Capítulo 5

Después de terminar de comer en el restaurante charlamos de cosas al azar como nuestros intereses. Descubrí que Nicolás tenía 25 años al igual que mi hermana, le gustaba tomar café sin azúcar, a lo cual protesté, aunque también sentí un ligero grado de admiración hacia él debido a que alguna vez en mi vida quise hacer eso de tomar café amargo, pero, no me fue muy bien que digamos.

Además de descubrir sus variados intereses que no eran muchos debido a que era un adicto al trabajo, también le hablé acerca de mis sueños y temores, le conté lo que me gustaba hacer.

— Debes luchar por lo que quieres, no te rindas sin ni siquiera dar pelea — recomendó.

— Gracias — susurré — Gracias por tus palabras y por interceder por mí en la cena del compromiso de mi hermana.

Nicolás tenso su mandíbula como si algo no le hubiera gustado antes de hablar.

— No me gusta la gente llena de perjuicios — dijo antes de levantarse de la mesa con una sonrisa de lado, la cual no podía dejar de mirar — ¿Me tienes tantas ganas? Me siento desnudo cuando me miras así.

No pude evitar enrojecer ante sus palabras.

— Solo admiro las cosas hermosas — señalé mientras me levantaba — Y tú Nick eres muy hermoso.

— ¿Nick? — cuestionó tomando mi mano antes de atraerme a sus brazos.

— ¿No te gusta? — cuestioné.

— Me gustaría escuchar ese apelativo cuando estemos haciendo algo más que tomarnos las manos — comentó mientras llevaba mi mano a su entrepierna.

Sentí mis mejillas enrojecer debido a que nadie nunca había sido tan atrevido conmigo jamás.

Añadí otra descripción al perfil de Nicolás en mi mente; el tipo era un descarado y me gustaba ese lado de él.

De repente se acercó el camarero, sin embargo, cuando vio en donde estaba colocada mi mano tosió dos veces haciendo que quite rápidamente mi mano de la entrepierna de Nick y salga rápidamente del restaurante, mientras caminaba podía escuchar la risa de Nicolás.

— ¡Idiota! — susurré para mi misma, sin embargo, no podía borrar la sonrisa en mis labios.

Nicolás después de unos segundos llegó a mi lado mientras tomaba mi mano.

— ¿Estás enojada? — cuestionó con una sonrisa.

— No — susurré mientras me paraba de puntillas y lo besaba.

De un momento a otro el beso se descontroló, sus manos se sentían calientes, cada lugar que tocaba se sentía en ebullición, había un fuego dentro de mí que me estaba consumiendo lentamente.

— ¿Vamos a mi casa? — cuestionó Nicolás separando sus labios de los míos.

La respiración la tenía errática y mis piernas se sentían blandas, no podía estar segura de decir alguna palabra sin que mi voz suene temblorosa así que solo opte por asentir.

El camino de regreso me sentí como si estuviera caminando sobre un hielo que estaba listo para derrumbarse.

Miles de pensamientos me invadían, estaba preocupada si estaba haciendo bien en ir a la casa de este hombre, pero, cuando la mano de Nicolás tocó mi pierna de una manera lenta, todo tipo de racionalidad voló por la ventana porque yo deseaba esto.

¡Al demonio con el mundo! Mañana pienso en las consecuencias porque hoy toda mi atención estaba puesta en este dios griego de ojos grises y boca peligrosa.

Yo era una adulta y sabía lo que hacía.

No. No lo hacía y eso lo supe mucho, mucho tiempo después.

Cuando llegamos a la casa de Nicolás, bueno, en realidad departamento, me sorprendí un poco debido a que desprendía un aire hogareño, había pequeñas macetas con algunas plantas, fotografías de él al lado de una mujer mayor con algunos cojines bordados, realmente se sentía como debería ser un hogar común. Sinceramente, no esperaba que así fuera la casa de Nicolás, lo imaginaba más sofisticado, son embargo, me gustaba este ambiente lleno de calidez diferente a las decenas de salones que había en mi casa.

— ¿Vives con alguien? — cuestioné mientras tomaba una foto en donde se encontraba sujetando un diploma de honor junto a aquella mujer que asumí que era su madre.

— No. Ya no — mencionó mientras se posicionó detrás de mí ayudando a que me saque el abrigo que ocultaba mi vestido, rojo, porque amaba ese color.

— ¿Qué pasó? — cuestioné intrigada — ¿Dónde está tu familia, tus padres?

Nicolás colocó mi abrigo en el perchero antes de darle una mirada de apreciación a mi vestido.

— Mis padres murieron durante un accidente cuando tenía cinco años — comentó con ligereza — Mi abuela murió antes de que me fuera del país — señaló antes de atraerme a sus brazos cuando le dije que lo sentía — ¿Quieres una bebida?

— Agua, por favor — susurré con la respiración entrecortada.

Mientras él iba por mi vaso de agua cruce los brazos sobre mi pecho mirando cada detalle de este departamento debido a que sentí que este lugar era especial para él, después de todo, con todo el dinero que tenía no se había ido a algún otro lado con más lujos, sino que decidió quedarse aquí, no pude evitar pensar que era especial por eso me había traído y no habíamos ido a un hotel.

— Toma — dijo mientras me pasaba el vaso con agua.

Luego levantó un control remoto en donde puso una canción pop que estaba de moda antes de tender su mano la cual acepte gustosa mientras movía mis caderas y empezaba a bailar.

Nicolás podía parecer distante, pero, sabe como divertirse y como hacer que me olvide del mundo entero y solo me centré en como se sienten sus manos sobre mi cuerpo, en su respiración pesada y ese aroma a cítricos mentolado que se había convertido en mi droga.

No sé cómo fue que llegamos, pero, de pronto me encontraba recostada sobre su cama con los ojos vendados por su corbata.

— Nick — suspiré cuando sentí su boca besando la mía.

Hace tiempo nuestra ropa había desaparecido.

Toqué su cuerpo con mis manos, mis piernas se sentían como gelatina, al estar vendada todas las sensaciones, cada beso se sentía demasiado placentero, me sentía excitada, esto era excitante.

Yo era fuego y estaba lista para arder.

— Hmmm.

No pude evitar gemir cuando la boca de Nicolás se posó encima de mi cuello, sus manos estaban sobre todo mi cuerpo.

— Eres un pecado — gruñó antes de entrar dentro de mí.

Cuando desperté al día siguiente me sentí feliz, sin duda alguna anoche había sido fabuloso, abrí los ojos esperando encontrar a Nick a mi lado, pero, su lado de la cama se encontraba vacío, no había nadie.

Me levanté envolviendo mi cuerpo con las sábanas, antes de dirigirme al baño, o, bueno a lo que creí que era el baño.

Cuando salí Nicolás se encontraba parado enfrente de mí haciendo que mi estómago sienta pequeños aleteos.

Él estaba vestido con un traje que se pegaba como una segunda piel a su cuerpo, bueno, no sabía que podía ser una persona tan cachonda porque en este momento lo único que quería era quitárselo y ver su sensual cuerpo.

— Estaba pensando en unirme a ti en la ducha, pero, decidí darte un descanso — susurró con voz ronca — Vístete en el armario hay un vestido blanco y un par de bragas, son nuevos — añadio al ver mis ojos cuestionadores — He hecho el desayuno, no tardes.

Quise preguntar la razón por la que sabía cocinar, sin embargo, recordé que Nicolás antes de ser quien es ahora, era un estudiante becado, alguien de clase media que no disfrutaba de los lujos con los que ahora cuenta.

Miré el vestido blanco en el armario con algo de resentimiento debido a que era un color que evitaba aunque me gustaba mucho en el pasado, sin embargo, las infinitas comparaciones entre mi hermana Emilia y yo hacían que me sienta enferma haciendo que evite utilizar colores claros.

Cuando estuve lista miré el reloj el cual marcaba las siete de la mañana, sin embargo, antes de que saliera noté algo llamó mi atención. Al lado de la mesita de noche había un collar en forma de corazón, de esos que parecen medallones en los que se puede guardar fotos, quise ver que había dentro, sin embargo, antes de que pueda abrirlo, Nicolás apareció.

— ¿Qué estás haciendo? — cuestionó con voz fría haciendo que me diera cuenta de que Nicolás cuando quería podía ser ten accesible como el sol, así mismo si lo deseaba podía ser tan impenetrable como el hielo.

— Sé ve hermoso, solo sentí curiosidad — dije mientras se lo entregaba en sus manos.

— La curiosidad no es buena — señaló mientras lo guardaba en el interior de su saco — Vamos, el desayuno se enfría — mencionó con una sonrisa.

Lo seguí mientras en mis labios se mantenía una sonrisa boba, debido a que si él se comportaba así de esta forma tan dulce sin que haya más sentimientos que la atracción de por medio, no puedo imaginar como se comporte si estuviera enamorado de mí.

El desayuno transcurrió en medio de bromas de doble sentido y charlas sobre lo que íbamos a hacer en nuestro día.

Sin embargo, no pude evitar sentirme confundida, si Nicolás no quiere que me enamore de él no debería ser tan amable o siquiera tratarme bien, debería ser como esos CEOs de las novelas que he leído que son fríos como el hielo y que solo tienen el sexo en la mente, pero, él es tan ameno, con sentido del humor, con principios, un tanto pervertido, pero, no demasiado, sin duda alguna es el paquete completo.

No pude evitar sentirme curiosa.

— ¿Por qué dices que no espere amor de ti? — cuestioné intrigada.

Nick me observó por un momento mientras mastica su panqueque.

— La curiosidad no es buena — señaló mientras sonreía de una manera para nada agradable — Solo debes saber que no estoy interesado en darle mi corazón a alguien para que pueda pisotearlo, así que no tengas ilusiones acerca de mí, además, si algún día quieres terminar solo debes decírmelo, te dejaré ir.

Me sentí un poco triste con su repuesta, de lo que pude especular según sus palabras era como si alguien en su pasado le había roto el corazón. A pesar de sus advertencias yo quería ser la persona que pegué sus piezas y haga que vuelva a creer en el amor.

Después de aquella conversación Nicolás me llevó de regreso a casa, aunque necesitaba ir por mi auto que lo había dejado en el parqueadero del restaurante decidí ir por el después.

Él estacionó el auto un poco alejado de la mansión.

— Te llamaré después — musitó mientras veía mis labios, mis ojos hazel se enfrentaron a sus ojos grises.

El cielo afuera estaba de un color azul, el sol brillaba fuerte haciendo que leves reflejos brillen sobre el rostro de Nick y lo hagan ver como alguna clase de deidad.

— Estaré esperando — comenté con una sonrisa.

— Georgina — dijo antes de bajar su boca a mis labios y darme un beso rápido y crudo — Solo llámame.

No pude recuperar el aliento por un largo tiempo.

Cuando llegué a casa afuera se encontraba mi abuelo prácticamente yoga.

— Buen día, abuelo — dije con una sonrisa de oreja a oreja, tal vez era demasiado deslumbrante mi sonrisa debido a que mi abuelo me miró de manera extraña.

— ¿Qué cosas malas has hecho? ¿Por qué utilizas un vestido blanco? — cuestionó arrugando el ceño.

Sin embargo, no contesté ninguna de sus preguntas debido a que di pequeños saltos hacia mi habitación.

Me acosté encima de mi cama antes de pararme y saltar como una niña pequeña.

Yo estaba inmensamente feliz y nadie iba a quitarme mi felicidad.

Sin embargo, en la tarde recibí una noticia que hizo que mi día feliz se vuelva gris.

Por eso dicen que la felicidad es de corta duración y la mía no duró más que un par de horas.

— Ángelo está interesado en ti así que vendrá esta noche a cenar — mencionó mi madre haciendo que frunza el ceño.

— No cuentes conmigo, tengo planes...

Mi madre me miró con ojos fríos antes de sonreír de una manera nada agradable mientras tocaba mi cabello.

— Viene a cenar, no a acostarse contigo, solo te estoy advirtiendo para que seas amable, no te estoy incitando a que te comporte como una zorra, no quiero que la familia del novio de tu hermana entre en conflicto debido a tu terquedad y falta de modales — comentó — Así que cancela tus planes, Georgina, porque esta noche debes estar en la mesa.

— Pero...

Quise protestar, sin embargo, otra vez fui interrumpida.

— A Julian no le ha ido bien últimamente, la empresa necesita capital y la familia de Max tiene lo que necesitamos, no podemos disgustar a su hermano pequeño, él pidió exactamente que estés presente en esta cena, así que ahí estarás— ordenó — Tampoco le veo nada de malo, es mejor si te casas con alguien como él a alguien sin apellido, no creas que no me fije en como mirabas a ese pobretón — comentó dejándome callada.

— ¿Sí quiera te escuchas? — cuestioné con los dientes apretados — Soy tu jodida hija, no una mercancía a la que puedes mangonear.

Lidia Rizzo me miró con una sonrisa burlona antes de abrir su boca.

— Nunca te he considerado mi hija, creo que de eso ya te has dado cuenta — comentó con ligereza como si no estuviera rompiendo mi corazón con sus palabras, como si solo estuviera hablando del clima — Si te preocupas por Julian y Emilia estarás ahí — sentenció.

— No iré — dije con los ojos empañados.

Ante mis palabras solo se encogió de hombros.

— No lo hagas solo espero que no vengas llorando después — musitó.

Maldita vida...

Ella sabía que iba a estar ahí de todas maneras porque el amor que sentía por mi padre y por Emilia era mi debilidad, era lo único que me mantenía aquí.

— ¿Por qué me odias tanto? — cuestioné cuando estaba a punto de salir de mi habitación.

— Yo no te odio — respondió — Ya sea odio o amor requieren la inversión de sentimientos, en cambio, yo no siento nada por ti — añadió antes de salir dejándome en un nido revoltoso de resentimiento, angustia y dolor.

La odiaba, realmente lo hacía, pero, una parte de mí aún la quería, aún anhelaba escuchar un te amo de sus labios.

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Comments

Jesus Castro Montero

Jesus Castro Montero

De verdad no entiendo como esta mujer se puede llamar madre su ni quiere a su propia hija da la impresion que no es su verdadera madre

2024-11-14

1

(⁠◠⁠‿⁠・⁠)⁠—⁠☆MGB 🇦🇷◉⁠‿⁠◉

(⁠◠⁠‿⁠・⁠)⁠—⁠☆MGB 🇦🇷◉⁠‿⁠◉

mi teoría es que no es hija del padre, y el la acepto como hiji, la ama como tal y eso le da x el hígado

2025-02-22

0

Maria Gonzalez Gonzalez

Maria Gonzalez Gonzalez

maldita vieja loca.

2025-02-25

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