Llévame...hacía la eternidad

...III...

 

Cuando el príncipe abrió los ojos a la mañana siguiente la caravana de soldados había empezado su larga travesía. Dentro de la jaula el revoloteo del día anterior había menguado no obstante el miedo por la incertidumbre aún permanecía. Algunos cuervos se hallaban tan malheridos que no sobrevivirán al trayecto. En medio del viaje Khaled vio cómo los cadáveres de los últimos sobrevivientes se dejaban vencer por el agotamiento y el sangrado y perecían ante sus propios ojos, tuvo que viajar un largo trecho con los cuerpos de su gente.

Cómo sí valiesen absolutamente nada aquellos cuerpos eran arrojados en medio del camino en donde el incremente sol terminaría de hacer el trabajo de borrar la existencia por completo de aquella raza inmunda.  Hanzo no vio con agrado aquello, un menor número de cuervos vendidos era una menor ganancia y en un mundo en donde todo era negociable incluso la vida humana no podía permitirse perder mercancía tan valiosa. Los cuervos era una raza guerrera por excelencia aun cuando nunca en su vida hubiesen agarrado una espada, muchos hombres adinerados los compraban para ponerlos en las arenas de lucha con el fin de entretener tanto a nobles como a plebeyos. Al menos le quedaba el consuelo de saber que solo los más fuertes lograrían librar el largo camino hacia el incierto destino, podría cobrar más.

Con forme las horas transcurrían y el ocaso se aproximaba el número de cuervos fue disminuyendo y para cuándo el príncipe junto con los últimos del clan llegó a la fronteriza ciudad de Moreau apenas y sobrevivieron la mitad del grupo.

“Tierra de brujas”, así era llamada la fronteriza ciudad del imperio de Ether. Debido a su cercanía con las tierras del norte y el bosque maldito Moreau era conocida por ser la ciudad en donde las brujas solían adentrarse para dedicarse a su malsana labor y además era una región muy visitada por los traficantes de esclavos o cualquiera que requiriese los servicios de alguien sin escrúpulos que estuviese dispuesto a hacerlo a cambio de algunas monedas de oro. Todo era negociable, incluida la vida.

Ya era de noche cuando llegaron a territorio del imperio, sin haber probado agua o comida en todo el día las fuerzas menguaban en los prisioneros que dentro de poco serían llevados hasta la celda en donde reposarían un poco a la espera de la apertura del mercado de subastas a la mañana siguiente.

Los cuervos al volver nuevamente a su forma humana se encontraron en un estado tan lamentablemente y mísero, el frío de la noche apenas y podía ser soportado y los cuerpos tiritaban de frío.

—Príncipe Khaled —uno de los recluidos reconoció al último hijo de Serkan y la alegría le lleno el cuerpo —. Príncipe Khaled está vivo, ¡qué alegría!

—¿El príncipe? —inmediatamente un coro de voces se elevó incrédulos de que en verdad uno de los príncipes del clan hubiese logrado librarse de la masacre —. Creímos que había resultado muerto, demos gracias al señor del fuego que lo protegió en todo momento.

—Saldremos de aquí —con voz decidida Khaled hablo, quería darle seguridad y tranquilidad a su gente —. Levantaremos nuestro hogar.

—¿Qué no se da cuenta alteza? —de entre el grupo un hombre elevó su voz, era un poco mayor que el resto del grupo y por eso el más consciente de sus posibilidades de sobrevivir —. No hay hogar al cuál regresar, todo fue destruido y solo cadáveres es lo que hallaremos si volvemos. No perecimos por la espada, pero sin duda lo haremos por el látigo.

El grupo tembló de terror y se abrazaron entre todos intentando mitigar un poco el pánico que recorría sus cuerpos.

Khaled se hallaba tan confundido y solo, intento levantar la moral del grupo, pero apenas y lo había conseguido. Sacudió la cabeza y de dejó caer al suelo con los ánimos decaídos y la desesperanza queriendo imperar en él. ¿A quién engañaba? No era Azzad quien siempre era seguro de sí mismo y no podía llamar a la calma a su gente. La angustia que intento alejar de las mentes y corazones de su pequeño grupo amenazaban con dominarlo a él.

Las rejas se abrieron y un guardia quien se había aproximó trayendo una mujer casi desfallecida lanzando a la mencionada al interior. La mujer cayó de forma dolorosa y haciendo un ruido seco su rostro mostraba signos de haber sido golpeada de forma reciente.

—Eso te enseñará a no morderme maldita arpía —antes de cerrar las rejas de la celda y abandonar el lugar el hombre le escupió en el rostro —. Si no fueses el regalo para el emperador ya te hubiera cortado la lengua mujerzuela inmunda.

Las rejas fueron aseguradas con llave y aquel hombre se alejó no sin antes dirigir toda su repulsión hacia la raza maldita.

—Madre —con rapidez Khaled se dirigió a ella y ambos se fundieron en un abrazo que lleno los corazones de todos, luego de tantas perdidas una madre y un hijo se reencontraron.

—Hijo mío —Raissa sintió alivio, tan solo un poco, aún estaba de duelo por la muerte de su esposo.

—¿Dónde está tu hermano? —preguntó ella y Khaled sintió de nuevo un nudo en su garganta formarse.

¿Cómo explicarle a una madre que uno de sus hijos había perecido? Hasta ese instante ella conservaba la esperanza de que ambos hubiesen alcanzado huir.

—Madre, mi hermano… —nada más le bastó a Raissa ver los ojos llorosos de su hijo y su rostro desencajado para darse cuenta de la verdad.

Las lágrimas empezaron a formarse y no tardaron en bajar por sus mejillas. Con sus fuerzas abrazó a su hijo mientras el dolor por la pérdida de Azzad le abría una herida mortal en el corazón.

—Yo entiendo —fue lo que dijo sin dejar de abrazar a su pequeño —. Esta con tu padre ahora cuidándonos desde el cielo.

Raissa no había podido proteger a su hijo mayor de la maldad de los hombres y la guerra. Recordó a Azzad con amor y tan solo hacerlo la herida en su corazón punzaba dolorosamente. Ahora se aseguraría de proteger a Khaled.

—La reina y el príncipe están con vida ¡Que alegría!

—¡Silencio chiquillo insensato! —volvió a hablar el hombre de más edad en el grupo —. Si los soldados del imperio descubren que un descendiente de Shahriar ha logrado sobrevivir terminarán por exterminarnos, no descansarán hasta hallarlo y liquidarlo.

—Lo siento, lo siento mucho —arrepentido pidió perdón el impetuoso cuervo que no pudo evitar su efusividad. 

Afuera de la celda muy oculto y en silencio sin llamar la atención el segundo al mando de Hanzo, Lars, había logrado oír todo con detenimiento. Lo que para el inicio con una revisión de los prisioneros termino con una revelación que comprometían su operación. Su rostro era tenso y preocupado, intentó acercarse para poder conocer la identidad de aquel con sangre real pero no podía hacerlo sin terminar de exponerse por completo. Su deber ahora era informar de lo descubierto a su comandante.  

Entre las sombras Lars se perdió dejando a los cuervos sumidos en su alegría e ignorancia al menos por ahora.

Cuándo rayó el alba un pequeño grupo de soldados a órdenes de Hanzo sacaron a los prisioneros de la celda y los trasladaron hacia el patio de entrenamiento en dónde los hicieron poner en línea recta sin dar mayores explicaciones. Khaled y el resto de su clan estaban desconcertados, se suponía que tuvieron que ser trasladados al mercado de subastas. Todo era tan extraño e inquietante y Khaled presintió que algo andaba mal.

—Mi señora —con burla Hanzo hace una reverencia ante Raissa quien estoica ignora aquella mofa. Sus ojos no dejaron de observar con odio al asesino de su esposo.

—¿No has oído al comandante asquerosa arpía? ¡Respóndele! —uno de los guardias se aproxima a Raissa propinándole un duro golpe en el costado con la empuñadura de su espada.

La mujer pierde el equilibrio y cae al suelo presa del dolor, pero aun cuando el golpe haya resultado tan doloroso ella no bajaría la cabeza ante ese hombre y no le daría el privilegio de verla suplicar.

Khaled aprieta el puño de furia e intenta proteger a su madre más una mano logra contenerlo y hacer que se mantuviese en su lugar.

—Calma Isley ¿Qué modales son esos? —con falsedad Hanzo le reprende —. Estamos ante la presencia de una reina —al acercársele sus dedos acarician ese rostro nivel. Era hermosa a pesar de lucir como una pordiosera, pese a su estado tan lamentable aún conservaba su porte y elegancia. Hanzo se acercó a ella, rozo sus belfos cerca de su oído y Raissa sintió repulsión a su sola presencia —. Aunque ahora sea la reina de la nada.

—Es la reina de cadáveres —se burló otro y un coro de carcajadas no tardó en resonar.

—La reina está tan silenciosa —el comandante del imperio intenta posar sus labios fríos y delgados en la mejilla de la reina viuda más ella le escupe a la cara antes de que esté lograse realizar su acción.

Sumido en la furia por aquel atrevimiento Hanzo le propina una bofetada que logra tirarla al suelo.

Antes de que Khaled pudiese salir en defensa de su madre Hanzo hablo con voz autoritaria y colérica.

—Ya veo que desea que las cosas se hagan por las malas —dice este —, intenté ser diplomático con usted sucia arpía, pero no merece mi consideración ni benevolencia.

Raissa es sujetada por los cabellos e incorporada de forma brusca, se ve obligada a verle a los ojos al asesino de su esposo, aquellos ojos asesinos y perversos que había visto el día en el que su esposo pereció se mostraban tal cual ante ella de nuevo.

—El imperio lo tomó todo ¿Qué más quieren? Toma mi vida, coja su espada comandante y corte mi garganta. Se llevó a mi esposo e hijos no tengo más razones para vivir —sentimientos de furia y dolor era lo único que le quedaban a Raissa.

—¿Qué corte tu garganta dices? Eso es justo lo que haré —el tono de falsa amabilidad de Hanzo se deshizo por completo y en su lugar su verdadero carácter se hizo manifiesto —. Después de que me digas por supuesto quien de todos estos miserables cuervos es tu hijo.

Los ojos de Raissa se abren por la sorpresa al saber que Hanzo se encontraba al tanto de la existencia de un príncipe. Su corazón tembló y una terrible sensación le invadió el cuerpo y el alma ¿Qué hacer? ¿Qué decir? ¿Cómo lograba despistar a Hanzo?

Luego de algunos segundos de conmoción logra guardar la calma a duras penas y con seguridad se enfrenta a Hanzo. Protegería a si hijo con su vida de ser necesario.

—Mis hijos murieron por la espada de tus hombres, todo lo han destruido no quedó nadie, no sé de lo que estás hablando.

La mano de Hanzo la sujeta por la garganta cortando el flujo de aire del cuerpo de Raissa, está hace todos los intentos por liberarse araña las manos de su enemigo más el comandante del ejército no afloja el agarre. El rostro de la reina caída era más hermoso agonizando por oxígeno y suplicando por su vida.

—Si sigues diciendo mentiras te cortaré la lengua —advirtió el comandante —, te lo repetiré una vez más ave de rapiña ¿Quién de todos esos es tu pequeña alimaña?

—¡Por favor! —suplicó Raissa luchando por conseguir un poco de aire, apenas y sus palabras sonaron audibles —. Estoy diciendo la verdad.

—Comprenderá usted reina que mi paciencia cuenta con un límite y no soy el tipo de hombre que se muestra paciente con su enemigo. Sería una pena que el obsequio para el emperador muera en este instante.

La ira poco a poco consumía a Khaled, ante sus ojos su madre desfallecía a manos de aquel hombre llamado Hanzo el mismo que le arrebató la vida a su padre, hombre responsable de la masacre de su clan y el asesinato de su pueblo.

—Mi-mi hijo...

—¡¿Dónde está ese maldito?!

Khaled no podía seguir viendo a su madre morir, si debía de dar su vida a cambio de que ella viviera lo haría, pero no permitiría que un hombre tan despreciable como aquel se atreviera a dañarla. Reuniendo el valor necesario el último príncipe del clan de los cuervos se incorporó de su lugar dispuesto a exponerse ante los hombres del imperio más antes de que lograse clamar a viva voz su identidad otra figura dio un paso al frente y grito con todas sus fuerzas sin que nadie pudiese detenerlo.

—¡Yo soy el príncipe Khaled Corvus, deja ir a mi madre!

Hanzo y sus hombres dirigieron su atención hacia el pequeño niño que se había revelado como el hijo menor de Serkan y Raissa y el último descendiente vivo de Shahriar Corvus. Al ser portador del linaje maldito de aquel guerrero asesino representaba una amenaza para el imperio y por lo tanto debía de ser liquidado.

Khaled quedó enmudecido ante lo acontecido, estaba confundido y no supo cómo reaccionar. ¿Por qué lo hacía? ¿Acaso no era consciente del peligro al que se exponía al hacerle pasar por él? En ese instante Khaled Corvus quiso desmentir aquella afirmación, pero el hombre a su costado logro detener aquel impulso.

Mientras tanto el niño que se hizo llamar como Khaled temblaba en su lugar presa del pánico aun así intento hacer que su corazón se mantuviese fuerte. Los hombres no lloraban y antes de que su padre muriese le había hecho prometer que no lloraría. No era estúpido sabía que moriría si se hacía pasar por el príncipe Khaled, pero aún a su corta edad comprendió que a veces se tenían que hacer sacrificios por un bien mayor. Su padre se había sacrificado por él y ahora él se sacrificaría por el clan, un príncipe debía de sobrevivir para liberarlos a todos.

Los ojos de Raissa y los de Khaled se llenaron de lágrimas. ¿Cómo detenerlo? ¿Cómo evitar aquel dolor?

—¿Ese es tu hijo mujer? —pregunto Hanzo con voz venenosa.

—Mi-Mi hijo —lloro Raissa al ver a aquel pobre niño dar su vida por el de su hijo. En su corazón maldijo al imperio, maldijo al emperador y a la ambición de los hombres, por arrastrar a un niño a la muerte, por haber enlutado casa pueblo a su paso. Los odiaba con todo su corazón.

—¡Habla!

—¡Mamá! —grito el niño corriendo hacia Raissa y Hanzo y tirando con fuerza del brazo del hombre para que liberase a la reina —. ¡Suelte a mi madre! ¡Déjela en paz!

Hanzo lanza a Raissa duramente contra el suelo, el golpe es tan fuerte que una enorme herida en la frente de la reina es abierta. Khaled ya no podía contenerse por más tiempo, logra zafarse del agarre del hombre a su costado y corre hacia el lugar donde yacía su madre mal herida. Sus brazos la envolvieron y sus lágrimas tocaron la suave piel de su madre. No permitiría que la hiriesen nunca más, ¡No dejaría que aquel sucio hombre le pusiera un dedo más en cima!

—¿Qué es esto? —el comandante del imperio desenvaino su espada apuntando al corazón de Raissa. Khaled y aquel niño intentaron protegerla, pero eran insignificantes ante un hombre como Hanzo.

—Aléjate de mi madre —escupió Khaled con irá, su cuerpo joven tembló de rencor puro, si tan solo fuese más grande no duraría en enfrentarse a aquel sujeto.

—Por lo que veo hay dos que afirman ser los hijos, pero solo una madre —la hoja de la tizona resplandece cerca al cuello de Khaled —. Dime quién de los dos es el verdadero y quién es el impostor querida reina o me veré en la obligación de asesinarlos a ambos.

Los ojos de Raissa apuntaron a Khaled y con sus escasas fuerzas le acarició el rostro, era aquel toque suave que Khaled recordaba recibir con cariño en los días lluviosos cuando su madre quería consolarle, Khaled se negaba a dejarla ir.

—Valiente niño —hablo Raissa dibujando una suave y dolorosa sonrisa en sus labios —. Gracias por querer dar la vida por mi amado hijo, vive feliz has dado honor a tu clan.

Alejo su cuerpo de Khaled y abrazo al primer niño que salió en su defensa, era un abrazo tan cálido y lleno de amor que al verla no habría duda de que aquel en sus brazos era su verdadero hijo. Raissa observó al muchacho que estaba en sus brazos y sus ojos reflejaban amor, su corazón se desgarro por aquel pequeño que hacia aquel sacrificio por alguien a quien apenas y conocía.

—Perdona por no haberte protegido mi pequeño —y las lágrimas volvieron a caer de sus ojos.

—Madre, me estás dando lo más valioso.

Raissa le estaba dando la oportunidad de morir recibiendo consuelo y un poco de amor, el niño sintió amor abrazando a la reina, sus brazos eran cálidos y la sensación era tranquilizadora pese a que estaban en presencia de un ser tan retorcido cómo el comandante del imperio.

—¿Entonces ese es tu vástago reina de los cuervos? —dijo Hanzo sin despegar la vista de aquella escena.

—Sí, intenté protegerlo, pero no pude, por favor no le hagas daño, es lo último que me queda —suplicó Raissa abrazando al niño como si fuese su misma sangre.

—Lars —su mirada ponzoñosa se dirigió hacia su segundo al mando —. ¿Este es el niño a quien viste la pasada noche con la reina?

Lars no podía recordar con detalle puesto que apenas y pudo verle el rostro, pero la estatura era la misma y algunos rasgos cómo el oscuro cabello y los ojos negros también coincidían.

—Sin duda guardan relación mi señor Hanzo —dijo al fin el oficial confirmando la identidad del supuesto príncipe.

—Es suficiente para mí —dijo Hanzo a viva voz y decidió a liquidar el asunto de la amenaza de un príncipe. El linaje de Serkan debía de extinguirse por completo —. Quiten de mi vista a ese —ordenó y uno de los soldados apartó a Khaled con brusquedad quien en todo momento opuso resistencia a separarse de su madre.

—¡Suéltenme! ¡Déjenme ir! —su corazón todavía le dolía al oír a su madre negarle delante de todos pese a que era por su seguridad, aun así, no quería dejarla ir, sabía que la perdería para siempre si la alejaban de ella. 

Raissa abrazó más al niño ajeno intentando protegerlo como solo una madre lo haría, este se acunó a su pecho y lloro en los que probablemente serían sus segundos finales.

— Traigan al príncipe —e inmediatamente la orden de Hanzo fue ejecutada.

—¡No! —como una leona Raissa intento aferrarse al niño —. ¡No me lo quites!

Uno de los hombres al servicio del comandante le propinó una dura patada en el pecho haciendo que la reina cayera herida y libere a su hijo.

Hanzo se aproxima al supuesto príncipe, el niño tembló del terror al encontrarse tan cerca de aquel hombre que solo había traído desgracia a su pueblo y cuyos hombres le habían arrebatado la vida a su padre.

—El linaje de Shahriar debe de morir aquí —con firmeza empuña su espada mientras sujeta con fuerza lo cabellos del niño exponiendo su cuello.

—¡No lo hagas! —rugió Raissa intentando incorporarse, puede que aquel no sea su hijo, pero era un niño indefenso que no merecía recibir el odio del imperio.

La espada es dirigida con velocidad hacia el corazón del niño, atraviesa su pecho con total facilidad dejando una enorme mancha de sangre en el suelo. El grito es ahogado y el movimiento demasiado rápido cómo para que hubiese podido asimilar el golpe. Los otros miembros del clan que contemplaban la sanguinaria escena, incluido Khaled, observaron con horror conteniendo un grito de pánico.

Tan solo se escuchó el grito de Raissa al presenciar como la vida raudamente empezaba a abandono el cuerpo de aquel niño. Un último tosido y la sangre bajo por su pecho, como un ave herida de muerte desfalleció ante los ojos de Hanzo, sus ojos no volverían a abrirse nunca más.

—Ahí está tu hijo reina —hablo Hanzo lanzando el cadáver del niño hacia Raissa quien lo abrazo y lloro con amargura por la vida de un inocente —. Aunque … —empezó a hablar nuevamente el comandante del imperio —, creo recordar que me mentiste en un principio.

Los ojos de Raissa se abrieron enormemente y todo su cuerpo tembló.

—Es una lástima, pero toma esto como un acto de misericordia de mi parte.

Hanzo da la orden y Raissa es traída por sus hombres nuevamente hacia él, el comandante la agarra de los largos cabellos y la arrastra hasta hacer que todos los demás prisioneros vieran a su reina expuesta, Raissa Corvus que hasta hace un par de días era la señora del clan hoy se veía reducida a víctima más del imperio.

Khaled observó a su madre y una nueva herida en su alma empezó a formarse. Ella era lo último que le quedaba, sin ella se quedaría completamente solo.

—Madre… —susurro Khaled mientras el rocío de su alma descendía por las pálidas colinas.

—Madre de los cuervos —alguien más empezó a llorar.

Raissa observó a su hijo, una sonrisa melancólica se plasmó en ella, sus ojos habían dejado de llorar y su cuerpo renunció a la lucha, al fin ella había aceptado su destino, si ella moría Khaled viviría y eso era lo único que importaba. Una madre daba todo por su hijo incluso la vida, Raissa se despidió en silencio deseando reencontrarse con su esposo e hijo y también con su pueblo quienes de seguro la recibirían en la tierra de sus antepasados. El firmamento era tan bastó, pasaría a ser parte de las estrellas y desde lo alto velaría por su amado hijo y por aquellos que lograron sobrevivir.

Porque los cuervos no creían en la muerte, alcanzaban la eternidad en el basto cosmos.

“Te amo hijo mío” — parecían decir sus ojos —. “Siempre he de protegerte”.

—Esto es lo que sucede cuando me mienten —hablo Hanzo colocando la hoja de su espada en la garganta de Raissa.

—¡No! —clamó Khaled, pero Hanzo ya le había cortado la cabeza a su madre.

El hombre lanzó el cuerpo decapitado cuya sangre aún salía a grandes chorros de la aorta como si se tratase de algo inservible, una cosa sin valor. La cabeza quedó en sus manos con un rostro apacible a pesar de haber perecido de aquella forma. Khaled observó a su madre y sintió que la vida se le había desvanecido del cuerpo, sus temblorosos y delgados dedos se elevaron queriendo tocar a su madre, pero rápidamente es apartada por Hanzo quien se aleja con la cabeza de la reina aún entre sus manos. ¿A dónde se iría? ¿Qué haría con ella? Khaled solo quería correr y arrebatársela de las manos para que no pudiese lastimarla nunca más.

—Debe ser fuerte, debe de resistir —el hombre a su costado lo abrazo intentando mitigar un poco su dolor, pero nada de lo que hiciese podría hacer que Khaled volviese a retomar la calma.

Algo en Khaled Corvus murió en ese instante, el niño que hasta entonces se había mantenido con la esperanza de regresar a su clan fue reemplazado por el más puro de los rencores. Con odio Khaled lo vio y sus ojos dejaron de llorar para que su espíritu se dejase consumir por aquella sed insaciable de venganza. Aquél hombre caería y su sangre estaría en las manos de Khaled algún día, desmembraría su cuerpo y se los daría de comer a los perros, el último príncipe de los cuervos juro venganza.

—Mi señor Hanzo, los carruajes ya están listos para transportar a los prisioneros hacia el mercado de esclavos.

—Hanzo —con rencor Khaled murmuró sin despegar la vista de aquel asesino.

—Llévenselos y aseguren de que se les dé un buen precio por cada uno.

—A sus órdenes mi señor.

 

...***...

 

El calor del medio día era abrazador, el sol quemaba con intensidad y sin algo que les sirviera de sombra para guarecerse sucumbirían a la deshidratación. Algunos en el transcurso del día cayeron desmayados debido al clima seco y caluroso, otros como Khaled apenas y lograban resistir. El odio en el corazón de Khaled era lo suficientemente fuerte para mantenerlo consciente.

—El siguiente a subastar es este niño —el subastador tomo a Khaled del brazo y lo empujó al centro de la plataforma en donde cientos de hombres nobles y adinerados observaban al objeto de interés.

—Un niño cuervo —se burló uno —. No necesito a un mocoso para criar.

—Es un niño fuerte y al ser de la raza de los cuervos su sangre siempre llamará a la espada, nacidos para matar este esclavo les sería de utilidad para proteger sus hogares o como perros de batalla. La puja empieza en mil doscientas monedas de oro.

Los cuervos eran una raza guerrera con una facilidad para manejar las armas, aunque aquello representaba un peligro también podía significar mucho dinero si se los utilizaba para entretenimiento en las arenas de lucha.

—Ofrezco mil quinientos

—Yo doy dos mil

—Cinco mil monedas de oro.

—La oferta más alta es del vizconde Rigardo de León por cinco mil monedas de oro. La oferta cierra en 3, 2, 1…

—Ofrezco diez mil monedas de oro por el joven cuervo —alguien elevó la voz llamando la atención de todos los compradores.

Galk Asher era el mayor comprador de esclavos del imperio, solía frecuentar los mercados de subastas buscando adquirir los mejores ejemplares para combate. Usualmente cuando Galk se disponía a hacer una compra se fijaba en la edad y en la fuerza mostrada por el tamaño de la musculatura, después de todo para alguien dedicado al negocio de las arenas de lucha un esclavo apto para una contienda a muerte era importante y valioso, pero su oferta era algo que nadie en su vida se hubiese esperado, Galk no compraba niños todos sabían que eran inútiles para trabajar en los campos o ejecutar cualquier trabajo forzado y ni se diga de manejar una espada. Pero ese niño no era alguien ordinario y Galk lo sabía a la perfección, era un niño cuervo nacido para la batalla al igual que toda su raza guerrera y maldita.

Galk jamás olvidaría esos ojos al momento en el que aquel joven e infantil cuervo poso sus oscuros orbes en los suyos. En aquellos iris Galk reconoció un corazón roto y un alma corrompida, el odio y resentimiento eran tan visibles en aquella mirada que Galk creyó que si continuaba observándolo saltaría hacia él cómo un perro salvaje directo hacia el cuello. Para ser un niño no había inocencia ni brillo. Galk había pasado muchos años en el negocio de la muerte y sabía reconocer a la perfección a un buen asesino.

Ese niño con todo ese odio en aquel pequeño cuerpo sería el más sanguinario de todos con el entrenamiento adecuado. El comerciante sonrió complacido ya que con aquél esclavo sus arcas se llenarían de oro.

—El señor Galk ha ofrecido diez mil monedas ¿Alguien da más?

—¿Diez mil monedas? Eso es demasiado, incluso para un cuervo.

—No puedo igualarla.

A la cuenta de tres la subasta por Khaled Corvus quedó cerrada y Galk paso a convertirse en su dueño. A pesar de haber sido vendido como un animal de carga los ojos vacíos de Khaled no mostraron emoción alguna más que la indiferencia, en su mente so existía el ferviente anhelo de ver a los asesinos de su familia completamente destrozados.

“La muerte es un obsequio tan benevolente que no merecen” — pensó —. “Anhelo que sufran y se retuerzan de dolor”.

—Muévete mocoso —la voz de su amo quien tiraba con brusquedad de la cadena sujeta a su cuello lo devuelve a la realidad —, pague demasiado por ti empezarás tu entrenamiento hoy mismo, quiero recuperar mi inversión lo antes posible.

Khaled Corvus fue subido de nuevo a un carruaje para esclavos fuertemente asegurado, desde los barrotes podía ver cómo el resto de sus compañeros eran vendidos a hombres ricos y altos nobles del imperio.

Todos caerían, la sangre derramada sería cobrada.

Galk dio la orden y el carruaje empezó a moverse y a alejarse a un destino desconocido para Khaled.

 

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Comments

Anonymous

Anonymous

Que crueldad está viviendo quizá son recuerdos de su vida anterior y vuelva en el tiempo con todo su resentimiento y acabe uno a uno con todo lo causaron su dolor 🤕
También que trabaje con la futura villana que está vez si lo sea cause dolo sufrimiento a todos esos que merecen morir y estar en las jaulas del infierno un sufrimiento eterno

2024-04-25

0

Rebecca H

Rebecca H

Ojalá y ahora si logre huir el inútil escuintle
su hermano. su primo y su madre se han sacrificado por el.

2024-02-10

0

Vanessa Ibáñez Fernández

Vanessa Ibáñez Fernández

será que el tambien volvió en el tiempo? xque si esto pasó justo el 1er día que el se transformaba no concuerda con que Nuestra chica lo halla encontrado convertido en cuervo además que ella dio a entender que también era joven ... ahí espero que sea así y el logre salvar a su familia xfavor autora jomquiero sufrir más

2023-02-16

1

Total
Capítulos
1 "Fortuna emperatrix mundi"
2 "Y en mis sueños yo puedo tocar el cielo y volar hacia la libertad"
3 Una dama inquebrantable
4 "Y el gorrión rompió la jaula y voló lejos hacía la libertad"
5 El gran duque Asteria
6 "El enemigo de mi enemigo, es mi amigo"
7 "Desde el reino de la nada yo la he guiado hacia ti"
8 En lo profundo del bosque
9 "Érase una vez, un reino de cuervos"
10 "Hacia lo alto, más allá de las estrellas, ellos vuelan hacia su libertad"
11 Llévame...hacía la eternidad
12 La agonía de un príncipe cuervo
13 La venganza de los condenados
14 El camino hacia la venganza, empieza con la espada
15 "Su luz me llena de calma, alivia mi dolor"
16 "¿Porque deseas salvarme?"
17 “Vuela tan alto que las manos de los mortales no puedan alcanzarte”
18 El camino del buen caballero
19 "¿Quién se levantará para salvarnos?"
20 El corazón de un cuervo
21 Danza de cuervos y duelo de guerreros
22 "Hasta que el viento del oeste te devuelva a mis brazos una vez más"
23 "Una manera de mantenerte atada a mí"
24 Aquel que logré hacerse de la gloria (primera parte)
25 Aquel que logré hacerse con la gloria (segunda parte)
26 "Y llegará el día de tu regreso"
27 "Y en mis brazos estarás sano y salvo"
28 "Yo extenderé mis manos sobre ti, yo sacaré tus lágrimas"
29 "Para mi querida Inna"
30 "Hasta que pueda volver a verte"
31 El niño que provino de las estrellas
32 Un silencioso grito, un agonizante corazón
33 "A ella quien me ha devuelto la esperanza, yo le otorgo mi lealtad"
34 En las alturas yacen los nidos de los cuervos
35 El reino sobre las montañas (primera parte)
36 El reino sobre las montañas (segunda parte)
37 El reino sobre las montañas (tercera parte )
38 El reino sobre las montañas (cuarta parte)
39 Y él, que fue bendito por la luna, conquistó la muerte.
40 Un deseo del corazón.
41 Un mundo de nadie, un pueblo maldito: Old Town
42 El camino del buen aprendiz
43 "Abandonar toda esperanza, quienes aquí entráis"
44 La última esperanza
45 Justicia y venganza
46 "Aquella que giró los engranajes del tiempo" (Primera parte)
47 "Aquella que giró los engranes del tiempo" (Segunda parte)
48 El rey sin corazón (primera parte)
49 El rey sin corazón (segunda parte)
50 Nido de buitres
51 Los pecados de los desventurados
52 "La perfecta forma de atraerte a mí"
53 El destino de una rosa
54 La promesa (primera parte)
55 La promesa (segunda parte)
56 La dama de hierro
57 Primer movimiento
58 "Y he aquí la voluntad de los dioses"
59 "Una brecha entre tú y yo"
60 "Mantén tu espada en alto, guerrera"
61 El ángel que salvaguarda desde las sombras
62 "Y dile a ella, que el miedo no yace en mi interior"
63 La flor de la locura (primera parte)
64 La flor de la locura (segunda parte)
65 La flor de la locura (tercera parte)
66 Tan brillante como las estrellas
67 "En camino a la gloria"
68 "El clamor de los rebeldes"
69 Hasta el fin del universo y en lo profundo del averno
70 "Prisionera entre mis manos"
71 El inicio del fin (primera parte)
Capítulos

Updated 71 Episodes

1
"Fortuna emperatrix mundi"
2
"Y en mis sueños yo puedo tocar el cielo y volar hacia la libertad"
3
Una dama inquebrantable
4
"Y el gorrión rompió la jaula y voló lejos hacía la libertad"
5
El gran duque Asteria
6
"El enemigo de mi enemigo, es mi amigo"
7
"Desde el reino de la nada yo la he guiado hacia ti"
8
En lo profundo del bosque
9
"Érase una vez, un reino de cuervos"
10
"Hacia lo alto, más allá de las estrellas, ellos vuelan hacia su libertad"
11
Llévame...hacía la eternidad
12
La agonía de un príncipe cuervo
13
La venganza de los condenados
14
El camino hacia la venganza, empieza con la espada
15
"Su luz me llena de calma, alivia mi dolor"
16
"¿Porque deseas salvarme?"
17
“Vuela tan alto que las manos de los mortales no puedan alcanzarte”
18
El camino del buen caballero
19
"¿Quién se levantará para salvarnos?"
20
El corazón de un cuervo
21
Danza de cuervos y duelo de guerreros
22
"Hasta que el viento del oeste te devuelva a mis brazos una vez más"
23
"Una manera de mantenerte atada a mí"
24
Aquel que logré hacerse de la gloria (primera parte)
25
Aquel que logré hacerse con la gloria (segunda parte)
26
"Y llegará el día de tu regreso"
27
"Y en mis brazos estarás sano y salvo"
28
"Yo extenderé mis manos sobre ti, yo sacaré tus lágrimas"
29
"Para mi querida Inna"
30
"Hasta que pueda volver a verte"
31
El niño que provino de las estrellas
32
Un silencioso grito, un agonizante corazón
33
"A ella quien me ha devuelto la esperanza, yo le otorgo mi lealtad"
34
En las alturas yacen los nidos de los cuervos
35
El reino sobre las montañas (primera parte)
36
El reino sobre las montañas (segunda parte)
37
El reino sobre las montañas (tercera parte )
38
El reino sobre las montañas (cuarta parte)
39
Y él, que fue bendito por la luna, conquistó la muerte.
40
Un deseo del corazón.
41
Un mundo de nadie, un pueblo maldito: Old Town
42
El camino del buen aprendiz
43
"Abandonar toda esperanza, quienes aquí entráis"
44
La última esperanza
45
Justicia y venganza
46
"Aquella que giró los engranajes del tiempo" (Primera parte)
47
"Aquella que giró los engranes del tiempo" (Segunda parte)
48
El rey sin corazón (primera parte)
49
El rey sin corazón (segunda parte)
50
Nido de buitres
51
Los pecados de los desventurados
52
"La perfecta forma de atraerte a mí"
53
El destino de una rosa
54
La promesa (primera parte)
55
La promesa (segunda parte)
56
La dama de hierro
57
Primer movimiento
58
"Y he aquí la voluntad de los dioses"
59
"Una brecha entre tú y yo"
60
"Mantén tu espada en alto, guerrera"
61
El ángel que salvaguarda desde las sombras
62
"Y dile a ella, que el miedo no yace en mi interior"
63
La flor de la locura (primera parte)
64
La flor de la locura (segunda parte)
65
La flor de la locura (tercera parte)
66
Tan brillante como las estrellas
67
"En camino a la gloria"
68
"El clamor de los rebeldes"
69
Hasta el fin del universo y en lo profundo del averno
70
"Prisionera entre mis manos"
71
El inicio del fin (primera parte)

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