Los dos nos miramos por unos instantes y soy yo quien reacciona primero bajándome de la camilla. Si la Sra. Beatriz nos ve haciendo este tipo de cosas, se volverá loca.
—Será mejor que abra. Yo me iré de inmediato.
—Espere. ¿Puedo llamarla esta noche?
—Sí, claro.
—Cuídese y maneje con cuidado— me acompaña hasta la puerta.
—¿Interrumpo algo? — pregunta la Sra. Beatriz y dejo que él responda.
—No, ya es hora de salida de mi asistente.
—Buenas tardes— camino hacia mi bolso.
—¿Por qué tan encerrados? No está bien que hagas eso con una secretaria, puede causar malos entendidos — escucho lo que le dijo, pero él se mantiene calmado.
—Lo que haga en mi oficina, es algo que me compete a mí, no a ti. Si no viniste a decir nada importante, será mejor que te vayas a otra parte.
Aprovechando que están hablando, paso por su lado para salir de la oficina. Ya he notado la "buena" relación que tienen ellos, así que no me asombra. Es una lástima que tuvo que interrumpir en el mejor momento.
Llego a la casa para esconder el contrato, no puedo permitir que nadie vea esto. Mi mamá se preocuparía y lo más probable se sienta decepcionada de mí si lo hace. Es difícil explicar las razones por la cual accedí a hacer esto, pero no considero que sea del todo malo. Luego de comer y bañarme, estuve compartiendo con mi mamá y Jeremy. No hay día en que no deje de molestarme, no puedo negar que lo que extrañaba de él era esa única forma de ser, aunque a veces es un fastidio.
—¿Mañana trabajas también? — pregunta Jeremy, sentándose en el sofá conmigo.
—Sí, en la noche como siempre.
—¿Quieres ir a la playa mañana? Podemos llevar a tu mamá también.
—No estaría mala la idea, hace tiempo no salimos de estas cuatro paredes a distraernos. Aunque tú no estás recuperado para ir a la playa.
—¿Te estás preocupando por mí, osito?
—Maldito creído, no cambias.
—No te preocupes, mi pierna estará bien.
El teléfono suena y me doy cuenta de que es de un número no guardado, pero me está llamando por video llamada de WhatsApp. ¿A dónde debería irme? Busco los audífonos corriendo y trato de peinarme el pelo con la misma mano, para luego ir al cuarto y tirarme de pecho como en la lucha libre, pero sobre la cama.
—Buenas noches, doctor— estoy fatigada como si hubiera corrido un maratón.
—Hola— sonríe, y veo que de fondo está la cabecera de la cama.
Se ve distinto porque su peinado esta vez se encuentra peinado hacia atrás, pero eso no le quita lo guapo. Miro la pantalla de la misma forma que un helado en tiempos de calor. Podría lamerlo enterito. Tener esos pensamientos tan morbosos me hace sacudir la cabeza. Reacciona, Yanelis. No es momento de estar pensando en eso.
—¿Ocupada?
—No, solo pensando.
—¿En qué piensa?
En lo que le haría si fuera algo más que una simple secretaria y si no estuviera detrás de esta maldita pantalla. Disfrazo la ola de pensamientos sucios con una sonrisa.
—En lo cómoda que está la cama.
Alcanzo a ver el sorbo que le da a la copa de vino que tiene.
—No sabía que tomaba, doctor.
—A veces es bueno deleitar el paladar dándose uno que otro gusto— sonríe, y capto su indirecta.
—¿Se siente relajado?
—Si la tuviera aquí lo estaría— su confesión acelera mi corazón.
¿A qué viene eso? Él solo lo dice por tus piernas, así que no te ilusiones, Yanelis.
—¿Cómo se sintió hoy? Nos interrumpieron en un mal momento— su pregunta me obliga a recordar cada lujo de detalle sobre lo que pasó y mi rostro se calienta.
—Se sintió bien, doctor.
—Llámame Maykel.
—Se sintió bien, Maykel. ¿Y usted?
—Tengo ganas de verla, pero de cuerpo completo. ¿Puedo?
—Es imposible que la cámara cubra tanto— rio nerviosa.
Mueve su cámara mostrando parte de su cuerpo y me percato de que, efectivamente se encuentra sentado en la cama. Tiene una camisa blanca sin mangas y puedo apreciar parte de su torso. Lo demás estaba cubierto con la sábana. Va a darme un ataque si se atreve a mostrar más. Es más, de lo que este pobre corazón puede soportar.
—Si me puede ver completo, ¿por qué no podría yo verla?
—Estoy con ropa de dormir, doctor — confieso—. ¿Aun así quiere que le muestre?
—No tiene que avergonzarse. Si esto le tranquiliza, yo estoy en menores, por eso tengo la sábana puesta.
Lo pienso mucho, pero termino cediendo. Me acuesto boca arriba y miro a la puerta de mi cuarto, mientras le muestro lo que tanto quiere ver. No imaginé que las cosas se saldrían de control de esta forma.
—Tienes un buen cuerpo— su voz se oye como si estuviera aquí, cerca de mi oído, susurrando todas esas cosas.
Los escalofríos se hacen presente y vuelvo a subir la cámara para mirarlo. No sé por qué mi cuerpo se calienta de esta forma tan inmediata, con solo escuchar su linda voz. Puedo ver sus ojos entrecerrados y escuchar su respiración acelerada. Todo eso me lleva a pensar que, tal vez algo está haciendo en plena llamada. Debo estar pensando que esto está mal, que es enfermo, que no debo estar haciendo esto, pero ¿cómo se lo explico a mis manos quienes estaban actuando por su cuenta? Es una faceta muy excitante de él.
El ligero toque en la puerta no me da tiempo a reaccionar a la misma velocidad, cuando veo entrar a Jeremy y hasta el teléfono lo dejo caer de la sorpresa. A pesar de que no estoy desnuda, ha debido darse cuenta de la ubicación de mi mano. De todas las cosas vergonzosas que alguna vez me hayan pasado, esta ha sido la peor de todas. Mi cara quiere caerse de la vergüenza. Aun viéndome en esta situación, él cierra la puerta detrás de él y se queda mirándome como si nada; no vi ninguna intención de irse.
—¿Necesitas mi ayuda, osito?
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Comments
rubi salgado
ponerle seguro a la puerta jajajaja para que no interrumpan
2024-11-29
0
Lita Wellington
cierra la puerta corazón
2023-12-06
0
Rosalinda Quintanilla
Jeremy solo quiere usarla?
2023-11-06
0