"Y el gorrión rompió la jaula y voló lejos hacía la libertad"

...IV...

 

El imperio de Ether situado en el sur del continente era famoso tanto por su cultura y arte como también por su poderío militar. Originalmente el imperio no era más que pequeños reinos que colindaban entre sí y que no habían tenido mérito alguno más que el de haber sobrevivido a la gran plaga traída desde oriente la misma que había erradicado a buena parte de los habitantes. Los nombres de aquellos reinos eran; Tellus, Aer, Sider y Oris.

Pasado los obscuros días de peste y hambre que dejó sumergido a los reinos en las más penosas de las miserias al fin un día el sol iluminó el horizonte y fue así que poco a poco aquellos sabios reyes empezaron a levantarse y a reconstruir sus pueblos restaurando la paz y la estabilidad de sus respectivas tierras. Varios años de abundancia fueron los que siguieron, la tierra nunca había sido tan buena y la vida se habría paso una vez más empezando a repoblar los territorios. Se diría que los reinos vivieron sin zozobra y con la esperanza puestas en un futuro prometedor que se dibujaba; no se podría estar más equivocado.

En el lado norte del continente aún más arriba de donde se ubicaban los reinos vecinos, más allá de las montañas y paramos se alzaba otro bastó y próspero reino, su organización era mejor que la de los demás territorios vecinos y su desarrollo era claramente superior al resto. Aun así, aquel misterioso reino era visto con cautela y el miedo propio a lo desconocido. Se decía que un poderoso clan habitaba esas tierras, gente bárbara y perversa que disfrutaba de la sangre y la muerte y cuyas costumbres causaban terror a todo aquel que oía de aquellos seres que no parecían ser humanos y cuya descripción se asemejaban a los habitantes del inframundo. Ojos negros como las peores tinieblas como los pecados, obscuro cabello que contrastaba con la palidez fantasmal de sus pieles, se decía que cuando aquel clan atacaba a sus enemigos los ojos se les inyectaban de sangre volviéndose carmesíes y la maldad pura se reflejaba en aquellas cuencas. Incluso su veneración era más aberrante e inconcebible para los demás. Aquel reino adoraba el fuego en lugar de a la diosa y rendían culto a sus propios dioses dentro de tenebrosas cavernas dónde la luz apenas y llegaba.

Es así que aquellos dioses diabólicos les otorgaron los poderes espectrales de la noche, les dieron alas para surcar el cielo estrellado y ojos carmesíes para tomar la vida y sangre de sus enemigos. “Los demonios de las tierras del norte” los llamaron, y fueron el reino más temido del continente.

Desesperados por hallar la manera de protegerse de tan terrible amenaza y sabiendo que era cuestión de tiempo para que aquel clan de demonios enfocase sus diabólicos ojos sangrientos hacia sus tierras y se alzaran en una invasión con la finalidad de terminar de corromper el continente, los líderes de los cuatro reinos se unieron e idearon un plan para neutralizar a aquellos bárbaros sedientos de sangre. Uno solo sin duda sería tomado fácilmente por aquellos seres, pero si unían sus fuerzas y ejércitos e invadían el territorio de los demonios antes de que ellos tomarán los suyos entonces estarían a salvo y exterminarían a aquella peligrosa raza que no debía de existir.

Los cuatro reinos se levantaron en batalla y declararon la guerra al reino del norte. Antes de partir hacia el lugar de la sangrienta contienda encomendaron sus vidas a la diosa Erebia y pidieron por el triunfo de su empresa. Los más poderosos magos valiéndose de sus poderes místicos otorgados por la diosa crearon poderosas armaduras que aseguraban proteger a todo aquel valiente soldado que pelearía por el triunfo de la luz sobre las tinieblas.

El reino del norte era liderado por el jefe del clan Shahriar Corvus el señor de aquellas tierras y uno de los guerreros más bravos en combate. Se decía que su espada Aldebarán fue forjada y otorgada a él por el mismo dios zorro, la misma que tenía la capacidad para liquidar a 100 enemigos de un solo movimiento y cuya hoja era tan letal y precisa que se decía que podía cortar una montaña por la mitad y separar las aguas de los océanos. Una poderosa espada que solo alguien perteneciente al clan del norte y precisamente vinculado a Shahriar podía usar.

La guerra se extendió por los siguientes años y las filas del Norte avanzaron en territorio conquistando todo a su paso. Ellos no buscaron la guerra, pero estaban decididos a sacar la mayor ventaja territorial posible. De la mano de su líder dominaron todo a su paso y las tropas enemigas caían por su mano y aquellos malditos ojos carmesíes como dos pozos de sangre que los hacían ver sus peores temores. El apelativo de demonios les sentaba de maravilla.

Los soldados rivales caían víctimas de la letalidad del ejército de Shahriar quedando pocos para resguardar las fronteras del último reino que hasta ahora había resistido. Aer, Sider e incluso Oris habían caído, solo quedaba Tellus y era precisamente este reino el que daba más pelea para protegerse de aquellos a quienes se referían como “demonios”.

Tellus estaba a punto de caer a manos de Shahriar y la poderosa Aldebarán y no iba a permitirlo, puesto que eso significa el triunfo de lo que el rey de Tellus pensaba que era una malévola aberración. Ellos eran los malos, eran los bárbaros, los sangrientos asesinos que disfrutaban de liquidar a sus enemigos hasta el punto de bañarse con la sangre de los caídos. El rey del territorio de Tellus se negaba a caer a manos de aquellos salvajes y en su desesperación suplicó a la diosa Erebia que les protegiera del ejército de bestias que avanzaban a ritmo veloz. Pero Erebia no respondió a sus plegarias y la desesperación imperaba en el corazón del monarca quien acorralado rogaba por una salida a su inminente caída.

Erebia no lo escucho, pero la más poderosa bruja que existía en el continente había oído las súplicas del monarca y es así que un día descendió de la montaña dónde habitaba junto con su clan y se dirigió al territorio de Tellus para un encuentro con el rey.

—Mi señor —empezó a hablar la bruja cabello rojizo  y belleza sin igual, parecía que el tiempo apenas y había tocado su rostro a pesar de que tenía un largo tiempo en aquel mundo. Se presentó una noche de luna llena y traía la mitad del rostro cubierto en una capucha que la hacía lucir más misteriosa de lo que normalmente era.

—Dime a que has venido mujer —dijo el rey de Tellus ansioso por saber las palabras de la vieja hechicera.

—He oído que el rey de Tellus tiene dificultades para controlar al clan de los cuervos y está a punto de perder su reino como sucedió con los reyes de Aer, Sider y Oris.

El rey de Tellus palideció, no había palabras para describir el terrible malestar que recorría su cuerpo, había sido testigo de la caída de los demás reinos y cada uno de ellos fue un ejemplo de su propia destrucción si es que no lograba frenar el avance de Shahriar y su mortal ejército.

— ¿Clan de los cuervos? ¿Te refieres a los “demonios”?

—Solo ustedes los llaman así, los otros clanes los conocemos por su verdadero nombre y su verdadera naturaleza.

—Eso no me interesa —dijo el rey —. ¿No estás aquí para decirme algo importante?

—En efecto majestad —dijo la bruja —. Ha de saber que el clan de los cuervos obtiene sus poderes de la noche, de los rayos de la luna y su culto al dios zorro hizo que este les regalará ojos carmesíes que encierran a sus enemigos en mortales ilusiones que los lleva a la locura además de ver más allá de los ataques. No son humanos, son creaciones de los dioses de la noche, los hicieron para luchar cómo un ejército a su disposición.

— ¿Creación de los dioses? ¿Los dioses fueron responsables de crear a esos bárbaros sedientos de sangre? ¿A esas bestias que gozan de atacar y tomar vidas?

—Los humanos piensan que fueron los primeros en tocar la tierra en sus pies, los primeros en haber recibido el regalo de la vida cuando no pudieron estar más equivocados —sonríe la bruja —. En el principio el mundo era inestable, Los dioses vivían en continuas y sangrientas batallas para demostrar su superioridad, por tal motivo la vida no germino. El dios del fuego con todo su poder creo guerreros que estuviesen dispuestos a luchar a su lado y estos fueron dotados de la sed de batalla. Erebia creo a los magos y brujas; y los demás dioses a las otras razas de seres como licántropos y bestias de los océanos…

— ¡Eso ya lo sé! —exclamó el rey con viva voz —. ¡Solo dime como derrotarlos! ¿Cómo puedo luchar contra algo que es la creación de un dios?

—Ha de saber majestad que no se puede derrotar a lo que se llama la creación de un dios, no cuando reciben la bendición del mismo junto con su poder.

— ¿Entonces qué puedo hacer?

—Sellarlos

— ¿Sellarlos? —exclamó el rey de Tellus.

—Es la única forma, contener su poder y despojarlos de sus atributos solo así se puede luchar contra un guerrero de los dioses.

— ¿Cómo consigo sellar al clan de los cuervos? ¿Cómo le quito los poderes a esos “Demonios”?

—No hace falta que selle a todos, solo encierre a Shahriar quien fue el primero y el resto perderá gran parte de sus atributos, aún tendrán los ojos carmesíes y sus alas, pero ya no representaran peligro para su pueblo y los otros.

— ¿Cómo sello a Shahriar?

Esa era la pregunta correcta, y la bruja esbozo una sonrisa. Incluso para el clan de las brujas y magos los cuervos representaban una gran amenaza por que fueron creados precisamente para matar, estaba en su naturaleza la sed de sangre y si no hacía algo esa sed jamás sería saciada y consumirían toda la vida que se encuentre a su paso.

—Es muy sencillo su majestad —dijo la bruja —. Lo único que debes hacer es utilizar la espada Aldebarán y sellar a su dueño.

—Cómo puedo hacer eso si mis tropas apenas pueden acercarse a Shahriar —cuestionó El rey de Tellus a lo que la bruja respondió

—Un ataque cercano significa la muerte, pero sí mi rey es inteligente sabrá cómo superar el imprevisto. Tan solo recuerde mi señor que la espada deberá de atravesar el corazón de su maestro y todo el poder de Shahriar quedar atrapado en aquel artilugio. Esa es la única esperanza para usted y su pueblo.

Finalizada sus palabras la bruja desapareció de la presencia del rey en una nube de humo, cuando este se disipó el recuento quedo completamente vacío quedando tan solo el monarca con la incertidumbre en su corazón.

Para privarles de sus poderes a todos debía de sellar a Shahriar con su propia espada, eso era imposible sabiendo la clase de monstruo guerrero que era el líder de aquel clan. Un solo movimiento de aquella mortal arma y sus hombres serian pulverizados, ¿Entonces?

Por largas horas el rey de Tellus medito y esas horas se convirtieron en días sin dormir mientras Shahriar avanzaba y sus líneas de defensa se hacían escasas. Hasta que al amanecer del 4 día tuvo la idea para poder realizar el plan sin que sus hombres y su tierra peligraran.

Las tropas de Shahriar se habían movilizado de forma avasalladora dominando todo a su paso, las tierras de aquellos que habían osado enfrentarle yacían bajo sus pies, sometido ante su inmensurable poderío. El clan de los cuervos había ocupado casi todo el continente y solo una delgada línea era lo que los separaba del castillo de Tellus, el último pedazo que le quedaba al Rey Reto, así como el último vestigio de su poder.

Afuera de las murallas los gritos de batalla del ejército comandado por Shahriar se dejaba oír, aun en la distancia los soldados refugiados tras los muros del castillo podían ver al asomarse el brillo carmesí de aquellos ojos que le recordó a la sangre derramada en el combate. El líder de los cuervos portando su espada esbozo una sonrisa de victoria y con viva voz se dirigió a su enemigo.

—Tu tierra ha sido tomada y tu pueblo ha caído, ríndete ahora y tu muerte será honrosa, o niégate y entonces tu suerte será la misma de aquellos quienes estuvieron en tu misma posición y ahora su sangre yace en la hoja de mi espada.

Reto y su ejército de pie sobre los muros del castillo observaron a Shahriar y oyeron su clamor, los soldados contenían el miedo al verse con la amenaza del más grande demonio del norte, el rey en cambio con su rostro inexpresivo se mantenía firme e imperturbable. El bárbaro más peligroso yacía en su delante y la maldad se veía en aquellos ojos, ellos eran los malos ellos eran los asesinos de hombres y el instrumento malévolo de los dioses sangrientos. Ellos no merecían ni existir y ahora era su deber salvar a su pueblo y los otros de aquella abominación.

—Los demonios como ustedes no deben de existir —escupió Reto —. Son el pecado, son la muerte misma, son bárbaros asesinos devoradores de mundos. La Diosa única esta de mi lado.

La risa de Shahriar es inquietante, como un aullido aterrador de una mortal bestia es oído por todos quienes se estremecen presos del pánico.

—¿Pecado? —dijo el líder de los cuervos —. ¿Dices que mi existencia no es más que una aberración de los dioses? —la amarga sonrisa se vuelve un gesto de repugnancia hacia aquel insignificante hombre que se atrevía a afirmar que él y su pueblo eran la más perversa creación de los dioses. Ellos no buscaban la guerra, solo se defendían, ellos no fueron los primeros en iniciar la cacería, los cuervos no iniciaban las batallas, pero sabían a la perfección como terminarlas y salir victoriosos ¿Y ahora ese miserable se atrevía a acusarlos a ellos de asesinos cuando aquellos que se proclamaron los soldados de la diosa divina buscaban exterminar a él y a su clan?

—El pecado de tu malévolo clan es querer jugar a ser los dioses —dijo Reto.

— Y el pecado de ustedes es creer en que los dioses vendrán a salvarlos aun cuando se encuentran en los últimos segundos de su existencia —respondió Shahriar —. ¿Dónde está tu diosa, mi señor? — la expresión de sorna y deleite no se borra del rostro de aquel verdugo, junto con él varios de los otros miembros del clan se burlan también por la humillación del Rey de Tellus —. Dime donde yace.

—De mi lado, como lo está la justicia y ahora este es tu final.

La mano de Reto se alza y da la orden para que su ejército de arqueros ubicados estratégicamente lanzara sus flechas que como una lluvia mortal se dirigieron a Shahriar y a sus hombres. Las flechas atravesaron al señor de los cuervos y su sangre cayo en la tierra como una lluvia escarlata. Su cuerpo yacía tirado junto con el de sus soldados más aún se mantuvieron con vida.

—¿ACASO CREES QUE ESO LOGRARA MATARME? —grito Shahriar en un aullido de furia y dolor —¡NO PUEDES CONTRA Mí!

—No busco matarte —Reto había descendido hasta el campo de batalla y había llegado hasta Shahriar a caballo con suma prisa. Las flechas no detendrían a aquel bárbaro, pero lo inmovilizarían el tiempo necesario para poder terminar al fin con él —. Voy a sellarte —sentencio.

El rostro de Shahriar se desencajó al oír semejantes palabras, un insignificante humano no podría, ¡Eran solo falacias!

—Nadie puede sellarme —dijo Shahriar —. Ni siquiera la diosa a la que veneras tanto —el veneno en su sangre que usualmente mataría a un hombre en cuestión de segundos apenas y lo inmovilizaba.

—Nadie puede, es cierto —Reto levanta a Aldebarán que yacía en el suelo al lado de su señor y con sonrisa triunfal se acerca a un inmóvil Shahriar que lo observa de forma asesina —. Pero tu espada lo hará por mí.

La poderosa Aldebarán, forjada por el mismo Dios del fuego se hallaba en las manos enemigas, sin que Shahriar pudiese evitarlo la filuda hoja traspasa su pecho y atraviesa su corazón. El señor de los cuervos exhala un poderoso grito que se asemejaba al rugido de una salvaje bestia, su cuerpo empezó a desvanecerse y es así que él junto con todo ese poder se introdujo en la espada que antes le había servido. En el instante en que el señor del Norte fue sellado por Reto los guerreros del clan de los cuervos y todo aquel habitante de las tierras del norte perdieron sus atributos y sus alas y es así que se vieron reducidos y sometidos.

—¡La victoria es mía! —grito el rey de Tellus —. Nadie puede contra mí ahora.

El avance de Shahriar había sido bloqueado y el resto de las tropas del dey de Tellus lograron hacer que por primera vez las tropas del norte retrocedieran. Y es así que el clan de los cuervos privados de su poder y de su líder fue exiliado a las tierras inhóspitas más allá del bosque negro, donde yacen criaturas perversas, ya que el ejército de Reto había tomado también parte de su territorio.

De esa forma cayo un clan que fue temido por largo tiempo y su pueblo se vio en la obligación de ocultarse en las sombras mientras veían como todo lo que alguna vez les perteneció les era arrebatado.

Reto unificó los territorios y así nació el imperio de Ether y de esa forma un emperador vio la luz de una nueva mañana.

 

...***...

 

Jocasta se mantuvo en silencio reflexionando por un segundo lo sucedido hasta ahora. El sonido de las manecillas del reloj en su recámara rompía por momentos la quietud del entorno. Su doncella no tardaría en regresar y sus padres pedirían su presencia para partir hacia el palacio imperial en donde se suscitaría la audiencia con el emperador Rasa.

La niña recordó ese evento en su primera línea de vida. Ese día se había despertado por las voces de las doncellas que venían a prepararla desde muy temprano para su presentación como posible prometida. La bañaron con agua perfumada, secaron su cuerpo con suave seda y la vistieron con un fino vestido rojo que acentuaba la blancura de su piel y resaltaba esa hermosa y dorada melena que había sido cepillada prodigiosamente. De esa forma la joven señorita Jocasta se convirtió en una hermosa, preciosa e invaluable muñeca cuya imagen elegante e ideal de seguro seria del agrado del emperador. Cualquiera que la hubiese visto en ese instante no dudaría de la posición privilegiada de la hija del Duque Asteria, pero solo Jocasta sabía que detrás de la aquella joven hija de la nobleza ideal existía una niña cuya vida había sido consumida por largas horas a manos de estrictas institutrices que la prepararon solo para ese día.

“Una princesa debe de ser lo más cercano a la perfección” aquellas mujeres conocedoras de las buenas formas y de la correcta etiqueta le repetían a cada hora durante las 24 horas del día por los últimos 6 años.

Y ahora ella había retornado justo en ese preciso día. Su corazón y mente se estremecieron ante los recuerdos aun frescos de su muerte que todavía la perturbaban. A partir de hoy sus acciones la llevarían a su funesto final, su compromiso con Carles marcaría su vida de miseria y agonía si es que no lograba impedirlo.

Para sobrevivir y vengarse tenía que impedir su visita a palacio y el compromiso con Carles.

—Me niego a volver a tomar ese camino —se dijo Jocasta a si misma con la mirada perdida en la nada, por un instante levanto la mirada y choco cara a cara con la imagen de sí misma proyectada en el espejo que yacía al frente de ella. Sus ojos aún conservaban el brillo inocente propio de la niñez y su rostro mostraba serenidad. Aún no era demasiado tarde para salvarse a sí misma.

Una vez más volvieron a llamar a la puerta logrando que Jocasta saliera de sus cavilaciones y retornara a la realidad.

—Señorita su baño ya está listo —era la criada que de seguro mando la doncella para preparar a Jocasta.

—Adelante—dijo la niña dando un gran salto desde el borde de la cama hasta el suelo. Era muy complicado la simple acción de incorporarse de la cama y descender, no recordaba que fuese tan difícil, echaba de menos ser una mujer adulta.

Una vez dada la orden las mujeres entraron a la recámara. Eran ocho en total, cuatro criadas traían la enorme y pesada tina de baño mientras que las otras cuatro cargaban las bateas de agua. Una vez ensamblado y preparado todo, una doncella ingreso con el agua de rosas y los aceites perfumados para el cuidado de la piel de la joven señorita.

Jocasta se metió en la tina y dejo que las criadas lavaran su cuerpo, debía de admitir que se sentía extraño luego de pasar largas semanas en la prisión con su propia sangre seca en su piel y cabello. El hecho de ser lavada delicadamente y forma prodigiosa le daban la sensación de que no solo su cuerpo se estaba purificando sino también su alma.

Al finalizar el baño Jocasta fue envuelta de pies a cabeza y secada por las criadas, una de ellas saco del armario un hermoso y lujoso vestido rojo carmín de fino encaje. Su diseño fue hecho a pedido del duque por la más famosa modista de la capital. Jocasta observo el vestido que fue puesto en su cama y los recuerdos la envolvieron de nuevo.

—Lucirá tan hermosa señorita —exclamo una de las criadas con entusiasmo al ver tan elegante y costoso vestido. Todos los sirvientes en la casa del duque estaban orgullosos de su señorita, tan solo imaginar que pronto servirían una princesa heredera hacia que ese mismo orgullo se acrecentara, aquello les daría un motivo más para presumir ante los sirvientes de las demás familias nobles.

—Guárdalo por favor —dijo Jocasta con voz tranquila. El rostro de la doncella y el de las demás sirvientas mostraron una total confusión.

—Se…señorita —dijo la doncella principal —. Su padre pidió que …

—Sé lo que dijo mi padre, Irene —respondió Jocasta con suavidad —. Pero no iré al palacio imperial. No me reuniré con el emperador.

—¡Señorita! —ante la noticia del desaire de una invitación a palacio la doncella mostró una clara expresión de confusión y alarma.

—Informa a mi padre por favor —dio Jocasta con una apacible sonrisa en sus labios. Sabía a la perfección que ni su padre ni su madre tomarían a bien la noticia de dar marcha atrás al compromiso, pero ya estaba preparada para eso.

—Como usted ordene señorita —respondió la doncella haciendo una reverencia y saliendo de la recámara.

La estancia quedó en completo silencio por un tiempo, el resto de sirvientas que yacían ahí precisamente para ayudar a preparar a Jocasta se observaban entre ellas sin saber qué hacer.

—Entonces … ¿La señorita ya no se vestirá para ir a palacio? —una de ellas rompió el silencio.

—Ya no —reafirmo Jocasta —. Es un hermoso día, ¿No les parece?

—¿Eh? Si…Si señorita

—Bien, entonces creo que descansaré un poco en el jardín, ¿Podrían prepararme unos bocadillos por favor? Oh, y también ropa cómoda. Todos mis vestidos son un poco incómodos quisiera algo más ligero, ideal para un día de campo.

—Como ordene señorita —respondieron las confundidas sirvientas quienes no dejaban de verse las caras entre si rotundamente sorprendidas por el reciente cambio de la joven señorita.

Jocasta siempre se caracterizó por ser una niña tranquila y obediente, una niña perfecta que estaba en camino a convertirse en la dama ideal. Jamás, desde que comenzó su preparación para ser princesa heredera, había tomado un descanso o tan siquiera se negó a una orden del duque ni que decir de rechazar una invitación tan importante como la del mismo emperador. Definitivamente algo raro estaba sucediendo con la joven señorita.

—¿Este vestido es de su agrado? —una sirvienta saco un vestido “chemise a la reine” que se encontraba muy oculto en el armario de Jocasta y que de seguro estaba sin estrenar.

—Es perfecto —respondió Jocasta en una amplia sonrisa.

Las sirvientas ayudaron a vestirla en silencio limitándose a realizar su trabajo. Jocasta, ya arreglada y con sus dos coletas perfectas, contemplo su imagen en el espejo por última vez. No traía consigo un vestido costoso e incómodo, ni tampoco zapatos dolorosos, la niña en el reflejo lucía tan natural y despreocupada, con el brillo aun en la mirada y Jocasta se prometió a sí misma no dejar que nadie volviese a arrebatarle su alegría. A partir de ahora viviría como ella quisiera, disfrutaría lo que antes no pudo disfrutar.

Volvieron a llamar a la puerta una vez más.

—Adelante —dijo Jocasta.

Irene ingreso de nuevo.

—Mi señorita —Irene hace una reverencia antes de dirigirse a Jocasta —. Le he comunicado a su padre su pedido y ahora el señor me ha ordenado que le informe que requiere su presencia en su despacho cuanto antes.

.

.

.

 

^^^Continuará. ^^^

 

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Comments

Sonia Gladys Caniulen

Sonia Gladys Caniulen

que cambio de Jacarta

2023-06-12

2

Maria Vázquez torres

Maria Vázquez torres

interesante

2022-09-10

3

Total
Capítulos
1 "Fortuna emperatrix mundi"
2 "Y en mis sueños yo puedo tocar el cielo y volar hacia la libertad"
3 Una dama inquebrantable
4 "Y el gorrión rompió la jaula y voló lejos hacía la libertad"
5 El gran duque Asteria
6 "El enemigo de mi enemigo, es mi amigo"
7 "Desde el reino de la nada yo la he guiado hacia ti"
8 En lo profundo del bosque
9 "Érase una vez, un reino de cuervos"
10 "Hacia lo alto, más allá de las estrellas, ellos vuelan hacia su libertad"
11 Llévame...hacía la eternidad
12 La agonía de un príncipe cuervo
13 La venganza de los condenados
14 El camino hacia la venganza, empieza con la espada
15 "Su luz me llena de calma, alivia mi dolor"
16 "¿Porque deseas salvarme?"
17 “Vuela tan alto que las manos de los mortales no puedan alcanzarte”
18 El camino del buen caballero
19 "¿Quién se levantará para salvarnos?"
20 El corazón de un cuervo
21 Danza de cuervos y duelo de guerreros
22 "Hasta que el viento del oeste te devuelva a mis brazos una vez más"
23 "Una manera de mantenerte atada a mí"
24 Aquel que logré hacerse de la gloria (primera parte)
25 Aquel que logré hacerse con la gloria (segunda parte)
26 "Y llegará el día de tu regreso"
27 "Y en mis brazos estarás sano y salvo"
28 "Yo extenderé mis manos sobre ti, yo sacaré tus lágrimas"
29 "Para mi querida Inna"
30 "Hasta que pueda volver a verte"
31 El niño que provino de las estrellas
32 Un silencioso grito, un agonizante corazón
33 "A ella quien me ha devuelto la esperanza, yo le otorgo mi lealtad"
34 En las alturas yacen los nidos de los cuervos
35 El reino sobre las montañas (primera parte)
36 El reino sobre las montañas (segunda parte)
37 El reino sobre las montañas (tercera parte )
38 El reino sobre las montañas (cuarta parte)
39 Y él, que fue bendito por la luna, conquistó la muerte.
40 Un deseo del corazón.
41 Un mundo de nadie, un pueblo maldito: Old Town
42 El camino del buen aprendiz
43 "Abandonar toda esperanza, quienes aquí entráis"
44 La última esperanza
45 Justicia y venganza
46 "Aquella que giró los engranajes del tiempo" (Primera parte)
47 "Aquella que giró los engranes del tiempo" (Segunda parte)
48 El rey sin corazón (primera parte)
49 El rey sin corazón (segunda parte)
50 Nido de buitres
51 Los pecados de los desventurados
52 "La perfecta forma de atraerte a mí"
53 El destino de una rosa
54 La promesa (primera parte)
55 La promesa (segunda parte)
56 La dama de hierro
57 Primer movimiento
58 "Y he aquí la voluntad de los dioses"
59 "Una brecha entre tú y yo"
60 "Mantén tu espada en alto, guerrera"
61 El ángel que salvaguarda desde las sombras
62 "Y dile a ella, que el miedo no yace en mi interior"
63 La flor de la locura (primera parte)
64 La flor de la locura (segunda parte)
65 La flor de la locura (tercera parte)
66 Tan brillante como las estrellas
67 "En camino a la gloria"
68 "El clamor de los rebeldes"
69 Hasta el fin del universo y en lo profundo del averno
70 "Prisionera entre mis manos"
71 El inicio del fin (primera parte)
Capítulos

Updated 71 Episodes

1
"Fortuna emperatrix mundi"
2
"Y en mis sueños yo puedo tocar el cielo y volar hacia la libertad"
3
Una dama inquebrantable
4
"Y el gorrión rompió la jaula y voló lejos hacía la libertad"
5
El gran duque Asteria
6
"El enemigo de mi enemigo, es mi amigo"
7
"Desde el reino de la nada yo la he guiado hacia ti"
8
En lo profundo del bosque
9
"Érase una vez, un reino de cuervos"
10
"Hacia lo alto, más allá de las estrellas, ellos vuelan hacia su libertad"
11
Llévame...hacía la eternidad
12
La agonía de un príncipe cuervo
13
La venganza de los condenados
14
El camino hacia la venganza, empieza con la espada
15
"Su luz me llena de calma, alivia mi dolor"
16
"¿Porque deseas salvarme?"
17
“Vuela tan alto que las manos de los mortales no puedan alcanzarte”
18
El camino del buen caballero
19
"¿Quién se levantará para salvarnos?"
20
El corazón de un cuervo
21
Danza de cuervos y duelo de guerreros
22
"Hasta que el viento del oeste te devuelva a mis brazos una vez más"
23
"Una manera de mantenerte atada a mí"
24
Aquel que logré hacerse de la gloria (primera parte)
25
Aquel que logré hacerse con la gloria (segunda parte)
26
"Y llegará el día de tu regreso"
27
"Y en mis brazos estarás sano y salvo"
28
"Yo extenderé mis manos sobre ti, yo sacaré tus lágrimas"
29
"Para mi querida Inna"
30
"Hasta que pueda volver a verte"
31
El niño que provino de las estrellas
32
Un silencioso grito, un agonizante corazón
33
"A ella quien me ha devuelto la esperanza, yo le otorgo mi lealtad"
34
En las alturas yacen los nidos de los cuervos
35
El reino sobre las montañas (primera parte)
36
El reino sobre las montañas (segunda parte)
37
El reino sobre las montañas (tercera parte )
38
El reino sobre las montañas (cuarta parte)
39
Y él, que fue bendito por la luna, conquistó la muerte.
40
Un deseo del corazón.
41
Un mundo de nadie, un pueblo maldito: Old Town
42
El camino del buen aprendiz
43
"Abandonar toda esperanza, quienes aquí entráis"
44
La última esperanza
45
Justicia y venganza
46
"Aquella que giró los engranajes del tiempo" (Primera parte)
47
"Aquella que giró los engranes del tiempo" (Segunda parte)
48
El rey sin corazón (primera parte)
49
El rey sin corazón (segunda parte)
50
Nido de buitres
51
Los pecados de los desventurados
52
"La perfecta forma de atraerte a mí"
53
El destino de una rosa
54
La promesa (primera parte)
55
La promesa (segunda parte)
56
La dama de hierro
57
Primer movimiento
58
"Y he aquí la voluntad de los dioses"
59
"Una brecha entre tú y yo"
60
"Mantén tu espada en alto, guerrera"
61
El ángel que salvaguarda desde las sombras
62
"Y dile a ella, que el miedo no yace en mi interior"
63
La flor de la locura (primera parte)
64
La flor de la locura (segunda parte)
65
La flor de la locura (tercera parte)
66
Tan brillante como las estrellas
67
"En camino a la gloria"
68
"El clamor de los rebeldes"
69
Hasta el fin del universo y en lo profundo del averno
70
"Prisionera entre mis manos"
71
El inicio del fin (primera parte)

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