“Vuela tan alto que las manos de los mortales no puedan alcanzarte”

...IV...

 

A la mañana siguiente Maya la joven criada de la mansión a cargo de la hija del gran duque llamo a la puerta insistentemente haciendo Jocasta abriera los ojos aletargada y aun somnolienta. ¿Cuánto era que llevaba dormida? ¿Acaso se le había hecho tarde para el desayuno y su madre mando a despertarla? Con fragmentos de su sueño de la pasada noche la niña hace un esfuerzo para sentarse en la cama, sus manos frotan sus ojos cansados mientras no puede evitar bostezar un poco.

El llamado era tan insistente que el cuervo con quien compartía la recamara levanto la cabeza con fastidio y dio un potente y sonoro graznido.

―Adelante ―ordenó Jocasta y solo así Maya pudo ingresar a la recamara de su joven señorita muy presurosa y trayéndole el agua para lavar su rostro.

―Buenos días joven maestra ―una vez depositada el agua en la mesita cerca a la cama de Jocasta la criada procede a abrir las cortinas permitiendo que la luz ingresara a la estancia ―. ¿No es una hermosa mañana?

―Lo es ―responde Jocasta acomodando sus rubios cabellos en un atado para evitar que estos le estorbasen y pueda asearse de una mejor forma. El agua al tocar aquel blanco y porcelanado rostro hace que el cansancio y el sueño se esfumen de ella ―. No me di cuenta que ya era tan tarde ―añade mientras Maya le alcanza una toalla.

―Oh no señorita no es muy tarde son las nueve de la mañana y su madre apenas y se terminó de preparar hace un momento.

― ¿Es así? ―inquiero Jocasta ya fuera de la cama y ahora verificando que el cuervo a su cuidado se encontrase mucho mejor que ayer ―. ¿Y a que se debió tu efusividad de la mañana? ―sus dedos acaricia la pequeña cabeza de Khaled pese a las protestas del ultimo y sus intentos por evitar aquella embarazosa situación.

―Su padre está entrevistando en este momento a un nuevo ayuda de campo que se encargara de los establos ―Jocasta nota el brillo en la mirada de su querida Maya y también el entusiasmo en sus palabras ―. No lo he visto aún, pero dicen las otras sirvientas que es tan guapo como encantador y tiene un aire enigmático que logra atraer todas las atenciones. 

Maya era una joven mujer y era lógico que se dejase encantar por ese tipo de descripciones. La curiosidad no tardó en hacerse presente en ella. No sabía que su padre solicitara los servicios de un nuevo ayuda de campo, aunque supuso que la idea no era tan descabellada como parecía ya que tenía entendido que la última primavera tres yeguas habían dado a luz a saludables potrillos además de que los caballos del ejercito a mando de su padre también requerían un estricto cuidado y mantenimiento.

― ¿No quiere conocerlo señorita? ―preguntó Maya sacándola de sus reflexiones.

―Ya habrá oportunidad de presentarme luego del desayuno espero que no hayas olvidado nuestro paseo de hoy ―responde Jocasta con una sonrisa luminosa mientras se alejó un poco de donde yacía Khaled para dirigirse a su armario de donde debía elegir un vestido adecuado para un paseo en el campo.

―Permítame joven maestra ―interviene Maya ayudándole a seleccionar el más apropiado, el elegido fue un bonito vestido ligero y sencillo de muselina blanca y con un cinturón alrededor a la cintura que servía de faje. 

Tal y como era su deber Maya ayudó a preparar a su señorita con esmero y al mismo tiempo cuidando que todo pequeño detalle quedase perfecto. Una dama debía de serlo incluso en el lugar más inhóspito del mundo y la imagen de la heredera de la facción Asteria jamás debía de ser descuidada o de lo contrario aquellos nobles rivales del gran duque utilizarían a sus hijas para humillar el nombre de los Asteria. Por suerte para la facción y desdicha de los enemigos públicos de la corte Jocasta era la clase de señorita que no permitía que sus acciones y formas causasen desprestigio a su familia, ella cuidaba su apariencia y sabia responder con elegancia y sagacidad cualquier comentario venenoso de algunas damas que veían lo divertido de hablar a las espaldas de otros.

Con cuidado los cabellos de Jocasta fueron arreglados en un recogido simple pero elegante que permitía que su cuello estuviese expuesto y que la fresca brisa le refrescara la nuca. Algunos mechones dorados lograron salir del atado, pero Maya los mantuvo libre porque aseguro que le daban a la señorita un aire encantador.

“La joven señorita está en edad de encontrar un prometido” ―pensó ella ―. “Estoy segura que las propuestas no se harán esperar ahora que ella rechazo el ser la siguiente emperatriz”

No obstante, aunque eso fuese cierto no importaban cuantas cartas llegasen a la mansión de parte de algún noble y su joven hijo buscando una oportunidad para llegar a un compromiso con la casa Asteria si el gran duque no aprobaba al candidato o tan siquiera este no era de su agrado Jonathan podía y tenía la capacidad para negarle el derecho de cortejar a su hija. Quien más que el propio Jonathan para saber que solo oportunistas llegarían a la mansión buscando satisfacer sus intereses y la de sus codiciosos padres. El gran duque no lo permitirá nadie era digno de merecer a su hija su querida princesa.

Nadie, ningún hijo de noble estaba a la altura de la casa guerrera más importante del imperio.

Khaled contempló el perfil de aquella muchacha que lo había tomado bajo su cuidado y por un segundo quedó perdido en ella. Su corazón latió muy aprisa y su pecho se llenó de una extraña sensación que lo hacía sentir como si un enorme peso yaciera sobre él impidiendo que el aire circulara con normalidad y haciendo que su ritmo cardiaco se acelerase. Ella era hermosa, sus ojos no se apartaron en ningún momento y no tenía la intención de hacerlo.

¿Qué sucedía con él? Algo malo le estaba ocurriendo.

“Estoy perdido” ―se dijo.

 

...***...

 

―Buenos días querida ―dijo su madre recibiéndola como acostumbraba a hacerlo todas las mañanas.

El día empezó con normalidad era una típica escena de desayuno a los que Jocasta ya estaba acostumbrada. Su padre no demoro en unirse a ellas y solo cuando el duque tomó su lugar en la mesa las sirvientas a instrucciones del mayordomo empezaron a servir los platillos que se degustarían en esa mañana.

―Tal y como te lo prometí Jocasta ―dijo su padre iniciado la charla de la mañana ―. He arreglado para que uno de los mejores docentes en esgrima venga a nuestra finca a instruirte, espero que eso te entusiasme ya que empezar cuanto antes ni bien su carruaje llegue.

―Me entusiasma demasiado ―respondió Jocasta y su mirada resplandeció con determinación al saber aquella noticia ―. ¿Entonces llegara pronto?

―Llegara en un par de días a lo mucho.

― Cuando niña, hubiese deseado poder aprender a pelear como los caballeros, mi padre jamás lo hubiese permitido, era tan conservador ―dijo Dione permitiéndose intervenir en la conversación ―. Da tu mejor esfuerzo hija mía.

― Lo hare querida madre ―respondió Jocasta con la misma efusividad. Jonathan no pudo contener una sonrisa sin duda alguna ambas eran tan idénticas en sus caracteres que supo en ese instante que su hija había heredado gran parte de su amada esposa.

El resto del desayuno estuvo tranquilo y sin mayores contratiempos ni noticias relevantes salvo la contratación de nuevos sirvientes y lo bueno de la temporada de cosecha en los campos del territorio que sin duda beneficiarían enormemente a los agricultores locales. En medio de la conversación surgió el tema del interés de Jocasta de hacer una excursión por los naranjales interés que llamó la atención de Jonathan quien viendo a donde quería llegar su hija inmediatamente hizo saber que si su intención era conocer un poco más de la actividad económica del territorio lo haría bajo la vigilancia y el cuidado de una escolta apropiada en caso de un imprevisto como el de la última vez.

Jocasta estuvo a punto de objetar, pero desistió de hacerlo cuando su madre con aquella sonrisa conciliadora expuso su interés en acompañar al grupo. Las sirvientas recogieron la mesa una vez finalizado la hora del desayuno y Claude acompaño tanto a la duquesa y a la joven maestra a los establos en busca de los caballos que les servirían de transporte en el amplio paraje. En el lugar encontraron a Maya y a Scilla esta última temerosa al ver de cerca a los corceles del gran duque.

 

―No te preocupes Scilla ―intento calmarla la duquesa con suave y maternal voz ―. Hable con tu madre y me expuso tu temor a los caballos, descuida Maya y tú pueden ir en el carruaje durante todo el trayecto.

La mirada de la pequeña recupero el brillo y con voz entusiasta acepto de inmediato.

―No te preocupes tú también iras cómodo en el carruaje ―dijo Jocasta al cuervo cuyas heridas habían sido limpiadas y los vendajes cambiados y ahora reposaba en una lujosa camita de almohada de plumas y suave seda. Khaled se sintió como una extraña y exótica mascota situación que en otras circunstancias lo habrían enfurecido no obstante al ver la enorme sonrisa de aquella niña lo soportaba con dignidad.

― ¿Esta segura que es buena idea que el cuervo viaje en carruaje señorita? ―pregunto Maya ―. Está recién curado y se puede complicar su recuperación.

―Estará bien ―respondió Jocasta observando a su vez al cuervo a su cuidado con ojos llenos de cariño ―. Iremos a paso lento.

―Por cierto, Jocasta ―dijo la duquesa acercando su rostro al de Khaled y observándolo con detenimiento y curiosidad acción que hizo que el príncipe Corvus se pusiera nervioso ¿Acaso esa mujer sospechaba de él? ―. No le has puesto un nombre no puedes llamarle solo “cuervo” no creo que sea apropiado.

― ¿Es así?

―Por supuesto señorita ―esta vez fue Scilla la que intervino con mucho ánimo ―. Mamá dice que un nombre es muy importante, es lo que nos hace a cada uno especiales y en algunas ocasiones nos representan.

“Yo ya poseo un nombre, no necesito uno” ― pensó Khaled con fastidio, aunque muy en el fondo sentía curiosidad por el nombre elegido por aquella muchacha especialmente para él. 

―Es cierto, tienes que ponerle un nombre apropiado Jocasta ―apoyó la duquesa.

―Pues ―empezó Jocasta tomándose muy en serio las afirmaciones tanto de su madre como la de Scilla que a pesar de su joven edad era alguien con sabiduría infantil ―. Supongo que tienen razón debo de ponerle un nombre.

―Por supuesto que sí señorita.

Jocasta observando con detalle al joven cuervo buscando una característica que lo hiciese resaltar y que pueda hacer más sencilla la tarea de ponerle un nombre apropiado, pero era como los otros cuervos de ojos y plumaje color obsidiana y no pudo encontrar alguna característica física que funcionara para ella cuando de pronto reflexiono sobre las circunstancias de su primer encuentro y como aquella indefensa ave se aferraba a la vida buscando escapar ferozmente de las garras de la muerte.

“¿De quién buscabas huir desesperadamente? ―pensó Jocasta con aire reflexivo ―. ¿A manos de quien sufriste tanto?

No se debía de ser muy listo para darse cuenta de la realidad, y como la luz en un cuarto lleno de tinieblas la verdad se manifestaba para la joven dama. Los cuervos son vistos como aves de desgracia y en muchas oportunidades Jocasta vio como los ciudadanos del imperio abusaban de aquellos seres enjaulándolos para luego propiciarle una y mil torturas con el único fin de un entretenimiento mórbido.

Todo aquel que oponga al imperio debía de morir. Incluso su propia vida fue tomada y los nobles que en un momento la apoyaron se pusieron de parte del emperador y le juraron fidelidad a la señorita Hinata Hyuga.

― Ya lo tengo ―dijo con firmeza como quien llega a la resolución de un difícil cuestionamiento ―. Se llamará Antares, como la estrella más brillante de la constelación del escorpión.

“Antares” que en legua antigua significa “En contra de Ares” simbolizaba raciocinio, inteligencia y valentía mientras que su rival era la estrella guardiana del imperio y representaba la guerra, el poder y el conflicto. Según la mitología Antares y Ares fueron dos grandes reyes del pasado que constantemente rivalizaban Ares era la guerra brutal y sangrienta y Antares la guerra estratégica. Incluso cuando ambos monarcas abandonaron la existencia terrenal su eterna rivalidad continuo en el firmamento.

―Antares es un hermoso nombre ―concordó la duquesa ―. Uno muy heroico si me lo preguntan.

“Antares como el enemigo de la estrella protectora de este imperio” ―se dijo Khaled ―. “El destino es caprichoso”

Al igual que en un futuro Khaled se convertiría en el mayor enemigo del imperio de Ether.

― ¿Te gusta tu nombre Antares?  ―inquirió Jocasta mirando con ternura a Khaled.

El cuervo sacudió el ala saludable en señal de afirmación y eso basto para Jocasta. Su sonrisa era radiante y sus ojos como el agua calma mostraron su genuina felicidad.

―Mi señora ―dijo Claude de pronto llegando en compañía de un joven extraño y quien llamo la atención de inmediato por ser un rostro nuevo ―. Este es Alphonse y es el nuevo ayudante de campo que contratamos, él será quien las ayudará a escoger sus corceles y las preparará para su paseo.

Y tanto la duquesa como su hija y las señoritas presentes observaron por primera vez al recién llegado que pasaría a servir a la casa del duque a partir de ese momento. El nuevo ayuda de campo era un hombre joven en apariencia y muy apuesto con una cabellera platinada semejante al brillo de las estrellas. Aquellas características dejaron encantadas a las sirvientas en cuanto el este pisó el territorio del gran duque, incluso ahora provocaba risitas coquetas y cuchicheos por parte de las señoritas del servicio acción que por supuesto no pasó desapercibida por el hombre obteniendo en respuesta una sonrisa atractiva.

Alphonse sabía cuál era su misión a la perfección y esta era infiltrarse en la mansión del gran duque del imperio y lograr pasar desapercibido para poder de esa forma estar cerca del heredero del clan y asegurar su protección. Al principio no comprendió aquel pedido por parte de Khaled ni tampoco la razón para permanecer en terreno enemigo arriesgando tanto su vida como la seguridad de su pueblo oculto en las montañas, pero sin objeción alguna él obedeció.

Alphonse había pasado gran parte de su vida en el clan de los cuervos hasta el punto en que se sentía ya parte de aquella familia, lo cierto era que en realidad perteneció a la manada de los lobos blancos de las montañas. A diferencia de los otros clanes los lobos blancos se caracterizaban por dominar un poco más sus impulsos salvajes y hacer que la razón imperase en ellos motivo por el cual los clanes de lobos los hicieron su blanco especialmente uno de los más letales clanes de todos. Los lobos siberianos de las montañas azules eran letales y carecían de razón y lógica dejándose llevar completamente por sus instintos. Llenos de codicia y el anhelo de expansión apuntaron hacia aquel territorio logrando someter a los lobos blancos a base de brutalidad, el macho alfa asesino a su rival y ordeno que los más fuertes de la manada hicieran lo mismo con cualquier macho que representase una amenaza. La orden se cumplió a cabalidad y las hembras y a los machos de rango inferior fueron conservados para que sirvieran a los nuevos señores del territorio.

Ante toda probabilidad un macho herido logró escapar junto a su cachorro en medio del fuego y la masacre y evadiendo a los lobos rivales que al ver que escapaba no dudaron en lanzarse al ataque. Orland, el padre de Alphonse, logró derrotarles, pero quedó gravemente herido de muerte, viéndose a punto de abandonar este mundo guío a su cachorro hacia el sendero del riachuelo que llevaba a terreno bajo y le ordeno escapar. El cachorro se negó a abandonar a su padre mal herido e intento cargar su pesado cuerpo y huir junto con él, pero no pudo ni avanzar ni cinco pasos.

― “¡Largo de aquí!” ―rugió su padre usando su voz de mando y haciendo que el cachorro se encogiera del miedo ―. “¡No pierdas tiempo y escapa antes de que regresen más!”

― “Padre no” ―lloró este ―. “Padre eres todo lo que me queda”

Antes de que el lobo mayor pudiese responder ante el pedido de su cachorro se escuchó a un nuevo grupo de lobos siberianos aproximarse. Orland viéndose perdido y con la vida de su hijo en peligro hizo lo único que podía hacer en ese instante. Empujo a Alphonse al rio y dejo que la corriente lo alejase de la manada enemiga y el agua camuflase su olor.

― “Vive y se fuerte Alphonse” ―fueron las palabras finales de su padre antes de que fuese atacado por cinco lobos de forma simultanea que mordieron su cuerpo y lo despedazaron por completo.

― “¡Papá!” ―Alphonse vio a su padre siendo emboscado y su corazón se oprimió por el dolor y la desesperación de ver morir a su padre. La corriente lo alejaba cada vez más de él y de pronto ya no podía divisarlo.

Su hogar había sido tomado por los lobos enemigos, su padre murió buscando su protección Alphonse por primera vez se vio solo en este mundo y eso lo aterro. El agua estaba fría y su pequeño cuerpo tembló, pero debía de ser fuerte y resistir toda inclemencia. Por fortuna el rio no era muy caudaloso ni la corriente muy fuerte. Alphonse quedó flotando y dejándose llevar por las aguas. Cuando el alba rayó la corriente lo llevó rio abajo lejos de las montañas a una zona segura, agotado había llegado a un pobre territorio de casas humildes en donde fue rescatado por unos locales que lo alimentaron con lo que pudieron y curaron sus leves heridas.

Por un largo tiempo en su estadía en el territorio de aquel clan Alphonse no habló palabra alguna debido al trauma de haber visto a su manada y a su padre morir. Poco a poco fue superándolo con ayuda de su primer amigo en aquella extraña tierra. Baris era un idiota, pero tenía buenas intenciones y siempre estaba tras él como una especie de cachorro feliz. Baris al igual que él también había perdido a sus padres bajo un ataque y eso hizo que ambos empatizaran. Alphonse fue tomado bajo la protección de Serkan el señor de aquel clan y entrenado como un cuervo más. El joven lobo encontró en el clan un hogar y una familia y juro lealtad no solo al rey Serkan sino a la línea sanguínea Corvus.  

Presentarse a la mansión del gran duque haciéndose pasar como un ayuda de campo solicitando empleo no fue una tarea complicada, aunque si descabellada pero debido a su voto solemne de lealtad absoluta se aventuró sin problemas logrando infiltrarse exitosamente. Con una frialdad increíble para fingir encanto logró cautivar a las sirvientas y evitar de esa forma levantar sospechas. El mayordomo era el verdadero problema era como un viejo zorro que parecía ver al verdadero hombre tras la sonrisa encantadora y el rostro confiable aun así con actitud respetuosa guio a Alphonse hasta las caballerizas y le explico cada una de las tareas a seguir no sin antes advertirle con una sonrisa igual de falsa y un rostro aparentemente sereno que la mansión se encontraba fuertemente resguardada.

La primera impresión que tuvo Alphonse acerca del gran duque es que era un hombre de aspecto pacífico y gentil. Por supuesto que estaba enterado de las hazañas de Jonathan y de su maestría con la espada así que se dispuso a no subestimarlo, después de todo, no a cualquiera se le otorga el título de gran duque y héroe de Ether y está a cargo de uno de los escuadrones más letales y entrenados al servicio del ducado y el emperador. Si existía un sitio aún más peligroso que el mismo palacio imperial ese lugar era la casa guerrera del imperio.  Alphonse estaba consiente que tanto él como Baris podían morir si todo resultase mal.

Por suerte, la gran mayoría había caído con tanta facilidad en su actuación y creyó que mientras se mantuviese alejado del mayordomo y del gran duque el tiempo necesario hasta la recuperación de Khaled entonces estarían bien.

―Debes ser el nuevo ayuda de campo que contratamos, espero que te sientas cómodo y permite que te dé la bienvenida a nuestro hogar ―dijo la duquesa con una sonrisa cortés.

―Prometo hacer un buen trabajo con sus corceles mi señora ―respetuosamente saluda haciendo una reverencia.

―Ya lo creo ―respondió Dione con una apacible sonrisa ―. Bueno entonces no perdamos más el tiempo la mañana no durara por siempre. 

Alphonse asintió y rápidamente se dirigió a las caballerizas junto con otros dos hombres que llevaban trabajando más tiempo en los establos y entre los tres trajeron dos caballos tanto para la duquesa como para su hija los cuales fueron debidamente ensillados y preparados. Sin necesidad de siervos o ayudas de campo Dione montó su corcel sin problema alguno y es que pocos sabían que la duquesa era una espléndida amazona acostumbrada a galopar largas distancias. Desde muy joven la entonces hija del barón D’arcy era aficionada a las cabalgatas por las vastas campiñas y en más de una ocasión se metía en problemas debido a su carácter intrépido, como buena noble del campo Dione sabia como manejar un caballo y no temía acelerar y competir incluso contra varones pese a las protestas de su padre quien guardaba una gran preocupación y angustia de que ese carácter poco femenino de su hija le hiciera imposible conseguir un buen esposo. 

Jocasta en cambio pocas veces tuvo oportunidad de montar a caballo y es que no tuvo necesidad de hacerlo cuando eran los carruajes los que la transportaban a cualquier lugar en el que requerían su presencia. No obstante, si ella quería aspirar al título de gran duquesa y tomar el liderazgo de las tropas a cargo de su padre tenía que montar con la misma maestría de un caballero y quien mejor maestra que su propia madre.

Mientras en un cómodo carruaje viajaban Scilla quien disfrutaba el trayecto viendo los paisajes a través de la ventana, Maya quien por su parte cabeceaba adormitada debido a lo suave del viaje y Khaled quien no cavia del aburrimiento, por muy opulento que era aquel coche no se comparaba con la sensación de volar con total libertad. Pero lo soportaría con dignidad.

―No tengas miedo, sujeta las riendas con firmeza ― dijo Dione quien observaba el rostro angustioso de Jocasta, no era tan fácil como su madre lo hacía ver y temía perder el control y caer dolorosamente.

―Eso hago ―respondió ella ―. Temo caer y lastimarme.

Dione sonrío y acerca su caballo al de su hija con suma maestría.

―Primero relaja el cuerpo, deja que sea el ritmo de tu corcel el que te guíe, si te pones tensa entonces eso es lo que transmitirás al caballo y harás que entre en estrés.

Jocasta obedeció y aunque al principio le costó mantener tanto su espalda como sus piernas en la posición correcta poco a poco lo consiguió ganándose las felicitaciones de su madre.

―Lo hice ―se emociona ella al ver sus pequeños pero significativos progresos.

―Eso es, ahora debes de seguir los movimientos del caballo con la cabeza y los brazos, eso es muy importante porque no deseamos confundir al animal. Ánimo, estás muy cerca de conseguirlo.

― ¡Ánimo señorita! ―dijeron los caballeros que servían de escolta a pedido del gran duque.

Jocasta sintió que su padre no pudo haber actuado de forma más sobreprotectora posible y mientras la duquesa sonreía ante la genial idea de su esposo Jocasta se moría de la vergüenza al tener de escolta a 80 caballeros al servicio del gran duque del imperio quienes las venían siguiendo a su ritmo y a una distancia prudente a órdenes de Jonathan para proteger tanto a su hija como a su amada esposa.

―Lo hace muy bien para ser una aprendiz señorita ―el hombre a su costado cuyo deber era salvaguardar la integridad de las damas más importantes de la facción comentó muy atento a los avances de la joven maestra.

―Gra-Gracias capitán ―contesto Jocasta con una sonrisa nerviosa mientras intentaba mantener el equilibrio y seguir el ritmo del caballo.

El capitán Cedric era uno de los hombres de confianza del gran duque, por lo general era un hombre de rostro tranquilo y agotado que a simple vista no entraba en el estereotipo de capitán de una legión, no obstante, a pesar de su joven apariencia había demostrado un coraje sin igual al luchar sin miedo junto al gran duque Jonathan Asteria en la campaña para exterminar a la feroz y perversa bestia abisal del sur “Caos”. Cuando todos los otros hombres del ejercito al servicio del emperador y de Ether salieron huyendo solo el escuadrón del gran duque comandado por Jonathan hizo frente a aquel demonio logrando el extermino de aquel monstruo a costa de la perdida de miembros importantes de su escuadrón. Ese día el capitán Cedric supo que debía de servir a aquel hombre y Jonathan que podía confiar en ese joven valeroso.

Jocasta no tuvo la oportunidad de conocer apropiadamente al capitán Cedric aun cuando este fue un miembro muy importante en el batallón a cargo de su padre, pero recordaba su final debido a las conversaciones que tenían los guardias de la prisión a donde ella fue arrojada en su primera línea de vida. Según sabia, Cedric murió como muchos de los soldados leales al gran duque aquella noche fatídica en la que Carles junto con el ejercito del imperio asaltaron la mansión de Jonathan tomándolo prisionero a él y a su esposa luego de un difícil enfrentamiento en la que Carles venció utilizando aquellos trucos a los que ya estaba acostumbrado.

¿Cuántas vidas de inocentes se perdieron aquella noche? Tantos destinos que ahora se veían alterados por el retroceso de los engranajes del tiempo. 

―Si me lo permite mi lady ―empezó el capitán dirigiéndose con total respeto a la hija de su señor ―. La clave para tomar el control de un caballo al momento de un cambio de ritmo de galope a trote es la postura de la espalda y la fuerza tanto en muslos como en piernas. Puede inclinarse un poco más al frente para mantener el equilibrio al momento de ir a un ritmo mayor.

―Lo he comprendido ―exclama Jocasta sintiéndose victoriosa al conseguir estar estable a un ritmo un poco mayor, era como si su cuerpo ya relajado se hubiese acostumbrado al ritmo del corcel y ahora se le hiciese mucho más llevadero. Estaba segura que con la debida practica podría correr sin problemas. 

―Felicitaciones ―se alegró su madre ―. Lo has conseguido querida mía.

El resto de la mañana y el paseo Jocasta se la paso practicando a la vista de su madre y los demás miembros de la escuadra quienes a pedido de la duquesa ayudaron en la recolección de naranjas para los pasteles que prepararían terminado el paseo mientras ella y el cuervo a cuidado de su hija disfrutaban de la fresca brisa a la sombra de un enorme árbol mientras disfrutaban pastelillos y jugo de frutas. Jocasta tenía la equitación en la sangre y con facilidad se familiarizo con aquel brioso corcel que la llevaba a todos lados. Nunca antes la joven princesa de los Asteria se había sentido tan libre como en aquel momento en el que la sola sensación del viento fue suficiente para que atrás quedasen las sombras que la perseguían.

¿Acaso así se sentía volar libremente por los cielos sin cadenas ni jaulas ni atadura alguna? El viento pasando a través de las plumas como ahora con su cabellera dorada, y su piel siendo tocada por la fuerte ráfaga.

― ¡Antares! Mírame volar ―y su fuerte voz llegó hasta donde Khaled con una mirada atenta se encontraba. La alegría en ella era infinita y el resplandor que emanaba solo podía ser comparado con el del sol sobre ellos ―. ¡No quiero detenerme! ¡Anhelo vivir con esta libertar!

“Anhelo dejarme llevar por el viento, correr libremente a donde este me lleve y no detenerme hasta que el sol se ponga” ―pensó Jocasta.

― ¡Cuidado señorita puede lastimarse! ―Maya temerosa de un accidente intentaba hacer entrar en conciencia a su joven maestra.

― ¡Señorita Jocasta! ―la secundo Scilla.

― ¡No te detengas Jocasta! ―solo su madre era capaz de entenderla, solo su madre compartía el mismo espíritu libre ―. Nunca retrocedas.

Tal vez en otra vida ambas eran pájaros libres que se elevaban tan alto en los cielos que nadie las podía alcanzar. Tal vez fueron el mismo viento del norte que recorría todo el imperio más allá del continente hasta las tierras inhóspitas e intransitables en donde humano alguno había llegado. La tierra de los dioses.

“Vuela como un cuervo, niña” ―pensó Khaled al verla tal y como ella era en realidad, un precioso ángel alado ―. “Vuela tan alto que las manos de los mortales no puedan alcanzarte”  

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Comments

Jenifer 🤓💫

Jenifer 🤓💫

Ay que divino🥰 cada capitulo despierta miles de emociones, me encanta 👏👏😁

2023-03-22

2

Lina Maria Casas Pastrana

Lina Maria Casas Pastrana

Me encanta, sigue así sigue así.

2022-09-10

10

🍒CHELI🍒

🍒CHELI🍒

Huy 😊😊😊, alguien ya se encariño, aunque le costará admitirlo.

2022-09-10

0

Total
Capítulos
1 "Fortuna emperatrix mundi"
2 "Y en mis sueños yo puedo tocar el cielo y volar hacia la libertad"
3 Una dama inquebrantable
4 "Y el gorrión rompió la jaula y voló lejos hacía la libertad"
5 El gran duque Asteria
6 "El enemigo de mi enemigo, es mi amigo"
7 "Desde el reino de la nada yo la he guiado hacia ti"
8 En lo profundo del bosque
9 "Érase una vez, un reino de cuervos"
10 "Hacia lo alto, más allá de las estrellas, ellos vuelan hacia su libertad"
11 Llévame...hacía la eternidad
12 La agonía de un príncipe cuervo
13 La venganza de los condenados
14 El camino hacia la venganza, empieza con la espada
15 "Su luz me llena de calma, alivia mi dolor"
16 "¿Porque deseas salvarme?"
17 “Vuela tan alto que las manos de los mortales no puedan alcanzarte”
18 El camino del buen caballero
19 "¿Quién se levantará para salvarnos?"
20 El corazón de un cuervo
21 Danza de cuervos y duelo de guerreros
22 "Hasta que el viento del oeste te devuelva a mis brazos una vez más"
23 "Una manera de mantenerte atada a mí"
24 Aquel que logré hacerse de la gloria (primera parte)
25 Aquel que logré hacerse con la gloria (segunda parte)
26 "Y llegará el día de tu regreso"
27 "Y en mis brazos estarás sano y salvo"
28 "Yo extenderé mis manos sobre ti, yo sacaré tus lágrimas"
29 "Para mi querida Inna"
30 "Hasta que pueda volver a verte"
31 El niño que provino de las estrellas
32 Un silencioso grito, un agonizante corazón
33 "A ella quien me ha devuelto la esperanza, yo le otorgo mi lealtad"
34 En las alturas yacen los nidos de los cuervos
35 El reino sobre las montañas (primera parte)
36 El reino sobre las montañas (segunda parte)
37 El reino sobre las montañas (tercera parte )
38 El reino sobre las montañas (cuarta parte)
39 Y él, que fue bendito por la luna, conquistó la muerte.
40 Un deseo del corazón.
41 Un mundo de nadie, un pueblo maldito: Old Town
42 El camino del buen aprendiz
43 "Abandonar toda esperanza, quienes aquí entráis"
44 La última esperanza
45 Justicia y venganza
46 "Aquella que giró los engranajes del tiempo" (Primera parte)
47 "Aquella que giró los engranes del tiempo" (Segunda parte)
48 El rey sin corazón (primera parte)
49 El rey sin corazón (segunda parte)
50 Nido de buitres
51 Los pecados de los desventurados
52 "La perfecta forma de atraerte a mí"
53 El destino de una rosa
54 La promesa (primera parte)
55 La promesa (segunda parte)
56 La dama de hierro
57 Primer movimiento
58 "Y he aquí la voluntad de los dioses"
59 "Una brecha entre tú y yo"
60 "Mantén tu espada en alto, guerrera"
61 El ángel que salvaguarda desde las sombras
62 "Y dile a ella, que el miedo no yace en mi interior"
63 La flor de la locura (primera parte)
64 La flor de la locura (segunda parte)
65 La flor de la locura (tercera parte)
66 Tan brillante como las estrellas
67 "En camino a la gloria"
68 "El clamor de los rebeldes"
69 Hasta el fin del universo y en lo profundo del averno
70 "Prisionera entre mis manos"
71 El inicio del fin (primera parte)
Capítulos

Updated 71 Episodes

1
"Fortuna emperatrix mundi"
2
"Y en mis sueños yo puedo tocar el cielo y volar hacia la libertad"
3
Una dama inquebrantable
4
"Y el gorrión rompió la jaula y voló lejos hacía la libertad"
5
El gran duque Asteria
6
"El enemigo de mi enemigo, es mi amigo"
7
"Desde el reino de la nada yo la he guiado hacia ti"
8
En lo profundo del bosque
9
"Érase una vez, un reino de cuervos"
10
"Hacia lo alto, más allá de las estrellas, ellos vuelan hacia su libertad"
11
Llévame...hacía la eternidad
12
La agonía de un príncipe cuervo
13
La venganza de los condenados
14
El camino hacia la venganza, empieza con la espada
15
"Su luz me llena de calma, alivia mi dolor"
16
"¿Porque deseas salvarme?"
17
“Vuela tan alto que las manos de los mortales no puedan alcanzarte”
18
El camino del buen caballero
19
"¿Quién se levantará para salvarnos?"
20
El corazón de un cuervo
21
Danza de cuervos y duelo de guerreros
22
"Hasta que el viento del oeste te devuelva a mis brazos una vez más"
23
"Una manera de mantenerte atada a mí"
24
Aquel que logré hacerse de la gloria (primera parte)
25
Aquel que logré hacerse con la gloria (segunda parte)
26
"Y llegará el día de tu regreso"
27
"Y en mis brazos estarás sano y salvo"
28
"Yo extenderé mis manos sobre ti, yo sacaré tus lágrimas"
29
"Para mi querida Inna"
30
"Hasta que pueda volver a verte"
31
El niño que provino de las estrellas
32
Un silencioso grito, un agonizante corazón
33
"A ella quien me ha devuelto la esperanza, yo le otorgo mi lealtad"
34
En las alturas yacen los nidos de los cuervos
35
El reino sobre las montañas (primera parte)
36
El reino sobre las montañas (segunda parte)
37
El reino sobre las montañas (tercera parte )
38
El reino sobre las montañas (cuarta parte)
39
Y él, que fue bendito por la luna, conquistó la muerte.
40
Un deseo del corazón.
41
Un mundo de nadie, un pueblo maldito: Old Town
42
El camino del buen aprendiz
43
"Abandonar toda esperanza, quienes aquí entráis"
44
La última esperanza
45
Justicia y venganza
46
"Aquella que giró los engranajes del tiempo" (Primera parte)
47
"Aquella que giró los engranes del tiempo" (Segunda parte)
48
El rey sin corazón (primera parte)
49
El rey sin corazón (segunda parte)
50
Nido de buitres
51
Los pecados de los desventurados
52
"La perfecta forma de atraerte a mí"
53
El destino de una rosa
54
La promesa (primera parte)
55
La promesa (segunda parte)
56
La dama de hierro
57
Primer movimiento
58
"Y he aquí la voluntad de los dioses"
59
"Una brecha entre tú y yo"
60
"Mantén tu espada en alto, guerrera"
61
El ángel que salvaguarda desde las sombras
62
"Y dile a ella, que el miedo no yace en mi interior"
63
La flor de la locura (primera parte)
64
La flor de la locura (segunda parte)
65
La flor de la locura (tercera parte)
66
Tan brillante como las estrellas
67
"En camino a la gloria"
68
"El clamor de los rebeldes"
69
Hasta el fin del universo y en lo profundo del averno
70
"Prisionera entre mis manos"
71
El inicio del fin (primera parte)

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