Una sonrisa provocadora se dibuja en sus labios, algo que me atrajo más de lo que pueda describir.
—Esa es una confesión muy sugestiva— se acerca paulatinamente a mi boca, hasta cortar con la distancia que hay entre los dos.
Su mano se posa en mi mentón, mientras que su pulgar acaricia lentamente mi labio inferior. Siento que estoy siendo devorada por su mirada, no puedo apartarla de él.
—Todo de ti me fascina, me vuelve loco — centra su mirada en mis labios, mientras muerde los suyos con incitación, haciendo que aumente la temperatura y esté a punto de enloquecer.
El maldito timbre de su teléfono arruina por completo el momento. No puedo parar de maldecir dentro de mí a quien haya sido el culpable. Él retoma la postura y suspira alejándose para responder. Viéndolo de espalda, aprovecho para desquitarme con el mismo suelo, fingiendo darle patadas silenciosas en el aire con tal de aliviar la rabia. De tanto que lo hago, la fatiga no me permite continuar. La probabilidad de que vuelva a ocurrir algo así de nuevo son muy bajas. Debí tomar la iniciativa y dárselo yo, pero es que estaba tan embobada y hechizada con esa mirada tan seductora, que me fue imposible reaccionar antes. En el momento que cuelga la llamada, me mira conteniendo la risa. ¿Es que acaso le dijeron algo gracioso?
—¿Estás bien? — pregunto curiosa.
—¿Estás consciente de que en la pared hay un espejo? — señala detrás de él y casi muero de la vergüenza. Tuvo que haber visto todo lo que hice a sus espaldas.
—Es un bonito espejo— comento en un tono tan bajo, que estoy segura que ni logra escucharme. Trágame tierra y escúpeme donde te dé la gana, pero lejos de aquí—. ¿Podría llevarme a la oficina para buscar mi auto, por favor?
—Claro, Jackie Chan— bufa.
No paro de hacer el ridículo frente a él. Mi rostro y creo que hasta mis orejas deben estar rojas de la vergüenza. Había olvidado el dolor y ardor de mi trasero. Me costó trabajo sentarme sin que doliera. Este hombre es un animal. Venía sentada de lado con tal de no poner el trasero de lleno en el asiento y él se da cuenta, razón por la cual no deja de sonreír por todo el camino. Me trajo al estacionamiento de la oficina y, antes de bajarme, se gira hacia mí.
—No olvides llegar temprano mañana. Tenemos cosas que hacer.
—Gracias por haberme traído.
—Debo atender a Ramona— añade.
—¿Quieres que te acompañe?
—No, ve a tu casa. Te llevaría a comer algo, pero me están esperando para evaluarla. Asegúrate de comer algo, has estado todo el día sin hacerlo.
—Tu tampoco has comido nada, así que hazlo. Debes de saber lo que puede ocurrir si no se alimenta bien y tiene mucha gente que lo quiere. Tome un descanso luego de atender a la paciente y coma algo— abro la puerta y me agarra la mano.
—Lo que diga mi niña desobediente— siento el roce de sus labios en mi mano, por el delicado beso que me proporciona —. ¿No se siente extraña?
—¿A qué viene su pregunta?
—No lo sé, tal vez sienta frío — su mano desciende a mi falda y recuerdo que no llevo ropa interior puesta.
—¿Dónde la dejó?
—Me quedaré con ella— no me acostumbro a su honestidad.
—¿Para qué precisamente la quiere?
—Para consolarme mientras no la tenga conmigo— mi rostro se calienta y agito con la cabeza.
—Me dejará sin medias y sin ropa interior, ¿está consciente de eso?
—Yo me haré cargo de comprarle muchas más. He ido comprando algunas para cuando me visites la próxima vez. Es más, ¿qué te parece si mañana luego del trabajo, vienes a mi casa? Me gustaría verte con ellas.
—De acuerdo— sonrío, antes de bajar del auto—. Lo veo mañana.
—Yanelis— escucho la voz de Jeremy y volteo.
—¿Qué haces aquí? ¿No se supone que estés en casa?
—¿Todo bien? — pregunta mi jefe, bajándose de su auto y acercándose a nosotros.
—Sí, no se preocupe. Él es un amigo.
—¿Es él tu jefe?— pregunta Jeremy.
—Sí, su nombre es Maykel— lo presento.
—Mi nombre es Jeremy, es un placer conocerlo— le extiende la mano y Maykel se la da.
—El placer es mío— no se sueltan las manos y busco interrumpir.
—Bueno, la paciente lo está esperando, doctor. Vaya con cuidado.
Me despido una última vez y camino con Jeremy a mi auto.
—¿Con quién viniste? ¿Cómo sabías dónde trabajo?
—¿Te encuentras bien? ¿Por qué andas caminando como potro recién nacido? — su pregunta me trae un sinnúmero de recuerdos. Si supiera que no es por lo que cualquiera podría interpretar.
—Es una larga historia, pero que no viene al caso mencionar. Vamos a casa.
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Comments
rubi salgado
que divertidos capítulos me encanta /Chuckle//Chuckle//Chuckle//Chuckle//Chuckle//Heart//Heart//Heart//Heart//Heart//Heart/
2024-11-29
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Graciela Saiz
cómo me estoy riendo 😂 😂😂😂😂😂
2025-01-19
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Maritza
jajjajajajjajaj muy divertido, he disfrutado un montón estoy pegada al Notebook, sin poder trabajar porque estoy pegada leyendo, maravillosa novela /Rose//Heart//Gift/
2024-08-12
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