—Ya que está siendo tan honesta y liberal, más me ha dejado intrigado con su confesión, opino que debería contarme todo con lujo de detalles para poder imaginar lo mismo que tú— su mano se posa sobre la mía y la lleva a donde no me atreví tocar, dejándome estupefacta.
No puedo creer que se haya atrevido a seguirme el juego y a contraatacarme de esa forma tan inesperada. Tiene una gran erección, no sé si por lo que le dije o porque ha estado mirando mis piernas por todo el camino.
—¿Qué sucede? ¿Se encuentra indispuesta o asombrada? — me mira de reojo y trato de despertar del impacto de lo que he tocado—. ¿No le gusta?
—Nada mal— digo entre dientes—, pero de nada sirve mientras lo tenga de adorno— remuevo la mano, mientras miro por la ventana.
Acabo de responderle algo extremadamente fuera de lugar a mi jefe. Si no me despide por haberle dado un golpe directo a su ego, no creo que me despida nunca. No puedo admitir o permitir una derrota, mi orgullo no me lo permite.
—¿Así que eso piensas? — su tranquilidad me inquieta—. ¿Así que cuando estás bajo presión es cuando único eres honesta? Interesante— se concentra en manejar, pero lo veo sonreír en varias ocasiones.
Llegando a la actividad, el lugar está repleto de personas. Luego de él saludar a varios médicos, caminamos entre ellos en dirección a una mesa, y una mujer bien elegante y sonriente se nos acerca. En su identificación dice Angélica y su especialidad es ginecóloga.
—Hola, Maykel. ¿Tanto tiempo sin vernos? ¿Qué ha sido de tu vida? — habla con mucha confianza.
—Hola, Angélica. Sí, ha pasado algo de tiempo. Mucho trabajo como siempre, pero en lo demás, todo muy bien.
—¿Es ella tu asistente? — me mira a mí con una sonrisa.
—Sí. Yanelis te presento a Angélica— a pesar de que me presenta, ella solamente observa a Maykel.
—¿Por qué no me presentas como tu ex esposa? Antes solías hacerlo — pregunta con una sonrisa maliciosa—. Mucho gusto conocerla, Srta. Yanelis.
—Son datos innecesarios e irrelevantes. No has cambiado esa mala costumbre.
¿Así que ese es el tipo de mujer que le gusta? Bonita, inteligente y esbelta. Se ve una mujer adecuada para él, ya que ambos comparten más o menos lo mismo.
La actividad comienza y ella decide unirse con nosotros en la misma mesa. Estuvieron hablando entre sí y vi esa conexión entre ellos. Me pregunto ¿qué habrá pasado entre ellos como para haberse divorciado? Si se ve que se llevan bien. La actividad es aburrida, me siento fuera de ambiente. No logro encajar estando en este lugar. Solo quiero desaparecer, pero debo esperar a que se acabe para que él me lleve de vuelta. Cuando finaliza, me adelanto a salir. Mientras él se despide de ella, llamo a mi mamá, pero quien responde es Jeremy.
—¿Qué haces con el teléfono de mi mamá?
—Ella dejó el teléfono sobre la mesa y está hablando con la vecina. ¿Por qué no has llegado? ¿No me digas que te tienen amarrada para que no salgas de la oficina? Está anocheciendo, se supone que ya te dejen ir.
—Estaba en una actividad y salimos hace un momento, pero ya voy a salir para allá.
—Te he preparado un rico salmón, sé que es tu favorito.
—¡Qué rico! No puedo esperar llegar para comérmelo.
—Ah, ¿sí? — escucho la voz de Maykel detrás de mí y abro los ojos de par en par.
—Te llamo luego, Jeremy— cuelgo la llamada y fijo la mirada en el doctor—. ¿Tiene siempre esa costumbre de oír conversaciones ajenas, doctor?
—Se ha vuelto muy grosera últimamente.
—Tal vez ha sido usted quien me ha vuelto así.
—Sube al auto— su tono no suena muy amable que digamos, tal parece que está molesto.
¿Por qué será que luego de todo lo que pasó, ya nada es lo mismo? Como una obediente ovejita entro al auto y él también lo hace. Estuve mirando su actitud por el camino, pero no me parece que tenga ganas de hablar sobre el asunto. Me doy cuenta de que se desvía y no se detiene en la oficina.
—¿A dónde me lleva? Necesito ir a la oficina y buscar mi auto.
—La llevaré a mi casa.
—¿Perdón? Yo no quiero ir a su casa.
—No es como que le haya preguntado— me sorprende su respuesta y actitud.
—Esto se llama secuestro y puede ir preso por esto, ¿lo sabe?
—¿Y qué hay con eso? ¿Por qué no ha llamado a la policía? Tiene su teléfono para hacerlo— ¿Este hombre está retándome?
Por todo el camino a su casa permanezco en silencio. Si está actuando así lo más probable es que quiere hablar conmigo, pero ¿por qué no lo hizo por el camino o donde estábamos? Esta actitud me desconcierta, y es que actúa de una forma tan extraña a veces que me asusta. De momento luce como alguien tranquilo, buena gente, amable, y en otras tiene estos arranques. Nos bajamos en su casa y entramos.
—Si quieres hablar, adelante, hablemos. Pero para una próxima vez te pido que no me hagas estas cosas porque me asustas— fui directa.
Se sienta en el sofá, mientras quita los botones de su camisa.
—Siéntate, hablemos con calma— pide de buena manera y, es que haberlo visto de esa forma tan provocativa, es imposible concentrarme en la raíz del problema. No puedo dejarme cegar por su coqueteo. Estoy segura que lo hace con esa intención.
—¿Mucho mejor? — me senté y, en el momento que voy a soltar sapos y culebras para descargar mi molestia, él me agarra la mano impulsándome contra él y me tumba boca abajo contra su regazo. Fue tan inesperado, que creí que iba a caer al suelo—. ¿Qué estás haciendo? — trato de levantarme, pero me presiona por la cintura con la otra mano, evitando que pueda hacerlo.
La incertidumbre me carcome por dentro. No tengo idea de qué pretende hacer o el por qué está actuando así.
—A las niñas maleducadas se les debe reprender antes de que tomen vuelo— la fuerte nalgada que me da duele, a pesar de tener la falda puesta. No es como que la tela sea gruesa, al contrario, es muy fina; tal vez por eso la sentí más.
Mis nalgas arden, es como si su mano se hubiera quedado marcada en ellas.
—¡¿Por qué me pegas?! ¡¿Quién te has creído?!
—¿Debo recordarte que tenemos un contrato y que estoy en todo mi derecho de reclamar lo que por ley me corresponde, que en este caso viene siendo esto y tus piernas?
—¡Lo cancelo, lo cancelo, lo cancelo! — lo escucho reír y trato de mirarlo de reojo—. ¡Esto es abuso!
—Abuso es lo que has estado haciendo tú conmigo. En primer lugar, has estado seduciéndome y no me permites ni acercarme a ti o tocarte. Segundo, me has faltado el respeto en varias ocasiones, sin contar que me has estado evadiendo desde aquel día y sin ninguna explicación. Tercero, hoy te burlaste mí y te la dejé pasar en ese momento, pero ahora que estamos a solas no tengo que permitir que una niña tan insolente y presuntuosa se salga con la suya. Mi paciencia tiene un límite y has rebasado los míos. Este castigo es nada, comparado a lo que realmente quiero hacerte— la segunda nalgada acapara la mitad de mi trasero y me quejo. No se sintió como la primera, tal vez ha sido porque la primera adormeció la zona un poco. Extrañamente no se siente tan mal. Aquí es donde su gran mano puede lucirse si quisiera—. Relaja los músculos o te dolerá mucho.
—No lo hagas más— musito con mi respiración entrecortada—. Es demasiado.
—Veamos si dirás eso luego de unas cuantas, o terminarás cediendo y rogando por más.
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Comments
rubi salgado
el quiere algo más que sus piernas 😏🥰🥰🥰😏😏
2024-11-29
0
mariposa 🦋
ummm no se a mi ya esto no me está gustando estos arranques😱😱🤔🤔
2023-12-29
1
Lita Wellington
el fetiche del doctor está bien extrema
2023-12-06
0