás, busqué en el guardarropa que compartíamos un poco de ropa y me dirigí al baño.

Al ver los cepillos de dientes en la parte superior del lavamanos, me sentí algo tímida.

Nicolás y yo éramos como una pequeña familia, cada parte de este departamento en el que había pasado cerca de un mes tenía mi huella.

Después de vestirme y ponerme bella, baje las escaleras para esperar a Nicolás, sin embargo, algo extraño ocurrió. Él tenía la costumbre de estar en casa a las 7 pm, pero, por más que espere y espere, él aún no daba ninguna señal de vida, cuando el reloj marcó las 9 pm, empecé a preocuparme, sin embargo, justo cuando iba a llamarlo, él apareció.

— ¡Estoy tan cansado! — exclamó evitando mi mirada.

Pude notar que había estado bebiendo.

— ¿Por qué tardaste tanto? — cuestioné tratando de no sonar como alguna especie de paranoica.

Nicolás me contempló por un instante antes de abrazarme.

— Lamentó no haberte avisado, tuve una reunión con algunos inversores — contestó picoteando mis labios — Luces hermosa.

Ante sus palabras bajé la mirada tratando de esconder la sonrisa que mantenía en mis labios.

— Siempre luzco bella — dije antes de tomar su mano y guiarlo hasta la mesa — Debes estar cansado, hice algo de comida — murmuré con pánico — Espero que te guste.

— ¡Oh! — proclamó con una sonrisa algo dulce — Me gusta cuando cocinas, todo lo que haces sabe celestial — alegó con una pose despreocupada. Sin embargo, pude notar que algo le pasaba, a pesar de que lo estaba tratando de ocultar, no podía esconderlo de mí, pude ver que algo le preocupaba.

Nicolás durante la cena, conversó de cosas al azar, habló mucho más de lo normal, como si quisiera llenar los silencios incómodos con su voz, pude notar que aunque sus labios sonreían sus ojos no lo hacían, él se veía distante, aun cuando estaba al lado de mí, sentí que había una pared en medio de nosotros que me era imposible romper, que creí que ya la había roto durante todo este tiempo que habíamos empezado a convivir juntos.

— ¿Algo va mal? — solté haciendo que el dejará de comer y me miré.

— No — contestó — ¿Por qué lo preguntas?

— Solo estaba pensando — respondí dándole una mirada.

— ¡Oh! — musitó — Estuvo deliciosa la comida — dijo ayudándome a recoger los platos — Iré al estudio, tengo mucho trabajo que hacer — informó alborotando mi cabello.

Guardé silencio mientras lo observé adentrarse en su cuarto de estudio, mientras me preguntaba qué era lo que le estaba pasando.

¿Será que el problema con la inversión de Max aún no está resuelto?

Aun con muchos pensamientos en mente me dirigí a lavar los platos, cuando terminé le llevé una taza de té con leche a Nick.

— Bebe un poco de té hará que todos tus problemas se sientan más ligeros — comenté con una sonrisa mientras contemplé el interior de sus ojos tormentosos.

— ¡Gracias! — susurró — Trabajaré hasta tarde, Georgina, descansa primero — dijo luego de unos segundos en donde pude notar que aquel medallón antiguo que no pude observar la última vez, lo tenía colocado en su cuello.

— Está bien — acepté con una sonrisa antes de despedirme de él y dirigirme a la habitación.

Con algo de intranquilidad me fui a dormir, sin embargo, tiempo después el sonido de un piano me sacó de mi ensoñación.

La canción se escuchaba melancólica, demasiado, era como si todas las tragedias se hubieran juntado en esas picas notas cargando un sentimiento de nostalgia sin fin, sin querer una lágrima rodó por mi mejilla debido a que aquella melodía me sonaba a despedida, era como si Nicolás con aquella canción se estuviera despidiendo de alguien.

Negué con la cabeza antes de cerrar los ojos y empezar a dormir, aunque sentía mucha curiosidad por saber que era lo que le pasaba a Nick, sabía que no era algo en lo que debía meter mis narices, debo esperar hasta que él quiera decirme sin presión alguna, después de todo a las cosas hay que darle su tiempo.

A la mañana siguiente cuando desperté Nicolás no se encontraba en la cama, parecía que ni siquiera había dormido, lo busqué por toda la casa pero ni había rastro de él, justo cuando lo iba a llamar me llegó un mensaje de texto.

"Lo siento, tuve que salir temprano, tal vez regresé hoy en la madrugada, no te preocupe, con cariño, Nicolás."

Leí y releí el mensaje sin entender que estaba pasando, cada segundo que pasaba sentía una curiosidad infinita por saber que había pasado para que Nick se vea tan melancólico, necesitaba urgentemente entender el contexto de lo que estaba sucediendo.

"No te preocupes, ten cuidado, con cariño, Georgina."

Aunque esa fue mi respuesta, esperaba que él regresara a la misma hora de siempre, ya me había acostumbrado a esa rutina, así que no podía evitar sentirme extraña al no tener a alguien a mi lado que me diga que el desayuno está en la mesa o que me pueda ayuda para atar su corbata.

Sin querer me sentí vacía.

Toda la mañana la pase en un estupor mientras arreglaba las cosas que iba a utilizar mañana, a pesar de todo, me sentí un poco feliz de poder ver a mi familia después de tanto tiempo, esperaba de todo corazón que pudiéramos hacer las pases y que todo vuelca a ser como antes.

Mañana sería el casamiento de Emilia.

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Comments

Carina Moreno

Carina Moreno

yo que ella no hubiera ido,la va a pasar mal,su hermana ni a tratado de comunicarse con ella 😔

2025-01-22

0

Jesus Castro Montero

Jesus Castro Montero

Que pasara Geirgina tendra algo que la haga abrur los ojos y vea la realidad de las cosas de una vez que se entere que está pasando con ella por que la odian tanto

2024-11-14

1

esterlaveglia

esterlaveglia

creo que Georgina se va a dar contra la pared 😰

2024-07-21

0

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