Capítulo 14

— ¿Qué acabas de decir? — susurré con los labios temblando mientras veía la expresión que mantenía mi madre en el rostro, ella parecía fría casi impenetrable — ¿Papá? ¿Qué significa lo que dijo? ¿Qué está pasando?

Mi padre bajo la mirada por un momento al escuchar mis preguntas antes de darme una sonrisa rota.

— Tu madre está perturbada con todo lo que está pasando, ella no sabe lo que dice...

— Claro que sé lo que digo — interrumpió mi madre con el rostro desencajado — Georgina no es tu hija, aunque intentes engañarte a ti mismo, ella nunca lo será, ya es hora de que sepa la verdad, estoy malditamente cansada de fingir que todo está bien.

— Cállate, Lidia, por favor — pidió mi padre con los labios apretados — Georgina es mi hija y siempre lo será, deja de decir esas palabras hirientes, te puedes arrepentir.

Lidia Rizzo la mujer que me había traído a este mundo solo se rio pero su risa no era divertida, era una risa llena de cinismo.

— Siempre me he arrepentido de haberla traído al mundo, hubiese preferido abortar que tener a alguien como ella que me recuerda con su apariencia mis pecados — exclamó con lágrimas — Debí haberte ignorado cuando me convenciste de mantenerla...

Mi mente se puso en blanco mientras los escuchaba discutir, porque las palabras que había mencionado mi madre habían penetrado en lo profundo de mi ser.

No entendía que estaba pasando, solo cuando David me sostuvo entre sus brazos pude encontrar una especie de ancla que me mantuviera cuerda en estos momentos en los que no sabía ni quien era.

— ¿Eres mi padre? ¿Cierto? — cuestioné con voz queda mirando el rostro de mi padre que de un momento a otro parecía haber envejecido muchos años.

— No lo es — replicó mi madre, remarcando cada palabra — Él no es tu padre y tú no eres su hija.

Tras decir estas palabras se desvaneció en el suelo como una muñeca a la que se le habían terminado las baterías.

— ¡Mamá! — exclamó David mientras la recogía en sus brazos.

Después de un momento apareció una enfermera con una camilla, en todo el tiempo en el que subieron a mi madre a la camilla y la diagnosticaron me mantuve en silencio, estaba demasiado asombrada para decir algo.

— La señora está muy nerviosa — musitó la enfermera — La instalaré en una habitación para que descansen, les ruego que mantengan la calma.

Antes de seguir a la enfermera, David me dio una mirada amable para luego dejarme con el hombre al que he amado como un padre durante mucho tiempo.

— Papá, todo lo que dijo mamá es solo una mentira, ¿verdad? — pregunté — Tú eres mi padre, ¿cierto?

Mi padre me miró antes de colocar una mano sobre mi hombro, aunque esperaba una respuesta de él, sus ojos abatidos ya me habían respondido, en ellos vi la verdad que había permanecido oculta durante mucho tiempo, al recordar las horribles palabras de la mujer que me trajo al mundo pude identificar de donde venía ese odio sin sentido que me manifestaba en cada ocasión, la razón por la que por más que intente hacer que me ame fracase a pesar de todos mis esfuerzos.

— ¡Ay, hija mía! — exclamó mi padre — Ven, siéntate por un momento.

Me dejé guiar por él aunque lo que menos deseaba era sentarme.

— Está bien — dije siguiendo sus pasos hasta un lugar apartado, lejos del bullicio de la sala de espera y de los ojos inquisidores de las demás personas.

Fuimos a la cafetería del hospital la cual se encontraba en la planta baja, en todo el camino me sentí como si flotaba, como si no formará parte de este mundo, los sentimientos que sentían eran inexplicables, no sabía cuál era mayor en este momento si la desilusión, el desamor, el dolor o la desesperación.

— Tu madre es alguien especial — empezó a hablar mi padre — Ella ama de una manera arrolladora y odia de la misma manera. Es alguien que tiene muy claro que amar y que odiar, nosotros en el pasado luego del nacimiento de Emilia tuvimos algunas complicaciones en nuestro matrimonio.

— ¿Se separaron? — cuestioné con algo de dudas.

— Sí, lo hicimos, pero, yo fui el culpable, me vi involucrado en una serie de rumores con algunas actrices y tu madre pensó que la estaba engañando aunque me explique durante mucho tiempo no me quiso creer debido a que había algunas fotos que circulaban en la red, muy comprometedoras, por esta razón decidí darle su espacio mientras trataba de solucionar las cosas entre nosotros, busqué pruebas para probar mi inocencia, pero, no espere que tu madre trate de pagarme con la misma moneda — guardó silencio por un momento como si estuviera rememorando aquel incidente otra vez

— Ella te engaño — susurré con voz queda.

— Sí, aunque no puedo culparla — sentenció mi padre — Lidia buscó a un joven actor sin nombre y tuvo una aventura con él durante algún tiempo.

Mi padre cerró los ojos como si las palabras que iba a decir lo hirieran.

Bueno...

No era para menos sentirse así después de tanto tiempo, cuando se supone que este asunto había quedado en el olvido.

— Cuando por fin pude encontrar las pruebas suficientes, conduje de regreso a casa con la intención de reconciliarme con mi bella esposa, nunca espere encontrarla teniendo relaciones sexuales con otra persona — confesó — Realmente fue un shock tremendo para mí, quiero que sepas, Georgina, de que yo realmente amo a tu madre, aun con sus defectos y virtudes. Lidia es la mujer que elegí para pasar el resto de mi vida y aunque en ese entonces me sentí decepcionado, lo más importante para mí era ella y mis hijos.

— ¿La perdonaste?

— Sí — respondió mi padre — Lo hice, al final mi amor por ella fue más grande — susurró — Luego de encontrarla con aquel sujeto, discutimos, ella me dijo que solo estaba haciendo lo mismo que yo — mencionó en un hilo de voz — Al escuchar sus razones, le enseñé las pruebas que demostraban mi inocencia. Ella rompió en un mar de lágrimas al descubrir lo que había hecho, ambos resultamos heridos de muchas maneras y aunque el proceso fue doloroso decidimos olvidar todo este enredo por el bien de nuestros hijos y por nuestro propio bien. Pero...

— Yo aparecí — dije en un suspiro — Rompí la burbuja en la que estaban viviendo.

— Para mí siempre fuiste una bendición, mi solecito — dijo mi padre con voz fuerte — Cuando Lidia se enteró que estaba embarazada, se sintió eufórica debido a que pensó que este bebé nos uniría al nacer luego de tantas tribulaciones, sin embargo, cuando descubrió que estaba embarazada de aquel actor toda la felicidad que sintió en aquel momento desapareció.

— Ella quiso abortarme, ¿cierto? — más que una pregunta era una afirmación — ¿Por qué no lo permitiste? — cuestioné con curiosidad.

El hombre al que he amado como un padre durante mucho tiempo bajo la mirada como si no pudiera mirar mis ojos inquisidores.

— Yo estuve de acuerdo — confesó con un aire lleno de culpabilidad que me destrozo algo más que mi corazón — Pero, cuando ella estaba por entrar al quirófano me eché hacia atrás, no podía permitir aquello, tú eras una pequeña que no tenía la culpa de nuestros errores, no podía disponer de tu vida como si fuera alguna clase de dios y nunca me he arrepentido de la decisión que tome en aquel entonces. Aunque Lidia se mostró renuente la convencí de llevar a cabo su embarazo, le dije que te iba a amar igual que amo a nuestros hijos e incluso más, le dije que podía estar tranquila que para mí tú eras mi hija, solo mía, trate de hacerle ver que no eras una maldición para nuestro matrimonio, sino una bendición, al final ella estuvo de acuerdo.

Al interpretar sus palabras solo tuve una sensación de desapego, negué con la cabeza al recordar todo lo que había vivido durante todos estos años.

Siempre pensé en la razón por la que mi madre no me quería, miles de posibilidades acudieron a mi mente, pero, nunca pensé en que su desamor se debía al origen de mi concesión y lo que significaba para ella aquello.

Como ella lo había citado anteriormente yo era el fruto de su traición.

Era el recordatorio constante de su mayor error.

— ¿Qué pasó con mi verdadero padre? —pregunté luego de algunos minutos en donde el silencio estaba presente en esta conversación — ¿Él sabe de mi existencia? ¿Quién es?

— Él era una estrella sin nombre, tenía muchas posibilidades para alcanzar la fama, sin embargo, él...

— ¿Qué pasó? — cuestioné intrigada.

Mi padre me observó fijamente como si tuviera dudas acerca de lo que iba a decir, tal vez porque eran malas noticias para mí.

Aunque sabía que él no era mi verdadero padre, había gozado de su amor paterno durante 23 años, mis sentimientos por este hombre de aspecto fornido no iban a desaparecer de la noche a la mañana cuando siempre ha sido mi héroe.

Para mí él siempre sería mi más querido padre.

— Él murió — sentenció con voz grave — Antes de que tu madre descubra que estaba embarazada, él murió debido a un accidente de coche.

¡Guao!

Me quedé pasmada cuando escuché aquello, mi vida parecía un mal chiste, en serio, parecía que podía hacerle competencia al mar con lo salada que me encontraba con mis relaciones interpersonales.

La persona que amaba resultó estar enamorada de mi hermana, mi hermana ahora se encontraba con su vida pendiendo de un hilo, mi madre me odiaba, mi padre no era mi padre y el que se suponía que era mi verdadero padre ahora se encontraba muerto.

Sí...

No podía negar que mi situación era risible, por el amor al cielo, por algo dicen que cuando algo va mal solo debes esperar para que se vuelva peor.

— ¡Papi! — llamé en voz baja como si el peso del mundo lo tuviera en mis hombros.

— ¡Lo siento! — proclamó mi padre mientras tomaba mi mano entre las suyas y la apretaba. Me sentí agradecida con su gesto porque sentí que en cualquier momento me podía romper.

Cuando regresamos arriba, David se encontraba sentado en un lugar apartado, mi madre no estaba a la vista, parecía que aún se encontraba descansando en la sala de espera.

— ¿Tú ya lo sabías? — cuestioné cuando llegué a su lado mientras pensaba en todas las reacciones y su forma de ser durante todos estos años — ¡Lo sabías! — más que una pregunta fue una afirmación.

David me miró por algún tiempo antes de asentir suavemente.

— Cuando sucedió todo esto yo tenía 6 años, aunque no entendía muy bien lo que pasaba en ese entonces con el tiempo lo supe — respondió — Siempre he sabido que eres mi media hermana, pero, déjame decirte, Georgina, que siempre te he estimado, sé que a veces suelo ser alguien algo irritante, pero, eso no significa que no te quiera.

Esto era más de lo que me había dicho durante mucho tiempo, aunque me sentí más herida que enojada porque este era un secreto que me había lastimado durante mucho tiempo debido a todos los incidentes y los malos ratos que tuve que pasar al ser la hija de una traición.

¡Ah!

— Muchas gracias, por tus palabras, David, me hacen sentir mejor — musité mientras me sentaba a su lado.

— Iré a ver a Lidia — comentó mi padre antes de desaparecer en medio del pasillo con rumbo desconocido, su espalda se veía rígida y sus hombros encorvados.

— Siento lo que nuestra madre dijo — señaló David con una mirada triste — Ella está pasando por un momento difícil, ya verás que te pedirá disculpa más adelante.

Ante sus palabras arrugue la nariz mientras lo escuchaba parlotear, guardando mi opinión debido a que sabía muy bien que mi madre nunca se iba a disculpar conmigo debido a que claramente me dijo hace no demasiado tiempo que era alguien irrelevante para ella, que no merecía ya sea su amor u odio, para la señora Lidia yo solo era como alguna especie de paja en su ojo de la que no se podía liberar.

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Comments

Lili

Lili

Es lamentable la verdad, pero a pesar del dolor, creo que es mejor saber donde está parada.

2025-02-09

0

Jesus Castro Montero

Jesus Castro Montero

Pobre Georgina con este capitulo he llorado mucho hojala ella en algún momento sea feliz

2024-11-14

0

esterlaveglia

esterlaveglia

por favor autora.... más tóxico... nos vas a matar a disgustos 😵‍💫😰

2024-07-21

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