Las flores alrededor de los asientos de la iglesia se veían hermosas, denotando un aire angelical, había muchas personas sentadas en la capilla, entre conocidos y desconocidos siquiera había unas 200 personas, después de todo está era la boda del siglo, en donde dos de las familias más emblemáticas se unían en matrimonio; los Rizzo y los Rinaldi.
A mi lado Nicolás mantenía una expresión seria, aún no sabía que era lo que le pasaba, en estos días a duras penas podía ver su rostro, era como si aquella burbuja rosa se hubiese roto de un momento a otro.
— Hoy es el gran día — susurré con un aire melancólico — Aunque no soy la que se va a casar, no puedo evitar sentirme nerviosa.
— Todo estará bien — comentó, sin embargo, su expresión decía todo lo contrario, me recordé a mi misma poner las cartas sobre la mesa cuando esta ceremonia termine.
Seguí contemplando con expectación todo lo que estaba pasando, más bien, deseaba echarle un vistazo a mi familia, a mi papá, a David y a... mi mamá.
Desde la distancia en la que me encontraba noté con melancolía a mi padre el cual lucía un bello smoking de color azul junto a mi madre la cual usaba un vestido color beige que la hacía ver hermosa, en medio del altar se encontraba David de la mano de una joven rubia de ojos verdes que no conocía, pero, supuse que era una de las tantas candidatas a novia que le había buscado mi mamá. También vi a Max junto a su odioso hermano Ángelo, ambos mantenían expresiones complejas en sus rostros.
De repente, empezó a sonar una melodía pegajosa que si no fuera porque la había escuchado durante el cumpleaños de mi hermana, me hubiera sentido desconcertada como las personas presentes que miraban con asombro la entrada de mi hermana Emilia, la cual mantenía una sonrisa en su rostro mientras se acercaba al altar en donde la esperaba Max.
La ceremonia empezó de manera oportuna en donde Max y Emilia se declararon su amor, cuando termino la boda estaba hecha un mar de lágrimas.
— No llores — susurró Nick mientras secaba mis lágrimas con un pañuelo, aunque él era el que tenía en su rostro una expresión dolorosa — Te dije que todo saldría bien.
— Es que las bodas me ponen emocional — contesté tratando de calmar mis emociones — Cuando veo a dos personas que se aman casándose no puedo evitar pensar en todos los obstáculos que tuvieron que cruzar para alcanzar este final, para mí una boda es como el vivieron felices para siempre.
Nicolás me observó antes de abrazarme.
— Eres una pequeña tonta — dijo con indulgencia — Acaso no sabes que con una boda inicia otra historia que no puede ser tan feliz como el vivieron felices para siempre, puede ser una tortura.
— Eres tan raro — señalé con una sonrisa.
— Pero, así te gustó — se burló antes de estampar una sonrisa en su rostro — Felicidades por su boda.
Al escuchar sus palabras giré sobre mis talones y vi a mi hermana parada detrás de mí.
Ella se veía hermosa, como una princesa de esos cuentos de nunca jamás, aunque me sentía algo herida debido a la forma en la que terminaron las cosas la última vez, tuve un mes entero para reflexionar sobre lo que pasó, por eso no podía culpar a mi hermana por darme la espalda, me dolía, sí, estaba decepcionada, obviamente, pero, no podía odiarla, después de todo ella era mi hermana, la persona más cercana a mí, la que siempre me protegía de los fantasmas, la que siempre estuvo junto a mí.
— ¡Georgina! — proclamó antes de abrazarme — ¡Lo siento! ¡Lo siento! ¡Lo siento! — se disculpó con lágrimas en los ojos — Siento lo que pasó en ese entonces, no sabes cuanto he lamentado no haber hecho nada, he estado arrepentida durante todo este tiempo, he querido llamarte, pero, no pude hacerlo, me sentí avergonzada después de todo lo que sucedió, que ahora que estás enfrente de mí en este día tan especial lo siento como un regalo de Dios.
Tras decir aquellas palabras llenas de arrepentimiento me abrazó haciendo que noté que su vientre había crecido un poco.
¡Ah! ¡Mi Emilia! ¡Mi hermana! ¿Cómo podía odiarla?
— Ya todo está en el pasado — dije con una sonrisa en mis labios — No te preocupes, hermana, sé que no fue tu intención aquello.
— Eres demasiado buena para este mundo — alegó antes de soltarme — Le dije a papá la verdad ayer y él está enojado conmigo y con mi mamá por engañarlo, mi mamá está enojada conmigo por revelar su tetra, pero, no podía seguir mintiendo, eres mi pequeña hermana, lamento haber demorado todo este tiempo, lamento haberte perjudicado, Georgina, lamento haberme dejado manipular.
— No llores, Emilia — comenté con pánico al ver como lloraba desconsoladamente — Hoy es tu casamiento, debes verte bella, ya te dije que todo está en el pasado y te entiendo.
— Gracias, Georgina — dijo antes de ver a Nicolás — ¿Cómo así ustedes están juntos? — cuestionó con una sonrisa ladina.
Antes de que pudiera responder Nicolás lo hizo por mí.
— Ella y yo somos solo amigos — aclaró.
— Sí, lo que dijo — susurré con una sonrisa falsa en mi rostro.
Si no fuera porque estaba Emilia presente me hubiese volteado a mirarlo y pedirle una explicación de sus palabras, porque aunque sabía desde el inicio que no iba a obtener amor de él, pero, al menos creí que podía presentarme como su novia o algo así, ¿por qué tuvo que ser tan cortante?, ¿acaso todo el mes que pasamos juntos fue en vano?, ¿acaso no despertó nada dentro de él?, ¿acaso solo era su pequeño sucio secreto?
— ¡Oh! — comentó Emilia con una sonrisa — Gracias por tus felicitaciones, me llevaré a Georgina por un momento...
— Ya me iba — interrumpió Nick haciendo que lo miré con extrañeza — Tengo algunos recados que hacer, espero que seas feliz — dijo antes de envolver a mi hermana dentro de sus brazos, no quería sonar como una loca, pero, parecía que era inexistente para Nicolás en este momento, era como si sus ojos solo pudieran ver a Emilia y nada más que Emilia.
Tal vez estaba siendo paranoica.
— ¡Qué pena! — exclamó Emilia.
— Nos vemos, Georgina — mencionó antes de girar sobre sus talones e irse en medio de la multitud de personas que celebraban con una sonrisa.
— Nos vemos — susurré cuando él no me pudo oír.
Al ver el cielo gris, sentí la necesidad de ir detrás de Nicolás y exigir varias explicaciones, quería saber exactamente en donde estábamos con esta relación, necesitaba saber que no era la única enamorada porque no quería seguir cayendo por él, no era sano.
— Vamos, Georgina — dijo Emila antes de tomar mi mano y arrastrarme en donde se encontraba mi padre.
— ¡Georgina! ¡Mi solecito! ¡Estás aquí! — exclamó mi papa con alegría — Siento haber sido tan duro contigo y no dejar que te expliques, pero, tu hermana la más sensata fue la que secundo la historia de tu madre así que pensé que era verdad, lo siento.
— No te preocupes, papá — dije abrazándolo mientras le daba una mirada a Lidia Rizzo la mujer que me trajo al mundo, la persona que más odiaba y que más amaba en este mundo.
— Te vi con el pobretón — comentó con un aire lleno de petulancia, nunca espere una disculpa de su parte, pero, esto ya era demasiado — No deberías acercarte a él demasiado, nunca dejará de ser un pordiosero aunque tenga todo el dinero del mundo.
— Mamá, no te expreses así de él — repliqué mientras le daba una mirada a David.
— Ha pasado un tiempo hermana — menciono en un suspiro mi apuesto hermano mayor, sin embargo, noté que había algo diferente en él.
David ya no me observaba con esa mirada espeluznante, había calidez en sus bellos ojos azules, era como si el tiempo que habíamos pasado lejos le había servido para evaluar sus sentimientos hacia la hermana que tanto molestaba con indirectas hirientes.
— Sí, hermano — dije antes de abrazarlo de manera fugaz.
— Por fin, la familia está unida — anunció mi padre con voz alegre — Mi solecito y mi lunita, mis dos bellas hijas.
Mi madre negó con la cabeza como si las palabras de mi padre no fueran agradables para sus oídos, bueno, para ella nada que tenga que ver conmigo era ameno.
La tarde pasó volando, en un abrir y cerrar de ojos ya era de noche, aunque la fiesta era agradable, me sentí un poco sola debido a que no había ninguna persona agradable a mi alrededor.
Dan debido a que mi madre lo odiaba no fue invitado, Nicolás se había ido y si me ponía revisar la extensa lista de amigos que tenía podía ver que ninguno de ellos había sido invitado a esta ceremonia.
— ¿Por qué suspiras tanto? — cuestionó mi hermano — ¿Por qué no estás bailando? — siguió preguntando.
— No hay nadie con quien hacerlo — dije aunque sabía que estaba mintiendo porque varios jóvenes se habían ofrecido, pero, había negado la oferta porque no tenía ánimo para hacerlo — ¡Como odio a ese tipo! — exclamé al ver a Ángelo bailar con mi hermana.
— No eres la única — replicó mi hermano con una sonrisa en los labios — Pero...
— ¿Qué pasa? — cuestioné.
David me miró por un momento antes de sonreír de manera fría.
— Está noche le espera una sorpresa de la que no podrá disfrutar — susurró — ¿Crees que después de saber lo que intento hacerte lo íbamos a dejar tranquilo?
— ¡Oh! — proclamé sintiéndome cálida por dentro — ¿Qué piensan hacer?
— Bueno, eso es un secreto, pero, como eres curiosa te lo diré — musitó con un aire de villano — Me aseguraré de que nunca pueda usar a su "amigo" — susurró — Nadie puede molestar a mi hermana sin mi permiso — señaló alborotando mi cabello.
— Lo recuerdo — dije con una sonrisa mientras a mi mente me llegaba una imagen de mí yo más joven siendo protegida por el chico que se encontraba enfrente de mí — Solo tú puedes hacerlo porque eres el hermanastro de cenicienta.
— Correcto, ahora, ven a bailar conmigo — comentó tomando mi mano de manera galante.
— ¡Vamos!
Después de bailar durante un largo tiempo junto a mi hermano David, me sentí cansada y con ganas de irme, así que me acerque a mi papá y le dije que regresaría mañana porque necesitaba darle la llave del departamento a la persona con la que me estaba quedando, aunque se mostró algo renuente aceptó que me vaya, así que tome mi auto que había estado estacionado durante mucho tiempo en el garaje y salí de casa, en el camino decidí escuchar algo de música para relajar mis emociones.
Durante todo este tiempo que había pasado alejada de Nicolás decidí que había llegado el momento de hacerle ver mis sentimientos, de confesarle que no podía seguir manteniendo esta relación extraña sin compromisos de por medio.
Cuando llegué las luces estaban apagadas, todo estaba en silencio, que casi creí que no había nadie en casa.
— ¿Quién está ahí? — cuestionó una voz algo ronca.
Era la voz de Nicolás, el cual se encontraba echado en el sofá junto a una botella vacía de whisky.
— ¿Qué te pasó? — pregunté al ver su aspecto desaliñado.
— ¿Quién eres? — cuestionó entre dientes con una expresión boba en su rostro que nunca antes había visto.
— Soy yo — dije mientras me acercaba a él.
Nicolás miró mi rostro por mucho tiempo antes de atraerme a sus brazos y abrazarme como si me fuera a escapar en cualquier momento.
— Eres tú — susurró sollozante.
Pronto mi cuello y mi hombro se humedecieron, al principio no sabía que era, sin embargo, luego caí en cuenta que Nicolás estaba llorando desconsoladamente sobre mí.
— ¿Qué pasa Nick? — cuestioné.
Él no dijo nada, simplemente levantó su rostro lloroso antes de besarme con absoluta devoción.
— Eres tú — susurró de nuevo — Emilia, eres tú, te amo.
¿Emilia? ¡Emilia!
De un momento a otro mi mundo colapso, al principio quise creer que solo era un error, traté de engañarme a mí misma, pero, al ver el estado roto de Nicolás me di cuenta de que no era ningún error, él estaba llamando a mi hermana Emilia, a ella, él estaba llorando por ella, él siempre la ha amado a ella.
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Comments
(◠‿・)—☆MGB 🇦🇷◉‿◉
lo sospeché desde que estuvo mal cuando anunció el compromiso Emilia es más ese bb es de Nicolás, pero no me dejaba comentar /Toasted//Toasted/
2025-02-22
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Jesus Castro Montero
Este se acostó con Geirgina por venganza que malo de verdad hay hombres de los más miserables y uno de ellos es Nicolas que hará ahora Georgina cuando sepa la verdad
2024-11-14
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Lili
Una sorpresa que no me esperaba... Aunque teniendo en cuenta los hechos acontecido, esto parece LA CAJA DE PANDORA...
2025-02-09
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