"Érase una vez, un reino de cuervos"

...SEGUNDA PARTE...

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Había una vez un pequeño príncipe de un lejano reino en una tierra olvidada.

Cuando la luna roja en lo alto del firmamento resplandeció tiñendo la noche él infante abrió los ojos y sus oscuras cuencas reflejaron el brillo de la luna en ellas. Y fue aquella misma luz carmesí lo primero que baño su pequeño y frágil cuerpo. Su poderoso llanto se oyó por todo el castillo, era el clamor de un pequeño cuervo recién nacido que abrazaba la vida. 

Su madre lo acunó en su tibio pecho y el recién nacido menguo su llanto al sentir los suaves latidos del corazón de su progenitora. Entre arrullos y besos el infante cerró los ojos y su rostro fue acariciado con ternura. Un niño nacido en luna roja, un niño bendito por el señor del fuego, Khaled Corvus lo llamaron que significa en lengua antigua “El inmortal”

Pero el reino del pequeño príncipe no era rico ni poderoso. Sobre un páramo desolado quedaba su tierra y un bosque obscuro lleno de bestias lo separaban de un imperio lejano y más próspero. El príncipe, que ahora se había convertido en un niño astuto e inquisitivo, observó su hogar y vio la miseria y el hambre que asolaban a su pueblo. Su padre era el último rey de un poderoso y temido clan que hoy en día se había reducido a la sombra de lo que antaño eran. No obstante, a pesar gobernar una tierra inhóspita y vivir momentos duros sus padres los reyes y su hermano el primer príncipe le brindaron amor. En aquellos rostros delgados por el hambre y agotados por el trabajo de aquel pueblo oprimido el segundo príncipe Khaled vio sonrisas llenas de esperanza.

—Hermano —dijo el pequeño príncipe una mañana mientras veía a un grupo de campesinos recoger raíces secas mientras el sol bañaba sus cuerpos bronceados y sus cantos llegaban hasta donde se encontraban ambos príncipes —, si las tierras más allá del bosque son ricas y dan frutos ¿Por qué no podemos sembrar y alimentar a nuestro pueblo? No hay trigo para el pan, la lluvia apenas y toca esta tierra. Solo raíces secas es lo que tenemos para comer y nuestra gente sufre.

Cuando niño el primer príncipe, Azzad Corvus, se había formulado la misma pregunta. Su edad en aquella época rondaba la edad actual de su hermano menor y al igual que el pequeño príncipe, Azzad se dio cuenta de la cruda realidad en la que vivía su pueblo. En aquella ocasión fue su padre el rey el encargado de explicarle y mostrarle la verdad, le conto una historia maravillosa y dolorosa de un poderoso clan que fue tan temido por los demás reinos que sus enemigos buscaban exterminarlos a cualquier costo, y lo hicieron. Sus alas fueron cortadas, su gloria arrebatada, fueron expulsados de su tierra y enviados a habitar en un páramo donde la vida no llegaba y el reino de los cuervos rico alguna vez hoy era un reino pobre y miserable, un reino de lágrimas y dolor. Un reino que a pesar de todo luchaba día a día por sobrevivir, porque el imperio les había arrebatado su gloria, pero jamás su orgullo. Los cuervos jamás bajarían la cabeza.

Khaled amaba a su padre y a su madre, los amaba más que a nada en este mundo, pero su admiración estaba dirigida hacia su hermano mayor. A sus ojos Azzad lo podía hacer todo y lo hacía tan bien que Khaled solo podía aspirar a llegar a ser tan bueno como él, sin duda que Azzad se convertiría en un gran líder al llegar a la edad adulta y Khaled se hizo la promesa de hacerse fuerte y listo para ayudar a su hermano a levantar su reino y hacer que los años de gloria regresen de nuevo. Cuando el medio día llegaba y los entrenamientos del primer príncipe finalizaban Khaled seguía a Azzad hacia los campos de sembrío, el príncipe menor observaba a su hermano mayor ayudar a los aldeanos a recoger la poca y pobre cosecha que tenían. Azzad era todo lo que Khaled quería llegar a ser.

—Esas tierras —le respondió Azzad a su pequeño hermano —, pertenecen al imperio. Todo lo que yace más allá del bosque le pertenece al emperador y a su pueblo.

—Pero ellos tienen mucho y su territorio es inmenso y próspero, si tan solo pudiéramos sembrar en una pequeña porción de esa tierra entonces nosotros …

—No es tan sencillo como lo imaginas pequeño hermano —dijo Azzad y una sonrisa melancólica se dibujó en sus labios —. Moriríamos antes de poner un solo pie en aquel lugar. El imperio atacaría con todo su ejército y nos exiliarían hasta tierras más altas y en dónde no crece absolutamente nada. 

—Yo no le temo al ejército del emperador —dijo el niño —. Hermano tú eres fuerte ¡Eres el guerrero más fuerte de nuestro clan! ¡El ejército del emperador no podría contigo! ¡Tenemos que luchar!

El pequeño príncipe levanta sus puños y los mueve a todas las direcciones simulando golpear a los enemigos de su clan. Era una imagen tierna y graciosa e Azzad con una sonrisa serena acaricio la melena obscura y rebelde de su hermano.

—Tu serías un rey valiente —dijo Azzad —. Cuando llegue el día en el que vueles por primera vez llegarás tan alto que no le temerás a nada e irás tan lejos que al ver atrás recordarás tu infancia y te darás cuenta que te volviste el hombre que alguna vez quisiste ser y en ese momento sabrás hermanito que no basta con ser valiente si no también sabio y buscarás la sabiduría y estoy seguro que la encontrarás porque eres listo y valiente y eso es lo que hace a un rey un verdadero líder. 

Khaled escucho las palabras de su hermano mayor atentamente cómo un aprendiz a su maestro y aunque al principio no pudo comprender la gran mayoría de aquellas palabras pudo ser capaz de notar el tono melancólico en la voz de su hermano.

—Azzad ¿Por qué dices eso? Tú serás el rey. Serás un gran rey —dijo Khaled —. Un rey incluso mejor que papá.

—No minimices el trabajo de papá, él es bueno y hace lo mejor para todos nosotros. Se preocupa por su reino y su familia no seas duro con él.

Khaled no sabía la razón, pero algo en el tono de voz de su hermano provocó que él se sintiese terriblemente culpable, era la primera vez que Azzad le reprendía de aquella manera y todo por expresar lo que sentía sobre su padre.

—Padre es cobarde —y por vez primera el niño dejo salir aquello que había pensado, pero jamás dicho, amaba a su padre, pero no podía evitar sentir que esté no hacía nada por ayudar al reino —. Él permite que el imperio nos someta, le teme al emperador y a sus hombres, si yo estuviese en el lugar de padre lucharía por nuestro pueblo. No le temería a nada

—Estas equivocado Khaled —dijo Azzad —. Nuestro padre es el hombre más valiente que conozco, puede que ahora no te percates porque eres joven y no conoces el dolor y la tragedia que trae una guerra. Padre lo ha visto, ha estado en ella, en su mirada se refleja el sufrimiento por todas aquellas vidas que se perdieron por las decisiones que tuvo que tomar pensando que de esa forma lograría un bien mayor.

Ante las palabras de su hermano Khaled guarda silencio y reflexiona sobre lo dicho. Su padre era un hombre cansado y su cuerpo no mostraba aquella musculatura que debía de tener un guerrero, puede que en su juventud hubiese lucido de porte más atlético, pero ahora en su edad madura el niño no creyó que alguna vez su padre fuese un soldado.

—¿Padre luchó contra el imperio?  —en su voz aún yacía incredulidad.

—A puesto a que nunca te imaginaste a padre sosteniendo una espada.

—No luce como esa clase de rey —admitió Khaled —, padre lee mucho y sus manos a menudo están cubiertas por gruesos guantes, no se los quita ni en días de calor es como si tuviese miedo de tocar algo y lastimarse.

—No podrías estar más equivocado hermanito —sonrió Azzad en respuesta —. Cuando joven padre estuvo en la campaña para retomar las tierras altas, aquellas que se encuentran en las fronteras del imperio. Con su ejército avanzo e hizo retroceder a un gran número de soldados. Recuperamos las tierras y creíamos que la victoria sería nuestra, pero el imperio respondió y tendió una emboscada. Nos superaban en número y ya no teníamos los suficientes hombres para defendernos, padre tenía que tomar una decisión, continuaba con su ataque ofensivo y dejaba que el imperio se defendiera y aprovechara nuestra vulnerabilidad para exterminarnos por completo o retrocedía y protegía lo poco que quedaba de su ejército y con ellos a su pueblo. Padre tuvo que hacer una difícil decisión entre las tierras ya ganadas o la vida de las mujeres y niños que no hubiesen resistido al salvaje ataque de los soldados del emperador.

Su padre había tenido que hacer aquella difícil decisión, la incredulidad inicial de Khaled se transformó en asombro y luego en vergüenza por haber creído cosas tan deshonrosas de su progenitor.

—Padre fue un héroe.

—Un rey, Khaled, no se mide por su grado de valor en el campo de batalla, muchos son los valientes, pero poco son los sabios y se requiere de mucha sabiduría para poder tomar las decisiones precisas en los momentos indicados.  Dime hermano ¿viste ya a nuestro pueblo? —y Khaled observó y vio a mujeres y niños, también a ancianos en su mayoría, pocos eran los hombres jóvenes y con la fuerza necesaria para sostener una espada —. Son todo lo que tenemos y si levantamos la espada ellos pagarían con sus vidas, el imperio es despiadado y arrasan con pequeños reinos como el nuestro y aldeas cercanas a sus fronteras. Persiguen a sus enemigos y se los devoran como los leones a su presa. Padre lo comprendió muy tarde y paga el precio de su inmadurez, pero fueron sus errores los que le hicieron el hombre que es ahora, aquel hombre que protege a su pueblo e intenta alejarlo lo más que puede de los ojos del imperio.

—Yo estuve equivocado. —el niño reconoce y baja la mirada apenado pero su hermano posa su mano sobre sus cabellos obscuros en ademán de cariño.

—Equivocarse es el primer paso para empezar a aprender. A tu edad yo también cuestionaba la razón por la que padre no declaraba la guerra al imperio y hacia restaurar nuestro honor. En mi caso fue madre quién me contó las hazañas de nuestro padre. 

El sol caía en aquel reino olvidado y el crepúsculo se hacía presente bañando con su dorada luz la tierra ennegrecida. El pequeño príncipe observó su territorio y su corazón se llenó de nostalgia, cerró los ojos e imagino los campos llenos de esplendorosas espigas de trigo. Las suficientes para hacer harina y preparar pan para todos, el río tendría la suficiente agua para criar animales de corral y regar las cosechas. Se preguntó ¿Cómo habría sido el reino antes de que el imperio los sometiera? ¿Cómo habría sido ese reino fuerte y próspero que todos temían y respetaban en sus mejores días? Atrás quedaron esos años y al abrir los ojos nuevamente Khaled observó la realidad.

Algún día él estaba seguro que su reino volvería a ser como antes y entonces podría comprobar con sus propios ojos todas las maravillas que su madre y hermano le narraban. Cuando floreciera en los campos nuevamente Khaled cortaría las flores más hermosas y con ellas haría una corona para su madre, una corona digna de una reina. Ella que era tan hermosa y gentil que tuvo que renunciar a todo lujo con el fin de apoyar a su esposo y a su pueblo.

Las estaciones cambiaron y los años transcurrieron en un parpadeo, para cuando Khaled se percató había dejado de ser un pequeño príncipe para adentrarse a los 12 años. Aquella era la edad en la que los más jóvenes del clan desarrollaban sus ojos carmesíes y la habilidad para transformarse, dichas características eran aun temidas por las demás tribus y el mismo imperio. A los ojos de los demás ellos seguían siendo demonios creados con la única finalidad de sembrar daño y muerte, por tal motivo debían de ser exterminados. 

Como mandaba la tradición cada jovencito en la edad propicia debía de hacer la ceremonia del primer vuelo en donde dejarían atrás la niñez y se adentrarían a la maduración dejando de ser polluelos de nido y pasando a convertirse en cuervos. Para ello debían de poder transformarse y extender sus alas para volar muy alto hasta los límites del territorio y regresar victoriosos en donde serían recibidos por los adultos quienes los reconocerían al fin como parte del clan. 

El tan ansiado día había llegado y el joven príncipe se encontraba nervioso, por muchos días se aseguró de practicar su transformación sin éxito alguno a pesar de que su hermano mayor estuvo a su lado para instruirle. Tampoco había desarrollado los ojos carmesíes y en su corazón Khaled tuvo miedo de fallar delante de todos ¿Qué haría si eso sucedía? Él era el hijo del líder del clan, además su hermano había logrado su transformación un año antes de la edad señalada.

Khaled caminaba de un lado al otro en su habitación, ¿Y si fallaba? ¿Y si todo el mundo se burlaba de su incapacidad de transformarse en un cuervo? Un cuervo incapaz de transformarse era ridículo por no decir muy vergonzoso. Mientras Khaled se hallaba perdido entre sus miedos y dudas su hermano cansado de llamar a la puerta sin obtener respuesta ingresó.

—¿Te encuentras bien hermano? —pregunto este viendo el terrible malestar de su hermano menor.

—¿Qué sucede si fallo hermano mayor? —dijo Khaled —. ¿Qué pasará si dejo en vergüenza a padre?

—Ten confianza en ti mismo y lograrás hacer todo lo que te propongas. Solo cierra los ojos y déjate llevar y verás que no es tan complicado como aparenta ser.

—Lo haces ver tan simple hermano, pero lo cierto es que no soy tan bueno como tú. No soy el genio de la familia, por más que lo intente no puedo alcanzarte. Tengo miedo de no poder mejorar y ser un completo inútil, tengo miedo de no poder ayudarte a levantar a nuestro clan.

Azzad se acerca a su hermano y se pone a la altura de este, con suavidad le da un pequeño golpe en medio de la frente mientras le sonríe de forma gentil. Puede que al crecer ya no pueda bromear con su hermano menor de aquella manera así que se aseguraría de aprovechar el tiempo lo más que se pudiese. 

Ante aquel ligero golpe Khaled se frota la frente un poco fastidiado más al ver el semblante alegre de su hermano no pudo enojarse con este.

—Eso dolió mucho.

—Piensas demasiado las cosas y te preocupas por todo, tan solo relájate por un instante y verás las cosas desde otra perspectiva.

—¿Crees que eso funcione hermano?

—Ayuda bastante a menudo —le despeina la cabellera en ademán de cariño —. Démonos prisa, pronto dará inicio la ceremonia y padre querrá vernos.

Los ojos de Khaled brillaron de admiración al ver a su hermano mayor. Si tan solo fuese la mitad de bueno que él, si tan solo pudiese transformarse y volar con tanta facilidad como su hermano cuyas alas al abrirse brillaban a la luz del sol y se agitaban al viento entonces sus padres se sentirían orgullosos, no era como si no lo estuviesen, su padre era justo y jamás mostró preferencias por alguno de sus hijos pero Khaled quería algo más para su pueblo y sabía que la única manera de lograrlo era ser fuerte, valiente y sabio como su hermano mayor, así pues el último de los príncipes se prometió que algún día llegaría a ser igual de bueno que Azzad y así juntos devolverían la gloria ya extinta de aquel reino olvidado y restaurarían el honor del clan de los cuervos. 

La ceremonia del primer vuelo era una tradición muy arraigada en cada integrante de la casta Corvus quienes celebraban con júbilo la integración de los jóvenes cuervos que pasarían a formar parte de su comunidad y cuyas opiniones serían oídas y respetadas por los miembros mayores del clan. Era tan antigua y sagrada que se remontaba incluso a una época anterior al gran Shahriar el último de los grandes reyes y en cuyo reinado aquella ceremonia gozo de gran valor y era una de las celebraciones más importantes luego de la festividad de adoración al dios del fuego y sus cultos respectivos.

Al igual que sus ancestros años antes que ellos, los jóvenes cuervos fueron guiados escoltados por los miembros más ancianos del clan entre cánticos tradicionales y el sonido de una flauta, se creía que aquello llenaba los corazones de valor y los preparaba para la difícil prueba a la que debían someterse. En unos años más aquellos jóvenes cuervos se convertirían en adultos fuertes y serían la nueva generación encargada de perpetuar el linaje.

Pero los tiempos habían cambiado y muchas otras tradiciones propias del clan de los cuervos se habían perdido ya sea por las memorias efímeras de aquel pueblo o porque muchos templos y lugares sagrados dónde efectuaban dichos ritos fueron destruidos y quemados cuando el imperio tomo procesión del territorio. Las tradiciones tuvieron que cambiar y adaptarse por tal motivo muchos escenarios dónde se efectuaban las ceremonias fueron reemplazadas entre ellas el lugar donde se realizaba la iniciación de los cuervos. El grupo fue guiado hacia lo profundo del bosque cerca al límite entre el territorio y el imperio. Ahí un megalito levantado con enormes piedras que formaban un círculo perfecto se alzaba y en medio de estás una hoguera era encendida. Los iniciados debían de agradecer y pedir su bendición al señor de fuego quien les daría el valor necesario para continuar con la prueba. Las flamas de la hoguera se tornaban azules y aquella era una clara señal de que el señor del fuego se hallaba presente. 

El joven iniciado sería probado por sus propios temores que se manifestarían en ese momento dificultándole la tarea, la única alternativa para salir airoso era despertando los ojos carmesíes que lo harían ver más allá de lo irreal y transformarse en cuervo rápidamente para salir volando antes de que las flamas azules terminasen de rodear el círculo de piedras sellando la salida. Aquel que no lo lograse completar la prueba no solo arriesgaría su vida ni volvería a tener otra oportunidad para volverla a hacer, sino que además quedaría atrapado en sus propios temores. Solo un corazón valiente podría salir airoso, un alma inquebrantable y una voluntad tan dura como el diamante. Puede que los cuervos hayan perdido su estatus, pero algo que el imperio jamás les arrebataría era aquel corazón valeroso.

El corazón de Khaled tembló en cuanto el grupo llegó al lugar señalado. El resto del clan los esperaban ahí, vio a su padre y a su madre encabezando la comitiva y su nerviosismo se aplacó un poco. Cómo líderes del clan Serkan y Raissa debían de asistir a la ceremonia de primer vuelo para recibir a los jóvenes cuervos, pero además la asistencia de la pareja de reyes era también para apoyar al último de sus hijos y darle ánimos para poder librar bien la difícil prueba. Ya era suficiente complicado para Khaled someterse a la iniciación además tenía que lidiar sobre el que dirán todos si el hijo del jefe del clan no lograba pasar. ¿Por qué todo tenía que ser tan complicado?

Entre el grupo de asistentes también reconoció a su hermano Azzad quien con una sonrisa suave le daba ánimos. Khaled sintió paz y alivio y de nuevo la calma retornaba a él. Al costado de Azzad se hallaba el amigo de la infancia de este, Enver quien era un joven alegre y fuerte y a quien Khaled recordaba con alegría de sus juegos y excursiones junto con Azzad. Enver era hijo del herrero del pueblo por tal motivo el uso de la espada le llamo la atención desde edad temprana, ahora vio realizado su sueño convertido en todo un caballero, el primero de su familia. Khaled se divertía mucho en su compañía e imaginaba el momento en el que sería igual fuerte y hábil como ellos.

—¡Es el pequeño Khaled! —escucho una voz familiar que resaltaba de entre todos —. ¡Mira Alphonse es mi pequeño primo! ¡Levanta la mano para que nos pueda ver y sienta todo nuestro apoyo!

El alivio que trajeron Azzad y Enver fue reemplazado por una enorme y abrupta vergüenza ocasionada por la efusividad de su primo. Los colores se le subieron al rostro mientras las risas de los otros jóvenes no demoraron en aumentar su nivel de bochorno. Su primo era un completo idiota.

—Harás que quiera venir a golpearnos deja de molestarle —como siempre Alphonse hacía de voz de la razón, aunque a menudo era ignorado por su amigo.

—Tonterías, mira como nos sonríe —respondió Baris completamente ajeno a la realidad y con aquella sonrisa orgullosa en su rostro —. Es como esperaba, mi querido primo me admira tanto que se siente complacido de verme aquí apoyándole en un momento tan importante en su vida.

Pero para Alphonse la expresión de Khaled era de todo menos de admiración o tan siquiera alegría. Estaba avergonzado y en cuanto se viera libre Khaled Corvus se cobraría la humillación.

A diferencia de su hermano, Baris era la definición perfecta del desastre. Sus acciones, aunque con buenas intenciones a menudo terminaban en accidentes y problemas y arrastraba a todo aquel que se encontrase cerca. Baris a pesar de su torpeza era alegre y poseía un buen corazón, su sonrisa nunca se desvanecía e intentaba hacer que todos a su alrededor mantuviesen el buen humor siempre en alto. Pocos sabían que detrás de la sonrisa de Baris un suceso fatídico había acaecido. Baris era hijo del hermano menor de Serkan, Eren Corvus, quien a diferencia de su hermano mayor nunca estuvo interesado en la política y solo quería una vida tranquila junto a su familia, pero él y su esposa perdieron la vida una noche en la que las tropas del imperio atacaron de sorpresa en una de sus muchas campañas para exterminar al clan. Su madre lo protegió hasta el final, bajo su cuerpo yacía el infante cuyo rostro sereno y dormido se hallaba con sangre de su progenitora, pero completamente a salvó debido a aquel sacrificó.

Desde aquel fatídico suceso Baris paso a tutela de su tío paterno y fue criado como a uno más de sus hijos. Puede que la vida le hubiese arrebatado a su familia a una edad muy prematura, pero a pesar de la pena y la soledad, a pesar de aquellas noches de melancolía en la que se vio sumido Baris Corvus nunca perdió la sonrisa y jamás dejo de ser aquel niño torpe y bonachón.

Para Khaled, su primo era un idiota con buenas intenciones, no obstante, aunque lo negase en el fondo tenía que reconocer que le agradaba y le guardaba cierto cariño.

—Idiota —murmuro Khaled sonriendo a su primo en la lejanía.

Aún se encontraba apenado por la efusividad de su primo no obstante extrañamente su corazón se llenó de una reconfortante calidez. Su familia se encontraba ahí reunida y brindándole todo su apoyo, aquellos nervios que habían estado imperando en el joven príncipe fueron menguando hasta desvanecerse por completo.

“Yo puedo hacerlo, sé que puedo” ―se dijo a si mismo con mayor confianza y entonces sintió que las palabras que le brindo Azzad más temprano aquella mañana eran ciertas.

El grupo de jóvenes fue guiado hasta el lugar señalado y a su llegada la música se detuvo de golpe. El momento de la iniciación estaba a minutos de iniciar.

El miembro más anciano del clan fue el encargado de dedicar algunas palabras iniciales a los jóvenes cuervos que pronto pasarían a empezar una nueva etapa en sus vidas. El discurso fue breve y lleno de frases alentadoras para llenar a los iniciados de valor y confianza.

Uno por uno los cuervos menores fueron llamados a posicionarse al interior de monolito. Algunos ingresaban con timidez, otros con mucha confianza. Tras dedicarle sus oraciones al señor del fuego que era representado por la hoguera encendida los aspirantes se prepararon para la prueba final. Las llamas azules crecían y tocaban cada espacio de la construcción. El calor era abrazador y la única salida se hallaba encima de sus cabezas. Khaled observó cómo sus compañeros superaban la prueba con valor y suma maestría, aquellos jóvenes se elevaron al cielo mostrando un brilloso plumaje negro y volaron con orgullo viéndose al fin capaces de convertirse en cuervos. Sus cuencas obscuras se volvieron carmesíes clara señal de su maduración, ya no volverían a ser considerados polluelos de nido.

El turno de Khaled había llegado al fin y la expectativa era aún mayor. Su padre era el jefe del clan y un pilar fundamental para el territorio además su hermano Azzad Corvus había superado la prueba un año antes de la edad requerida, incluso Baris pudo lograrlo demostrando su valor. Sin duda Khaled tenía la obligación de superar la prueba.

—Príncipe Khaled Corvus —hablo el anciano con fuerte voz —, Es su turno de iniciar la prueba.

Khaled trago duro, sus pasos eran veloces y firmes, mientras más pronto iniciase más pronto saldría y aquel estado que lo tenía tan mal dejaría de abrumarle.

Con devoción Khaled dedicó sus oraciones al señor del fuego. Le pido fortaleza para poder superar sus temores y también pidió sabiduría para mantener la calma en los momentos de suma tensión. 

Los ojos expectantes de todos apuntaban hacia el último hijo de Serkan. Con suma curiosidad lo veían ¿Sería tan bueno como Azzad? No estaban seguros no obstante todos esperaban que Khaled lograse superar la prueba, anhelaban en su corazón que el más joven de los príncipes pudiese al fin convertirse en un cuervo.

La flama azul creció en gran tamaño creando una verdadera pared de fuego, Khaled uso su brazo para protegerse, pero jamás mostró señal de renunciar. Si su primo idiota había podido superar aquella adversidad entonces el definitivamente lo haría, después de todo Azzad estaba ahí viéndole entre la multitud, por nada del mundo Khaled podía decepcionar a su hermano, definitivamente él lo lograría.

Las cerúleas flamas danzaban de forma hechizante captando la atención del más joven de los príncipes. Por un segundo Khaled perdió la concentración y eso fue suficiente para que su mente quedase atrapada.

Ahora las flamas tomarían forma del peor temor de Khaled y aquello sería usado en contra suya con la única finalidad de impedir que la prueba fuese superada, la única alternativa era despertar los ojos carmesíes que alguna vez el señor del fuego les había obsequiado y de esa forma salir de las ilusiones creadas por el fuego sagrado. Pero extrañamente no hubo figuras fantasmales o formas terroríficas como con otros aspirantes, era tan enigmático y al mismo tiempo inquietante. Sus ojos no se despegaron de aquella flama y en ella Khaled pudo ver sucesos de lo más extraños, lugares que jamás en su vida había visto y rostros que nunca conoció. ¿Qué era todo eso?

“Ven y mira” una voz enérgica se dejó oír y las flamas dejaron de danzar quedando suspendidas en el entorno. El corazón de Khaled se encontraba confundido y temeroso no sabía que fue lo que originó aquel fenómeno, aquello no era normal.

Khaled se acercó con recelo, pero aun así con la necesitad por saber lo que debía de ser mostrado. Una extraña fuerza lo atrajo y el joven príncipe no pudo ser capaz de resistirse. En aquellas flamas él vio muerte y guerras, vio a su pueblo siendo perseguido hasta los confines más alejados del continente y las espadas de los perseguidores se bañaron con la sangre de inocente, todo su clan había sido liquidado al borde del total exterminio.

Los ojos de Khaled se bañaron en lágrimas que incrementes recorrieron su rostro como una copiosa lluvia, cubrió sus oídos intentando acallar las voces y los lamentos provenientes de aquellas imágenes que empezaron a atormentarlo.

“No son verdaderas, tan solo son una mera ilusión”—el príncipe se repitió incesantemente intentando convencerse a sí mismo. — “Despierta la bendición del señor del fuego, ¡Despiértalo cuanto antes!”

En vano intento activar su única alternativa para liberarse de aquella aterradora visión. Si no lograba salir de aquel estado de ensueño entonces quedaría atrapado por siempre. 

Una nueva imagen se empezó a dibujar en las flamas, la guerra y los muertos fueron reemplazados por la figura de una mujer. Khaled nunca antes la había visto no obstante la confusión pronto fue reemplazada por la curiosidad. La mujer era de dorados cabellos que podrían competir contra los rayos del sol, sus ojos azules observaron a Khaled y las lágrimas bajaron por aquel rostro níveo y de formas hermosas. La imagen de la mujer movió los labios, pero Khaled no pudo oír lo que dijo.

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Comments

Rebecca H

Rebecca H

Que iniciación tan dura y peligrosa.
tengo una duda...
O es mentira lo que esas creatura hacían o se han redimido...???
por lo que leo... me estoy poniendo de su lado.

2024-02-09

1

Rebecca H

Rebecca H

pero porque el rey cuervo se cubre las manos???

2024-02-09

0

🍒CHELI🍒

🍒CHELI🍒

Hermosa 😍😍😍 o

2022-09-07

9

Total
Capítulos
1 "Fortuna emperatrix mundi"
2 "Y en mis sueños yo puedo tocar el cielo y volar hacia la libertad"
3 Una dama inquebrantable
4 "Y el gorrión rompió la jaula y voló lejos hacía la libertad"
5 El gran duque Asteria
6 "El enemigo de mi enemigo, es mi amigo"
7 "Desde el reino de la nada yo la he guiado hacia ti"
8 En lo profundo del bosque
9 "Érase una vez, un reino de cuervos"
10 "Hacia lo alto, más allá de las estrellas, ellos vuelan hacia su libertad"
11 Llévame...hacía la eternidad
12 La agonía de un príncipe cuervo
13 La venganza de los condenados
14 El camino hacia la venganza, empieza con la espada
15 "Su luz me llena de calma, alivia mi dolor"
16 "¿Porque deseas salvarme?"
17 “Vuela tan alto que las manos de los mortales no puedan alcanzarte”
18 El camino del buen caballero
19 "¿Quién se levantará para salvarnos?"
20 El corazón de un cuervo
21 Danza de cuervos y duelo de guerreros
22 "Hasta que el viento del oeste te devuelva a mis brazos una vez más"
23 "Una manera de mantenerte atada a mí"
24 Aquel que logré hacerse de la gloria (primera parte)
25 Aquel que logré hacerse con la gloria (segunda parte)
26 "Y llegará el día de tu regreso"
27 "Y en mis brazos estarás sano y salvo"
28 "Yo extenderé mis manos sobre ti, yo sacaré tus lágrimas"
29 "Para mi querida Inna"
30 "Hasta que pueda volver a verte"
31 El niño que provino de las estrellas
32 Un silencioso grito, un agonizante corazón
33 "A ella quien me ha devuelto la esperanza, yo le otorgo mi lealtad"
34 En las alturas yacen los nidos de los cuervos
35 El reino sobre las montañas (primera parte)
36 El reino sobre las montañas (segunda parte)
37 El reino sobre las montañas (tercera parte )
38 El reino sobre las montañas (cuarta parte)
39 Y él, que fue bendito por la luna, conquistó la muerte.
40 Un deseo del corazón.
41 Un mundo de nadie, un pueblo maldito: Old Town
42 El camino del buen aprendiz
43 "Abandonar toda esperanza, quienes aquí entráis"
44 La última esperanza
45 Justicia y venganza
46 "Aquella que giró los engranajes del tiempo" (Primera parte)
47 "Aquella que giró los engranes del tiempo" (Segunda parte)
48 El rey sin corazón (primera parte)
49 El rey sin corazón (segunda parte)
50 Nido de buitres
51 Los pecados de los desventurados
52 "La perfecta forma de atraerte a mí"
53 El destino de una rosa
54 La promesa (primera parte)
55 La promesa (segunda parte)
56 La dama de hierro
57 Primer movimiento
58 "Y he aquí la voluntad de los dioses"
59 "Una brecha entre tú y yo"
60 "Mantén tu espada en alto, guerrera"
61 El ángel que salvaguarda desde las sombras
62 "Y dile a ella, que el miedo no yace en mi interior"
63 La flor de la locura (primera parte)
64 La flor de la locura (segunda parte)
65 La flor de la locura (tercera parte)
66 Tan brillante como las estrellas
67 "En camino a la gloria"
68 "El clamor de los rebeldes"
69 Hasta el fin del universo y en lo profundo del averno
70 "Prisionera entre mis manos"
71 El inicio del fin (primera parte)
Capítulos

Updated 71 Episodes

1
"Fortuna emperatrix mundi"
2
"Y en mis sueños yo puedo tocar el cielo y volar hacia la libertad"
3
Una dama inquebrantable
4
"Y el gorrión rompió la jaula y voló lejos hacía la libertad"
5
El gran duque Asteria
6
"El enemigo de mi enemigo, es mi amigo"
7
"Desde el reino de la nada yo la he guiado hacia ti"
8
En lo profundo del bosque
9
"Érase una vez, un reino de cuervos"
10
"Hacia lo alto, más allá de las estrellas, ellos vuelan hacia su libertad"
11
Llévame...hacía la eternidad
12
La agonía de un príncipe cuervo
13
La venganza de los condenados
14
El camino hacia la venganza, empieza con la espada
15
"Su luz me llena de calma, alivia mi dolor"
16
"¿Porque deseas salvarme?"
17
“Vuela tan alto que las manos de los mortales no puedan alcanzarte”
18
El camino del buen caballero
19
"¿Quién se levantará para salvarnos?"
20
El corazón de un cuervo
21
Danza de cuervos y duelo de guerreros
22
"Hasta que el viento del oeste te devuelva a mis brazos una vez más"
23
"Una manera de mantenerte atada a mí"
24
Aquel que logré hacerse de la gloria (primera parte)
25
Aquel que logré hacerse con la gloria (segunda parte)
26
"Y llegará el día de tu regreso"
27
"Y en mis brazos estarás sano y salvo"
28
"Yo extenderé mis manos sobre ti, yo sacaré tus lágrimas"
29
"Para mi querida Inna"
30
"Hasta que pueda volver a verte"
31
El niño que provino de las estrellas
32
Un silencioso grito, un agonizante corazón
33
"A ella quien me ha devuelto la esperanza, yo le otorgo mi lealtad"
34
En las alturas yacen los nidos de los cuervos
35
El reino sobre las montañas (primera parte)
36
El reino sobre las montañas (segunda parte)
37
El reino sobre las montañas (tercera parte )
38
El reino sobre las montañas (cuarta parte)
39
Y él, que fue bendito por la luna, conquistó la muerte.
40
Un deseo del corazón.
41
Un mundo de nadie, un pueblo maldito: Old Town
42
El camino del buen aprendiz
43
"Abandonar toda esperanza, quienes aquí entráis"
44
La última esperanza
45
Justicia y venganza
46
"Aquella que giró los engranajes del tiempo" (Primera parte)
47
"Aquella que giró los engranes del tiempo" (Segunda parte)
48
El rey sin corazón (primera parte)
49
El rey sin corazón (segunda parte)
50
Nido de buitres
51
Los pecados de los desventurados
52
"La perfecta forma de atraerte a mí"
53
El destino de una rosa
54
La promesa (primera parte)
55
La promesa (segunda parte)
56
La dama de hierro
57
Primer movimiento
58
"Y he aquí la voluntad de los dioses"
59
"Una brecha entre tú y yo"
60
"Mantén tu espada en alto, guerrera"
61
El ángel que salvaguarda desde las sombras
62
"Y dile a ella, que el miedo no yace en mi interior"
63
La flor de la locura (primera parte)
64
La flor de la locura (segunda parte)
65
La flor de la locura (tercera parte)
66
Tan brillante como las estrellas
67
"En camino a la gloria"
68
"El clamor de los rebeldes"
69
Hasta el fin del universo y en lo profundo del averno
70
"Prisionera entre mis manos"
71
El inicio del fin (primera parte)

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