Capítulo 17

Los días pasaron lentamente entre ir al hospital y cuidar de papá casi no tenía tiempo para pensar, por suerte, Emilia se estaba recuperando rápidamente y las heridas que mantenía en su cuerpo no eran tan escandalosas como lo había dicho el doctor, en su bello rostro había unas pequeñas cicatrices que con los cuidados adecuados podían desaparecer y los dedos sus manos ya habían sido tratados, fueron reconstruidos, en cuanto a las cicatrices que tenía en su pierna eran algo para después, ahora lo importante era que mejore pronto por su bien y del bebé el cual tenía un latido poderoso.

Ya me había disculpado con mi hermana cuando despertó, aunque ella me hizo creer que no la habían herido mis palabras, sabía muy bien que era algo que estaba en su mente.

— Deberías volver a casa — susurró Emilia, ella aún no sabía todo el embrollo que se había convertido mi existencia, tampoco sabía que quizás en un futuro no tengamos una casa a la que ir.

— Tal vez más adelante — respondí.

De repente la puerta de su cuarto se abrió.

— ¡Oh! ¿Estás aquí? — cuestionó mi madre con ligereza como si todo el show que había armado hace solo unos días nunca hubiera pasado.

Esta era la primera vez que la ví desde aquel incidente, ella se veía como siempre, su mirada se encontraba altiva y llena de desprecio hacia los demás, no había ni la sombra de aquella mujer que revelo sus más oscuros secretos a los cuatro vientos.

— Sí — comenté mientras pelaba unas manzanas tratando de darles forma de conejo.

Si ella iba a fingir que no había sucedido aquel incidente yo también podía hacerlo, sin embargo, eso no significaba que perdonara todas sus faltas hacia mi persona, digamos que había decidido mantener una relación basada en la cortesía siempre y cuando no toque mi escala inversa.

— Luces hermosa, Emilia, tomá, te traje esta almohada para tu descanso — sentenció mientras se acercaba al lado de mi hermana — Tu hermano te mandó saludos, él no ha podido venir debido a que está ocupado con su compromiso así como con la empresa, ahora que tu padre se encuentra delicado de salud tiene demasiada carga laboral — dijo haciendo que abra mis ojos con incredulidad.

— ¿David se va a comprometer? — cuestioné intrigada — ¿Con quién?

La señora Rizzo me miró por un momento antes de sonreír como si lo que le había preguntado fuera algo risible.

— Aún no es seguro, pero, la hija del presidente ha hecho todo un alboroto para atraer a tu hermano — mencionó antes de girar los ojos — Tal vez muy pronto se comprometan y se casen.

Eso es lo que más deseaba ella, por lo visto, así todos los problemas económicos que teníamos se solucionarían.

Pero...

No podía aceptar que mi hermano sacrifique su felicidad por el bien de todos, no quería que se venda solo para salvar a nuestra familia.

— Una boda sería una bendición en este momento — señaló Emilia en un hilo de voz — ¿Cuándo podrá venir Max? ¡Lo extraño!

Mi hermana aún no sabía todo lo que estaba pasando en nuestra familia, tampoco sabía lo que le pasaba a la familia de su esposo, no era algo que necesite saber cuando aún no había salido de peligro.

— Más tarde querida, él también está herido — respondió mi madre con una sonrisa.

Y por primera vez en mi vida no me sentí sola como algunas veces lo había hecho al ver este tipo de escena maternal, tampoco sentí celos o envidia solo había una calma sin fin, después de saber la verdad las expectativas que tenía hacia mi madre murieron por completo, ya no esperaba nada de ella, no amor, no cariño, ni siquiera una palabra de consuelo. Aunque la apreciaba puedo decir de manera honesta que aquellos sentimientos llenos de mendicidad habían dejado de existir.

Cuando salí del hospital no pude evitar suspirar debido al clima que cada vez se enfriaba un poco más.

Por lo visto, muy pronto llegaría la primera nevada.

Al llegar a casa de Dan me recosté en el sofá mientras bebía una taza de café, justo cuando iba a ponerme a escribir, recibí una llamada desde el teléfono celular. Al ver el identificador de llamada me di cuenta de que era mi hermano David. Con algo de extrañeza contesté su llamada.

— ¡Hola! — saludé animada.

— Georgina, lo siento — susurró haciendo que me preocupe.

— ¿Qué lamentas? ¿Qué está pasando hermano? — cuestioné intrigada.

La línea permaneció muerta por un momento antes de que David empezará a hablar de nuevo.

— He buscado miles de formas para obtener suficiente dinero para nuestra empresa, pero, ninguna parece factible, Georgina, no sé que hacer — mencionó con la voz fría — Me voy a casar con la hija del presidente, pero, la ayuda que voy a recibir de ella no compensa nuestras pérdidas, nada parece funcionar, hermana mía.

— ¡David! — exclamé — Has hecho suficiente, hermano mío, esta es una carga que no te pertenece, hermano, piensa bien lo que haces los matrimonios arreglados no traen nada bueno, podrías estar arruinando tu vida, mira, papá lo entenderá...

— No lo hará, Georgina, yo... yo escuché cuando en medio de una cena dijo que si algo le llegaba a pasar a su empresa sería su fin porque se sentiría demasiado avergonzado para ver nuestros rostros — comentó haciendo que guardé silencio — Así que esto es lo correcto, es lo menos que debo hacer.

— ¡Hermano!

— ¡Lo siento! — susurró en voz baja su voz sonaba como un lamento — No quería poner esta carga sobre tus hombros, pero, no sabía a quién recurrir en este momento, todos los que alguna vez considere amigos me han dado la espalda, nadie quiere ayudarnos, nadie.

Tras decir aquellas palabras la línea murió haciendo que miles de pensamientos me invadan en este momento.

Las cosas no pintaban nada bien, miré el teclado de mi laptop mientras me autocriticaba por lo inútil que en este momento me sentía al no poder hacer nada por mi familia.

De un momento a otro el plazo establecido para pagar la deuda ya había llegado a su fecha límite.

Mientras preparaba el desayuno para Dan y para mí, recibí una llamada alarmante.

Al ver el identificador de llamada noté que era mi madre, ella nunca me llamaba, siempre enviaba mensajes llenos de frialdad y nepotismo.

— ¡Hola! — contesté con algo de incertidumbre debido a que nada que tenga que ver con aquella mujer resultaba en algo bueno.

— Necesitas venir, Georgina, nos quieren embargar la casa, Julian está teniendo un colapso en este momento — señaló con agitación antes de colgar.

Al escuchar que algo le pasaba a mi padre apague rápidamente la hornilla mientras le avisaba a Dan que saldría.

— Hay problemas en casa, disculpa por dejar todo a medias — dije mientras buscaba mis zapatillas.

— No te preocupes, G — susurró desanimado.

Dan ya sabía la decisión que había tomado mi hermano para mantener a flote la empresa, a pesar de que había tratado de ocultar sus sentimientos de mí, no pudo hacerlo porque en las noches cuando él pensaba que estaba durmiendo podía escuchar sus sollozos ahogados por la almohada, además sus hermosos ojos cafés siempre estaban adornados de anillos azules de ojeras, eran algo que no podía pasar desapercibido.

— Nos vemos — susurré mientras me alejaba de él.

Cuando llegue a casa había algunas personas extrañas reunidas. Pude ver a mi papá en medio de ellos, su rostro se encontraba rojo debido a la ira, al menos eso parecía.

No había rastro alguno de mi abuelo o David, al pensar en mi abuelo desaparecido sospeché que ahora se encontraba en alguna casa de reposo yendo de juerga con sus viejos amigos.

Él era ese tipo de persona.

En cuanto a David, tal vez se encuentre con su "novia".

Ciertamente, tenía demasiados sentimientos encontrados para este hermano mío.

— Papá — susurré cuando llegue a su lado — Mantén la calma.

— No puedo hacerlo mi solecito — dijo mientras miraba con fiereza a las personas que se encontraban delante de nosotros — Estás personas quieren desalojarnos de nuestro hogar, el hogar de mi familia, no puedo aceptarlo.

— Señor Rizzo, ya le hemos dicho cientos de veces que ya le hemos dado suficientes prórrogas, debe dejarnos hacer nuestro trabajo y no interferir — comentó uno de los hombres fornido que se encontraban delante de nosotros con expresiones llenas de desdén.

— Sí, señor, ¿acaso quiere que llamemos a la policía? Nosotros solamente estamos cumpliendo nuestro trabajo — señaló un muchacho de ojos verdes mientras se llevaba una mano a la nuca.

Mi padre sacudió la cabeza como alguna clase de muñeco mientras empuñaba sus manos.

— ¡De esta casa solo me sacan muerto! — exclamó.

— No les estoy pidiendo que esperen meses solamente un par de semanas más mientras mi hijo...

Mi madre fue interrumpida debido a la mirada llena de ira de mi padre.

— ¡Mi hijo no está en venta! — exclamó mientras se llevaba una mano al corazón.

— ¡Papá! ¿Qué te pasa? — cuestioné mientras me acercaba a él.

Por un momento todo lo que estaba pasando fue irrelevante para mí al ver la mirada ansiosa en el rostro de mi padre.

David tenía razón...

Si llegáramos a perder todo mi padre ciertamente no sobreviviría a esta tragedia.

Él no era un hombre materialista, era alguien con un fuerte orgullo que no aceptaba una negativa con facilidad, era alguien que luchaba hasta el final por medios justos.

Y esta lucha la estaba perdiendo.

— Lamentó llegar tarde — comentó una voz que conocía muy bien, que aún en mis sueños aparecía.

Nicolás.

Él tenía una sonrisa amable en el rostro, sus ojos grises se veían tan parecidos a la plata que resultaban algo perturbadores al contemplarlos fijamente, el traje que mantenía en su cuerpo se le pegaba como una segunda piel, haciendo que se vea sexy y peligroso.

Realmente era un hombre que exuda un aire sensual por cada uno de sus poros. Sin embargo, no me dejé cegar por su apariencia.

— Ahora no estamos para visitas — gruñó mi madre.

— No estoy aquí por una visita — explicó mientras me veía — Yo...

— ¿Qué pasa muchacho? — cuestionó mi padre con intriga.

Nicolás le tendió un papel a mi padre haciendo que este sonría con arrogancia mientras le entregaba aquel extraño papel al hombre que parecía estar a cargo de nuestro desalojo.

En todo su intercambio guardé silencio sintiendo una curiosidad sin fin.

¿Qué estaba pasando?

¿Por qué Nicolás estaba aquí?

— Esto debe ser un mal chiste — comentó aquel sujeto antes de sacar su teléfono — Haré una llamada.

— ¿Qué pasa? — cuestionó mi madre mirando a Nicolás con intriga mientras este me miraba a mí, solo a mí.

— Nos dieron una prórroga por un par de semanas más — señaló mi padre con júbilo — Aún tenemos tiempo para reunir el capital que necesitamos.

Al ver su sonrisa no quise destruir su optimismo porque sabía muy bien que no íbamos a obtener nada más que decepción.

— ¡Muchas gracias, joven! — agradeció mi padre — Muchas gracias — susurró con lágrimas en los ojos.

— No es nada — señaló mientras me miraba — Es lo menos que puedo hacer por el padre de mi novia.

— ¿Novia? — cuestionamos todos al mismo tiempo.

— Georgina — mencionó mientras se acercaba a mí.

Tras decir aquellas palabras mi madre me miró con ojos inquisidores, ella sabía que Nicolás y yo habíamos discutido, no, capaz que conocía muy bien la historia en este momento por eso luego de algunas palabras más en las que guardé silencio pensando en como refutar las palabras de Nick sin ocasionarle un infarto a mi padre, mi madre se fue junto a mi padre mientras me dejaba a solas con Nicolás.

— No pienses que al hacer esto te perdonaré, lo que hiciste no tiene perdón, Nicolás, ya deja de aparecer en mi vida, no quiero escuchar tus mentiras — solté mientras me alejaba de él.

— Sí, ya sé que no quieres escuchar mis malditas explicaciones — mencionó mientras se acercaba a mí como lo haría un cazador con su presa — Pero, al menos, deberías pensar en tu familia.

— ¿Qué está diciendo? — cuestioné con incertidumbre mientras tras veía como una sonrisa ladina se dibujaba en su rostro — ¿Por qué sonríes así?

— Ya que no quieres escuchar mis explicaciones por las buenas y mirar mi corazón, me tocara hacerlo por las malas — mencionó mientras besaba de manera fugaz mis labios.

No sé si fue un reflejo, o solo fue mi enojo que aún no había sido sacado del todo, sin embargo, cuando menos me di cuenta le estampe una bofetada en la mejilla a Nicolás haciendo que mi mano queme.

— ¡No te me acerques tan casualmente! — gruñí — Ya perdiste todos esos derechos hace mucho tiempo.

Nick se lamió los labios de una manera encantadora antes de alejarse de mí haciendo que notará el bulto en sus pantalones.

Mi rostro enrojeció por completo al contemplar ese lado pervertido que solo tenía él.

— Habló de que soy la solución a todos los problemas de tu familia, Georgina, puedo pagar todas sus deudas e invertir mi dinero en sus negocios...

— ¿A cambio de que? ¿De sexo? ¿De que me comporte como mi hermana Emilia? — cuestioné interrumpiendo sus palabras con ira mientras pensaba en lo descarado que podía llegar a ser.

Nicolás apretó la mandíbula mientras me miraba en sus ojos parpadeo una emoción desconocida antes de ocultarla con una sonrisa que en el pasado creí que era linda, sin embargo, en este momento cuando la venda que había ocultado su rostro se había caído pude ver que su sonrisa no era linda sino fría.

— A cambio de que te cases conmigo.

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Comments

Jesus Castro Montero

Jesus Castro Montero

Hay Nicolas ni amas a Georgina por que te quieres casar con ella para lastimarla no me patece justo

2024-11-14

1

Lili

Lili

Ésto no me lo esperaba... Qué personaje... El hombre de las mil caras, es un poroto a su lado.

2025-02-09

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Adriana Padron De Parra

Adriana Padron De Parra

El si se enamoro de G. se dió cuenta después que ella se fue

2025-01-30

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