El impacto de haber sido sorprendida no me permite pronunciar una sola palabra.
—Voy a tomar tu silencio como un sí— pone su rodilla entre medio de mis piernas y lo empujo.
—Sal de mi habitación. Te he dicho un montón de veces que no puedes entrar a mi cuarto sin tocar. Estás entrando al cuarto de una mujer y tú eres un hombre.
—Toqué la puerta antes de entrar, aun así, me recibes de esta forma tan especial. Además, un verdadero hombre no deja a una chica jugando sola y mucho menos cuando está tan sensible— agarra mi mano y la lleva a sus labios, lo miro desconcertada al ver cómo adentra mis dos dedos en su boca—. ¿Sueles jugar solamente con dos, osito? Sabía que estabas actuando extraño hace varias semanas, pero no que hacías y pensabas en este tipo de actividades, teniéndome durmiendo justo al lado tuyo.
¿Este tipo realmente hizo eso? Aún no salgo de la sorpresa. Cuando caigo en cuenta de que la llamada con mi jefe debe estar encendida, intento alcanzar el teléfono, pero Jeremy me lo arrebata de las manos.
—¡Entrégamelo!
—Deja ese aparato ahí, porque es una falta de respeto que no me prestes atención cuando estoy hablando contigo— lo coloca sobre la mesa de noche y bajo la voz.
—Baja la voz o mamá te va a oír.
—Te has vuelto una osita muy pervertida. Dicen que a los amigos se le debe dar la mano cuando más la necesiten, pues a ti te prestaré mis dedos y mi lengua si tanto la necesitas— jamás imaginé oírlo hablarme así—. El otro día dijiste que no importaba ser el primero, sino el último, entonces hoy estoy dispuesto a ser el último— roba mis labios descaradamente y me acorta hasta la respiración con ese intenso beso.
Como se nota que ya no somos esos niños. Lo que cuando niños veíamos como un inocente beso, ahora de adultos es distinto, porque inevitablemente tiende a despertar sensaciones indescriptibles en nuestros cuerpos. Hace mucho tiempo no me habían besado, ya había olvidado lo que se sentía. Su mano acaricia ligeramente mis piernas y aparecen esos únicos recuerdos que tuve con el doctor, haciendo que lo empuje tan fuerte, que logre quitármelo de encima.
—¡Si te digo que te detengas, es que te detengas, idiota! — suelto agitada—. No vuelvas a hacer esto nunca más en tu vida— me levanto de la cama y agarro el celular para salir de la habitación.
Miro a ver si la llamada todavía está, pero ya ha colgado. No me atrevo, o más bien no tengo cara para marcarle de vuelta, así que opto por enviarle un mensaje, el cual no responde por más que espero. Tal vez está molesto o frustrado porque nos interrumpieron de nuevo, o quizá se sintió igual de incómodo que yo. ¿Qué se supone que haga?
Hoy nos dirigimos a la playa para un pequeño compartir en familia. A Jeremy no le he dirigido palabra alguna, ni siquiera regresé a mi cuarto anoche, preferí dormir con mi mamá. Esperé alguna llamada o mensaje por parte de mi jefe, pero no hubo respuesta. Ni siquiera he podido disfrutar de este compartir. Me siento en las rocas con mi mamá, mientras que las olas chocan en mis piernas.
—Te he notado distraída todo el día. ¿Qué te sucede, hija?
—Nada, mamá.
—Anoche escuché que tuviste una discusión con Jeremy. ¿Es eso lo que te tiene así de pensativa?
—Mamá, si sucede algo entre la persona que te atrae y tú, algo así como bien incómodo y vergonzoso, ¿qué harías para resolver la situación?
—Enfrentarlo como adultos que somos. ¿No me digas que has encontrado un novio y no me has dicho, mamita?
—No, no es ningún novio.
—Entonces ¿qué es?
Mi teléfono suena interrumpiendo nuestra conversación y se trata de él.
—¿Hablando del Rey de Roma? — pregunta mi mamá con una sonrisa pícara—. Atiende la llamada, hija.
—Sí, mamá— me levanto ligero y camino hacia otras rocas para sentarme y poder contestar la video llamada—. Hola, doctor.
—Hola— luce extraño, no puedo descifrar si está preocupado, estresado o molesto.
Por el fondo me doy cuenta de que debe estar en su cuarto todavía.
—Quiero pedirle disculpas por lo que sucedió anoche.
—No tiene que disculparse, esas cosas suceden, supongo. Al menos debió decirme que tiene pareja.
—Se equivoca, no tengo pareja. La persona que nos interrumpió anoche es un amigo que se está quedando en mi casa.
—No tiene que darme explicaciones, Srta. Yanelis. Yo… comprendo— no suena convincente, más bien estresado—. Veo que se está divirtiendo, así que no le tomo más tiempo. Tenga un excelente fin de semana. La veo el lunes.
—Espere— no me agrada saber que se siente así por mi culpa y que, para completar existe un malentendido de por medio—. ¿Va a trabajar?
—Más tarde debo visitar unos pacientes. ¿Por qué?
Bajo la cámara a mis piernas y con la mano libre las acaricio.
—Entonces ¿por qué no viene? Mis piernas se sienten muy solas y quieren que usted las acaricie. ¿Podría hacerlo por ellas?
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Updated 56 Episodes
Comments
rubi salgado
ya le dió entrada
2024-11-29
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Lita Wellington
Yanelis que vas a hacer
2023-12-06
0
Rosalinda Quintanilla
OMG que atrevida, le gusta mucho el doctor
2023-11-07
0