Regreso a mi casa para preparar la comida, mi mamá se encuentra ayudándome, cuando tocan la puerta y se dirige a abrirla. Escucho un alboroto y, como no me explico lo que está sucediendo, me asomo y alcanzo a ver a Jeremy.
—¡Jeremy! — dejo lo que estoy haciendo y corro a abrazarlo.
La emoción es tanta de verlo, que lágrimas de felicidad brotan de mis ojos. Jeremy es el hijo del amigo de mi papá y hace muchos años no lo veía, para ser exacta, desde la última vez que se fue al ejército. No puedo negar que su visita me ha tomado por sorpresa. Físicamente no ha cambiado mucho, solo está un poco más alto.
—¿Cómo está mi leona? Tanto tiempo sin verte. Has cambiado mucho. Mira nada más esta papa majada que tienes por cachetes— los aprieta entre sus dedos y rio.
—No has cambiado ni un poco, maldito.
—¿Tanto me extrañaste que estás llorando por mí?
—No has dejado de ser un idiota, tal vez por eso te quiero tanto, condenado.
—Ya, ya deja de llorar que se te saldrán los mocos.
—Quédate a comer— le pide mi mamá.
—Voy a quedarme aquí por hoy, claro, si no les molesta. Ya mañana me iré a un Hotel. Estaré por unos meses por aquí, ya que eso es lo que me dieron para la recuperación.
—¿Recuperación? — pregunto confundida.
Levanta parte del pantalón y veo el yeso que tiene en la pierna.
—¿Qué te pasó?
—No es nada grave, tranquila.
—¿Visitaste a tu papá? — le cuestiona mi mamá.
—No, en otro momento lo hago.
—Le hará feliz poder verte.
—Sí, supongo que sí. No hablemos de eso. Huele muy rico. ¿Qué hay para comer?
—Comida— pellizca mi brazo al oír mi sarcasmo—. ¿Por qué me pellizcas?
—Porque tienes mucha carne para pellizcar, y nada más te veo y ya siento ganas de seguirlo haciendo— trata de pellizcarme otra vez y aguanto su mano.
—Vuelves a pellizcarme, y te haré lo mismo, pero en los huevos. Te los voy a torcer como trenza francesa.
—¿Cuándo van a madurar y dejar de pelear ustedes dos? — la pregunta de mi madre nos hace reír a los dos.
—Tienes suerte de que preparé más comida de la que regularmente hago o te ibas a tener que quedar con hambre.
—No te hagas la difícil, sé que si ese llegara a ser el caso, dejarías de comer tú, con tal de que yo lo haga. Siempre has sido así, osito. Incluso hace un momento estabas llorando por mí. ¿Todavía me quieres?
—¡Idiota! — regreso a la cocina.
Luego de terminar con la comida y servirla en la mesa, nos sentamos a comer los tres. Hace tiempo no comíamos con alguien más, siempre hemos sido mi mamá y yo. A pesar de su forma tan insoportable de ser, es una buena persona y lo quiero mucho. Según cenamos, lavo los platos, dejo todo limpio para ir al baño y luego preparar la habitación. Colocando el futón en el suelo, entra Jeremy al cuarto.
—Vas a dormir en el piso, porque no voy a cederte mi cama.
—¿Dejarás que este hombre malherido duerma en el suelo? ¡Qué cruel eres, osito!
—Tú te duermes hasta parado.
—Pero me duele mucho la pierna y estar en el suelo hará que me lastime más de la cuenta. ¿Realmente serás así de mala conmigo? — acercándose, retrocedo.
—No vas a convencerme con esa mirada del gato con botas. Vete a bañar— tirándome en la cama, sale de la habitación con una sonrisa.
Es malo que sepa que no soy tan inhumana y cruel como para dejarlo dormir en el suelo, sabiendo que está herido. ¿Por qué no puedo ser mala con él?
Busco mi celular y pongo la alarma, mientras lo hago, pienso en lo sucedido en la oficina. Mi jefe se ha estado comportando extraño. Siempre me mira de esa forma rara y suelta comentarios que me dejan anonadada. Suelto una carcajada al imaginarlo vistiendo medias. ¿Es que acaso se las pone y se mira en el espejo estando con ellas? ¿Quién diría que un hombre que está más bueno que el pan, tiene esos gustos tan extraños? Creo que no podré verlo a la cara mañana sin estallar de la risa.
—Quien se ríe solo, es porque de sus maldades se acuerda. Cuéntame, ¿de qué te ríes?— veo entrar a Jeremy a la habitación.
—¿Maldades? ¿Crees que alguien tan dulce y pura como yo, podría hacer maldades?
—Difiero en todas esas características que, obviamente no te describen a ti— se sienta en el borde de la cama.
—No quieras dormirme para acostarte en mi cama.
—Sácame si puedes— tiende su cuerpo al lado mío y busco empujarlo, pero a pesar de lo delgado y, obviamente más liviano que yo, no logro hacerle nada.
—Que difícil eres.
—Sigue tratando, no te quites— dice, con la misma arrogancia que lo caracteriza.
—¿No te han dicho que no se supone que un hombre y una mujer duerman juntos en una misma cama? Eso puede ser peligroso.
—Oh, ¿peligroso? ¿Y eso por qué?
—No se sabe lo que pueda pasar. Si mami te encuentra aquí, podría pensar muchas cosas indecentes y no creo que quieras que te involucren conmigo.
—¿Y qué cosas podrían pasar? Cuéntame, pequeña santa. Soy todo oídos.
—Puede que resultes violado, y no creo que quieras ser la burla entre tus colegas, ¿o si? — abro y cierro mis dedos, fingiendo querer atacarlo y sonríe.
—Mientras no he estado te has vuelto más pervertida, osito. No creas que olvido cuando tus bromas pesadas eran andar agarrándome el trasero.
—Bobo tú que me dejabas agarrarlo. Ahora que estás más grande puedo volver a hacerlo.
—Tal vez debería ser yo esta vez quien lo haga y te cobre cada una de las veces que lo hiciste.
—Atrévete, y ya verás cómo voy a picarte las manos.
—Uy, tengo mucho miedo— nalguea mi trasero sin aviso y todo mi rostro se calienta—. ¿Vas a picarlas ahora, o luego de que te las agarre el número de veces que me lo hiciste a mí?
***¡Descarga NovelToon para disfrutar de una mejor experiencia de lectura!***
Updated 56 Episodes
Comments
rubi salgado
mientras no sea un amigo psicópata todo bien
2024-11-29
0
carmen castillo
cuál foto😢
2024-10-10
0
Marina Estefana Hernandez
linda foto
2023-01-21
0