11

Durante la mañana, guardo las medias dentro de mi bolso, cualquiera que me viera pensaría que estoy traficando algo. Accedí a hacer esto ayer, pero hoy estoy con los nervios muy activos. Cuando llego a la oficina me doy cuenta de que el doctor ya está aquí y no puedo creerlo.

—Buenos días, doctor. ¿A qué se debe su llegada tan temprano a la oficina? ¿No está supuesto a llegar más tarde?

—Quise adelantar trabajo— por su pésima actuación puedo notar que no era cierto.

—¿Se ha dado cuenta de que sonó muy falso eso?

—Sí, tiene razón—afirma.

—¿Estaba esperando por lo que le prometí?

—Sí— al menos lo admite.

Cierra la puerta de su oficina con seguro y me causa algo de temor.

—¿Por qué cierra la puerta con seguro?

—Es solo por seguridad. No quiero que la vayan a ver así o algo. No se preocupe, no le haré nada, solo quiero verla.

Su honestidad es interesante, pero a su vez me inquieta de cierta forma. Cuando planeo sentarme en la silla, él me detiene.

—¿Puede sentarse en la camilla?

Si es solo para ponerme unas medias, ¿por qué pretende que me suba a la camilla? Esto me está poniendo más nerviosa de lo que ya estoy. Coloca el escalón para que pueda subir y sentarme en la camilla; luego busco las medias en mi bolso y lo veo acercarse con la silla. Trato de concentrarme en lo que estoy haciendo, pero es que su mirada me tiene tensa. Esa forma en que sus ojos cafés recorren las medias mientras las deslizo por mis piernas, es tan fija y penetrante que, de cierta forma me intriga. ¿Qué puede sentir viendo esto? ¿Qué le causa? Sigue mis manos mientras llevo las medias a mis muslos. Su respiración se escucha agitada, a pesar de estar quieto.

—¿Puedo hacerle una pregunta muy personal, doctor? ¿Qué siente viendo esto?

—Sus piernas son lindas y anchas. Son suaves también, ¿verdad? ¿Usa lociones? — ignora por completo mi pregunta.

Nunca nadie había dicho algo así de mí. La mayor parte del tiempo lo que recibo son críticas y burlas horribles sobre mi cuerpo. Siempre que me veo al espejo odio esa maldita celulitis de mis muslos y este hombre las encuentra lindas. ¿Es que algo anda mal en su cabeza o es que soy yo la que no está satisfecha con su cuerpo?

—Lo siento, no quería preguntar nada fuera de lugar, pero es difícil.

—No se preocupe, todo está bien. No suelo usar lociones en las piernas, pero puedo comenzar a hacerlo para usted.

—¿Para mí?

—¿Le gusta tanto mis piernas?

—Sí, me gustan mucho— oír eso me hace feliz.

Las semanas fueron pasando y todos los días nos encerramos en su oficina a hacer lo mismo. Tal vez me he ido acostumbrando fácilmente porque lo veo como una especie de terapia para mí, ya que siempre halaga y aprecia mis defectos. Nunca hemos llegado a nada más, él solamente contempla con detenimiento cada parte de mis piernas. Ha sido un secreto que hemos guardado detrás de esa puerta. Creo que hasta nos hemos ido conociendo y acercando un poco; a pesar de saber que solo eso es lo que le atrae de mí.

—Quiero proponerle algo, pero no sé si sea atrevido o prematuro de mi parte. Ya se lo había comentado antes, pero considero que ahora las cosas han ido cambiando. Me gustaría tener sus piernas, a cambio de ello, estoy dispuesto a lo que sea.

—¿Y no las ha tenido lo suficiente, doctor?

—Lo siento, no me he dejado entender. Creo que hemos ido entrando en un poco más de confianza, así que supongo que puedo ser más claro con usted, aunque lo más probable piense que estoy enfermo y que soy un desvergonzado.

—Diga las cosas como le salgan, doctor.

—Quiero poder tener contacto físico con sus piernas.

—¿Tocarlas? — asiente con su cabeza y espera por mi respuesta. No sabía que también tiene deseo de tocarlas—. Si hablamos solo de las piernas, supongo que no hay ningún tipo de problema.

—Quiero que firme un contrato conmigo para que todo sea claro y pueda conocer mis intenciones. Está en todo su derecho de negarse si no está de acuerdo con alguna cláusula establecida en el contrato. ¿Le parece?

—¿Ha hecho esto anteriormente?

—No, por eso quiero hacer las cosas bien. No voy a obligarla a nada que no quiera, se lo prometo.

—De acuerdo. Tan pronto lo tenga, me lo puede entregar.

A los tres días de tener esa conversación, él trae a la oficina los documentos del contrato y trato de ocultarlo mientras lo leo. No quiero que nadie vea esto, ya que nuestros nombres están escritos ahí. Leo con detenimiento las cláusulas y no hay nada extraño, ajeno a lo que me dijo anteriormente. Además, puedo cancelar cuando quiera y eso me parece bien. No quiero aceptar dinero por eso, al final de cuentas, yo también gano mucho con esto; claro, hablo de la seguridad que me transmite y la autoestima. Firmo los dos contratos en la tarde luego de haber cerrado la puerta principal de la oficina y le hago entrega del suyo. Tan pronto se lo doy, va directamente a la puerta y la cierra.

—¿Qué hace? — por lo regular siempre es en la mañana que hacemos estas cosas. ¿Por qué busca hacerlo ahora?

Me acuesto en la camilla a petición de él y va a mis piernas.

—De ahora en adelante quiero que me llame Maykel— levanta mi pierna con suma delicadeza, descansándola en su hombro.

La falda se levanta en el proceso y busco taparme. Nunca he hecho esto y tampoco imaginé verlo tan motivado. Remueve el tacón, colocándolo sobre la camilla, mientras con su otra mano desliza la yema de sus dedos desde mi muslo hasta la rodilla. Con tan solo eso, todo mi cuerpo está tembloroso. No puedo creer que sea con alguien como él que estoy haciendo este tipo de cosas. Flexiona mi rodilla y frota su mejilla en mis pies, cuando lo escucho olfatearlos y soltar un gemido de satisfacción. ¿Cómo puede hacer eso sí he estado en tacones todo el día? Qué vergüenza.

—Doctor— murmuro, mientras me da esa misma mirada penetrante que me derrite. ¿Por qué tiene ser tan atractivo?

—¿Mmm? — siento el calor de sus labios en la planta de mis pies y mi cuerpo tiene ligeros espasmos y escalofríos. ¡Qué sensación tan fabulosa!

En un instante tocan la puerta y escuchamos la voz de la Sra. Beatriz al otro lado. Cualquiera diría que me tiraron un balde de agua fría por encima, porque el calor se me ha quitado y tengo la sensación de que los ovarios se me han subido a la garganta.

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Comments

rubi salgado

rubi salgado

primero ver luego tocar y después huy

2024-11-29

0

Graciela Saiz

Graciela Saiz

😅😅😅😂😂

2025-01-19

0

dies cas

dies cas

le hará un contrato nuevo x cada parte del cuerpo que quiere tocarle/Facepalm/ las.medias serán para amarrarla.a la camilla?/Grin//Grin/

2024-09-09

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